“El Consumidor Invisible”

Cuando acompaño a mis hijos de compras, suelo hacer largas filas en las cajas de las tiendas para pagar.

Desde lejos, voy notando cómo los cajeros hablan permanentemente entre ellos; mientras todos los de la fila escuchamos sobre sus noches de fiesta, sobre sus vacaciones e incluso, cómo critican a la empresa para la cual trabajan frente al cliente; al que por supuesto, ignoran completamente durante todo el proceso de compra.

Nada perturba el relato de estos dependientes que logran que te sientas invisible en todo momento.

Ni te miran, ni se inmutan si hay una fila de 25 personas esperando; ellos siguen hablando de sus ligues, de sus días libres, de sus cotilleos y de sus vacaciones.

Si te atreves a comentar algo, ellos enseguida se ofenden y se sienten agredidos por el consumidor invisible y sostienen que están en todo su derecho a hablar con tacos y sobre los temas que les dé la gana; total la empresa es quien paga.

El consumidor invisible, sin embargo, que es quien sostiene con sus compras sus puestos de trabajo, debe aguantar calladito e invisible las libertades del dependiente.

El supermercado al que solía ir tenía 24 cajas para pagar, pero nunca había nadie para cobrarte y los empleados al verte con el carro a tope, te señalaban rápidamente la caja automática, porque era la opción más sencilla para todos.

Ellos descansaban y tú escaneabas, te cobrabas y embolsabas los productos y todo para que ellos pudieran seguir charlando.

“Está muy bien”_pensaba yo _”yo evito tener que tratar con ellos y ellos poco a poco, van delegando sus empleos en las máquinas”.

Mi opción se ha vuelto cada vez más, la de comprar por internet y así, evito todo el contacto humano posible con dependientes a los que no les gusta su trabajo.

Luego habrá que soportarles llorando por cómo las máquinas ocuparon aquellos puestos de trabajo que ellos odiaban.

El consumidor invisible va tejiendo poco a poco su venganza y calladito pero sin pausa, empieza a desacostumbrarse al maltrato al que fue sometido durante años y descubre por fin, que en internet hay un nuevo paraíso; sin dependientes, sin malas caras y en donde por fin, se ha vuelto importante.

JR

“Nadie es imprescindible” JR

Un comentario en ““El Consumidor Invisible”

  1. Excelente observación de tan cotidiana realidad. Es asi! Tal cual! Los empleados mientras tienen empleo no lo cuidan ni cumplen con sus obligaciones, que si son cajeros o vendedores, debe ser atender y tratar cortésmente a los clientes. Cuando pierden el trabajo, al ser reemplazados por maquinas, mas eficientes y menos conflictivas, protestan y se hacen las víctimas del progreso y se lamentan tardíamente por el puesto perdido. Tantas leyes protectoras los han convencido de que son ellos los importantes e irreemplazables, grave error!!! El importante es el dinero $$$$. El dinero del empresario que invirtió un enorme capital, por supuesto que para tener ganancias. Y el dinero del cliente, que al ser el que contribuye a cerrar el circulo de la ganancia buscada por el empresario, merece un muy buen trato y mejor servicio. El empleado es solo el desagradecido beneficiado en este negocio, si no tiene la capacidad e inteligencia de darse cuenta de esto, esta de mas y debe ser reemplazo.

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