“El Impulso hacia lo Distinto”

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“Mucho de lo que antes creía distinto, hoy es más parecido a mi que aquello que creía igual” JR

 

En una época en donde lo diverso impregna nuestra realidad tanto física como virtual, resulta difícil mantenerse viviendo en la uniformidad.

Hoy es casi imposible vivir en una gran ciudad o navegar por internet, sin que la diversidad de culturas sea la constante.

Se nos impulsa a diario a abrazar la convivencia con la inevitable multiculturalidad de nuestra época y en ocasiones esto se hace con demasiada insistencia, casi como una imposición.

Si bien es cierto que la tolerancia es la base del mundo civilizado, la tolerancia se fundamenta en el respeto mutuo, pero ese respeto no nos obliga a la amistad, porque una cosa es el respeto hacia lo distinto y otra muy diferente es que lo distinto te agrade.

La tolerancia sólo hace referencia al respeto por lo distinto, pero no incluye al amor por lo distinto. 

Existen movimientos que se venden como amantes de lo distinto; discurso del que yo desconfío profundamente porque no encaja con la realidad en la que vivimos, ya que si fueran tan amantes de lo distinto como dicen ser, el mundo sería un lugar sumamente pacífico.

A pesar de no creer en la existencia de la igualdad en un mundo hecho de evidentes desigualdades, si creo que existe lo semejante, y lo semejante nos atrae porque nos relaja. 

Estar entre iguales nos produce la misma sensación que la de llegar a casa, una sensación que predispone a la confianza; un espacio en donde uno se siente a salvo y tranquilo.

Hoy sin embargo, se condena el gusto por lo semejante en aras de la multiculturalidad y de la tolerancia  porque se considera que lo semejante niega la inclusión.

Pero la imposición de la diversidad por sobre lo semejante, aunque enmascare una intención de generar tolerancia,  niega también la libertad de cada individuo. 

El amor hacia lo multicultural debería ser por lo tanto una opción y no una imposición, porque toda imposición genera naturalmente una resistencia y su resultado nunca tiene aroma a libertad.

La única solución viable para despertar naturalmente a la tolerancia se esconde en la curiosidad.

La curiosidad es ese un impulso indomable que nos mueve hacia lo desconocido y que no nace de la imposición, sino de la intriga; ese ansia por conocer lo no conocido.

A los curiosos lo que nos mueve hacia lo distinto es la intriga y el aburrimiento, porque mucho de lo mismo nos cansa. 

Si en vez de recurrir a la imposición se promoviera la curiosidad, la tolerancia dejaría de ser un mandato para convertirse en un desafío.

Pero la confianza en lo distinto no sólo  necesita de conocimiento, sino tambien de tiempo.

JR

 

“ Al conocimiento siempre se lo ha supeditado al desarrollo intelectual, sin percibir que éste también era el camino para el desarrollo del alma” JR

 

 

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