“LA RECONQUISTA DE EUROPA”

Quien conozca bien el mundo islamico sabe que allí nada es lo que parece. Debajo de un burka negro se esconde una camisa Chanel y un bolso de Louis Vuitton y dentro de una choza se esconde el arsenal de bombas mas poderoso de Medio Oriente.

Detrás de las barreras humanas de niños y mujeres se agazapan los terroristas más buscados del mundo y todo esto ocurre porque el Islam es un mundo lleno de contradicciones y de escaparates que logran engañar al mundo occidental.

Este engaño está amparado por su religión y descrito en el Coran bajo el nombre de “Tarwriya”, que es la mentira santa del Islam.  En el Coran se le autoriza al musulman a mentir siempre que sea necesario para proteger al Islam.

Detrás de la pobreza que vemos en la mayoría de los paises musulmanes se esconde el dominio de un pueblo, al que se mantiene analfabeto para poder así dominarle mejor.

Para entender al Islam, uno debe aprender primero  a leer y a pensar distinto; de derecha a izquierda.

Así se lee el islam. Y así se piensa el Islam: al revés. 

Los valores occidentales no sirven para entender el Islam porque la cultura occidental está fundada en la libertad y la tolerancia; valores que el Islam no sólo desconoce, sino que son opuestos a los suyos porque el valor absoluto del Islam es la sumisión. 

En esta una cultura la educación es reemplazada por el adiestramiento militar y religioso de los niños y adoctrinamiento para inmolarse en nombre de su Dios por una guerra a la que contradictoriamente Mahoma bautizó como Santa.

El mundo islamico también carece de derechos para la mujer, que además está privada de cualquier tipo de formación académica salvo la religiosa.

Este es un mundo muy diferente al mundo occidental y en donde se reza a un Dios que no pide poner la otra mejilla, sino que sugiere ir cortando cabezas a los infieles en su nombre. Si el mundo occidental se funda bajo el principio de tolerancia cristiano, el mundo islamico se funda bajo el principio de sumisión de Mahoma en donde las opciones son sumisión o muerte.

Estamos hablando de una cultura en donde la pobreza es fomentada para lograr la desesperación de un pueblo que hará lo que sea por sobrevivir.

Un pueblo que ante la deseperacion se lanzará al océano con tal de entrar en Europa y no morir en Medio Oriente o en Africa. Acto al que nos hemos acostumbrado mansamente a culpabilizar a Europa.  Los ahogamientos en el mar no los provoca Europa sino la desespetacion  y la vida que genera el Islam. 

Sus pueblos viven como en la Edad Media en pleno siglo 21, con el mismo subdesarrollo, la misma ignorancia, el mismo hambre, las mismas costumbres medievales y el mismo terror.

La inmigración que presenciamos no es otra cosa que el resultado del mundo islamico; sus guerras, sus hambrunas, su falta de progreso todo está organizado bajo régimenes políticos islamicos que los promueven y los miltuplican.

El Islam sabe que cuanto mas pobre sea su pueblo, mas poderoso será su gobierno.

Y cuanto menos educado e inteligente sea sea su pueblo menos riesgo habrá  ¿Quién podrá debatir sus ideas o poner en duda sus creencias, sus condenas o sus ordenes siendo analfabeto?

La pobreza y la ignorancia son los dos elementos mas importantes a la hora de dominar a un pueblo.

El mundo Islámico lo sabe muy bien y lo aplica a la perfección.

Mientras la pobreza y la ignorancia habitan en todos los países islamicos, los hijos de los empresarios, políticos e imanes del Islam estudian en Londres, compran en Luis Vitton y se alojan en hoteles 5 estrellas.

La contradicción y el engaño son fundamentos primordial en el Islam.

Para conquistar a un enemigo primero hace falta conocerlo bien. El mundo islámico conoce bien a Occidente.

Y  sobre todo conocen bien a Europa; con sus organizaciones humanitarias, su condena al racismo, su solidaridad, su tolerancia, sus derechos, sus subsidios y su sistema de elecciones democráticas en donde todos tienen derecho al voto y cualquiera puede formar  un partido político.

Una de las amenazas del Islam es “Destruiremos vuestra Democracia usando vuestra Democracia” esto significa llegar al gobierno mediante elecciones democráticas y una vez allí instaurar la Sharia . ( el gobierno islamico) 

Si no puedes conquistar a tu enemigo con tus ejércitos,¿Por qué  no conquistarlos entonces con tu gente?

Esta es la táctica del mundo Islámico: conquistar a Occidente con su gente; pobre y desesperada, a quien obligan a escapar hacia Europa huyendo de las mas cruentas matanzas provocadas por sus mismos gobiernos islámicos.

Por supuesto, gran parte del pueblo no es consciente de que está siendo utilizado con estos fines pero la gran mayoría lo sabe perfectamente.

La obligación del pueblo musulman en Europa es la fidelidad al Islam y su devoción incondicional y la obligación de preservar sus tradiciones; algo que Europa garantiza, facilita y además subsidia. 

Mientras tanto la buena de Europa abre sus brazos y acepta las culpas de la deseperacion musulmana con una admirable devoción cristiana.

Cumple con sus pactos de ayuda y acepta las criticas de los movimientos de izquierda, que no pierden ocasión para hacer campaña y demagogia fomentando  el Islam y logrando que socialmente Europa se quiebre por dentro.

Europa contra Europa.

¿Hay alguna manera más efectiva de destruir a tu enemigo que quebrándolo por dentro?

Quien conozca de estrategias, sabe que esta nunca falla.

Para pensar el Islam debes olvidarte de los valores occidentales porque en el Islam una guerra, una castafrofe, un atentado o un drama humanitario esconden detrás a la reconquista de Europa.

 

JR

“Peores son los Buenos”

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De pequeño mi padre me llamaba el abogado de los pobres y de los inocentes porque era capaz de denunciar la injusticia cometida contra el débil y el pequeño. Odiaba con todo mi ser a aquellos malos que se sabian malos y que mostraban su malevolencia sin tapujos, hasta hacer que el cuerpo te temblara de rabia.

Hoy sin embargo me asustan mucho más los buenos, esos que van por la vida pensando bien de aquellos que estafan a otros y que abogan por una pasividad budista siempre que sea otro quien aguante la tortura.

John Lennon por ejemplo ahora me repugna, con su imaginación estúpida de niño de parvulario, cantada con resaca a las 12 del mediodía desde la cama del cuarto de un hotel, junto a una japonesa que le convenció de que acostarse con ella sería suficiente para proclamar la unión de dos mundos distintos.

Odio las velas y los lazos negros digitales, tan sencillos y que cuestan tan poco; sólo basta con apretar un botón para que uno se sienta misericordioso.

Es tan fácil ser bueno y además está de moda. Todos admiran tu entereza y esa capacidad para permanecer neutral ante un dolor insoportable que es siempre ajeno. Y te creen porque ni ellos desconfían de si mismos y todos están fingiendo ser lo mismo que tu crees que eres.  

Ser bueno es tan bonito y resulta tan rentable, pero se ha vuelto tan masivo, que asusta tanta coincidencia entre gente que nunca se había puesto de acuerdo ni en la elección de un plato de comida.

Y sin embargo, en días como éstos todos entonan sorprendentemente al unísono el Let it be.

Let it be, Let it be, mientras le toque morir a otro.

Let it be porque es gratificante dejar pasar, perdonar al asesino ajeno y de paso sentirse un santo.

Let it be porque no soy yo, ni es ninguno de los mios,

Let it be y me cago en John Lennon porque nunca me imaginé que los peores serían los buenos.

JR

 

“Los Escondites de la Libertad”

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Hace unos días visité la maravillosa ciudad de Copenhague con sus canales, su historia, su diseño, sus parques, sus museos, sus bicicletas y su progreso.

Me recomendaron también visitar “Christiania”; una zona que se encuentra dentro de la ciudad y en donde según me comentaron la gente vivía de forma diferente y libre.

Me interesó muchísimo la sugerencia y me dirigí con entusiasmo a presenciar ese fenómeno idílico, pero para mi sorpresa me encontré con un espacio sucio, parado en el tiempo y lleno de gente de mirada extraña y drogadicta. Quise tomar algunas fotos de los coloridos grafitis que me gustaron mucho y que estaban por todas partes, pero dos hombres vestidos de negro que parecían ser traficantes de droga me lo impidieron. ” No foto” dijeron y me hicieron guardar el móvil en el bolsillo.

¿Y la libertad? Me pregunté. ¿Adonde quedó la libertad que me prometieron? ¿Es aquí en donde se vive en libertad?

Mis hijos que estaban conmigo ese día y que suelen andar siempre lo suficientemente lejos de mi, como para poder ver las cosas desde su propia persepectiva, se me pegaron a los dos costados con mucho miedo – “Vámonos de aquí”- me dijeron, “volvamos a la esclavitud enseguida.” 

Dimos la vuelta rápidamente y nos dirigimos hacia la salida. En el reverso del cartel que nos había anunciado  la entrada a “Christiania” figuraba la salvadora frase de despedida ” You are now entering the EU”

Y así, caminando rápido y todos de la mano, sin control de pasaportes ni de visados, volvimos desesperados a la esclavitud de la preciosa Dinamarca; con sus bicicletas, su diseño, su amabilidad y su progreso.

JR

Lo curioso de la libertad es que siempre se esconde en donde menos te la esperas” JR

 

 

“La Carencia en el Cuerpo”

Algunas de nuestras problemáticas  actuales son la corrupción y la pobreza que ésta desencadena; y en temas de salud son la obesidad y la anorexia. Pero todas ellas se deben a un vicio común y exclusivamente humano que es la avaricia.

No existen animales libres obesos, anorexicos o corruptos ya que todos toman únicamente aquello que necesitan.

El hombre sin embargo es la excepción a la mesura natural y para luchar contra su tendencia a la avaricia ha tenido que erigir principios y valores morales y religiosos que le contienen de su inevitable tendencia al exceso y a su eventual autodestrucción.

Ningún otro ser vivo necesita leyes, mandamientos o advertencias en temas de salud para mantenerse en equilibrio, pero para el hombre estas normativas resultan fundamentales para su supervivencia como especie.

Si se lo deja suelto es capaz de destruirlo todo e incluso a si mismo. Y a pesar de diferenciarse de todos los demás elementos de la creación por su inteligencia, en ocasiones parece ser el verdadero animal salvaje que habita esta tierra.

La insaciabilidad del hombre no sólo se manifiesta en cuestiones alimenticias, sino en muchos otros aspectos y en múltiples adicciones que surgen año tras año con cada nuevo elemento disponible.

La avaricia esconde el temor de no tener disponible el día de mañana aquello que se acopia. Y refleja a  hombres sin fe, porque en ellos se expone la falta de confianza en la providencia. 

Esta falta de fe es contraria a la confianza que posee la naturaleza, esa que nos intentaba explicar aquel místico oso Balu en el “Libro de la Selva” cuando nos cantaba aquel inolvidable …”busca lo más vital nomas, lo que has de necesitar nomas y olvídate de la preocupación…”

Muchos psicólogos relacionan al alimento del cuerpo con el alimento del alma y consideran a la relación con la comida en sus dos extremos; (tanto a la escasez auto impuesta de la anorexia como a la sobrealimentación de la obesidad); como a dos maneras de sustituir al amor que nos falta. ¿Quién no ha visto esas películas americanas en donde el desamor se curaba comiendo helado, o no ha leído que en realidad la anorexia esconde un hambre voraz por ser aceptado y amado? ¿ Y no es acaso ese el mismo deseo de aquel que anhela el éxito y la riqueza?

Ante cualquier tendencia al exceso es recomendable enfocarnos en la carencia que ésta esconde, porque generalmente es allí en donde se agazapa el verdadero motivo y se esconde la única solución para todas nuestras adicciones.

Mientras ignoremos cuál es nuestra verdadera carencia expondremos inevitablemente nuestra falta en el cuerpo desnutrido, o en el cuerpo sobrealimentado a base del alimento equivocado.

 

JR

” El amor es el sustantivo abstracto de los poetas, el verbo de los devotos y de los farsantes y la acción silenciosa de aquellos que lo reconocen como al único alimento insustituible” JR

 

 

 

“El Derecho a Pedir”

“Se degenera al individuo con la caridad porque fija en el que recibe la idea errónea de que es incapaz de autoabastecerse” JR

 

El Hinduismo dividía a su población en un sistema de castas inamovibles.  La casta en la cual nacías era en la misma en la que ibas a morir, sin tener ninguna posibilidad de progreso. La casta más baja era la casta de los sudras o los intocables y ante la desesperacion de la vida miserable que les esperaba, muchas madres sudras mutilaban a sus propios hijos para que por lo menos pudiesen sobrevivir viviendo de la mendicidad.

Por eso es que en la India había tanta gente mutilada, sin que ese país hubiera sufrido ninguna guerra.

Pedir significaba una salvación para aquellos que no disponían de ninguna otra posibilidad, pero para aquellos que lo consideran un derecho se ha vuelto una costumbre peligrosa.

Muchos otros sin embargo, consideran al pedir como a un último recurso y odian pedir favores, como si éstos expusieran nuestra inutilidad para resolvernos solos. E intentan siempre bastarse por si mismos, aunque tengan que renunciar a muchas otras cosas.  Esta postura puede resultar extrema u orgullosa para algunos, pero pedir solía sentirse en el cuerpo como un acto humillante.

Hoy el pedir es un arte para muchos, que acostumbrados a vivir de los subsidios  no dejan de practicarlo y que coincidiendo con los preceptos del Islam han establecido a la caridad como a un derecho. 

Mi madre siempre decía que cuando a un pueblo se le acostumbra a vivir sin trabajar ya no hay manera de que vuelva a hacerlo jamás. Y tenía razón, porque no hay enfermedad más incurable que la pereza.

También hay que tener en cuenta que no existe una condición más manipulable que la pobreza. La pobreza creerá en cualquier cosa que le venga de la mano de quien le da de comer. Por lo cual la caridad siempre ha sido un medio muy efectivo para propagar ideologías y establecer dominios. 

Desgraciadamente el sistema de subsidios en Europa está colapsado y aún viviendo en Democracia y sin estar bajo un sistema de castas, contamos con una enorme población de mendigos, gente acostumbrada a vivir  gratis, contando con un sustento económico que se consigue  sin el sudor de su frente.

Hace unos años participé en un comedor municipal y dedicaba dos mañanas semanales a pelar y a cortar patatas, a revolver cacerolas y a servir bandejas, hasta que un día algunos comensales protestaron violentamente porque habíamos repetido el menú de la semana anterior y montaron un escándalo impresionante. Ese día colgué mi delantal y recuperé mis dos mañanas porque comprendí que tanta caridad no le hace bien a nadie. 

JR

” Enséñale a un hombre a vivir sin trabajar y crearás a un monstruo” JR

 

 

“Cuando la Educación es un Arma”

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Analizando los distintos modelos educativos he observado que la diferenciación entre ellos no se focaliza en comprender los fallos, sino en disfrazar aquellas herramientas que se desdeñan de los demás sistemas inventando formas novedosas para sustituirlas; como por ejemplo evaluar sin puntuar para evitar marcar diferencias entre los distintos alumnos de un grupo.

El individuo educado en estos sistemas es instruído así en una igualdad que más tarde al salir al mundo experimentará como ilusoria y desgraciadamente comprobará que ha sido instruido en una falacia.

Los distintos sistemas educativos se esfuerzan por defender los valores diferenciadores en sus modalidades, mientras en realidad siguen compitiendo entre ellos en una lucha encarnizada y olvidándose de transformar el concepto erróneo común de la educación.  El error está en educar para competir en vez de educar para enriquecer o descubrir la individualidad.

La educación está focalizada en destruir al oponente a nivel intelectual o en habilidades, en vez de estar centrada en potenciar la riqueza individual de cada persona. Y aunque en una escuela la falta de puntuación disfrace una igualdad, la competencia sigue existiendo con el colegio vecino.

Mientras sostenemos que cada individuo es único, exigimos igualdad y esto produce un cortocircuito como el de creer que la igualdad es una cima alcanzable y compatible con la individualidad.

En un mundo de unicidades la única igualdad posible y por la que deberíamos luchar como un ente único es la igualdad de oportunidades, después de eso, todo son y serán diferencias siempre, aunque nos resistamos y protestemos en las calles.  Porque en un universo de individualidades la igualdad nunca es posible.

Frente a una misma oportunidad las respuestas serán variadas y así debería ser si realmente hemos conseguido educar a individuos y no desarrollar una línea de productos robotizados que razone y responda de manera uniforme frente a los mismos estímulos. 

Que las respuestas sean variadas es el síntoma de la libertad que rige al universo, y por ende también al hombre. Y aunque la educación se considere a si misma el valor supremo por sobre todas las cosas, sólo es información ordenada, porque el valor supremo siempre será la Libertad. 

Esta libertad hace que no todos quieran ser ceos de grandes empresas, políticos, deportistas o mendigos, porque la  desigualdad ante la igualdad de oportunidades es el fruto de una elección, de un esfuerzo o de una ausencia de esfuerzo. (cosa que también es loable)

Todas las opciones elegidas son válidas si son auténticas, aunque no sean compartidas o comprendidas por los miembros de un mundo desigual.

La educación desgraciadamente es percibida hoy por los alumnos como el arma que les servirá para abrirse paso en el mundo y ganarle a los demás. Con ella te defiendes y ganas posiciones, aplastas al enemigo y logras quitarle aquello que los dos desean, pero que sólo admite a uno. El puesto de trabajo es el territorio a conquistar y tus títulos y diplomas son tu municion.

Quizás el problema no sea la lucha por conseguir lo que uno desea, sino que todos deseen lo mismo. Algo impensable en un mundo de individualidades,  ya que si todos quieren lo mismo es porque la individualidad está fallando y la automatización a la que todos ubican en el futuro ya está sucediendo sin necesidad de la máquina. 

No importa a qué sistema educativo estés adscripto o a cuál de todos defiendas porque desgraciadamente el fin sigue siendo el mismo, con nota o sin nota, la finalidad sigue siendo aplastar al otro por una misma zanahoria. 

JR

“Después de la igualdad de oportunidades, cualquier resultado posterior es Libertad” JR

“El Amor en la Coincidencia”

Misteriosamente todas nuestras diferencias se disuelven en nuestras coincidencias” JR

Cuantas amistades se han forjado gracias a la coincidencia; coincidir en el colegio, en la universidad, en el trabajo, en la alegría y hasta en el sufrimiento nos ha unido a determinadas personas en momentos particulares de nuestra vida. Muchas han permanecido a nuestro lado a través del tiempo y otras han dejado de coincidir con nosotros, pero siguen formando inevitablemente parte de las  distintas etapas de nuestra historia.

No hay nada que desuna más que la falta de coincidencia; la incapacidad de compartir los mismos gustos o de disfrutar de las mismas cosas al mismo tiempo, son las razones por la que muchas relaciones se terminan.

Las coincidencias influyen de manera escencial en las relaciones y hacen que perduren o que se disuelvan.

Me pregunto si es la coincidencia la que nace después del amor o es el amor quien en realidad nace como fruto de la coincidencia.

Uno ama estar en compañía de aquellos que comparten sus mismos intereses y no es raro que se forjen amistades entre las madres del parque, entre los artistas, los poetas, los filósofos y los idealistas de todo tipo, o entre los deportistas y los forofos, los hombres de ciencia y los intelectuales;  porque las cosas que nos unen son las que construyen ese lazo inquebrantable.

A pesar de que una inevitable soledad nos persigue a cada uno como una sombra, encontramos por momentos un alivio para ella en la coincidencia y en su fruto; que es sin duda el amor.

Y cuando el amor se acaba es porque mucho antes de que se acabara el amor, se terminó la coincidencia. 

JR

“Al amor no lo mata el tiempo, sino la falta de pasiones comunes y el timing para disfrutarlas al unísono.” JR 

“Insustituible”

Poco a poco vemos como los cajeros dejan de ser humanos para ser eficientemente remplazados por máquinas. Muchos se alarman, otros no lo notan y los demás respiran aliviados de que sea otro quien por fin haga su trabajo.

Es cierto que la máquina nos ha dejado tiempo libre para muchas otras cosas, pero cuando esa libertad se extiende sin límites vemos cómo finalmente nos desplaza hacia un mundo de inactividad dañina. Y aquello que anteriormente consideramos una liberación se convierte en una prision, porque aunque muchos crean que el estado de bienestar consiste en no tener nada que hacer, la inactividad es una condena tanto para el cuerpo como para el espíritu.

Son muchas las ocasiones en que personalmente prefiero ser asistido por máquinas antes que por personas. Las máquinas cumplen con su tarea sin protestar, no se consideran explotadas al cumplir con sus obligaciones, no dan excusas y cumplen con el horario. Y el empresario que diga que no prefiere la eficiencia silenciosa y puntual de la máquina, al conflicto humano constante, miente.

Tambien es cierto que el robot no soporta el atasco diario para llegar a su puesto de trabajo cada mañana, ni hace 3 combinaciones de tren y de metro de ida y de vuelta, razón por la cual su presencia resulta siempre más descansada y fresca que la del trabajador de carne y hueso. Y uno lamenta que el progreso no se extienda proporcionalmente hacia todos los ámbitos.

Pero existen muchas personas que realizan un trabajo insustituible y son aquellas que además de cumplir con su función aportan un elemento humano. Este elemento es lo único irreemplazable  y se trata de un valor añadido que desgraciadamente es cada vez más  escaso.

Lo insustituible no se conseguirá a fuerza de manifestaciones de protesta públicas, ni con políticas proteccionistas (las cuales ya están siendo reclamadas por el colectivo de los sustituidos), sino con el cambio de  actitud del individuo frente al trabajo.

¿Quién desearía a una máquina si tuviera la opción de tener delante a un ser entusiasta y creativo?

Aquel que no desee ser sustituido por la máquina deberá focalizar en esto y trabajar en el desarrollo de este valor añadido, de lo contrario no hay duda de que a la hora de elegir entre un trabajador mediocre y problemático y una máquina eficiente y silenciosa, todos elegiremos sin dudar a la máquina.

Mucho antes de que apareciesen los robots mi abuela sostenía que nadie era imprescindible y llevaba razón. Pero sin embargo, hay algunas personas que si lo son. No porque nadie más pueda hacer su trabajo, sino porque nadie lo hace como ellas.

Los seres insustituibles son aquellos que desarrollan un don exclusivamente humano y que es la alquimia; esa capacidad de convertir cualquier actividad en un acto creativo.

En estos tiempos en donde la automatización avanza sin demora es recomendable preguntarse cada mañana: ¿Qué haré hoy para ser insustituible?

JR

“Científicamente es imposible que otro ocupe un lugar bien ocupado”. JR

“Las Promesas sin las Cosas”

“Si hacer una promesa nos pusiera igual de nerviosos que a los niños, prometeríamos menos, pero nos comprometeríamos más” JR

Nuestras motivaciones están impulsadas por eslóganes publicitarios en donde las promesas abundan desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos vamos a la cama.

Y cada producto te promete algo distinto; la cosmética te promete un futuro sin arrugas, la ropa te promete causar la impresión que deseas, los coches te prometen circular por un mundo lleno de éxitos y los yogures te prometen un tránsito intestinal regular.

Estamos acostumbrados a que nos prometan el día entero y aunque hayamos comprobado que la mayoría de las promesas no se cumplen, seguimos creyendo en ellas porque el deseo de creer es la fuerza que nos mueve.

Desgraciadamente la política también se mueve dentro del ámbito publicitario y utiliza a la imagen y a la promesa como estrategia para conseguir votos y poder.

La decepción llega después, cuando la promesa se queda sin las cosas y allí es donde la desilusión se apodera de nosotros. Pero nunca permanece por demasiado tiempo, sin que una nueva promesa vuelva a aparecer.

Antiguamente la única marca valiosa que tenía un individuo era su nombre. El nombre valía más que la vida misma, porque era su huella, su paso por este mundo y aquello que se quedaría para siempre cuando se fuera.

La gente valoraba las promesas porque en ellas empeñaba su palabra y esa palabra era su marca, su honor y su legado.

Las promesas no eran tan habituales como lo son hoy en día, sino acciones premeditadas que implicaban un compromiso extraordinario. Algo que aún observo en los niños pequeños,, que cuando tienen que prometer algo reflejan estar comprometiéndose con algo sagrado.

Sin embargo, los adultos prometemos con la misma liviandad con la que luego rompemos nuestras promesas.

El sueño de las marcas es el de convertirse en la cosa y muchas lo han logrado a lo largo de la historia. Hay palabras que primero fueron marcas y que hoy son para nosotros las cosas. Uno es consciente de que si llora pedirá un “Kleenex” y se le correrá todo el “Rimmel”. Y éstos son sólo dos de muchos otros ejemplos en donde la marca transmuta en la cosa.

Esto mismo sucede con los hombres de palabra porque sus promesas se convierten en las cosas. Promesas como “Libertad, “Educación”,”Justicia”, “Paz “o “Progreso” en boca de alguien de palabra se convierten en cosa.

JR

 

“En cada paso hacia el progreso permanece  la huella de miles de personas de palabra. Y en cada paso hacia la destrucción permanece la huella de miles de personas sin ella” JR

“De la Intolerancia al Orgullo”

 

Se celebra en Madrid la fiesta de un colectivo que durante años fue oprimido, silenciado y juzgado severamente.

Su festejo se ha bautizado con la palabra “orgullo” aunque resulte extraño sentirse orgulloso de aquello que uno es.

Uno es lo que es y la aceptación de lo que somos trae libertad. Al asumirnos nos aceptamos, nos respetamos y aprendemos a vivir con nuestra propia realidad.

Si la intolerancia se basa en la percepción del otro como a alguien inferior, el orgullo es la percepción de una superioridad con respecto a otra persona.  Y entre estas dos faltas de igualdad, nos olvidamos sin querer de la libertad.

No debería hablarse de orgullo gay ni de orgullo heterosexual porque cada uno es lo que es y aquello que se es, simplemente es.

El cielo no está orgulloso de ser azul, simplemente es azul.

Asumir la propia identidad como si fuera  un orgullo es un tipo de violencia, parecido a aquella que ejercen los religiosos cuando intentan mostrarle al otro su superioridad moral, como si la espiritualidad no exigiese una privacidad tan íntima como el sexo.

A nadie le importa cómo o a quien reces y a nadie le importa cómo o de quién te enamores, mientras no dañes a nadie en tu práctica.

Uno no debería sentirse orgulloso de ser cristiano o musulman, ni gay o heterosexual, sino simplemente alegrarse de ser veraz y de ser libre. 

JR

“Donde hay verdad no cabe el orgullo” JR