«La Cruzada mundial contra el Antibiótico»

No fue hasta el 1928 que Alexander Fleming, profesor de bacteriología del Hospital Saint Mary de Londres, descubrió el primer antibiótico auténtico, la penicilina. Luego, y a lo largo de los años, fueron muchas las variantes que se encontraron para combatir distintos tipos de bacterias.

Pero hoy en día, conseguir cocaína en Madrid es mucho más fácil que conseguir un antibiótico sin receta.

Hace unas semanas le comenté a un médico conocido que llevaba tres días tomando amoxicilina por un resfriado que se me había complicado e ido a los bronquios. Cuando se enteró de que me automedicaba, su cara pasó de tostada a blanca pálida. Y me regaló una mirada de espanto, de esas con las que uno mira a un asesino serial en un juicio.

«Hubo un caso en los Estados Unidos, en donde una mujer mayor murió de una neumonía porque los antibióticos ya no le hacían efecto» me comentó intentando contagiarme su histeria y tratando de inculparme por el caso americano.

Parece ser que gente como yo, que utiliza un antibiótico cada 2 años en caso de necesidad, somos ahora los culpables de la muerte de esa mujer mayor en los Estados Unidos, a quien por su edad o su inmunodeficiencia los antibióticos no le hicieron el efecto esperado.

¿Un caso? Le contesté yo. Pues eso demuestra que no hay motivo alguno para preocuparse.

Sin embargo, yo conozco el caso de mi hija que con tres años terminó ingresada por una neumonía que le causaron los médicos que se negaron a darle un antibiótico a tiempo.

Recuerdo estar cada día en urgencias con una niña que volaba de fiebre. Me daban un Paracetamol en jarabe y me mandaban a casa. El día número 9 me negué rotundamente a irme de allí sin que le hicieran una placa y ahí fue cuando la ingresaron por neumonía de urgencia, para finalmente inyectarle altas dosis intravenosas de antibióticos durante 12 días.

También tengo un caso cercano en la familia en donde a una mujer embarazada con una infección de garganta, se le negó el antibiótico por estar embarazada, fue entonces que la infección fluyó por la sangre llegando al feto y provocándole al bebé daños neurológicos permanentes e irreparables.

Yo no entiendo muy bien vuestra tremenda aversión al antibiótico, ni tampoco vuestro profundo fanatismo hacia las vacunas del Covid, esas que provocan ataques cardíacos a deportistas, enfermedades cutáneas y todo tipo de cosas que se les ha mandado ocultar y archivar como «caso aislado».

¡Si!esas 5 dosis que no previenen el covid en absoluto y que no se parecen en nada a las antiguas vacunas que una vez puestas, no dejaban que cogieras la enfermedad en la vida. Hoy no conozco a nadie que no haya pasado 2 o 3 veces el covid con todas vuestras maravillosas dosis.

Pero los casos y las patologías consecuencia de las vacunas del Covid, parecen no preocuparles a los médicos, al menos no tanto como el caso del antibiótico de los Estados Unidos que les desvela por las noches.

Entiendo que el negocio del Covid es redondo. Reducción de población improductiva, economizar en pensiones y ecología total. Todo muy verde, como siempre. Porque cualquier cosa que sea verde, el pueblo se la traga sin protestar ni hacer preguntas. Si es por el planeta, todo vale.

Y así seguimos creando más dependencia del gobierno aún. Que una dosis, que dos dosis, que tres, que cuatro, que cinco. Y no os olvidéis del pase nazi reglamentario, ese que ahora parece ya no ser indispensable en el aeropuerto, aunque la planta de Covid del hospital siga llena.

¡Cómo echamos de menos a Fleming!

Curiosamente, a pesar de la aversión actual al antibiótico, durante el «virus» del Covid te recetaban azitromicina por teléfono y sin mirarte siquiera la garganta.

Es llamativo como para algunas cosas la vara de medir cambia rápidamente, luego de la barra libre de azitromicina durante el Covid, parece que los culpables de que en un futuro los antibióticos no funcionen seremos nosotros, los pacientes que no pisamos las consultas.

Siempre el mismo juego perverso que nos hacen con su negocio verde. El culpable de todas las desgracias que ellos provoquen serás tú.

Y aguanta… porque es por el planeta; el nuevo Dios de la élite mundial, y que se usa en el siglo 21 para el control y el dominio total de la población. ¿Quién osa cuestionar algo si es por el planeta? ¡Cuidado!

Quien ose cuestionar lo que digan los profetas del planeta, irá directo a la hoguera o en su falta, a los incendios que provocan los ecologistas en California.

Uno ya no desconfía solamente de los políticos lamentablemente, sino también ahora de los médicos, que en su mayoría se han vuelto tanto o más corruptos que los políticos. Porque la medicina se ha vuelto un negocio.

En la antigua China los médicos sólo percibían su paga cuando sus pacientes estaban sanos. En cuanto los pacientes se enfermaban los médicos dejaban de cobrarle a ese paciente y trabajaban gratis para intentar curarle.

El trabajo por el que se pagaba a un médico era el de preservar la salud. ¡Cuánto han cambiado hoy las cosas!

Desde el día del ingreso de mi niña en el hospital nunca más fui a una urgencia con ninguno de mis hijos por nimiedades y ninguno, nunca más, tuvo que ser ingresado por una infección bacteriana y todo gracias a mi stock de antibióticos en casa y a estudiar los cuidados básicos de medicina que deberían estudiar todos los padres.

En vez de mirarme mal, deberían estar agradecidos de que todavía algunas personas sepan curarse solas las pequeñas cosas y demos tan poco trabajo al sistema sanitario.

Hoy los médicos se quejan de que las consultas están desbordadas pero así será y será cada vez peor: y es que los pacientes, hoy necesitan una receta para todo, desde un jarabe para la tos hasta un Ibuprofeno de 600mg.

Hemos llegado al colmo del control y de la dependencia, tanto que los nuevos padres de hoy, no saben ni limpiar los mocos al niño sin asistencia y dirección del pediatra. ¡Suerte que aún nos quedaron algunas abuelas después del Covid!

(Aunque muchas abuelas teman aconsejar con los remedios de toda la vida a estos jóvenes adictos al dominio del pediatra.)

Hoy todo hay que consultarlo, para todo hay que pedir permiso y solicitar una carta documento. Mientras tanto, la cocaína circula sin pagar IVA y la consigues a la vuelta de la esquina en todos los barrios.

Y si verdaderamente en unas décadas los antibióticos conocidos no fueran capaces de combatir las bacterias, puede que sea tiempo de crear uno mejor.

¡Pero por favor, que no sea tan efectivo como las vacunas del Covid, ni como vuestras energías renovables!

JR

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