“ Me exhibo, luego Existo”

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Habitar fuera de la vanidad es imposible, pero habitar en la vanidad sin ser consciente de ella, si es posible. 

¿No es acaso vanidad escribir un ensayo, debatir, pintar un cuadro, construir una casa o plantar un jardín?

¿No son acaso todos los actos expuestos a la mirada y al juicio ajeno, actos de vanidad? 

Hay vanidad hasta en aquellos que se muestran ausentes, ascetas, humildes, espirituales y no solamente en aquellos que se pavonean sin tapujos acelerando su descapotable rojo a la vista de todos los peatones.

Hay vanidades groseras, escandalosas, escondidas, intelectuales, artísticas, religiosas, sutiles, disimuladas; pero todo en nosotros es vanidad. 

¿Que son el hombre y su historia, sino una trayectoria de vanidades múltiples y diversas?

El problema con la vanidad es cuando se vuelve tan extremadamente aguda que la mirada del otro pasa a condicionar toda nuestra existencia.

La vanidad ya no se remite a pequeños espacios de lucimiento, sino que define nuestra existencia y todas nuestras experiencias.

Ya no soy si no me ven; y nada de lo que vivo existe sino es observado, aprobado o desaprobado por el otro. 

Esta vanidad se alimenta de la mirada ajena y toda existencia que no es compartida u observada, no existe.

Las redes sociales han enmascarado a nuestra vanidad bajo el nombre de “compartir”. Y con la máscara de la generosidad (“estoy compartiendo”…) la vanidad se establece como virtud y pasa desapercibida. 

En nuestra era digital ya no hay vanidosos, sino seres sociales digitales. 

Me sucede a veces que al reunirme con gente siempre es imprescindible hacernos una foto, pero no es para inmortalizar ese momento, sino para subirlo a las redes sociales inmediatamente.

El encuentro off line se transforma entonces en una plataforma virtual y mi amigo en tiempo real se convierte en un receptor de likes y comentarios virtuales de nuestro encuentro, permaneciendo ausente durante el lapso de dicho encuentro.

Aquel encuentro se transforma entonces  en una ausencia, porque mi amigo ha dejado de estar conmigo para interactuar en otro plano y con otra gente.

Seguramente otro día podamos volver a encontrarnos y vivir el momento que no vivimos y que nos quedó pendiente.

¿Pero lo vivimos o no lo vivimos?

El encuentro existió porque puedo ver las fotos de los dos en Facebook e Instagram, pero no estoy tan seguro de haberlo vivido de la forma en que se exhibe.

Me exhibo, luego existo. ¿Pero será cierto que existo si no comparto?

JR

 

 

“La Libertad Ignorada”

 

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Si hay algo que caracteriza a la libertad es la posibilidad de elegir que ésta te otorga.  Y sólo quien puede elegir, es libre.

A pesar de que la palabra “Libertad” es una de esas palabras comodines que se ajustan para impulsar cualquier causa; (incluso a las más oscuras); solemos olvidar que la libertad es la posibilidad de elección, que sólo le fue otorgada al ser humano.

Hoy sin embargo elegir está mal visto. ¿Por qué elegir cuando se puede tenerlo todo?    

Este es el eslogan de la avaricia del mundo contemporáneo.

Hoy puedes ser madre, ejecutiva de una gran empresa, deportista de élite, modelo publicitaria, anfitriona de lujo, esposa, amante, estudiante de posgrado, colaboradora de una ong y el alma de todas las fiestas.

Y todo esto deberás hacerlo al mismo tiempo y con éxito, porque así es como le demuestras al mundo que eres libre, ya que la libertad actual consiste en que nunca tengas que elegir, ni dejar nada. 

Pero si alguien no elige, es realmente libre?  ¿Y es acaso posible que exista una elección, sin tener que descartar algo?

Juan ha decidido estudiar una ingeniería por la mañana, por la tarde da clases particulares, visita a su novia, luego entrena fútbol 3 días en semana hasta las 12 de la noche, prepara el examen de conducir, juega al fútbol los Sábados y también los Domingos con otro equipo distinto, sale los Viernes por la noche con la novia y los Sábados hasta la mañana siguiente con los amigos y me explica con paciencia que es posible vivir sin tener que dejar nada. 

Después del primer cuatrimestre miré  sus notas y había reprobado 4 de 6 materias. Pero para él no dejar nada sigue siendo viable, a pesar de su evidente  fracaso.

Hoy renunciar a algo está mal visto, porque decir que no, es signo de debilidad en una época en donde el optimismo y la negación de lo evidente es lo que se lleva, cueste lo cueste y caiga quien caiga.

Uno se va convirtiendo poco a poco en un  esclavo de esta nueva “Libertad” que no elige nada y que para colmo, lo hace pensando que es más libre que nadie.

El esclavo moderno suprime todo tipo de elección que le exija un abandono y así deja de ejercer la única acción que le convertía en realidad en un ser libre; que era la posibilidad de elegir a cada momento la mejor de sus opciones, descartando temporalmente a las restantes.

Acción que además, le convertía en un ser inteligente. 

JR

“ Toda elección supone una pérdida y denota una fortaleza” JR

“El Impulso hacia lo Distinto”

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“Mucho de lo que antes creía distinto, hoy es más parecido a mi que aquello que creía igual” JR

 

En una época en donde lo diverso impregna nuestra realidad tanto física como virtual, resulta difícil mantenerse viviendo en la uniformidad.

Hoy es casi imposible vivir en una gran ciudad o navegar por internet, sin que la diversidad de culturas sea la constante.

Se nos impulsa a diario a abrazar la convivencia con la inevitable multiculturalidad de nuestra época y en ocasiones esto se hace con demasiada insistencia, casi como una imposición.

Si bien es cierto que la tolerancia es la base del mundo civilizado, la tolerancia se fundamenta en el respeto mutuo, pero ese respeto no nos obliga a la amistad, porque una cosa es el respeto hacia lo distinto y otra muy diferente es que lo distinto te agrade.

La tolerancia sólo hace referencia al respeto por lo distinto, pero no incluye al amor por lo distinto. 

Existen movimientos que se venden como amantes de lo distinto; discurso del que yo desconfío profundamente porque no encaja con la realidad en la que vivimos, ya que si fueran tan amantes de lo distinto como dicen ser, el mundo sería un lugar sumamente pacífico.

A pesar de no creer en la existencia de la igualdad en un mundo hecho de evidentes desigualdades, si creo que existe lo semejante, y lo semejante nos atrae porque nos relaja. 

Estar entre iguales nos produce la misma sensación que la de llegar a casa, una sensación que predispone a la confianza; un espacio en donde uno se siente a salvo y tranquilo.

Hoy sin embargo, se condena el gusto por lo semejante en aras de la multiculturalidad y de la tolerancia  porque se considera que lo semejante niega la inclusión.

Pero la imposición de la diversidad por sobre lo semejante, aunque enmascare una intención de generar tolerancia,  niega también la libertad de cada individuo. 

El amor hacia lo multicultural debería ser por lo tanto una opción y no una imposición, porque toda imposición genera naturalmente una resistencia y su resultado nunca tiene aroma a libertad.

La única solución viable para despertar naturalmente a la tolerancia se esconde en la curiosidad.

La curiosidad es ese un impulso indomable que nos mueve hacia lo desconocido y que no nace de la imposición, sino de la intriga; ese ansia por conocer lo no conocido.

A los curiosos lo que nos mueve hacia lo distinto es la intriga y el aburrimiento, porque mucho de lo mismo nos cansa. 

Si en vez de recurrir a la imposición se promoviera la curiosidad, la tolerancia dejaría de ser un mandato para convertirse en un desafío.

Pero la confianza en lo distinto no sólo  necesita de conocimiento, sino tambien de tiempo.

JR

 

“ Al conocimiento siempre se lo ha supeditado al desarrollo intelectual, sin percibir que éste también era el camino para el desarrollo del alma” JR

 

 

“Inmunidad al Beneficio”

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Confesaré humildemente que yo preferiría tener mi zapato descosido a mi verso mal rimado, y que pasaría muy gustoso sin botas antes que quedarme sin poemas”   Gautier

 

Hay actividades que para muchos resultan extrañas en la vida de las personas y de las que éstas gozan aún siendo conscientes de que no les aportarán ningun beneficio económico;  como son la pasión por la cultura, por la literatura, por el arte, por la filosofía, por la ciencia y por todo saber.

Acostumbrados a que el tiempo es oro y a asociarlo siempre con la productividad y con su consecuente rentabilidad, hemos adquirido el vicio de contabilizarlo todo, incluso el tiempo perdido.

Poco a poco muchos de nosotros vamos perdiendo aquel don que disfrutábamos sin culpa cuando éramos niños; la capacidad de perder el tiempo y de perdernos con él en una actividad que no generaba ningun otro beneficio, mas que el de engrandecer nuestro espíritu.

Es llamativo como al final de la vida los moribundos suelen considerar al tiempo perdido, como al único tiempo ganado. Los paseos por la playa, la novela bajo el nogal, las tertulias sobre arte, el baile, la pintura, el juego con los niños, la música, las tardes en el parque o el canto con los amigos.

En una época obsesionada con la actividad, la productividad y la acumulación, resulta difícil desengancharse y hacer un hueco para un vacío que no ansíe un beneficio.

Si hay algo en lo que las máquinas sin duda nos superarán es en actividad y en rendimiento, pero las pobres no sabrán nada sobre la sensación de perder el tiempo leyendo una novela o escuchando una sinfonía, porque han sido diseñadas solamente para lo útil.

La característica más humana es la posibilidad para lo inútil, esa inmunidad al beneficio que sólo sirve para engrandecer el espíritu y que se evidencia en los que aman el arte, la música, las letras, las ideas y la ciencia.   Esos seres que perdidos en sus pasiones y sin especulación ni ambiciones, son guiados hacia un espacio extraño al que algunos llaman libertad y otros sabiduría.

Esa tendencia por lo inútil es algo que las máquinas nunca comprenderán porque la utilidad es el adn de toda máquina, mientras que la inmunidad al beneficio es el don del que disfrutan algunos hombres. 

 

JR

“ Es curioso que a la hora de morir la pérdida más valiosa sea la de todo aquello  que era gratis o inútil” JR

“La Moderación que nos Falta”

 

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Si tuviera que elegir una sola virtud para esta época de extremismos elegiría a la moderación porque creo que de todas las virtudes, ésta es actualmente la que más necesitamos.

Hay gente que nace moderada, aunque hay moderaciones que mas que a templanza saben a un desinterés general por todo aquello que acontezca fuera de su ámbito particular.

La moderación no es un destino, sino una forma de caminar con orientación hacia el camino del medio, al que se llega  lleno de moretones; porque para arribar a un medio hay que percatarse de la existencia y del funcionamiento de todos los extremos.

A esos golpes causados por buscar sin tregua la tan deseada tierra media, los llamo yo “las heridas del buscador”.

La moderación es esa forma de andar   zigzagueante en la que uno no se instala ni demasiado en un extremo, ni demasiado en el otro, para así  favorecer la observación de todo el paisaje. 

La actitud del moderado es ante todo una actitud de distanciamiento y de duda, pero no es esa duda insegura que retrasa cualquier decisión por miedo, ni un distanciamiento indiferente y perezoso; sino esa duda de revisión constante de las premisas, que se realiza desde una distancia para poder observar con perspectiva. 

Para la moderación hace falta también ser curioso, esa inquietud que nos impide asentarnos en una convicción por demasiado tiempo; algo pica, algo hace ruido y de pronto uno deja de estar cómodo con aquello en lo que hasta ahora creía a muerte.

¿Será tan cierta esta certeza que tengo? ¿O habrá que mirarla mejor desde esta otra perspectiva?

El fanático sin embargo, es totalmente opuesto; él permanece cómodo y arropado en las certezas que ha heredado o alcanzado, como quien se queda en la cama calentito, en vez de levantarse y ponerse a trabajar.

La actitud del fanático es inmóvil, cómoda y escencialmente social, ya que en sus certezas no sólo encuentra comodidad sino también compañía y en ocasiones además su sustento económico.

El fanático se ha acomodado en un grupo que piensa igual a él y como las certezas tienden a echar raíces, este individuo arraigado ya no necesita hacer más esfuerzos para movilizarse y pensar.

El fanático cambia la curiosidad por la obediencia a un sistema de creencias que guían su comportamiento y que no requieren de su creatividad.

Pero el hombre no fue pensado para permanecer inmóvil, arropado y cómodo, sino para andar, para dudar y para ejercer su función como ser inteligente.

Si la duda es la gimnasia de la inteligencia, dar por sentadas las certezas alcanzadas por demasiado tiempo no es solamente paralizar las ideas, sino dejar de buscar mejoras y soluciones.

Llegar al medio es una osadía porque requiere de mucha apertura, la misma que necesita el cerebro para conocer y liberarse de todos sus extremos y de sus limitaciones.

JR

 

 

“Ya no creo en ninguna de las cosas en las que he creído, pero todas me han servido para llegar hasta aquí” JR

 

“La Edad y el Cambio de Velocidades”

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Son muchos los cambios que traen los años, pero no todos ellos son desventajas.

La edad le aporta a algunas personas una nueva perspectiva, y junto con ella nace un cambio de velocidad en los estados.

Los enfados ya no duran lo que duraban antes y suelen parecerse más a un estallido repentino que a esa nube gris que nos acompañaba durante mucho tiempo por encima de la cabeza.

No es que uno deje de enfadarse, ya que eso significaría que estamos muertos, sino que la duración y la intensidad de los estados cambia y comienzan a parecerse más a un estornudo que a una enfermedad crónica.

Con el paso del tiempo vamos tomando conciencia de que con suerte y viento a favor, nos quedan como mucho 20 años en buen estado de conservación, por lo cual la larga duración de un enfado no nos compensa en absoluto.

Cuando aparece la conciencia de que el tiempo apremia, la perspectiva de las cosas cambia y esa nueva percepción de la distancia modifica también nuestra velocidad. 

Uno empieza a apurar algunas cosas y a demorar muchas otras.

Este proceso se reproduce de forma inversa en el estado de bienestar; aquel que es consciente de que el tiempo es escaso se apura mucho más en disfrutar. Ya no hay tiempo para postergar aquello que hasta ahora considerábamos postergable.

La conciencia de la finitud hace que uno empiece a cambiar sus prioridades en la agenda; “postergaré el enfado para mañana…,pero la felicidad es urgente”

Creemos que el tiempo sólo nos ofrece la opción de ir envejeciendo a la vista de todos, pero sin embargo existe un proceso simultáneo que sucede en nuestro interior y permanece oculto.

Ese marchitarse exterior convive con una regeneración interna, y a pesar de percibirnos cada vez más viejos exteriormente, poseemos la capacidad de ir volviéndonos cada vez más parecidos a los niños; esos a los que la rabieta se les pasaba a los dos minutos con una piruleta.

No es de extrañar que los científicos estuvieran obsesionados con el estudio del tiempo, ya que éste a simple vista erosiona todas las cosas, incluida la velocidad de los estados, pero a la vez el tiempo tiende a autoregenerarse, como si su intención fuera en realidad la de ser eterno.

El tiempo nos da señales de poseer un comportamiento circular, pero nuestra limitada percepción, sólo nos permite apreciar que se nos va escurriendo entre los dedos cada vez más rápido. Y de no ser así, lo importante seguiría siendo postergado.

 

JR

“Cuando la posibilidad de morir se acerca, la urgencia por estar vivo urge”. JR

“La Fábrica de Egos”

La publicidad se ocupa de promover las ventas convenciéndonos a todos de que somos especiales y de tan especiales que somos, nos merecemos el producto promocionado.

El mundo está superpoblado y sin embargo no hay quien no se sienta especial.

Todos estamos convencidos de que por algún motivo somos particularmente seleccionados, pero el problema es que cuando miles de millones de personas se sienten especiales, el resultado termina siendo una masa de lo más común.

Sentirnos especiales nos ayuda a perseguir nuestros sueños y la percepción de nuestra unicidad trabaja como un impulso hacia nuestras metas, combatiendo eficazmente nuestros temores y nuestras inseguridades.

Pero cuando la ilusión de ser especiales nos hace creer que siempre merecemos algo más de lo que tenemos, este impulso cambia de dirección. Nos convence de que somos merecedores de algo distinto, convirtiendo a nuestra realidad en la representación de la injusticia y a nosotros en unos desdichados. 

Si no obtengo lo que merezco es porque el mundo es cruel e injusto. ¿Cómo puede alguien tan especial como yo, no tener aquello que se merece?

El problema es mucho más grave de lo que parece, ya que esta fábrica descontrolada de egos; que resulta muy  rentable a corto plazo, va dejando en el camino a un ejército de “especiales insatisfechos”, que tarde o temprano saldrá a reinvindicar todo aquello que cree que se merece y que este mundo cruel no le ha proporcionado.

Fabricarse un ego es sin lugar a dudas indispensable para poder sobrevivir en un mundo en donde todos tienen uno, pero aprender a destruirlo a tiempo es además de un talento, una maniobra de supervivencia. 

Mientras el ambiente de descontento crece sin tregua entre la gente especial, que cree siempre merecer algo más de lo que tiene; entre la gente común uno percibe un ambiente de alegría, como si  ellos hubieran logrado sobrevivir a esa ilusión. 

El hombre común es agradecido, trabajador, fuerte y sobre todo contento, porque siente que la vida no le debe nada. 

Después de pasar un tiempo entre esta gente tan extraña, uno vuelve deseando desarrollar ese extraño talento que se parece al despertar de un sueño.

JR

“No hay nada más motivador que estar con los contentos” JR

 

“El Victimismo que da Poder”

En un mundo en el que la desigualdad es la norma, la tendencia al resentimiento sólo necesita de un pequeño empujón para incendiar al pueblo.

Los gobiernos radicales lejos de trabajar en pos del bienestar social y el progreso de los más desfavorecidos, luchan a capa y espada para sembrar odio y resentimiento en el corazón del pueblo, sometiéndole asi a un tipo distinto de esclavitud.

El resentimiento es otra forma de aprisionamiento, en este caso uno acotado al plano mental y que imposibilita cualquier avance.

Es curioso cómo en esta época se enaltece al débil y se repudia cualquier demostración de fortaleza de carácter.

Si uno logra posicionarse como una víctima cuenta de antemano con ventaja por sobre cualquier otro contrincante porque despertar lástima es hoy la máxima virtud.

El feminismo, entre otros movimientos del siglo 19, se ha vuelto a poner de moda en Europa de la mano de los populismos que azotan la región, pero de aquel feminismo del siglo 19 ;en donde fue la demostración de la fortaleza de la mujer la que consiguió  sus derechos; ya no queda nada.

Este nuevo feminismo digital insiste en que es el victimismo el nuevo método de triunfo de este colectivo.

“Cuanto más víctima seas, más conseguirás. Y si intuyes que vas perdiendo apoyos lo mejor es recurrir a un pasado en donde tu victimismo consiga mutar radicalmente ese mal presagio.”

Hoy en día toda mujer que quiera ser popular y aclamada debe exponer públicamente algún intento de violencia  acometido contra ella en algún momento de su vida, para que el pueblo solidario y compasivo se vuelque automáticamente a modo de ola humana a demostrarle su empatía.

El mundo se ha acostumbrado a adorar   sistemáticamente a las victimas y a repudiar a los fuertes y todas las figuras públicas que necesitan del apoyo popular han salido en masa a exponer sus tragedias particulares, con la intención de acrecentar su popularidad. 

Busca bien en tu pasado y seguramente encontrarás algún episodio en donde fuiste discriminada o sufriste abusos de algún tipo”  me decía una feminista hace un tiempo, ofreciéndome en bandeja la estrategia infalible del resentimiento; tan necesaria actualmente para ganar adeptos adhiriendome a su causa. 

Seguramente si rebuscara bien encontraría algo para ser una víctima yo también, pero lo curioso es que nada está más lejos de mis intenciones que pertenecer a ese grupo y nunca consideré que la empatía estuviese obligatoriamente ligada a la pertenencia.

Mi ideal siempre ha sido la fortaleza ante el sufrimiento y la superación como opción al resentimiento, por lo cual mi entrada al club de las víctimas me estaría rotundamente denegada.

Aquel que enarbola el rencor como método de triunfo no es fuerte, ni será capaz de cambiar las condiciones de aquellos que sufren, porque no ha sido capaz de cambiar de antemano las suyas. 

La astucia de pertenecer al club de los oprimidos,que ubican al culpable siempre fuera, es el método infalible de los tiranos y enmascara la incapacidad de dar soluciones a los problemas reales de la gente. (La responsabilidad de sus desgracias siempre las tiene otro, por lo tanto las soluciones nunca están a su alcance) 

Ser vitima de algún abuso y exponerlo públicamente es hoy la condición indispensable para cualquier puesto de poder, tanto en la política como en el mundo del espectáculo, porque estar en el bando de los fuertes podría dar a entender que perteneces al bando de los abusones. (Cuidado! actualmente si no eres abusado, se deduce que eres uno de los abusadores, por lo cual ser una víctima es la única opción que tienes para librarte de una condena injusta).

Quien basa su fortaleza en la debilidad promoviendo el resentimiento, expone su incapacidad de superación y alguien incapaz de superar su propia debilidad será incapaz de luchar por invertir la tuya.

Detrás de cada uno de los tiranos que han azotado a la humanidad siempre hay una historia personal de resentimiento, que más tarde se redirigió hacia una causa social o política. 

Dar poder a los resentidos es peligroso y nos ha llevado siempre por mal camino. Quizás porque la habilidad que requiere el poder es la de la superación constante.

 

JR

“La superación es sin duda la característica de un buen líder” JR

“El Duelo en la Era de la Diversión”

Cuando se produce un cambio de era, ésta suele asociarse a la aparición de elementos nuevos que modifican de forma abrupta nuestra vida.

Todo termina acomodándose con el tiempo a las nuevas formas, pero este acomodamiento conlleva una época de crisis hasta que todo se ordena de una forma distinta.

Asi paso con la Revolución Industrial, así sucede con la irrupción de Internet y así suele ocurrir también con la muerte.

La muerte de la gente muy cercana irrumpe en nuestra vida como una revolución, desencajando nuestro mundo y modificando nuestra rutina.

Antiguamente la muerte no tenía la distancia que tiene hoy en el mundo occidental, sino que era un episodio cotidiano y doméstico porque sucedía en cada casa.

Las mujeres morían en los partos, los bebes morían al nacer, los niños morían de infecciónes y los adultos morían de neumonía durante el invierno en sus hogares.

La muerte era cotidiana y doméstica, como lo era también la enfermedad y el duelo era contemplado con la misma consideración que se le tiene a cualquier otra patología.

La sabiduría popular conocía sobre la fragilidad que se apodera de aquel que sufre una pérdida, llegando incluso en algunos casos a afectarle también a niveles físicos.

Los traumas de pérdida no sólo afectan a nuestro sistema nervioso, sino también a nuestro sistema inmunológico. El dolor cuando es muy intenso corre por la sangre, ya que cuerpo y mente conforman una estructura indivisible.

El duelo antiguamente suponía un periodo en el que se propendía a la indefensión frente a estímulos externos y requería de un tiempo de apaciguamiento.

Se considera que un año es el tiempo estimado que necesita la rutina para recomponerse, llenándose de nuevas opciones, al principio auto impuestas a modo de esfuerzo obligado, hasta lograr afianzarse.

Cuando el último cumpleaños o la última Navidad dejan de ser aquellos que compartimos juntos y el recuerdo próximo a todas aquellas fechas significativas se llenan de nuevas memorias, el dolor entonces empieza a menguar.

Esto no quiere decir que la ausencia se supere, (la ausencia se mitiga pero no se supera), sino que el umbral de dolor se ensancha a medida en que la rutina se reorganiza y la memoria se puebla de nuevos referentes y de nuevos recuerdos.

Pero el duelo se ha vuelto difícil de experimentar en nuestros tiempos, en donde la felicidad está íntimamente asociada a la diversión y en donde la muerte y todo aquello que la evoque, se han vuelto temas tabú y esquivados por todos.

La muerte ha adquirido en nuestros tiempos una distancia tal y se ha postergado tanto en el ciclo vital, que a veces tendemos a creer que esa realidad no existirá para nosotros.

Muchos evitamos la cercanía con el dolor ajeno porque le consideramos una enfermedad contagiosa; una que sabemos que tarde o temprano nos llegará también a nosotros.

Aquel que sufre una pérdida siente que con su dolor estropea la tendencia colectiva a la diversión; que representa el fin último del individuo actual y que caracteriza a nuestro tiempo (la Era del entretenimiento); y tiende por lo tanto a aislarse.

He escuchado que muchas de las personas que han sufrido pérdidas muy cercanas aseguran pasar por un proceso similiar a la invisibilidad luego de perder al ser querido, ya que uno siente que es visible en cuanto es amado.  (Existo en tu mirada, en tu necesidad de mi presencia y en tanto tú existes yo soy, y ahora que tú no estás, yo también  desaparezco).

Otros describen al duelo como a una sensación de vacío y desorientación que muchas veces se traslada también al plano espacial.  (Mi vida se ha trastocado, mi rutina ha cambiado y tu ausencia es quien ha provocado que yo esté desorientado en este nuevo orden. (Estoy perdido en una vida sin ti).

Aquellas vestimentas negras que se les obligaba llevar a las mujeres durante el luto advertían esa sensación de ausencia. Y aunque la ausencia que deducíamos al ver aquellos trajes era la del muerto, la ausencia que anunciaban era otra. Alguien se habia ido dejando a un individuo en un estado de fragilidad transitoria. 

Cuando uno pierde tanto, también se pierde un poco a si mismo y desearía poder llevar durante un tiempo una  advertencia pegada en la frente,  similar  a la de aquellos paquetes de Fedex que transportan mercadería delicada y que solicitan por favor que se les trate con cuidado.

“Handle with care” ( frágil) ; es que poseo una enfermedad extraña en tiempos de diversión y de seres eternos: “He  perdido y estoy sufriendo”.

JR

 

 

“La contradicción permanente que caracteriza a este mundo hace que la percepción de nuestra propia  transitoriedad en vez de empujarnos hacia la muerte, nos lleve a estar más presentes, porque la muerte del otro presagia también la nuestra” JR

“La Mirada Extranjera”

Releyendo a Ortega y Gasset uno se encuentra con Nietzsche en cada página.

Mientras el genio español se sumerge en la cultura germana y desenreda la filosofía Kantiana; basada en esa subjetividad de Kant que irreversiblemente termina convertida en una nueva moral; tan subjetiva como cualquier otro camino único; uno comprende que la maravilla en la mirada de Ortega y Gasset representa a las cualidades de una mirada extranjera.

La extranjeria dota de la capacidad de mirar sorprendido porque el extranjero no posee el acotamiento nacional.

Es como la forma de ver que tienen los niños pequeños, que ven gordo a quién es gordo y viejo a quién es viejo, sin sentir después de esa objetividad ningún remordimiento.

Esta libertad de culpa para percibir la realidad se debe a que la mirada de un niño muy pequeño, aún no ha sido sometida a la cirugía con que se moldea la córnea de los individuos desde pequeños, para que aprendan a decir siempre lo que no ven y a esconder aquello que ven en realidad.

Esta domesticación indolora en la que habitamos, se basa principalmente en que uno no debe nunca herir a nadie.

La filosofía cristiana construida sobre  una compasión mal entendida y combinada con la Educación inglesa basada en la compostura y el disimulo, dio vida a individuos de discursos medidos, duales, de esos que cuando acaban,uno es incapaz de sintetizar nada de lo que han dicho con certeza. ¿Por qué?

Porque la contradicción es muy difícil de traducirse en idea.

La idea necesita de una linealidad y de una coherencia para adquirir algún sentido. De lo contrario, se convierte en un pronóstico del tiempo en 24 Hs, cuyas temperaturas variables confunden y evitan llegar a una conclusión determinante.

Hará frío pero no tanto, (no es cuestión de que el frío se lo tome a mal), hará calor pero no tanto ni todo el tiempo, (para que el calor tampoco se ofenda).

Y al final a uno no le queda claro si llevar el bañador o la bufanda y para no quedar mal con nadie, carga con los dos.

Uno debe ser medido hasta en la mentira, educado y políticamente correcto de principio a fin, porque si entre alguna de las contradicciones que le son permitidas, se le escapa sin querer una verdad, puede llegar a ser mortal.

Si se te escapa una verdad te exigirán explicaciones y disculpas; porque todos estamos inmunizados contra la mentira, pero la verdad resulta intolerable. 

Existe una libertad de visión en ser un extranjero y esa libertad está dada por la falta de ceguera nacionalista, esta  incluye a un tipo de lente graduado que se implanta en el individuo desde el amamantamiento y que luego continúa en grandes dosis con el nesquick del desayuno de cada mañana.

Este tipo de visión nacionalista nos amplifica algunas cosas y a la vez nos ciega de una forma específica según la latitud y el meridiano en el que habitemos y de la que uno no se libera tan fácilmente, sin pasar antes por un arduo y doloroso trabajo de auto- destierro.

Este auto- destierro consiste en un despellejamiento a modo de peeling doloroso, que puede sangrar mucho  hasta adquirir cierta objetividad para poder observar y observarse, sin la bandera atada alrededor del cuello o colgada en el balcón y sin la comida tradicional inyectada por vena a modo de droga alucinógena, sin la cual muchos no pueden sobrevivir más de una semana.

Algunos desfallecen si pasan mucho tiempo sin la tortilla de patatas, otros sin el dulce de leche y los más rudos sin los pretzels o el Big Mac.

Este éxodo voluntario es una especie de viaje lejos de la tierra a la que uno conoce de memoria, apartado de los sabores que ha degustado hasta el hartazgo como si fuera un esclavo, para adentrarse en busca de una tierra desconocida a la que tendrá que mirar con ojos nuevos. (cualquier similitud bíblica es pura coincidencia)

A esta objetividad despredida de sustancias adictivas, (que para unos resulta ser tan inevitable si se quiere reaprender a mirar como mira El Niño de Nietzsche), los compatriotas la llaman traición imperdonable, mientras los lectores la agradecemos y la llamamos valentía.

No sé si corresponde considerar valiente a  quien transita por el mundo desconfiando de todo, incluso de su propia sombra, de la cual uno no puede fiarse ni un pelo, porque según la luz resulta ser la más traicionera de todas. Pero teniendo en cuenta el percal, sin duda los atrevidos destacan.

El enaltecimiento del “pusilánime” según Ortega y Gasset consiste en poner en el podio a aquellos individuos  cuyo único objetivo en la vida es disfrutar del placer y rehuir del dolor, (y yo agregaría también agradar a todos),  y que sigue estando tan vigente al día de hoy como lo estuvo en 1927. 

Escandaliza y sorprende como lo único que cambia a lo largo de la historia son los menús del día, el vestuario, el peinado y el skyline de las ciudades, mientras todo lo demás permanece increíblemente intacto.

Es cierto que han cambiado las palabras y aquel pusilánime de Ortega y Gasset podría ser hoy el individuo políticamente correcto con derecho a voto, que viaja con la tortilla en el bolso para evitar contaminarse de nuevos sabores; no vaya a ser que la bandera se le trastoque y traicione a la patria por probar alguna delicia exótica.

Pero gracias a la cultura de la igualdad reinante, a los individuos se nos hace creer que somos todos iguales.

Yo no creo que seamos iguales, pero sí que somos todos igual de necesarios.

Y lo somos porque el aparato visual funciona a modo de contraste, de la misma forma en que funciona la mente humana y su razonamiento. Si no existiera una variedad de colores ¿cómo  reconoceríamos el rojo?

Y si no hubiera pusilánimes ¿cómo reconoceríamos al genio? 

JR

“Los Padres de la Dependencia”

Cuando recuerdo mi juventud suelo rememorar un horizonte mucho más arriesgado que el panorama actual. Uno salía de casa sin móvil y sin la aplicación rastreadora de mamá  (que hoy sabe a cada momento adónde estás); y siendo consciente de que al salir por la puerta, uno era el responsable de volver a casa a salvo.

Recuerdo recorrer Europa y Turquía con una amiga a los 20 años y despedirme de mis padres para volver a hablar con ellos desde un teléfono público del aeropuerto de Frankfurt un mes y medio más tarde, avisándoles que llegaría al día siguiente a casa porque había conseguido lugar en un vuelo de vuelta.

En aquella época yo solía viajar con billetes sujetos a espacio, así que nunca sabía qué día podría llegar a ningún sitio y si esa noche subiría al avión o si dormiría en un rincón del aeropuerto.

No hubo móviles ni llamadas de larga distancia en ningún momento durante aquel viaje, y también recuerdo haber hervido dos docenas de huevos en un hostel de Amsterdam al principio del recorrido y estar comiéndome el último huevo duro en el ferry de Kusadassi a Samos, casi 20 días después, junto con unos cacahuetes que había comprado días antes en el Gran Bazar de Estambul.

Uno ahorraba al máximo, pero nunca se sentía “incomodo”, sino libre, hambriento  y feliz.

El viaje en aquella época era mucho más sencillo que ahora e implicaba una distancia desde la cual poder observarlo todo sin ser observado.  No existía la necesidad de subir las fotos a Facebook, ni de conseguir wifi para poder subsistir.

Todo esto suena muy extraño en un mundo en donde los padres obtienen hoy el parte informativo instantáneo de los hijos y los hijos exigen hoteles cinco estrellas y vuelos sin escalas. Pero lo más llamativo es que todo esto haya cambiado en el breve lapso de dos décadas.

Hoy accedemos al seguimiento intensivo de todos los movimientos de nuestros conocidos por Whats up o a través de una aplicación de rastreo.

El hijo supervisado ha dejado ya de sentirse controlado, para sentir que eso es muy normal y que su vida debe compartirse permanentemente con sus progenitores y con cualquiera que esté en línea.

El concepto de privacidad ya no tiene nada que ver con la intimidad, sino que apunta escencialmente a la seguridad digital y se limita a la elección del público en una red social.

Suelo escuchar a menudo a padres que se quejan de que los hijos no se independizan nunca y de que siguen viviendo en casa, con la excusa de que la vida allí es mucho más cómoda.

Las madres en el fondo se sienten halagadas de ser ellas las responsables de que el niño de 30 esté cómodo en casa, pero a mí particularmente la prioridad de la comodidad a los treinta me produce náuseas. Quizás porque erróneamente consideré que esas dos décadas estaban pensadas para la incomodidad de generarse una vida. 

Si la comodidad es lo que prima para un individuo de 20 y 30 años, entonces ¿cuál será la prioridad de este individuo a los 60?

Siempre me resultó extraña esa gente que a los 20 y 3O años prefería la comodidad por sobre la libertad y esos escenarios siempre me auguraron malos presagios.

Sospecho de que en gran medida somos los padres controladores de hoy, los responsables de los hijos cómodos y dependientes del mañana.

Y aquellos progenitores que se resisten a serlo, porque creen que la incomodidad que produce la libertad resulta escencial a cierta edad, son considerados como padres desentendidos o indiferentes.

El concepto de educación que yo tenía hasta ahora apuntaba a la independencia y al impulso hacia la libertad del individuo como fin; pero hoy ese concepto ha cambiado y el ideal educativo es el seguimiento /guía y el control constante de la vida del infante desde la cuna hasta la tumba.

Esto se refleja también en la obsesión por una formación académica organizada que no acaba nunca, (universidad, masters, doctorados), en donde todo apunta al mismo control; el adiestramiento guiado permanente, sin dejar ni un hueco disponible para el nacimiento del individuo libre e independiente.

– ” Me ignoras”  le dijo Marteen de 19 años a su padre, en una novela que escribí hace tiempo.

Y mientras John escuchaba aquel reclamo, sobre la necesidad de hostigamiento contemporáneo que echaba en falta Marteen y al que veia sometidos a todos sus amigos, John le decía;

– “No te ignoro, es que ahora me toca observar cómo te haces un hombre”.

John, que parecía un padre distante a los ojos de Marteen intentaba hacerle entender que aquella no era una ignorancia sino un permiso, algo más parecido a un abandono positivo que a una indiferencia. 

La distancia también es un regalo, incomprensible en estos tiempos de control y de presencia abusiva; pero el trabajo de convertirse en un individuo es tan privado y tan personal, como lo es la libertad; ese sitio en donde lo incómodo no cuenta y la soledad duele muchas noches. 

 

JR

 

 

 

“De Vegano a Moralista”

 

Cada uno vive según su receta y todos hemos ido juntando a lo largo de la vida determinada información que nos es útil para sobrevivir en este mundo.

Esta particular selección en muchos casos, ha incluido también el descarte de muchas cosas que hemos detectado como perjudiciales para nosotros y de las que nos hemos deshecho convenientemente a tiempo.

Lo malo no es elegir libremente tu propio manual, sino nuestra tendencia de ir intentando imponérselo al otro. Esta manía de convencer a la que los sofistas nos han acostumbrado desde hace tiempo y que ha prevalecido intacta a través de los siglos.

El trabajo intelectual de explicar el porqué de haber llegado a determinadas conclusiones es interesante y un pasatiempo que los intelectuales disfrutamos como a una rutina semiautomática y predilecta por sobre cualquier otra; pero intentar convencer a quien no desea ser convencido es un acto de violencia como lo es cualquier otro tipo de evangelización.

Esta violencia la han detectado todos aquellos místicos que se negaron a fundar sistemas, e incluso a dejar por escrito sus palabras, para evitar que se convirtieran en doctrinas. Esto por supuesto no pudo evitarse tras su desaparición y junto con ellos desaparecieron también  esas verdades que “no podían ser dichas”, sino únicamente comprendidas a través de la experiencia.

Y cada uno la vive a su manera, pero el intentar crear nuestra propia iglesia es una tendencia que no podemos evitar, como si la experiencia solitaria de la felicidad no nos fuera suficiente y tuviéramos que convencer a otros para que nos acompañen.

A veces dudo si es nuestra intolerancia a la soledad aquello que nos mueve a la evangelización o si es esa sensación de poder que genera el sentirnos los salvadores de otras personas. O si simplemente es una estrategia comercial que beneficia a un grupo. 

Hay muchas formas de convencer y muchas son muy sutiles, pero no menos violentas. Está la amenaza del infierno, la del limbo, la de la recompensa, el paraíso, la santidad, la eternidad, la reencarnación, la de la aprobación, la pertenencia, la enfermedad y también la muerte.

¡Amenazas algunas, tan inevitables!

(Sobre todo la muerte, de la que ni Dios se salva; y sino pregúntele a Nietzsche).

El tema es cómo y de qué manera se muere, porque morir vamos a morirnos todos. Algunos comiendo lechuga, otros a base de jamón serrano y dieta mediterránea, unos rezando hacia un hemisferio y otros mirando hacia el otro, algunos en descampados sin atención médica y otros en hospitales cinco estrellas.

Aunque quizás nuestro deseo inconsciente no sea el de evitar lo inevitable, sino el de suavizar de algún modo la llegada de lo inevitable, porque está claro que compartiendo todos un mismo y único final, que es para todos la muerte, la única posiblidad de libertad es la manera de vivir nuestro camino hacia nuestro final compartido.

Y elegir nuestros propios manjares es una de esas pequeñas y breves libertades a las que todos tenemos derecho en la vida.

Por eso es que la libertad es un arte tan difícil de dominar, sin que domine a nadie. 

JR

“Después de haber convencido sentirás el orgullo que sienten todos los que creen haber vencido” JR

 

 

“El Fascismo de Izquierdas”

Ya lo advirtió Churchill al acabar la Segunda Guerra Mundial y después de haber derrotado a los nazis; “El nuevo fascismo será de izquierdas”.

Y  no se equivocó. 

Por más que muchos considerábamos hasta ahora al fascismo como a un movimiento exclusivo de derechas,  Churchill supo anticiparlo como a un movimiento mutable, e identificarlo como a toda tendencia llevada al extremo e impuesta de forma masiva como partido único, sin ninguna tolerancia hacia cualquier otra forma de pensamiento.

Hoy leo con disgusto en la prensa como poco a poco las palabras van mutando su significado, hasta amoldarse como un guante a esta nueva forma de fascismo.

Maduro ha establecido un nuevo significado para la palabra “odio” que a partir de hoy representa a cualquier tipo de pensamiento contrario al suyo.

Todo aquello que no avale su política totalitaria será sentenciado como “odio” y condenado bajo las penas que él decida establecer para este nuevo delito. Quedando así vedado cualquier atisbo de libertad de expresión que ponga en duda a su gobierno totalitario.

El odio ya no se asocia a los múltiples ataques terroristas que azotan Europa y el mundo entero, porque el fascismo de izquierdas considera a ese tipo de terror como a actos reivindicativos. Una suerte de libertad de expresión que se le permite en exclusiva a cualquier movimiento, siempre que sea de izquierdas.

Este nuevo concepto de “odio” queda acotado exclusivamente y reducido a aquellas situaciones en donde se aplique la ley de un tribunal constitucional que haga valer el estado de derecho.

El nuevo concepto de “odio” de Maduro ha quedado reducido entonces al ámbito democrático; cualquier  sentencia democrática es ahora odio y el terror de cualquier grupo de izquierdas totalitario es ahora justicia. 

Hay que ir con cuidado porque en cuanto se cambian las palabras toda la estructura de valores se mueve junto con ellas, porque las palabras encierran al pensamiento. Y cuando las palabras mutan de significado, el pensamiento tiende a moverse también en esa misma dirección.

Aquello que tú pensabas hasta hoy que era justicia, ahora es odio y aquello que tú pensabas que era Democracia ahora resulta ser un delito que defienden sólo los fachos de extrema derecha. 

Seguramente no falte mucho para que se quite de los programas educativos a los fachos de los griegos.

Cambiar el significado de las palabras es una forma sutil de reprogramar una mente, dándole la vuelta a todos los antiguos conceptos y valores.

Se le enseña así al individuo que todo aquello que creía correcto es ahora pecado y todo aquello que creía pecado es ahora correcto.

Así lo atestiguamos en los juicios a los nazis, que expresaban una gran sorpresa al ser condenados por sus crímenes. Ellos habían perdido la noción del significado de las palabras, además de la capacidad de  pensar a la que habían cambiado por la obediencia.

Los nazis habían obrado según los parámetros en los que habían sido instruidos como el bien y a lo que para su sorpresa el mundo ahora veía como el mal.

Esta re programación de cerebros es una habilidad psicológica que manejan a la perfección los políticos, los maestros y los lideres religiosos.  Te van dando vuelta los valores y de pronto comienzas a ver a Sócrates  como al peor de los asesinos y a Stalin como a Jesucristo. 

 

JR

” La Idelogia desde el Aula”

El pecado más grave que puede cometer la Educación es el de moldear una mente bajo una ideología determinada y más aún teniendo plena conciencia de ello.

Pero plantearse no hacerlo es también una utopía y más sabiendo que uno enseña siempre desde una perspectiva determinada, que ha sido condicionada a su vez por su propia realidad y por su entorno.

Tendemos a pensar que las Ciencias exactas son quizás las que corren un menor riesgo de ser interpretadas a la carta, aunque también es cierto,  que determinados avances y corrientes científicas han sido en muchas ocasiones una amenaza para las las mentalidades científicas y religiosas reinantes, ya que el conocimiento siempre destrona a la sabiduría ancestral y dogmática.

Si bien la Educación consiste en teoría  en un traspaso de información a las generaciones siguientes, uno no deberia nunca perder de vista que dicha información está siempre sujeta a la precariedad del hoy y que seguramente pueda ser rebatida el día de mañana. 

Esta actitud de humildad ante el conocimiento, lejos de quitarle valor lo intensifica, porque la enseñanza cuando se transmite como incompleta estimula la inteligencia. 

Es decir, no hay que olvidarse de que lo que hay que despertar en el aula es la inteligencia.

Mas allá de que incentivemos otras capacidades también fundamentales  como la memoria, el trabajo duro, la investigación y el método, nuestro verdadero objetivo es siempre despertar inteligencia. 

Pero la inteligencia sólo se despierta cuando encuentra un espacio de libertad. Y esto sucede porque la inteligencia es libertad aplicada a las cosas. 

¿Pero cómo lograr libertad sin espacio?

Cuando se entremezcla la información con la ideología el espacio se acota y se llena de muros.  El estudiante es forzado de una manera muy sutil a mantenerse dentro de un perímetro establecido de antemano y cualquier razonamiento que escape a ese muro se sabe destinado a la desaprobación y al rechazo.

Esta es la primer barrera de la inteligencia y es por eso que las personas verdaderamente inteligentes parecen no darle importancia a ninguna de esas dos cosas (aprobación y rechazo).

El motivo de esta indiferencia al entorno es que la inteligencia nunca puede surgir sin traspasar ese primer muro. Quien se preocupa sobremanera  por mantenerse dentro de un muro, nunca puede traspasarlo.

No es extraño tampoco  que la política y la Educación vayan siempre de la mano porque la política se fortalece con la Educación .  Y la Educación siempre  depende de la política.

Si la política consiste en evolucionar el conocimiento se educará sin muros ideológicos que lo contengan, pero si la política consiste en involucionar y atarse al pasado se educará siempre dentro de muros ideológicos que guiarán al rebaño hacia el lugar que más le convenga a la política. 

Al final el dilema de todo educador y de todo padre es siempre el mismo. ¿Qué estamos educando: clones o inteligencia?

JR

 

” La Historia nunca debe enseñarse con odio y resentimiento, sino con una actitud de aprendizaje y superación, porque el resultado de la enseñanza del odio siempre es la perpetuidad y la miseria” JR

” El Mundo Diverso”

” La tolerancia unilateral engendra el abuso de aquellos que se han acostumbrado a ser tolerados, sin tener que tolerar ellos a nadie” JR

 

 

Aquello a lo que llamamos diversidad no es otra cosa que el fruto de la tolerancia. 

Gracias a la tolerancia es que muchas nuevas ideas han aparecido y muchas maneras de vivir se han manifestado y hoy conviven con la nuestra.

Sin embargo, en aquellos lugares en donde la tolerancia no es la norma, es la homogeneidad lo que abunda.

Por eso es interesante analizar las culturas desde el punto de vista de la diversidad. Si una cultura convive pacíficamente con la diversidad, significa que es tolerante y si no la acepta, es  entonces una cultura intolerante.

El peligro radica en que cuando la tolerancia no crece en todas las direcciones la diversidad se acaba.

Existen hoy muchas corrientes que enarbolan la bandera de la diversidad pero que suelen hacerlo sólo cuando les conviene.

Para ellos la diversidad interesa cuando implica tolerar la propia diversidad, pero cuando se trata de tolerar la diversidad ajena, entonces el discurso cambia.

Es curioso ver cómo aquel que es tolerado en su propia diversidad se muestra obstinadamente intolerante con la diversidad ajena.

No debemos olvidar bajo ningún concepto que nuestra propia diversidad está sostenida por la tolerancia del otro, del mismo modo en que nuestros derechos se sostienen con las obligaciones de los demás ciudadanos.  

Mi educación pública, mi sanidad y mi seguridad, mi estado de bienestar están sostenidos por aquellos ciudadanos que pagan sus impuestos y cumplen con las normas de convivencia.

Nuestra juventud olvida a menudo que aquello a lo que denomina sus derechos  son en realidad las obligaciones cumplidas de los otros, y que les han sido proporcionados por unos ciudadanos que esperan en algun momento una retribución justa del bienestar ofrecido.

Asi es como funciona el sistema, que está pensado idealmente como un toma y daca que gira igual que una rueda eterna.

Esto mismo sucede con la tolerancia, porque aquel que tolera espera también ser tolerado. Y sólo esa bidireccionalidad hará que la verdadera diversidad sea posible. 

Promover la diversidad no es otra cosa entonces que impulsar a la tolerancia, pero siempre debe hacerse en todas las direcciones.

JR

 

” Cuando tu bondad va hacia una sola dirección sospecho que no es nada  buena.” JR

“El Juego Hermoso”

Lo primero que los adultos contaminan en los niños es la alegría del juego, porque a todo lo sagrado le inyectan ambición, y muchos de ellos mueren sin haber podido conocer jamás su belleza” JR 

Existe un espacio sagrado que nos conecta con la alegría. Un lugar en donde toda diferencia desaparece y logramos olvidarnos del mundo y de nuestros  problemas para perdernos de vista por un rato.

Este es un espacio mágico que muchos intentan contaminar con ambición, pero de vez en cuando aparecen unos rebeldes que se asemejan a los niños y parecen no haber perdido la escencia del juego.

El juego es ese lugar en donde volvemos a ser niños, un paraíso que perdemos demasiado pronto al asociar al juego sólo con ganar; olvidando que lo verdaderamente sagrado del juego está en la alegría de aquellos que nunca se olvidaron de jugar como cuando eran niños. 

JR

 

“Hay pocos caminos hacia Dios; entre ellos están la naturaleza, la música, el silencio, el baile, la literatura, las artes y el juego” JR

 

“Adiós a Colón”

Los demócratas nos sorprenden cada semana con algo nuevo. La semana pasada derribaban estatuas de algunos protagonistas de la guerra de Secesión americana y esta semana se enzarzaron contra Cristóbal Colón.

Las izquierdas del mundo parecen estar  empeñadas en borrar la historia de la humanidad, en vez de aprender de ella y enseñarla ubicándola en su contexto de espacio y tiempo.

La historia que se quita de su contexto histórico resulta extraña, pero en su tiempo respondía a las costumbres y a la mentalidad de cada época y de cada civilización.

Desgraciadamente, hoy la ignorancia y los derechos humanos van de la mano y se retroalimentan. La ignorancia quiere destruirlo todo y los derechos humanos no quieren herir a nadie.

Por lo cual nadie se atreve a poner límites a este desborde de libertad malentendida que azota nuestro tiempo, y aquel que se atreve a hacerlo es tildado de fascista o de malo.

Así es como vamos transitando una reedición histórica buenista que nos va llevando poco a poco hacia la autodestrucción de los sistemas democráticos que tanto nos costó conseguir, y quien sale a defenderlos es agredido o amenazado con violencia  por estas nuevas y malentendidas libertades de izquierda.

La violencia que impone este colectivo que se hace llamar con descaro  “pacifista” y que está empecinado en la destrucción de nuestra historia, no sólo no conseguirá borrarla de esa manera, sino que provocará algo que es mucho más grave aún  y es que evitará el aprendizaje al que nos obliga la historia bloqueando así su consecuente progreso.

Los políticos que para justificar su malhacer se empeñan en mirar atrás y buscar culpables siempre fuera, demuestran no sólo su ineptitud como gobernantes, sino que dejan entrever que no tienen ni idea de cómo avanzar.

Mirar atrás nos convierte a nosotros en estatuas si no nos permite evolucionar.  Pero destruir los hechos históricos de nuestro pasado no es la manera de ir hacia adelante.

Por mas que hoy nos escandalicen muchos de los episodios de nuestra historia, cambiarla no está en nuestras manos, ni es destruyendo estatuas como lo haremos, sino actuando acordes a los tiempos de consenso, pluralidad, diálogo y Democracia en los que vivimos.

JR

 

“El Buen Inmigrante”

 

El buen inmigrante llega con la cabeza baja y los sueños bien altos, con la memoria intacta de aquello que le hizo huir para no repetir jamás los errores de su lugar de procedencia. 

El buen inmigrante llega sabiendo que en esta nueva tierra nadie le está esperando y que hacerse un lugar dependerá solamente de su esfuerzo y de su trabajo. 

El buen inmigrante se mantiene humilde y en actitud de aprendizaje constante y de admiración hacia la nueva tierra que le acoge. Ella tiene algo que la suya no supo darle, por eso ha viajado y lo ha dejado todo para estar allí. 

El buen inmigrante se mantiene siempre agradecido, se amolda a las nuevas costumbres y desea integrarse en esta nueva cultura que le ha acogido con generosidad. 

El buen inmigrante aprende y enseña, colabora y devuelve con afecto y con trabajo las oportunidades recibidas. 

El buen inmigrante cría a sus hijos en la  cultura de la tierra que le acoge, desea que se integren y que progresen. Les transmite el amor hacia el anfitrión que le ha ofrecido a la familia una nueva oportunidad de vida. 

El buen inmigrante escasea,  pero cuando lo encuentras compruebas que abrir los brazos algunas veces vale la pena.

 

JR

“Las Mujeres que Odiaban a los Hombres”

A Miranda Kerr (modelo internacional) se le ocurrió sugerir que las mujeres debían arreglarse un poco para recibir a sus maridos en casa.

En España el revuelo ante ese comentario suscitó los insultos más violentos hacia esta pobre mujer americana.

¿Qué iba a saber la pobre Miranda que aquí en España la tendencia es ser un marimacho feminazi que cultiva el bigote y el rencor, mientras espera al marido con el garrote detrás de la puerta?

Las nuevas feministas, que nada tienen que ver con aquellas que abogaban por la liberación de la mujer, hoy son un colectivo de mujeres resentidas y violentas que buscan el machismo en todo y encuentran discriminacion a cada paso.

Si las ideologías, cuando se potencian demasiado crean monstruos, el feminismo no ha sido la excepción.

Las feministas actuales odian a los hombres occidentales (que son quienes garantizan sin embargo sus derechos y sus libertades) y contradictoriamente protegen al Islam, que mantiene a las mujeres de su colectivo tapadas debajo de burkas negros y recluidas en sus casas para dedicarse únicamente a la procreación que garantiza la extensión del Islam en Europa.

A las feministas las verás siempre frente al congreso de diputados o destruyendo locales comerciales, abogando por la extinción de los tampones y en breve seguramente exigiendo la abolición del periodo menstrual.

Las protestas curiosamente las realizan  semidesnudas ( …ellas, que no desean ser consideradas como un objeto sexual)  y protestan contra el capitalismo y contra la Democracia (que es quien garantiza sus derechos) pero jamás las veras defendiendo las libertades de la mujer musulmana en Europa.

Este se ha vuelto un colectivo muy selectivo en sus causas, fundamentalmente políticas y antidemocraticas y curiosamente muy parecidas a las bases de la política islamica.

En cuanto el Islam llegue al gobierno europeo ( y falta muy poco) todas estas feministas volverán a casa para arreglarse forzosamente y recibir a su marido junto a otras 3 esposas más.

Saldrán a la calle enfundadas debajo de un burka negro con 40 grados en Barcelona y siempre acompañadas;  y recordarán con nostalgia aquellos tiempos occidentales en los que las mujeres odiaban a los hombres y eran libres.

 

JR

 

“La Tolerancia Unilateral”

 

El sueño buenista en el que se encuentra  actualmente sumergida Europa y del que desde hace un rato despertó Estados Unidos basa sus principios en la tolerancia.

Pero esta tolerancia tiene una particularidad que la destinará al fracaso y es que intenta sustentarse en un desequilibrio. Es decir, es una tolerancia unilateral que se impone de un sólo lado de la balanza.

Existen los unos, que son los que toleran,  y los otros, que solamente exigen ser tolerados, pero sin hacer por su parte  ningún esfuerzo en trabajar su propia tolerancia.

La tolerancia como recurso deja muy claro que uno sólo tolera aquello que no soporta. Ante la imposibilidad de amar aquello que no concuerda con nuestros valores, optamos por tolerar como opción para evitar el enfrentamiento.

Que nos toleremos no es entonces un  signo de virtud en el individuo, sino una declaración jurada que expone el esfuerzo voluntario que debo hacer para no estrangularte por nuestras diferencias.

Los actuales “tolerantes buenistas” sin embargo,  se sienten extrañamente virtuosos y ni siquiera sospechan que todo aquello que no nace de forma natural es en realidad una conducta establecida, aprendida y mecanizada mediante años de esfuerzo consciente y repetitivo.

La tolerancia es una herramienta enseñada y necesaria para toda convivencia pacífica con lo distinto. 

Es extraño observar a este colectivo “tolerante buenista de izquierdas” enarbolar las pancartas de la tolerancia porque curiosamente es este colectivo quien actúa siempre como el más intolerante de todos.

Si no concuerdas con sus premisas los autodenominados “tolerantes”  son capaces de degollarte, de quemar y de romper todo; con un arte que sorprende por su constante perfeccionamiento.

El problema surge cuando la tolerancia no se comprende cómo una invención artificial para domar el instinto asesino de todo ser humano y por el contrario se percibe como una conducta que nace de forma natural.

El individuo educado bajo el sistema de tolerancia occidental cree que el mundo entero ha sido también educado en el respeto a lo distinto. Y lamentablemente eso no es así. 

Esta ingenuidad buenista sumada a la ignorancia de no haber conocido más mundo que aquel que la prensa decide que debes ver por televisión, hace del buenismo un arma de autodestrucción a gran escala.

El mundo eres tú ” dicen algunos,  pero cuando no tienes ni remota idea de quién eres tú, ni de dónde surge tu tolerancia aprendida, entonces el mundo pasa a ser la proyección de una construcción artificial que tú crees universal.

Existe un mundo extraño que te rodea y que no es tolerante como el tuyo porque la tolerancia es una construcción basada en el principio cristiano en el que se fundó Occidente. ( perdonar 70 veces siete y poner la otra mejilla).

Lo que si es natural y común en todos es la intolerancia como acto reflejo y como consecuencia de toda cercanía.

Una parte del mundo se ocupa de domar la intolerancia de los individuos desde pequeños mientras la otra parte del mundo cultiva la intolerancia desde la cuna.

Los autodenominados “tolerantes de izquierda europeos”  no sólo no son conscientes de su natural intolerancia, sino que además exhalan un aire que huele a superioridad con respecto a su entorno. Ellos no se consideran solamente diferentes al otro, sino superiores a todo aquel que es distinto. 

Y este es el punto que diferencia a los tolerantes esforzados como yo,  de los tolerantes que consideran a lo diferente no sólo distinto, sino inferior.

La tolerancia como aceptación igualitaria de lo distinto, es por lo tanto unilateral en cuanto sólo la practicamos a conciencia aquellos que sabemos que uno no tolera naturalmente, sino como mecanismo para civilizar nuestros instintos y lograr así una convivencia pacífica.

La sinceridad con nosotros mismos resulta esencial para ser un verdadero tolerante. Y considerar a la tolerancia como a una virtud es un error, en tanto la virtud es virtud si nace de la verdad y nunca como el resultado del cumplimiento de una norma externa.

Mientras unos toleramos conscientes de nuestras intolerancias, los otros se envalentonan en la resistencia a tolerar, alegando una superioridad moral y de valores muy parecida a la discrimacion a la que dicen repudiar a cada instante y con cualquier excusa.

Y mientras enarbolan unos carteles presumiendo de tolerancia, sus discursos esconden un mensaje distinto: “O eres igual a mí o eres un fascista”

No. No sólo no soy un fascista de derechas,  sino que tampoco deseo ser un fascista de izquierdas como los buenistas.

Intento tolerarte y me esfuerzo por hacerlo aunque me agrades en pocas cosas, y me desagrades especialmente en tu falta de esfuerzo por adaptarte y por tolerar a quienes son distintos a ti.

Pero desgraciadamente la tolerancia en el buenismo es siempre unilateral.

En el buenismo hay que incluir a aquel que no desea incluirse y tolerar a aquel que no está dispuesto a tolerar a nadie, ni desea integrarse al mundo de libertades que le acoge y le recibe.

Asi de buenos, de peligrosos y de injustos son estos tiempos buenistas y modernos.

 

JR

 

“Peores son los Buenos”

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De pequeño mi padre me llamaba el abogado de los pobres y de los inocentes porque era capaz de denunciar la injusticia cometida contra el débil y el pequeño. Odiaba con todo mi ser a aquellos malos que se sabian malos y que mostraban su malevolencia sin tapujos, hasta hacer que el cuerpo te temblara de rabia.

Hoy sin embargo me asustan mucho más los buenos, esos que van por la vida pensando bien de aquellos que estafan a otros y que abogan por una pasividad budista siempre que sea otro quien aguante la tortura.

John Lennon por ejemplo ahora me repugna, con su imaginación estúpida de niño de parvulario, cantada con resaca a las 12 del mediodía desde la cama del cuarto de un hotel, junto a una japonesa que le convenció de que acostarse con ella sería suficiente para proclamar la unión de dos mundos distintos.

Odio las velas y los lazos negros digitales, tan sencillos y que cuestan tan poco; sólo basta con apretar un botón para que uno se sienta misericordioso.

Es tan fácil ser bueno y además está de moda. Todos admiran tu entereza y esa capacidad para permanecer neutral ante un dolor insoportable que es siempre ajeno. Y te creen porque ni ellos desconfían de si mismos y todos están fingiendo ser lo mismo que tu crees que eres.  

Ser bueno es tan bonito y resulta tan rentable, pero se ha vuelto tan masivo, que asusta tanta coincidencia entre gente que nunca se había puesto de acuerdo ni en la elección de un plato de comida.

Y sin embargo, en días como éstos todos entonan sorprendentemente al unísono el Let it be.

Let it be, Let it be, mientras le toque morir a otro.

Let it be porque es gratificante dejar pasar, perdonar al asesino ajeno y de paso sentirse un santo.

Let it be porque no soy yo, ni es ninguno de los mios,

Let it be y me cago en John Lennon porque nunca me imaginé que los peores serían los buenos.

JR

 

“Los Escondites de la Libertad”

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Hace unos días visité la maravillosa ciudad de Copenhague con sus canales, su historia, su diseño, sus parques, sus museos, sus bicicletas y su progreso.

Me recomendaron también visitar “Christiania”; una zona que se encuentra dentro de la ciudad y en donde según me comentaron la gente vivía de forma diferente y libre.

Me interesó muchísimo la sugerencia y me dirigí con entusiasmo a presenciar ese fenómeno idílico, pero para mi sorpresa me encontré con un espacio sucio, parado en el tiempo y lleno de gente de mirada extraña y drogadicta. Quise tomar algunas fotos de los coloridos grafitis que me gustaron mucho y que estaban por todas partes, pero dos hombres vestidos de negro que parecían ser traficantes de droga me lo impidieron. ” No foto” dijeron y me hicieron guardar el móvil en el bolsillo.

¿Y la libertad? Me pregunté. ¿Adonde quedó la libertad que me prometieron? ¿Es aquí en donde se vive en libertad?

Mis hijos que estaban conmigo ese día y que suelen andar siempre lo suficientemente lejos de mi, como para poder ver las cosas desde su propia persepectiva, se me pegaron a los dos costados con mucho miedo – “Vámonos de aquí”- me dijeron, “volvamos a la esclavitud enseguida.” 

Dimos la vuelta rápidamente y nos dirigimos hacia la salida. En el reverso del cartel que nos había anunciado  la entrada a “Christiania” figuraba la salvadora frase de despedida ” You are now entering the EU”

Y así, caminando rápido y todos de la mano, sin control de pasaportes ni de visados, volvimos desesperados a la esclavitud de la preciosa Dinamarca; con sus bicicletas, su diseño, su amabilidad y su progreso.

JR

Lo curioso de la libertad es que siempre se esconde en donde menos te la esperas” JR

 

 

“La Carencia en el Cuerpo”

Algunas de nuestras problemáticas  actuales son la corrupción y la pobreza que ésta desencadena; y en temas de salud son la obesidad y la anorexia. Pero todas ellas se deben a un vicio común y exclusivamente humano que es la avaricia.

No existen animales libres obesos, anorexicos o corruptos ya que todos toman únicamente aquello que necesitan.

El hombre sin embargo es la excepción a la mesura natural y para luchar contra su tendencia a la avaricia ha tenido que erigir principios y valores morales y religiosos que le contienen de su inevitable tendencia al exceso y a su eventual autodestrucción.

Ningún otro ser vivo necesita leyes, mandamientos o advertencias en temas de salud para mantenerse en equilibrio, pero para el hombre estas normativas resultan fundamentales para su supervivencia como especie.

Si se lo deja suelto es capaz de destruirlo todo e incluso a si mismo. Y a pesar de diferenciarse de todos los demás elementos de la creación por su inteligencia, en ocasiones parece ser el verdadero animal salvaje que habita esta tierra.

La insaciabilidad del hombre no sólo se manifiesta en cuestiones alimenticias, sino en muchos otros aspectos y en múltiples adicciones que surgen año tras año con cada nuevo elemento disponible.

La avaricia esconde el temor de no tener disponible el día de mañana aquello que se acopia. Y refleja a  hombres sin fe, porque en ellos se expone la falta de confianza en la providencia. 

Esta falta de fe es contraria a la confianza que posee la naturaleza, esa que nos intentaba explicar aquel místico oso Balu en el “Libro de la Selva” cuando nos cantaba aquel inolvidable …”busca lo más vital nomas, lo que has de necesitar nomas y olvídate de la preocupación…”

Muchos psicólogos relacionan al alimento del cuerpo con el alimento del alma y consideran a la relación con la comida en sus dos extremos; (tanto a la escasez auto impuesta de la anorexia como a la sobrealimentación de la obesidad); como a dos maneras de sustituir al amor que nos falta. ¿Quién no ha visto esas películas americanas en donde el desamor se curaba comiendo helado, o no ha leído que en realidad la anorexia esconde un hambre voraz por ser aceptado y amado? ¿ Y no es acaso ese el mismo deseo de aquel que anhela el éxito y la riqueza?

Ante cualquier tendencia al exceso es recomendable enfocarnos en la carencia que ésta esconde, porque generalmente es allí en donde se agazapa el verdadero motivo y se esconde la única solución para todas nuestras adicciones.

Mientras ignoremos cuál es nuestra verdadera carencia expondremos inevitablemente nuestra falta en el cuerpo desnutrido, o en el cuerpo sobrealimentado a base del alimento equivocado.

 

JR

” El amor es el sustantivo abstracto de los poetas, el verbo de los devotos y de los farsantes y la acción silenciosa de aquellos que lo reconocen como al único alimento insustituible” JR

 

 

 

“El Derecho a Pedir”

“Se degenera al individuo con la caridad porque fija en el que recibe la idea errónea de que es incapaz de autoabastecerse” JR

 

El Hinduismo dividía a su población en un sistema de castas inamovibles.  La casta en la cual nacías era en la misma en la que ibas a morir, sin tener ninguna posibilidad de progreso. La casta más baja era la casta de los sudras o los intocables y ante la desesperacion de la vida miserable que les esperaba, muchas madres sudras mutilaban a sus propios hijos para que por lo menos pudiesen sobrevivir viviendo de la mendicidad.

Por eso es que en la India había tanta gente mutilada, sin que ese país hubiera sufrido ninguna guerra.

Pedir significaba una salvación para aquellos que no disponían de ninguna otra posibilidad, pero para aquellos que lo consideran un derecho se ha vuelto una costumbre peligrosa.

Muchos otros sin embargo, consideran al pedir como a un último recurso y odian pedir favores, como si éstos expusieran nuestra inutilidad para resolvernos solos. E intentan siempre bastarse por si mismos, aunque tengan que renunciar a muchas otras cosas.  Esta postura puede resultar extrema u orgullosa para algunos, pero pedir solía sentirse en el cuerpo como un acto humillante.

Hoy el pedir es un arte para muchos, que acostumbrados a vivir de los subsidios  no dejan de practicarlo y que coincidiendo con los preceptos del Islam han establecido a la caridad como a un derecho. 

Mi madre siempre decía que cuando a un pueblo se le acostumbra a vivir sin trabajar ya no hay manera de que vuelva a hacerlo jamás. Y tenía razón, porque no hay enfermedad más incurable que la pereza.

También hay que tener en cuenta que no existe una condición más manipulable que la pobreza. La pobreza creerá en cualquier cosa que le venga de la mano de quien le da de comer. Por lo cual la caridad siempre ha sido un medio muy efectivo para propagar ideologías y establecer dominios. 

Desgraciadamente el sistema de subsidios en Europa está colapsado y aún viviendo en Democracia y sin estar bajo un sistema de castas, contamos con una enorme población de mendigos, gente acostumbrada a vivir  gratis, contando con un sustento económico que se consigue  sin el sudor de su frente.

Hace unos años participé en un comedor municipal y dedicaba dos mañanas semanales a pelar y a cortar patatas, a revolver cacerolas y a servir bandejas, hasta que un día algunos comensales protestaron violentamente porque habíamos repetido el menú de la semana anterior y montaron un escándalo impresionante. Ese día colgué mi delantal y recuperé mis dos mañanas porque comprendí que tanta caridad no le hace bien a nadie. 

JR

” Enséñale a un hombre a vivir sin trabajar y crearás a un monstruo” JR

 

 

“Cuando la Educación es un Arma”

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Analizando los distintos modelos educativos he observado que la diferencia entre ellos no está focalizada en comprender los fallos de cada sistema, sino en disfrazar o suplantar aquellas herramientas que se desdeñan de otros  sistemas inventando formas novedosas para sustituirlas; como por ejemplo evaluar sin puntuar para evitar marcar diferencias entre los distintos alumnos de un grupo.

El individuo educado en estos sistemas es instruído desde pequeño en una igualdad que más tarde al salir al mundo experimentará como ilusoria, y desgraciadamente comprobará que ha sido instruido en una falacia.

Los distintos sistemas educativos se esfuerzan por defender los valores diferenciadores de sus modalidades, mientras siguen compitiendo entre ellos en una lucha encarnizada y olvidándose de transformar el concepto erróneo común en la educación.

El error está en educar para competir en vez de educar para enriquecer y descubrir la propia individualidad.

La educación está focalizada en destruir al oponente a nivel intelectual o en habilidades, en vez de estar centrada en potenciar la riqueza individual de cada persona y la cooperación con su entorno.

 Y aunque en una escuela la falta de puntuación disfrace una ficticia y temporal igualdad, la competencia sigue existiendo con el colegio vecino.

Mientras sostenemos que cada individuo es único le exigimos igualdad y esto produce un cortocircuito como el de creer que la igualdad es una cima alcanzable y compatible con la individualidad.

No es una igualdad, sino una cooperación entre desigualdades lo que se necesita. 

En un mundo de unicidades la única igualdad posible y por la que deberíamos luchar como un ente único es la igualdad de oportunidades, porque después de eso, todo son y serán diferencias siempre, aunque nos resistamos y protestemos en las calles.

Porque en un universo de individualidades la igualdad nunca es posible.

Frente a una misma oportunidad las respuestas serán variadas y así debería ser si realmente hemos conseguido educar a individuos y no simplemente desarrollar una línea de productos automatizados que razone y responda de manera uniforme frente a los mismos estímulos. 

Que las respuestas sean variadas es el síntoma de la libertad que rige al universo, y por ende, también al hombre. Y aunque la educación se considere a si misma el valor supremo por sobre todas las cosas, sólo es información ordenada, porque el valor supremo siempre será la libertad. 

Esta libertad hace que no todos quieran ser ceos de grandes empresas, políticos, deportistas o mendigos, porque la  desigualdad ante la igualdad de oportunidades es el fruto de una elección, de un esfuerzo o de una ausencia de esfuerzo. (cosa que también es loable)

Todas las opciones elegidas son válidas si son auténticas, aunque no sean compartidas o comprendidas por los miembros de un mundo desigual.

La educación desgraciadamente es percibida hoy por los alumnos como el arma que les servirá para abrirse paso en el mundo y ganarle a los demás. Con ella te defiendes y ganas posiciones, aplastas al enemigo y logras quitarle aquello que los dos desean, pero que sólo admite a uno. El puesto de trabajo es el territorio a conquistar y tus títulos y diplomas son tu municion.

Quizás el problema no sea la lucha por conseguir lo que uno desea, sino que todos deseen lo mismo.

Esto es algo impensable en un mundo de individualidades, ya que si todos quieren lo mismo es porque el objetivo de desarrollar individualidades ha fallado y la automatización a la que todos ubican en el futuro ya está sucediendo sin necesidad de la máquina. 

No importa a qué sistema educativo estés adscripto o a cuál de todos defiendas porque desgraciadamente el fin sigue siendo el mismo, con nota o sin nota, la finalidad sigue siendo aplastar al otro por una misma zanahoria. 

JR

“Después de la igualdad de oportunidades, cualquier resultado posterior será fruto de la libertad ” JR

“El Amor en la Coincidencia”

Misteriosamente todas nuestras diferencias se disuelven en nuestras coincidencias” JR

Cuantas amistades se han forjado gracias a la coincidencia; coincidir en el colegio, en la universidad, en el trabajo, en la alegría y hasta en el sufrimiento nos ha unido a determinadas personas en momentos particulares de nuestra vida. Muchas han permanecido a nuestro lado a través del tiempo y otras han dejado de coincidir con nosotros, pero siguen formando inevitablemente parte de las  distintas etapas de nuestra historia.

No hay nada que desuna más que la falta de coincidencia; la incapacidad de compartir los mismos gustos o de disfrutar de las mismas cosas al mismo tiempo, son las razones por la que muchas relaciones se terminan.

Las coincidencias influyen de manera escencial en las relaciones y hacen que perduren o que se disuelvan.

Me pregunto si es la coincidencia la que nace después del amor o es el amor quien en realidad nace como fruto de la coincidencia.

Uno ama estar en compañía de aquellos que comparten sus mismos intereses y no es raro que se forjen amistades entre las madres del parque, entre los artistas, los poetas, los filósofos y los idealistas de todo tipo, o entre los deportistas y los forofos, los hombres de ciencia y los intelectuales;  porque las cosas que nos unen son las que construyen ese lazo inquebrantable.

A pesar de que una inevitable soledad nos persigue a cada uno como una sombra, encontramos por momentos un alivio para ella en la coincidencia y en su fruto; que es sin duda el amor.

Y cuando el amor se acaba es porque mucho antes de que se acabara el amor, se terminó la coincidencia. 

JR

“Al amor no lo mata el tiempo, sino la falta de pasiones comunes y el timing para disfrutarlas al unísono.” JR 

“Insustituible”

Poco a poco vemos como los cajeros dejan de ser humanos para ser eficientemente remplazados por máquinas. Muchos se alarman, otros no lo notan y los demás respiran aliviados de que sea otro quien por fin haga su trabajo.

Es cierto que la máquina nos ha dejado tiempo libre para muchas otras cosas, pero cuando esa libertad se extiende sin límites vemos cómo finalmente nos desplaza hacia un mundo de inactividad dañina. Y aquello que anteriormente consideramos una liberación se convierte en una prision, porque aunque muchos crean que el estado de bienestar consiste en no tener nada que hacer, la inactividad es una condena tanto para el cuerpo como para el espíritu.

Son muchas las ocasiones en que personalmente prefiero ser asistido por máquinas antes que por personas. Las máquinas cumplen con su tarea sin protestar, no se consideran explotadas al cumplir con sus obligaciones, no dan excusas y cumplen con el horario. Y el empresario que diga que no prefiere la eficiencia silenciosa y puntual de la máquina, al conflicto humano constante, miente.

Tambien es cierto que el robot no soporta el atasco diario para llegar a su puesto de trabajo cada mañana, ni hace 3 combinaciones de tren y de metro de ida y de vuelta, razón por la cual su presencia resulta siempre más descansada y fresca que la del trabajador de carne y hueso. Y uno lamenta que el progreso no se extienda proporcionalmente hacia todos los ámbitos.

Pero existen muchas personas que realizan un trabajo insustituible y son aquellas que además de cumplir con su función aportan un elemento humano. Este elemento es lo único irreemplazable  y se trata de un valor añadido que desgraciadamente es cada vez más  escaso.

Lo insustituible no se conseguirá a fuerza de manifestaciones de protesta públicas, ni con políticas proteccionistas (las cuales ya están siendo reclamadas por el colectivo de los sustituidos), sino con el cambio de  actitud del individuo frente al trabajo.

¿Quién desearía a una máquina si tuviera la opción de tener delante a un ser entusiasta y creativo?

Aquel que no desee ser sustituido por la máquina deberá focalizar en esto y trabajar en el desarrollo de este valor añadido, de lo contrario no hay duda de que a la hora de elegir entre un trabajador mediocre y problemático y una máquina eficiente y silenciosa, todos elegiremos sin dudar a la máquina.

Mucho antes de que apareciesen los robots mi abuela sostenía que nadie era imprescindible y llevaba razón. Pero sin embargo, hay algunas personas que si lo son. No porque nadie más pueda hacer su trabajo, sino porque nadie lo hace como ellas.

Los seres insustituibles son aquellos que desarrollan un don exclusivamente humano y que es la alquimia; esa capacidad de convertir cualquier actividad en un acto creativo.

En estos tiempos en donde la automatización avanza sin demora es recomendable preguntarse cada mañana: ¿Qué haré hoy para ser insustituible?

JR

“Científicamente es imposible que otro ocupe un lugar bien ocupado”. JR

“Las Promesas sin las Cosas”

“Si hacer una promesa nos pusiera igual de nerviosos que a los niños, prometeríamos menos, pero nos comprometeríamos más” JR

Nuestras motivaciones están impulsadas por eslóganes publicitarios en donde las promesas abundan desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos vamos a la cama.

Y cada producto te promete algo distinto; la cosmética te promete un futuro sin arrugas, la ropa te promete causar la impresión que deseas, los coches te prometen circular por un mundo lleno de éxitos y los yogures te prometen un tránsito intestinal regular.

Estamos acostumbrados a que nos prometan el día entero y aunque hayamos comprobado que la mayoría de las promesas no se cumplen, seguimos creyendo en ellas porque el deseo de creer es la fuerza que nos mueve.

Desgraciadamente la política también se mueve dentro del ámbito publicitario y utiliza a la imagen y a la promesa como estrategia para conseguir votos y poder.

La decepción llega después, cuando la promesa se queda sin las cosas y allí es donde la desilusión se apodera de nosotros. Pero nunca permanece por demasiado tiempo, sin que una nueva promesa vuelva a aparecer.

Antiguamente la única marca valiosa que tenía un individuo era su nombre. El nombre valía más que la vida misma, porque era su huella, su paso por este mundo y aquello que se quedaría para siempre cuando se fuera.

La gente valoraba las promesas porque en ellas empeñaba su palabra y esa palabra era su marca, su honor y su legado.

Las promesas no eran tan habituales como lo son hoy en día, sino acciones premeditadas que implicaban un compromiso extraordinario. Algo que aún observo en los niños pequeños,, que cuando tienen que prometer algo reflejan estar comprometiéndose con algo sagrado.

Sin embargo, los adultos prometemos con la misma liviandad con la que luego rompemos nuestras promesas.

El sueño de las marcas es el de convertirse en la cosa y muchas lo han logrado a lo largo de la historia. Hay palabras que primero fueron marcas y que hoy son para nosotros las cosas. Uno es consciente de que si llora pedirá un “Kleenex” y se le correrá todo el “Rimmel”. Y éstos son sólo dos de muchos otros ejemplos en donde la marca transmuta en la cosa.

Esto mismo sucede con los hombres de palabra porque sus promesas se convierten en las cosas. Promesas como “Libertad, “Educación”,”Justicia”, “Paz “o “Progreso” en boca de alguien de palabra se convierten en cosa.

JR

 

“En cada paso hacia el progreso permanece  la huella de miles de personas de palabra. Y en cada paso hacia la destrucción permanece la huella de miles de personas sin ella” JR

“De la Intolerancia al Orgullo”

 

Se celebra en Madrid la fiesta de un colectivo que durante años fue oprimido, silenciado y juzgado severamente.

Su festejo se ha bautizado con la palabra “orgullo” aunque resulte extraño sentirse orgulloso de aquello que uno es.

Uno es lo que es y la aceptación de lo que somos trae libertad. Al asumirnos nos aceptamos, nos respetamos y aprendemos a vivir con nuestra propia realidad.

Si la intolerancia se basa en la percepción del otro como a alguien inferior, el orgullo es la percepción de una superioridad con respecto a otra persona.  Y entre estas dos faltas de igualdad, nos olvidamos sin querer de la libertad.

No debería hablarse de orgullo gay ni de orgullo heterosexual porque cada uno es lo que es y aquello que se es, simplemente es.

El cielo no está orgulloso de ser azul, simplemente es azul.

Asumir la propia identidad como si fuera  un orgullo es un tipo de violencia, parecido a aquella que ejercen los religiosos cuando intentan mostrarle al otro su superioridad moral, como si la espiritualidad no exigiese una privacidad tan íntima como el sexo.

A nadie le importa cómo o a quien reces y a nadie le importa cómo o de quién te enamores, mientras no dañes a nadie en tu práctica.

Uno no debería sentirse orgulloso de ser cristiano o musulman, ni gay o heterosexual, sino simplemente alegrarse de ser veraz y de ser libre. 

JR

“Donde hay verdad no cabe el orgullo” JR

“El Vértigo a la Palabra”

 

La oferta académica actual es tan extensa que parece no haber un fin en esta carrera por obtener una formación que sea lo suficientemente completa. El conocimiento abarca tantos aspectos nuevos que los curiosos son propensos a la formación constante.

Somos muchos quienes consideramos escencial mantener despierta la actitud del aprendiz y muchos más quienes han aprovechado el beneficio económico de esta nueva forma de codicia.

A pesar de esta sobrealimentación de cultura es difícil encontrar a gente que se atreva a pronunciar una palabra nueva.

No es muy corriente dar con obras en donde aparezca un pensamiento propio o una conclusión original, porque la mayoría de textos hoy en día son un compendio de citas y de cifras estadísticas que se van entrelazando para justificar el tema asignado, como si fuesen trabajos de estudiante o apuntes de una investigación científica.

Esto no sucede por falta de preparación, sino todo lo contrario; la mayoría de estos artículos están escritos por profesionales con un extenso currículum académico, pero es llamativo ver cómo esta sobredosis de conocimiento hace a veces de tapón a la inteligencia.

 El exceso de información no suele dejar espacio para la originalidad, quedando ésta aprisionada en el fondo, sin encontrar un hueco por donde salir. 

El temor a la palabra propia no responde únicamente a la escasez de espacio, sino también a la falta de valentía.  

La creatividad y la inteligencia necesitan imperativamente de un grado de inconsciencia y quien no posea esa dosis indispensable de locura nunca será capaz de perder el vértigo a la palabra. 

Escribir sin red es un trabajo temerario que pocos se han atrevido a hacer a lo largo de la historia  y casualmente fueron aquellos que comprendieron que la verdad no hace concesiones con nadie.

Hoy por el contrario se nos alienta a contar de antemano con alguien reputado que avale nuestro pensamiento y a quien podamos citar a menudo a modo de excusa o de permiso.

La tendencia es escribir intentando complacer a todo al mundo; con la mira puesta en la aprobación de las masas, en vez de permanecer enfocada en la luz de la razón. Abducidos por el éxito, especulamos con las masas igual que hacen los políticos, sabiendo que son ellas quienes definirán nuestro triunfo o nuestro fracaso.

El temor a la crítica o a la desaprobación va anulando así cualquier posibilidad de originalidad  o de brillantez y termina convirtiendo a nuestro arte en un entretenimiento vacío de conclusiones originales, en un compendio de citas, de obviedades, de corrección política y de relaciones públicas con consenso garantizado.

Sabemos que la autenticidad requiere de apertura y a la vez supone dar un salto sin red, sin nadie disponible para atajarnos de la caída pero somos cobardes para saltar.

El arte y el pensamiento siempre fueron actividades solitarias, pero la palabra como símbolo de originalidad sólo apareció de la mano de aquellos que además de solitarios, fueron valientes.

JR

 

” El conocimiento es una prisión para aquel que depende de él y un trampolín para aquel que lo ha identificado como a una prisión.”  JR

“El Poder de los Pequeños”

” Nunca subestimes a aquello que crees pequeño, porque lo pequeño siempre encuentra la manera de volverse grande” JR

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Descubrir algo tiene sus riesgos y sino habría que preguntarle al pobre Einstein que fue lo que sintió cuando vio convertida a su energía atómica en el arma más destructiva que había visto la humanidad.

Contrariamente a lo que todos suponíamos, después de las atrocidades en Hiroshima y Nagasaki este arma trajo paz.  Y la guerra tal como la conocíamos hasta ese momento acabó para siempre.

Luego de comprobar el poder de destrucción del que era capaz un arma como ésta, ya no hubo guerras entre aquellos países que se hicieron con una, porque todos sabían que usarla implicaría una represalia devastadora e  inmediata, por lo que cualquier detonación se volvió una acción sumamente premeditada para aquellas civilizaciones que valoraban la vida humana en este planeta. 

Muchos sostienen que este arma es más peligrosa en manos de unos que de otros, refiriéndose a que existen civilizaciones en donde la vida del hombre no vale nada y usando como referente de valoración al progreso. Es decir, se consideran más confiables aquellas naciones en donde sus habitantes gozan de políticas e infraestructuras que hacen a la vida humana mas soportable e incluso amable, (hospitales, escuelas, universidades, carreteras, transportes, Democracia,  derechos civiles, instituciones legislativas y Justicia, ayudas sociales, etc)

Luego de la Segunda Guerra Mundial muchos países quisieron hacerse con una bomba atómica y los únicos interesados en las antiguas y desfasadas armas tradicionales fueron aquellos países que no tenían la posibilidad de obtenerla ni de construirla, ya sea por falta de recursos o por no disponer de una población capacitada para ello.

Al poseer la bomba atómica muchos  países occidentales se deshicieron de todo el sobrante armamentístico, considerado en muchos casos innecesario e inútil y se lo vendieron a varios países subdesarrollados, entre ellos a Medio Oriente para librar sus guerras internas de clanes y sus revoluciones, muchas de las cuales decían perseguir fines democráticos y cobrando con beneficios, posiciones estratégicas o con el abastecimiento de gas y de petróleo.

Muchos países occidentales cargan con la culpa de haberle vendido a Medio Oriente aquellas armas con las que hoy matan a la población civil y a sus propios soldados, pero si bien es cierto que el vendedor de un arma tiene una gran responsabilidad nunca es del todo culpable de lo que el comprador decida hacer finalmente con ella.

Hacer negocios con culturas diferentes tiene riesgos porque hay códigos que uno nunca llega a comprender del extraño y culturas que aunque uno las estudie de libro, están cimentadas sobre tradiciones y valores muy distintos a los nuestros. 

 Hoy en Europa existe una guerra diferente a todas aquellas guerras que conocimos, porque no se libra en el campo de batalla sino en las calles, en los conciertos, en los hoteles, en los trenes y el soldado enemigo es nuestro vecino, nuestro compañero de piso o aquel que creíamos ser nuestro amigo.

El soldado ya no se identifica a la distancia con su uniforme verde o azul y su escudo distintivo, sino que habita agazapado entre nosotros y camina entremezclado con la gente de nuestro grupo.

Aunque se describa a esta guerra como a una mucho más pequeña que todas las anteriores, supone un peligro distinto, porque aunque los poderosos tengan en sus manos el arma más potente del mundo, no pueden usarla para combatirla. 

Quien hubiera dicho que aquello a lo que creíamos pequeño llegaría a representar tanto peligro para lo grande.

E imagino la sorpresa de Einstein al descubrir la potencia que escondían unos átomos diminutos.

JR

“Así venció David al filisteo con una honda y una piedra, y lo mató sin tener espada en su mano.”

Antiguo Testamento.  Primer Libro de Samuel > David mata a Goliat (9:17:1 – 9:17:58)

“Alabar al Islam desde el Starbucks”

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Se ha puesto de moda presumir de tolerante e ir por la vida cantando el leít motiv de Lennon, con su “Let it be” tan pegadizo, porque la pasividad budista ha invadido a un Occidente capaz de amoldar cualquier doctrina a su antojo y conveniencia.

Las técnicas hindúes nos sirven a los occidentales para presumir de un cuerpo perfecto y también para evitar cualquier proceso intelectual desgastante, pero siempre intentando no desviarnos del mundo capitalista y consumista por demasiado tiempo.

Se practica meditación una hora, yoga un poco mas tarde, luego asistimos a la conferencia del gurú de moda que nos instruye en cómo hacernos ricos en 5 minutos y por la noche leemos el libro que tenemos en la mesilla de luz sobre las técnicas de engaño imprescindibles para agradar a todo el mundo.

Uno consume ideología extranjera como si fuera Coca Cola light, pero siempre acomodado en el sillón de un Mac Donalds con wifi y aire acondicionado.

Ser un millenial completo consiste en aprender a combinar a Oriente y a Occidente a tu conveniencia y sin ahondar demasiado en su realidad y circunstancia.

Maradona alaba el comunismo cubano desde una suite en el piso 56 en Dubái y pondera la política alimenticia venezolana, aunque su propio cuerpo refleje una vida devota a los excesos.

El Papa católico nos habla de la bendición de la pobreza, mientras encubre las cuentas bancarias millonarias del Vaticano y apoya a quienes defienden y alaban la paz del Islam desde un Starbucks en Palo Alto.

Ser comunista es fácil cuando no has sufrido a la KGB ni la pobreza, ser hindú es divertido cuando no has pertenecido a la casta de los sudras, ser católico es interesante si no has sido excomulgado por homosexual o divorciado y ser pro islamista es cool, si no has visto apagarse tus libertades a través del agujero de un burka durante el gobierno de Jomeini en Irán, o no estabas en el puente de Londres la semana pasada.

Mientras sea otro quien sufra la ideología, tú puedes apoyarla y cantar el ” Let it be” mientras un chico gay paquistaní de 20 años te prepara tu caramel machiato con leche sin lactosa y café sin cafeína.

Luego puedes continuar con el “Imagine all the people…” mientras te comes un muffin de cranberries de harina integral sin levadura, despatarrado en el sillón del Starbucks y alabando las bondades del Islam a través de tu iPhone 6 XL, para luego volver a casa renovado, luciendo tu camiseta del Che y tu mala de madera en la muñeca y sintiendo que eres la reencarnación de Jesús el nazareno viviendo en California.

JR

“El Cambalache Despatarrado”

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Aquel tango que hablaba del cambalache en el que se había convertido el siglo 20 parece haberse potenciado aún mas en el siglo 21.

Mientras Europa esquiva los chalecos bomba y entrena a sus hijos para correr lo mas rápido posible en caso de divisar a algún hombre con arma blanca en cualquier sitio, o para saltar del autobús en el caso de ver una mochila negra olvidada dentro del vehículo,  la alcaldesa de Madrid se empeña en cambiar las figuras de los semáforos por iconos homosexuales y en pintar los pasos de cebra multicolores, para que a nadie se le ocurra sentirse excluído en este paraíso multicultural y tolerante que es Europa.

Y mientras los seres digitales hablan de la singularidad que acabará con la muerte en tan sólo 80 años, (momento en el cual se podrá descongelar por fin a Walt Disney), la Edad Media se entremezcla agazapada entre los milenialls cibernéticos, para mostrarnos que aquellas luchas religiosas medievales que estudiamos en el bachillerato, aún no han terminado. 

Y así vamos, sin saber bien si lo que nos espera es vivir debajo de un burka o enchufados a una inteligencia artificial, que nos transformará mágicamente en seres eficientes y amorosos, con el conocimiento de google y wikipedia ya instalado en una aplicación dentro de nuestro propio cerebro.

El antiguo termino “estudiar” se habrá oxidado, ya que toda la información disponible estaría incorporada dentro del propio organismo haciendo que el verbo “memorizar” ocupe un lugar en un pasado indefinido. Y dando paso al verbo “condicionar” en un presente continuo.  

No queda muy claro cual será la informacion que nos pondrán dentro a cada uno, pero imagino que dependerá del hemisferio y de la cultura del programador de cerebros que nos toque.  

El tema de la semana en Madrid no fue el ajuste en la legislación europea en cuanto a los derechos humanos de los terroristas, (que siempre son “presuntos sospechosos en libertad para planear nuevos ataques” , hasta que se demuestre lo contrario y haya una veintena de muertos en el suelo) ; sino la legalidad del despatarre en el transporte público.

Legislar sobre el tema del despatarre es algo primordial hoy en España y uno se pregunta cómo Churchill no supo ver los riegos que este vacío legal supondría para nuestra civilización occidental. A esta lucha se sumaron inmediatamente las feministas, que se apuntan a cualquier causa que necesite un poco de violencia, pero que sorprendentemente se mantienen silenciosas y sumisas en temas de Islam, como si la vida debajo de una tienda de campaña negra les pareciera una buena opción para la mujer del futuro.

El despatarre es un tema importante y no sólo en el metro, sino como concepto general. Porque es esa tendencia a no respetar el lugar del otro, que aunque viaje a tu lado también tiene derecho a que tu pierna no invada su espacio.

El mayor de los despatarres de Europa sin lugar a dudas, es el de la millonada de individuos que viven de los subsidios y de la ayudas públicas, que pagan con sus impuestos todos aquellos que utilizan el transporte público para ir a trabajar, teniendo que soportar además, el despatarre del cómodo.

 

 

JR

 

 

“El Quieto, el Justo, el Bueno y el Guerrero”

“Dicen que para comprender a los pueblos uno debe antes mirar a su Dios”. JR

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Budha era un príncipe que huyó del sufrimiento del mundo que le rodeaba, renunciando a las riquezas de su reino y marchándose a vivir en soledad. Su mensaje fue la búsqueda interior, pero su pueblo se olvidó completamente de complementar esa inacción espiritual, con el hacer que transforma todo sufrimiento. Permaneciendo así, sumido en la impasividad y en la miseria.

Yavhéh adoptó aquellas leyes del talión babilónicas, que rezaban aquello de “ojo por ojo, diente por diente” que lejos de responder a parámetros de venganza, abogaban por la justicia.

Si alguien te quitaba un ojo, tu venganza correspondía a un sólo ojo y no a los dos. El Dios Justo fue quien estableció la proporcionalidad de las penas, que mas tarde sostendría al derecho romano. Con el tiempo, el pueblo de los justos establecería las multas económicas como opción mas civilizada a la barbarie, para resarcir a los perjudicados de los agravios.

Después de años de leyes inamovibles y estrictas, llegó Jesús el bueno y paró el tiempo, partiendo en dos a la historia de la humanidad. Aquello que aportó fue tan nuevo que logró detener lo único que jamás se detiene.

Jesus mezcló la rebeldía del Buda con la cercanía de un Dios que ya no era justo, sino padre. E introdujo el concepto de hermandad, además del concepto de la resurrección como la posibilidad de un renacer espiritual continuo y en vida, que mas tarde la Iglesia se encargaría de destruir y de modificar a su conveniencia, con la promesa de un paraíso compensatorio en resarcimiento de vidas miserables. ( y que más tarde conservaría también el Islam) 

 El Dios bueno ya no proponía la justicia como opción, sino el perdonar 70 veces siete y el poner siempre la otra mejilla. Un pueblo que santifica y enaltece la pobreza y perdona todo agravio como signo de virtud.

Jesús caminó sobre el agua y multiplicó los panes y los peces, todos actos sin ninguna trascendencia, ya que el ilusionismo de andar sobre el agua o el de multiplicar los peces para una sola comida, no acabó con la pobreza, ni con el sufrimiento de los pueblos; sino que ayudó a alimentar el pensamiento mágico, de que las cosas siempre se solucionan a fuerza de milagro.

El Dios bueno es la base del pensamiento occidental, construído en la tolerancia, en la inclusión y en la diversidad, una bondad que llevada al extremo da como resultado a un pueblo buenista, incapaz de reaccionar ante nada, y convencido de que alguien vendrá a solucionar de forma milagrosa todo aquello que hacen mal, mientras permanecen  impávidos ofreciendo eternamente la otra mejilla de su pueblo. 

Como reacción a tantos años de poner la otra mejilla, apareció el profeta guerrero, que indujo a su pueblo a la lucha armada y a la conquista sanguinaria como único camino hacia la fe. Muerte o sumisión al Islam.

Mahoma parece haber dado claras instrucciones sobre procedimientos militares y demás formas de conquista y tortura, acordes al origen de cada enemigo. Desgraciadamente para su pueblo, estas instrucciones militares están incluidas en su doctrina y en su libro sagrado, estando además al alcance de todos.  Esto conduce a muchos de sus fieles a confundir a la lucha mística por la propia singularidad, con la actual conquista de Occidente a fuerza de terror.

Para entender a los pueblos se debe observar todos sus libros sagrados y apreciar las incongruencias que presentan muchos de los libros pertenecientes a una misma doctrina, ya que han sido escritos por muchas personas distintas, en épocas y circunstancias diferentes. (Mahoma por ejemplo, era analfabeto)

No debemos descartar tampoco que muchas de esas personas a las que supuestamente Dios les dictó los libros sagrados se encontrarían en ocasiones bajo los efectos del hambre, de la fiebre, del desamparo, del calor del desierto, de la desesperación o bajo el influjo de sustancias alucinógenas.

Por eso es importante no creer todo aquello que se lee, pero sí investigar todo lo observado, porque para entender la mentalidad de un pueblo se debe averiguar a base de cuál de todos estos dioses, se le ha alimentado”.

JR

“Sólo nos queda por conocer al Dios Mago, que será aquel que con el trabajo de todos los pueblos logrará construir un sólo imperio, al que con un poco de suerte llamaremos humanidad evolucionada.” JR 

“El Buenismo Único”

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¿Has notado últimamente que el odio sólo se autoriza si lo diriges hacia la dirección politicamente correcta?

Los llamados pacifistas hoy no condenan el odio en si mismo, sino que se ocupan de redirigirlo. La propuesta no es evitarlo o indagar en las raíces del sentimiento, sino simplemente odiar al que ellos te indiquen.

En estos tiempos buenistas el único enemigo permitido es el Sr Trump  y cualquier otro que tengas deberás  esconderlo con cuidado para que nadie pueda replicar que eres un racista, un clasista, o un patriota (adjetivos alarmantes y condenables en una época como ésta, en la que ser buenista es lo único permitido).

Todos sabemos que este buenismo tiene lugar principalmente en el ámbito de las redes sociales, o “pour la gallerie” como diría mi madre;  y qué mejor escaparate tenemos hoy para mostrarnos buenos  que el mundo digital.

Fuera de las redes, hay que ver cómo se transforma la gente y la desilusión que te provocan cuando comparas el perfil digital de una persona con su versión off line.

Uno se lleva más de una desilusión al ver el desprecio con el que los buenistas de internet tratan a sus empleados latinoamericanos, a la asistenta rumana, al mantero africano, a sus vecinos homosexuales, al taxista indio y hasta a sus propios hijos.

Tener enemigos, aunque sea censurado, resulta importante porque los enemigos son quienes mejor te definen como persona, sobre todo cuando el enemigo es auténtico. Y la ventaja del odio auténtico es no requiere de ningún esfuerzo ni de disimulo  y aunque estés distraído nunca te pillarán traicionándole.

Lo mejor de la autenticidad es que puedes relajarte y ser como eres, sin temer a que te vean despreciando a aquel al que hace un rato fingías amar incondicionalmente on line.

Hoy tener un millón de amigos y de seguidores en las redes sociales es para muchos un trabajo bien redituado, pero la aceptación popular exige seguir una línea de comportamiento establecido.

Importa y mucho, la cantidad de seguidores que tengas; y esta tendencia populista ha contagiado también al ámbito digital.

Para ser popularmente aceptado debes compartir los enemigos autorizados como los políticamente correctos, que son aquellos impulsados a ser odiados en masa y permitidos sin condena por la amplia mayoría.

Ya no se trata solamente de propiciar el pensamiento único, sino de movilizar a las masas hacia el repudio colectivo y continuamente dirigido hacia la misma persona.

Odios hay muchos y de todos los colores, pero el que se ha puesto de moda en Europa es un odio monoteísta, bautizado y santificado con el nombre de “Buenismo” y al que se considera tan santo, que hasta el Papa católico lo impulsa.

Hay enemigos permitidos y otros censurados; a uno ya no se le permite odiar a quien le dé la gana como antes y menos aún sin llevarte a casa los insultos de los buenos, de los pacifistas, de los naturistas y de las feministas, que curiosamente siempre coinciden en su actitud fanática y totalitaria.

Uno escoge a sus amigos muchas veces por circunstancia o por azar, pero sin embargo la elección de nuestros enemigos es mucho más meticulosa porque esa elección es la que delimita nuestros valores y pone en evidencia tambien nuestro nivel de valentía.

Una valentía que se descubre a si misma cuando te toca elegir entre el enemigo al que te conveniene odiar o el enemigo contra el que nadie se atreve.

JR

“Recién creeré que amas a quienes dices amar, cuando no te estés mostrando” JR

” Los Padres del Burka”

religion y politica

A los occidentales se nos ponen los pelos de punta cada vez que vemos un burka por las calles y mas aún si la sensación térmica supera los 35 grados a la sombra, pero sin embargo, las monjitas nos parecen de lo mas tiernas con su cabeza tapada.

Las religiones conforman una gran familia como la que tenemos en casa; abuelos, padres y nietos. Y con las religiones sucede exactamente lo mismo que con las familias; muchas cosas se heredan, otras se modifican y algunas permanecen en eterno conflicto.

El judaísmo es el abuelo, el catolicismo es el hijo y el islam es el nieto; pero las tres son familia y comparten estructuras similares. Todas tienen la misma raíz monoteísta, la Biblia es su historia y cada una fue desarrollando sus propias doctrinas según las personas que se cruzaron por su camino, con su realidad, su circunstancia y en su tiempo.

El burka es una adaptación del velo judío, aquel que usaban las mujeres tanto en la vida cotidiana como en los templos y que luego adoptó el catolicismo para aquellas mujeres que se dedicaban a la vida religiosa, y el mismo que mas tarde adoptó el Islam para todas las mujeres de su culto.

Pero lo interesante de este asunto no es el velo en si mismo, sino aquello que representa. Tapar la cabeza de una mujer significa mantenerla aislada de la sabiduría.

En el judaísmo las mujeres se ocupaban de las tareas del hogar, pero se les estaba vedada la educación y el acceso a los libros sagrados y no existían mujeres rabinos, ya que la religión era un mundo de hombres.

Hoy en día el catolicismo permite a las monjas realizar las tareas domésticas de la Iglesia, pero se les impide impartir sacramentos. Todos conocemos muy bien los castigos infligidos a lo largo de la historia a todas las mujeres que osaron inmiscuirse en los temas de los hombres.

¿Pero es la espiritualidad un tema de hombres?

La espiritualidad posee muchas mas cualidades femeninas que masculinas; la receptividad, la apertura, la entrega, la ternura y la valentía. Y las religiones establecidas poseen mas cualidades masculinas; la autoridad, la intolerancia, la fuerza y la política.

Occidente ha abierto las puertas de la educación, de la cultura, del arte y de la política a la mujer, pero hay una puerta que sigue estando vedada para ellas y es la puerta de la religión. (a excepción del judaísmo reformista)

La religión sigue siendo en pleno siglo 21 un asunto de hombres, porque el peligro radica en que en cuanto una mujer atraviese esa puerta caigan no sólo los velos, sino también las vendas de los ojos.

Es curioso cómo en este mundo cuando empiezas a escarbar un poco, no hay ninguno que se libre de tener responsabilidad sobre las limitaciones que padecemos.

JR.

 

” Hay tradiciones que deberían cuidarse y otras que deberían transformarse sin rencores ni remordimientos. Porque la transformación es la actividad del alma.” JR

“You Can’t Stop the Music”

“Hay que mantenerse atento a todos los ritmos, porque aquello que no nos enseñan los libros lo aprenderemos de las canciones” JR

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Ya nos lo advirtieron los “Village People” en los años ochenta que la diversidad se establecería como el patrón de nuestras vidas y que uno no podría detener a la música por mucho que lo intentase, porque la música se lleva dentro y el primer ritmo que conocemos es el latir de un corazón.

Todo aquel que lleve un instrumento de percusión dentro del cuerpo no puede renegar de la música porque el latir es su propio ritmo.

Si le pones atención verás que relata nuestra historia mucho mejor de lo que lo hacen los libros porque le da sonido a todas aquellas voces sobre las que casi nadie escribe y le inventa cadencias a las sensaciones que no tienen verbo.

Soy consciente de que he aprendido más de la música que de la escuela. Gracias a ella descubri que una canción de cuna representa el hogar y la paz que uno le desea a sus hijos antes de irse a la cama.

El Rock me aleccionó sobre la necesidad de sacudir las viejas mentalidades, bamboleando la pelvis y si hace falta, también a los gritos y con la lengua afuera.

Del folklore me contagié el amor por las tradiciones; de los boleros la alegría de amar y de las baladas la desgracia del desengaño. Y Brian Adams me anticipó que habría veranos que se quedarían conmigo para siempre.

Aprendí sobre Política y Filosofía con Pink Floyd y más tarde el rap me hizo tomar apuntes sobre la denuncia social que se cantaba por las calles.

María Bethania y Caetano Veloso me enamoraron de Brasil y me convencieron de que allí había magia. Con Serrat saboreé los aromas familiares del Mediterráneo y con Sabina me convencí de que los poetas de la noche residían en Madrid.

Mercedes Sosa y León Gieco me desplegaron en 3d la desesperación de la pobreza del interior de la Argentina y Justin Bieber me enseñó lo complicado que es ser hoy en día un adolescente.

Con Queen comprobé que detrás de la fealdad se esconden a veces las personas más bellas y talentosas de este planeta y con los Rolling Stones me  convencí de que los rockeros son de verdad eternos.

Con George Michael y su “Jesus to a Child” aprendí cuánto duele perder al maestro que logra despertar en uno la fe (“Faith”, 1987). Y con James Taylor y John Denver hice un recorrido por los verdaderos valores de la América profunda.

De Josephine Baker aprendí de qué se trata tener color en la voz y valentía en las venas. Y con Edith Piaf comprobé que una vida oscura puede ser a veces rosa.

El “Fantasma de la ópera” me mostró que tener un don no siempre resulta tan fácil, con Miss Saigón descubrí el desamparo que dejan detrás todas las guerras y cómo nos deja marcados para siempre el choque violento con otras culturas.

“Wicked” me convenció de que las brujas eran capaces de volar por sobre todas las cosas sin que nada les hiciera daño, si aprendían primero a desafiar a la gravedad. Y “los Miserables” me enseñaron cómo la propia vida se vuelve pequeña, cuando la causa que se persigue es tan grande como la libertad.

Led Zepellin me dio una clase magistral sobre cómo fabricar con sólo seis cuerdas de guitarra una escalera que te lleva directo al cielo y Eric Clapton la utilizó para llorar por los ángeles que perdimos.

Sting me advirtió mucho antes de que fuera cierto, que muy pronto alguien estaría observando cada uno de mis pasos y Tina Turner nos conjugó la palabra mujer con letra mayúscula.

Hoy nos invaden los ritmos latinos que nos relatan historias sobre amores caribeños, empalagosos y sexuales, mientras Carlos Vives y Shakira nos llevan a pasear en su bicicleta para despejarnos un poco de tanta calentura, al ritmo de unas caderas que evocan a Oriente. Y también para mostrarnos que la pobreza y la alegría de los pueblos latinos pueden llegar a contagiarnos a todos.

Puedes intentarlo si quieres y gastar todas tus fuerzas en ese intento, pero debes saber que aunque pongas en ello todo tu empeño, no podrás jamás parar la música ni el movimiento de este planeta. Porque como ya nos susurró Bob Dylan, los tiempos no suelen quedarse quietos.

Hay que mantenerse atento a todos los ritmos, porque aquello que no te enseñan los libros, te lo entonan las canciones.

JR

“Lo que permanecerá está escrito y lo que es eterno es música” JR

“Hollywood, el Nuevo Dictador”

 

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Todas de negro fue la condición que puso Hollywood para asistir a la gala de anoche  y cuidado con desobedecer a las normas de la izquierda porque su venganza suele ser mortal. 

Así es esta nueva dictadura demócrata, disfrazada de feminismo y de victimismo discriminado, una que no pierde oportunidad para condenar a quien no piense como ellos. 

Los insultos propinados hacia todo aquel que se atreva a discrepar con sus mandatos suelen ser variados; entre ellos te descargan con machista, racista, misógino y de todo. Y no cuenta que seas un sudaca, que te hayas casado con una judía, que tengas un yerno negro o un nieto musulman. Todos aquellos que no sigan el pensamiento único marcado por la izquierda de Hollywood es un racista igualmente.

Nuestros nuevos gurús son multimillonarios, defensores de Castro y del che Guevara, pero viven en mansiones con seguridad privada y tienen esas neveras americanas que sacan agua helada y cubos de hielo a la vez.

Allí residen estas mujeres famosas, prototipos del forever 21 a base de quirófano, pero no hay que guiarse por sus apariencias ya que parece ser que la gran mayoría fue abusada por los productores de Hollywood desde su más tierna juventud.

En aquel momento todas callaron y aceptaron los abusos por un papel en la película, pero hoy que ya son millonarias y famosas dicen “nunca más”. Antes de eso,  no era un buen momento para decir nunca más.

Cada gala de premios de Hollywood es una oportunidad para hacer política anti Trump, para fomentar el odio hacia el género masculino, poner en jaque a los blancos y para condenar a todos aquellos que se atrevan a vestir de otro color. 

Hay que ir con cuidado con las apariencias porque aunque de niños nos hicieron creer que los dictadores eran todos viejos, gordos y feos, nunca  sospechamos que pudieran ser famosos, ricos y bonitos; aunque hoy lo sean.

Oprah nos dijo en su emotivo discurso que somos las historias que contamos,  pero ella en vez de contar la suya, (sobre los abusos que sufrió por parte de su primo), nos contó otra  historia, una más adecuada para la ocasión, quizás porque en la suya el violador era un familiar de raza negra.

En esta gala tan demócrata la historia era distinta, la victima era una mujer de raza negra y los violadores eran blancos. Era una historia muy triste de 1943 que a todos nos conmovió a pesar de la distancia ( y vaya si ha pasado agua bajo el puente desde aquellas épocas de racismo que hasta un presidente negro ha tenido los Estados Unidos), pero así te van guiando esta ficticia izquierda y  sin cortarse un pelo te van demarcando el color, el pensamiento y el voto con aires de feminista.

Porque a aquellos que se entrenan como    víctimas eternas se les autoriza todo; desde la manipulación explícita hasta la dictadura. 

 

JR

“ La Carroza Tolerante”

El día de Reyes en España siempre nos trae alguna sorpresa y este 2018 la forma de irritar al colectivo católico ha sido la inclusión de una carroza de drag queens junto a la carroza de los Reyes Magos.

La intención siempre es buena, ya que se intenta hacer que los niños aprendan sobre diversidad y opciones sexuales, y aunque el desfile de Reyes no sea para muchos el escenario idóneo para abrirle la mente a los niños, (que ese día sólo esperan caramelos y ver a los Reyes de Oriente), todos sabemos que la izquierda, (que es la nueva religión evangelizadora), nos va acorralando a fuerza de amenazas y de condenas de discriminacion ante cualquier objeción y así nos va imponiendo sus avances de forma dictatorial pero siempre en nombre del progreso.

Este año el Ayuntamiento ha tenido otra buena idea y se ha implicado además en evitar la obesidad infantil; cambiando los caramelos de siempre por el lanzamiento de mandarinas; y así la cabalgata ha servido también como una clase de nutricionismo.

La cabalgata de Reyes se ha convertido desde hace tiempo en uno de esos espacios multiusos, en donde lo mismo se celebra una boda, un cumpleaños infantil, una venta de tupperware, una reunión de comunidad, una despedida de soltero o una rinoplastia. 

Muchos periódicos internacionales comentaban la noticia diciendo que los españoles se opusieron a la modernización de la celebración de los Reyes de Oriente, pero están totalmente equivocados. Todos estamos encantados con la apertura y la diversidad y por supuesto con la carroza de las Drag Queen y queremos que se repita esta experiencia innovadora el día de Ramadán.

Sería tan emocionante ver entrar la carroza de la tolerancia en la mezquita de la M30 y seguir aprovechando todas las fiestas religiosas tradicionales como oportunidades anuales para fomentar la diversidad, la inclusión y la tolerancia por parte de todos los colectivos sin excepción. 

Seguramente nadie se resista a la tolerancia, que por supuesto debería incluirnos a todos.

 

JR

“ Cuando la tolerancia nos incluye a todos es progreso, cuando se le impone a un solo grupo es abuso” JR 

“La Parcialidad Posible”

Siempre desconfié de aquella frase que decía que el equilibrio se encontraba en no estar ni a favor ni en contra de nada.

¿Pero cómo es posible una vida sin ninguna preferencia para alguien apasionado por las ideas?

Me llevó un tiempo poder disociar a la tibieza de la comprensión, ya que la única parcialidad posible es aquella que va hasta el origen de todas las opciones y al comprenderlas arriba a cierto entendimiento.

Todas las ideologías tienen sus razones de ser y nacen de alguna necesidad o carencia y sin necesidad de justificar a ninguna y estudiando su origen, uno logra comprender porqué aparecen.

Recorriendo Estados Unidos uno asiste sin saberlo a una lección de tolerancia, un espacio en donde tantos colectivos diferentes conviven sin aniquilarse entre si, es realmente admirable.

Y definitivamente Estados Unidos es quien ha cimentado las bases para que esta convivencia sea posible a nivel mundial.

Sin embargo, el mundo se empeña en mirar la paja en el ojo ajeno y las conversaciones del año 2017 giraron en su mayoría en torno al racismo de Trump, cuando no existe en el mundo un país más diverso que Estados Unidos.

Si la política da asco es porque exige vender y vender exige agradar a todo mundo. ¿Pero cómo agradar a todo el mundo cuando el mundo es tan diverso?

La respuesta es mintiendo o encontrando una parcialidad posible, que consiste en abordar cada ideología para descubrir cual es su reclamo, porque entendamos primero que toda ideología nace de una queja.

Sin embargo, la máxima rebeldía del tan criticado señor Trump no es su discurso, que encaja perfectamente con el enfado de todos aquellos americanos que le votaron exigiendo más seguridad y trabajo, sino su esposa; la maravillosa Melania, que tiene por sobre todas las demás mujeres americanas una ventaja y es la de ser una extranjera.

(Personalmente no tengo dudas de que dentro del círculo social ultra republicano y católico americano al que supuestamente pertenece su marido,  Melania sea mirada con cierto desprecio y desaprobación, aunque todos nosotros la adoremos)

El racismo siempre provoca como reacción movimientos de reinvidicacion (en su mayoría violentos), pero confundir la exigencia de integración, de orden y de respeto de gran parte del pueblo americano con racismo, es un error imperdonable y una forma de manipulación sumamente eficaz.

Todas aquellas normas que atañen al orden y que no se quieren cumplir hoy se sentencian rápidamente como políticas racistas.

Hoy en día si perteneces a cualquier colectivo y algo no te conviene, puedes alegar racismo por casi cualquier cosa y garantizarte indulgencia y un espacio en las noticas de la noche. 

Pero el problema es que la ley estaba pensada para ser aplicada por una señora con los ojos vendados, que no entendía de colores, de sexos, ni de ideologías, sino que atendía a un reclamo de justicia detrás de cada queja.

JR