“El Nuevo Pecado: Aburrirse”

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Algunos sociólogos aseguran que el hombre tiene mas capacidad para ser feliz en épocas de guerra que en épocas de paz.  Suena extraño, pero la percepción de que el tiempo es limitado y posiblemente se termine muy pronto, ejercen en él una influencia muy poderosa, que le facilitan la capacidad de disfrutar mas intensamente de todas las cosas disponibles.

Seguramente no encuentre mas oportunidades de ser feliz que aquel que vive en épocas de paz, pero cuando la felicidad aparece es capaz de reconocerla mucho antes que aquel que la tiene disponible todo el tiempo. Como si el reconocimiento de las cosas sucediera a modo de contraste.

El ser humano presenta una característica que es exclusiva a su especie y es la capacidad que tiene para aburrirse. Ningún otro ser vivo se aburre, ni los animales ni las plantas lo hacen; sólo el hombre se aburre y tiene además conciencia de ello. 

En épocas de paz y de abundancia es en donde el aburrimiento aparece en todo su esplendor y junto con él la urgencia por abolirlo. Hoy en día el aburrimiento es considerado un pecado mortal e intentamos escapar de él como sea, porque en estos tiempos cualquier cosa está permitida, menos aburrirse.

La educación actual también intenta erradicar a conciencia este mal y nos impulsa a apuntar a los niños desde muy pequeños a miles de actividades extraescolares, muchas formativas y muchas otras de relleno, pero todo vale si sirve para evitar a toda costa dejar caer a los niños bajo la influencia de este mal.

El aburrimiento suele combatirse a fuerza de tecnología, de trabajo, de estudio, de una actividad social intensa o a base de una sobredosis de entretenimiento.  Y el menú de ocio actual nos presenta una variedad tan amplia, que a veces hasta nos intimida.  Una sensación parecida a cuando la señal de cable nos ofrece la posibilidad de elegir entre 400 canales y en un ataque de vértigo frente a tal cantidad de opciones, uno apaga la televisión y coge un libro. Pero si conoces bien tus preferencias y sabes adonde encontrarlas todo resulta ser mucho mas sencillo.

Antiguamente una persona aburrida era aquella a la que le faltaba chispa y alegría, pero hoy hay muchas personas que aunque estén sumamente entretenidas, les sigue faltando chispa y alegría. Porque cuando el generador de alegría está colocado fuera de uno, uno comienza a depender de él a modo de sustento.

Reconozco que hay aburrimientos que son insoportables y pican mas que la urticaria, pero considero que la voluntad para sobrellevarlos nos dota de una fortaleza que no nos aporta el entretenimiento.

Con el tiempo he aprendido a reconocer a aquellas personas con las que adoro aburrirme. Me encanta aburrirme con mi madre, con mis amigos artistas, escritores, filósofos y emprendedores;  y hay pocos aburrimientos en este mundo que me diviertan tanto.

JR

“You Can’t Stop the Music”

“Hay que mantenerse atento a todos los ritmos, porque aquello que no nos enseñan los libros lo aprenderemos de las canciones” JR

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Ya nos lo advirtieron los “Village People” en los años ochenta, que la diversidad se establecería como el patrón de nuestras vidas y que uno no podría detener a la música por mucho que lo intentase.

Porque la música se lleva dentro y el primer ritmo que conocemos es el latir de un corazón.

Todo aquel que lleve un instrumento de percusión dentro del cuerpo no puede renegar de la música porque el latir es su propio ritmo.

Si le pones atención verás que relata nuestra historia mucho mejor de lo que lo hacen los libros. Porque le da sonido a todas aquellas voces sobre las que casi nadie escribe y le inventa cadencias a las sensaciones que no tienen verbo.

Soy consciente de que he aprendido más de la música que de la escuela. Gracias a ella descubri que una canción de cuna representa el hogar y la paz que uno le desea a sus hijos antes de irse a la cama.

El Rock me aleccionó sobre la necesidad de sacudir las viejas mentalidades, bamboleando la pelvis y si hace falta, también a los gritos y con la lengua afuera.

Del folklore me contagié el amor por las tradiciones; de los boleros la alegría de amar y de las baladas la desgracia del desengaño. Y Brian Adams me anticipó que habría veranos que se quedarían conmigo para siempre.

Aprendí sobre Política y Filosofía con Pink Floyd y más tarde el rap me hizo tomar apuntes sobre la denuncia social que se cantaba por las calles.

María Bethania y Caetano Veloso me enamoraron de Brasil y me convencieron de que allí había magia. Con Serrat saboreé los aromas familiares del Mediterráneo y con Sabina me convencí de que los poetas de la noche residían en Madrid.

Mercedes Sosa y León Gieco me desplegaron en 3d la desesperación de la pobreza del interior de la Argentina y Justin Bieber me enseñó lo complicado que es ser hoy en día un adolescente.

Con Queen comprobé que detrás de la fealdad se esconden a veces las personas más bellas y talentosas de este planeta y con los Rolling Stones me  convencí de que los rockeros son de verdad eternos.

Con George Michael y su “Jesus to a Child” aprendí cuánto duele perder al maestro que logra despertar en uno la fe (“Faith”, 1987). Y con James Taylor y John Denver hice un recorrido por los verdaderos valores de la América profunda.

De Josephine Baker aprendí de qué se trata tener color en la voz y valentía en las venas. Y con Edith Piaf comprobé que una vida oscura puede ser a veces rosa.

El “Fantasma de la ópera” me mostró que tener un don no siempre resulta tan fácil, con Miss Saigón descubrí el desamparo que dejan detrás todas las guerras y cómo nos deja marcados para siempre el choque violento con otras culturas.

“Wicked” me convenció de que las brujas eran capaces de volar por sobre todas las cosas sin que nada les hiciera daño, si aprendían primero a desafiar a la gravedad. Y “los Miserables” me enseñaron cómo la propia vida se vuelve pequeña, cuando la causa que se persigue es tan grande como la libertad.

Led Zepellin me dio una clase magistral sobre cómo fabricar con sólo seis cuerdas de guitarra una escalera que te lleva directo al cielo y Eric Clapton la utilizó para llorar por los ángeles que perdimos.

Sting me advirtió mucho antes de que fuera cierto, que muy pronto alguien estaría observando cada uno de mis pasos y Tina Turner nos conjugó la palabra mujer con letra mayúscula.

Hoy nos invaden los ritmos latinos que nos relatan historias sobre amores caribeños, empalagosos y sexuales, mientras Carlos Vives y Shakira nos llevan a pasear en su bicicleta para despejarnos un poco de tanta calentura, al ritmo de unas caderas que evocan a Oriente. Y también para mostrarnos que la pobreza y la alegría de los pueblos latinos pueden llegar a contagiarnos a todos.

Puedes intentarlo si quieres y gastar todas tus fuerzas en ese intento, pero debes saber que aunque pongas en ello todo tu empeño, no podrás jamás parar la música ni el movimiento de este planeta. Porque como ya nos susurró Bob Dylan, los tiempos no suelen quedarse quietos.

Hay que mantenerse atento a todos los ritmos, porque aquello que no te enseñan los libros, te lo entonan las canciones.

JR

“Lo que permanecerá está escrito y lo que es eterno es música” JR

“La Belleza Obligada”

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Mientras el mundo se entretiene con los cotilleos sobre el matrimonio Macrón, las editoriales hacen su Agosto a fuerza de prensa amarilla; tan criticada en público pero tan consumida y rentable como el porno.

Los periódicos se debaten de a ratos a favor y de a ratos en contra de la actual pareja, porque saben que tanto una postura como la otra vende igual.

Y mientras se empeñan en revelar públicamente los trucos de la eterna juventud de la Sra. Macrón que no difieren en nada de los de la Sra Presley, uno se pregunta si después de todos esos esfuerzos por parar el tiempo, le quedaba tiempo libre a la actual primera dama para ayudar a su marido durante la campaña.

Todos sabemos que los problemas de estado son muchos y muy complicados, pero no desmerezcamos a la lucha contra la inevitable vejez. Esta lucha también es dura y si te dedicas a ella con ímpetu puede llegar a consumirte casi todo el día.

Las mujeres del mundo le permitimos a la Sra Macron envejecer tranquila y sin impedimentos siempre y cuando utilice esa energía para ayudar a gobernar Francia. Uno suele hacer esas concesiones con la gente a la que ha votado para gobernar un país y de la que no espera pasarelas sino progreso.

Pero no será así sin embargo si tu trabajo es ser un ángel de Victoria’ s Secret.  Si has elegido ser un ángel te debes al gimnasio, al hambre y al bisturí con devoción. No te perdonaremos que te comas un bizcocho y en cuanto detectemos algún rastro inadecuado de celulitis en algunos de tus muslos te tiraremos de la pasarela por no cumplir con tu trabajo. Y lo haremos sin ningún remordimiento porque lo importante es que cada uno se dedique a lo suyo y cumpla con sus funciones.

JR

“La Enfermedad de la Abundancia”

“La depresión es un artículo de lujo para los pobres y talento desperdiciado para los sabios. Los pobres no pueden acceder a el y los sabios no deberían hacerlo.” JR

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De pequeños escuchábamos sin inmutarnos historias sobre princesas que se morían de tristeza. ¿Era ése el nombre que antiguamente se le daba a la depresión?

En esas historias sin embargo, nunca aparecía ningún pobre que se muriese de tristeza. Los pobres convivían con la tristeza y con el sufrimiento día a día y los sobrellevaban a fuerza de trabajo duro y necesidad; pero la tristeza nunca conseguía matarles como lo hacía con las princesas.  

Hoy en día las cifras de depresión resultan alarmantes en esta parte del planeta que goza de la abundancia, sin embargo, no hay índices altos de depresión en países pobres. Podríamos deducir que quizás la falta de atención médica y de diagnóstico son los que generan estos bajos índices, pero curiosamente el pobre que no goza de un subsidio no suele caer en depresión.

La depresión es una enfermedad de ricos según algunos, el mal de la gente que no necesita levantarse cada mañana para salir a ganarse el pan, dejando las penas a un lado. Y muchos alegan que el trabajo es el mejor remedio para mitigar las tristezas, las pérdidas y los fracasos, obligándonos a poner la energía en un lugar distinto, que aunque no nos sane, al menos nos distrae.

Los científicos explican que es la falta de una composición química aquello que hace propender a la tristeza, e intentan bloquearla a base de pastillas que ejercen el efecto de aquel compuesto químico que a los tristes les falta.

Particularmente no creo tener mucha de esa química en mi organismo, ya que padezco de una alta intolerancia al fracaso y soy totalmente susceptible a la tristeza, pero creo que a fuerza de voluntad uno se va entrenando y aprende a ejercitar la alegría de la misma forma en que se ejercita cualquier otro músculo y en la que se cubre cualquier carencia.

Otro componente de los cuadros de tristeza suele ser el dejar de encontrarle un sentido a la vida, algo que los pobres no conocen porque su horizonte está lleno de sueños y de esperanzas. El pobre imagina a la felicidad como a un lugar al que aún no ha llegado y eso le da todo el sentido a su lucha y también a su vida.

Pero el hombre que habita en la abundancia y que lo ha probado todo, curiosamente pierde ese sentido y va aferrándose a las cosas, a las causas y a las personas para volver a experimentar que la vida tiene un sentido que el no ha encontrado en la abundancia. 

La ciencia sin embargo, no cesa de experimentar que el único sentido del universo es existir, no hay un fin ni un plan establecido, sino que mas bien todo se asemeja a un juego de dados. Algo que entremezcla el azar con la destreza del jugador.

Si el fin del universo sólo es existir, el nuestro no debe ser muy distinto a eso. Quizás al fin de cuentas uno sólo deba aspirar a marcharse habiendo estado lo mas vivo posible antes de la partida. Y tanto la alegría como la tristeza forman parte de estar vivo, aunque nos duela.

JR

La verdadera alegría no se parece a una risa de dientes, sino a un fuego que nos mueve” JR

” El Arte de la Escalera”

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_”No te agaches tanto que se te ve el culo” _  decía mi padre cada vez que notaba esa tendencia a volvernos pequeños ante el deslumbre que nos provocan los demás.

Estamos habituados a comprar cualquier cosa que nos vendan y a que se nos presenten haciendo gala de credenciales, triunfos y fortunas; muchas veces ostentadas sin tacto y sin talento para distinguir a la audiencia.

Hay ocasiones en que el otro se coloca tan alto que uno tiene que inventarse una escalera para llegar a esas alturas y evitar así el exceso de humildad que hace que se nos vea el culo en su presencia. Y hay otras ocasiones sin embargo, en las que uno debe empequeñecerse para que los demás no se sientan inferiores a nosotros.

Resulta complicado para algunos dominar este arte con destreza; el saber cuando subir y cuando bajar según la ocasión; algo que sin embargo a las personas sensibles se les da estupendamente y de forma natural.

La consigna para esta práctica es intentar no herir a nadie y acordarse de ese niño pequeño, que necesita de vez en cuando que su madre se agache para ver el mundo desde su altura. 

Existen brechas muy grandes en todo, pero los verdaderos encuentros sólo son posibles cuando hallas un punto de igualdad.

Por eso uno debe pensar mal de todos aquellos que nos impulsan a agacharnos en su presencia y venerar en cambio a aquellos que van repartiendo escaleras. Porque ésos son sin duda, los verdaderos hombres grandes.

JR

“El estrés que encuentro en las cosas superficiales es que debes disimularlas con aquellos que tienen menos y debes agrandarlas con aquellos que tienen más, como si la autenticidad nos hiriese a todos.” JR  

“Libres de Ideologías”

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Muchos piensan que estar libre de ideologías consiste en pertenecer al grupo de los tibios; esas personas que se muestran indiferentes hacia todas las cosas y que se preservan de tener que jugarse por alguna postura.

Sin embargo tengo la sensación de que a esta libertad se llega de una forma distinta y se alcanza sólo después de haber recorrido un largo camino. Se arriba a ella con una sensación de profundo cansancio, que no es el resultado de una indiferencia, sino mas bien el producto de una implicación total en las cosas.

La tibieza en cambio es ese lugar en donde nada nunca es demasiado frío ni demasiado caliente como para necesitar de tu intervención. Una comodidad que nos preserva tanto de la valentía como de los fracasos, una posición que evita el esfuerzo y se focaliza en la superficialidad que consiste siempre en guardar las apariencias. Porque la tibieza es considerada como el comportamiento políticamente correcto. 

Es cierto que se esconden esclavitudes en todas las ideologías y hay quienes consideran a la ideología como a una pertenencia ineludible, casi como la membresía a un equipo de futbol. Algo que se hereda, se contagia y con lo que mas tarde se debe morir. A estos fanáticos cualquier mutación les parece una traición mortal.

Pero yo soy partidaria de ir liberándose permanentemente de todas las ideologías políticas, sociales y religiosas como si fueran la piel muerta de la víbora que se va dejando sin culpa en cada estación. Y a este recambio hay que hacerlo en cuanto se percibe que la ideología comienza a apartarse de tus parámetros de justicia e impide tu crecimiento.

Porque cuando la ideologia te traiciona, uno debe también traicionarla y redirigir su atención hacia otra distinta.

¿Al fin de cuentas quien es el amo, el hombre o la ideología?

Soy consciente de que muchos llaman traición a lo que otros llamamos vivir manteniéndonos libres de cualquier ideología.

JR

“Todas las cosas están al servicio del hombre para impedir que el hombre viva al servicio de las cosas” JR

“El Nuevo Escaparate”

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Muchos de nuestros conceptos han mutado su significado con la irrupción de internet y el límite entre lo público y lo privado no ha sido la excepción en esta reacomodación que ha provocado nuestro nuevo mundo digital.

Es difícil establecer el lugar en donde comienza y acaba la privacidad para alguien que interacciona activamente en las redes sociales.

Aquello que mostramos no sólo transparenta aquello que buscamos, sino también aquello que deseamos provocar en el público que observa del otro lado; muchas veces dejando rastro de su mirada y otras veces sin dejar constancia de su observación. Porque aquellas personas que te dejan un like o un comentario no son las únicas que te están mirando.

Es cierto que las redes sociales actúan como magníficos amplificadores de ideas y se han convertido hoy en un medio fundamental para la difusión sobre temas laborales, comerciales, políticos y sociales, ocupando un espacio de propaganda para distintos mensajes, con el fin de contagiarlos, esparcirlos y lograr una conciencia y un cambio.

Pero existen tambien muchas otras motivaciones que nos llevan a colocarnos dentro de este escaparate digital y que a veces, aunque camufladas detrás de causas más nobles, enmascaran simplemente nuestra necesidad de mostrarnos y de sentir que estamos presentes.

Todo aquel que se muestra está inevitablemente abriendo una puerta privada. Al escribir este post yo he abierto una puerta hacia algo de mi que era privado y así sucede con cada cosa que compartimos. El mostrarnos es una tendencia presente tanto en las redes, como en todos los demás aspectos de nuestra vida. Y así comprobamos que las redes no son en realidad la causa de nuestras vanidades, sino simplemente sus modernos amplificadores. 

Siendo consciente de que todos nos mostramos de algún modo, la única diferencia entre las distintas formas mostrarse radica únicamente en aquello que nos motiva a hacerlo. En la intención que se esconde detrás de cada cosa que mostramos.

¿Estamos realmente mostrando cuando mostramos o estamos escondiéndonos detrás de aquello que mostramos?

El escaparate digital es nuestra nueva pasarela en donde inevitablemente hacemos público todo aquello que hasta ahora era privado o circulaba únicamente en entornos familiares y sociales reducidos. Esto ha sido una ventaja en muchos aspectos y ha sido también un inconveniente en muchos otros.

Lo cierto es que nadie quiere ni puede privarse de mostrarse de algún modo, ni siquiera cuando cree que se esconde, porque hasta quien se muestra ausente se está mostrando.

JR

” Tu Insatisfacción es mi Negocio”

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Quizás nuestro gran error sea intentar encontrarle un sentido a la vida diferente al de sentirnos bien con nosotros mismos; conocernos, aceptarnos y encontrar ese lugar en el mundo en donde encajamos.

Se nos motiva diariamente a buscar fuera un sentido que no existe. Vivimos impulsados hacia el exterior, convencidos de que alcanzaremos la felicidad si tenemos una u otra cosa o si viajamos a éste o a otro lugar, si logramos determinados estándares de vida o si creemos en determinadas cosas.

Y así permanecemos corriendo hacia un destino inalcanzable, como esos pequeños hámsters que corren con gran ímpetu en una rueda que gira siempre sobre su propio eje. Y mientras corremos en busca de un destino ilusorio nos perdemos de ese espacio de silencio que nos llama diciéndonos.  – “Pst… es aquí y ahora”.

Quienes conocen bien la escencia de la mente humana saben que está compuesta por una materia gris llamada insatisfacción. Y quien se ocupe de alimentar continuamente a este monstruo tiene sin duda una fortuna asegurada.

Este animal que habita en nosotros se llama ” Más” y nunca está satisfecho. Puedes pasarte la vida alimentándole, sin lograr jamás hacerle feliz.

Aquellos que conocen la insaciabilidad de este monstruo le sacan provecho al máximo en su propio beneficio, vendiéndonos constantemente objetos, sueños, ideas, y mundos ideales que nos implican muchas veces el dejar de estar “aquí y ahora”.

Si bien nuestra insatisfacción tiene su cara positiva como cada uno de los elementos presentes en el universo; haciéndonos evolucionar en muchos aspectos; si no logramos identificarla y pararla a tiempo puede llegar a comerse no sólo nuestros sueños, sino también nuestro presente y los tesoros que nos ofrece hoy.

JR

“Habitan dentro de mi dos voces distintas; una que me dice que siempre hay algo más y otra que me dice que todo está aquí.” jr

“El dar y recibir, ese acto de igualdad”

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“Por qué me odias, si nunca te he ayudado? dice un dicho ancestral indio que me llevó mucho tiempo comprender. ¿Cómo puede uno odiar a quien le ayuda? me preguntaba a menudo, pensando en que había algo erróneo detrás de esta frase incomprensible.

Pero el tiempo me ha enseñado que en realidad el agradecimiento sólo les pertenece a los humildes. A aquellos que ante la mano que se extiende logran elevarse a un plano de importancia y que en vez de sentirse en inferioridad de condiciones con respecto al otro, sienten que la ayuda ha logrado reforzar su valor.

Uno generalmente no desea que le ayude nadie porque al ayudarte, el otro ostenta una posición de poder ante ti, que hace que inevitablemente te sientas en inferioridad de condiciones. Porque nos han enseñado que quien tiene más, es quien da al que tiene menos. ¿Y quién desea sentirse menos que otro? 

El rencor del ayudado surge de esta sensación de inferioridad que provoca el percibir que el otro tiene mas poder que tú.  Aquel que recibe la ayuda, en vez de sentirse importante se siente entonces humillado y esto sucede porque sólo aquel que se sabe a si mismo valioso es capaz de ser agradecido. Su agradecimiento nunca acusa a la superioridad del otro, sino al valor que el otro ha sabido reconocer en él.

Sólo aquel que se sabe igual a los demás, mas allá de las circunstancias puntuales del momento, es capaz de dar sin humillar y de recibir sin sentirse humillado.

 

JR

 

” Hay muchas formas de dar y de recibir, pero todas nos reflejan” JR

“El Engaño Positivo”

_ ¿Qué le ha pasado a tu padre que no ha venido a la reunión del grupo?

_ Está enfermo.

_ Verás, eso no es real, tu padre sólo piensa que está enfermo. Si su mente pensara a partir de ahora que está sano, entonces verás como se sanará. Vé y dile de mi parte que debe pensar en positivo.

Unas semanas después…

_ Tu padre no ha vuelto a la reunión. ¿Le has pasado mi mensaje?

_ Si, pero verás, ahora piensa que está muerto.

 

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El pensamiento positivo se ha puesto de moda y contra eso no hay quien pueda, pero cuando el exceso de optimismo comienza a lindar con la estupidez, entonces se transforma en una ideología preocupante.  

Suele ser mas llevadero encontrarse en la calle con alguien positivo que con alguien negativo, aunque para ser sinceros, cuando cualquiera de las dos tendencias se manifiesta públicamente en exceso, cansa igual cualquiera de las dos.

El positivo que no es capaz de observar la realidad con una mirada crítica y punzante en determinadas ocasiones, emite un hedor a ignorancia que alerta, resultando ser además un ser aburrido. Al fin de cuentas ¿qué sabor tiene la vida sin un poco de observación crítica, combinada con una pizca de maldad elocuente?  

Es cierto que el positivismo está muy masificado, pero esto sucede porque los procesos extremos de la positividad y de la negatividad son mucho mas cómodos porque no requieren de un ningún proceso mental creativo.

Basta con decir que todo es bonito y maravilloso para convertirnos en seres encantadores y adaptables a cualquier velada. No habremos aportado gran cosa, pero en muchas ocasiones ser simplemente un ornamento sonriente resulta ser mas que suficiente.

Todos sabemos que aquel que es verdaderamente punzante y gracioso, lo es porque es inteligente. Y no es extraño descubrir que los seres mas inteligentes que conocemos, tiendan muchas veces a la negatividad; un enemigo contra el cual todo ser extremadamente pensante debe siempre luchar. Pero para ser justos, la ignorancia se presenta en los dos grupos sin discriminar a nadie.

La capacidad de ver suele traer algunos inconvenientes y aquellas personas que tienen por costumbre mirar mucho, envidian a aquellos a quienes todo les sorprende y a quienes el mundo les pilla siempre por sorpresa. 

Vivimos en un mundo que nos impulsa hacia el positivismo constantemente, aún a costa de negar la realidad que sucede a nuestro alrededor. Y a quienes muchos utilizan como excusa para no entrar jamás  en acción. Cuando todo va extremadamente bien, no hay nada para hacer y cuando todo va extremadamente mal, tampoco. Por lo cual, los elementos comunes en estas dos tendencias extremas ( positivismo y negatividad) son la pasividad y la inacción en el individuo que las padece.

El mensaje cultural ya no se enfoca sólo en la distracción y en el mirar para otro lado, sino que ahora se promueve la actitud de convertir a la realidad en algo distinto a lo que es. No es casual que la nueva moda sea la realidad virtual, porque ésta es el nuevo producto comercial que alivia esta antigua patología que sufre desde siempre la humanidad. 

Saltamos la negatividad creativa para pasar a la fantasía, pero siempre esquivando la realidad, como si se tratara de un obstáculo dentro del juego.

Este hábito hacia los extremos se cultiva en pos de alcanzar un estado que nos preserve de ser realistas y de vernos a nosotros mismos actuar en consecuencia a nuestra realidad.

“Tienes que pensar en positivo” es el mensaje dirigido a las masas constantemente. “Y hacer como si la parte negativa de la realidad no existiera”. Porque sólo es necesario que exista tu deseo. En tu deseo, eres tú quien crea la realidad. Pero nadie nos lee la letra pequeña; esa que dice que un deseo sin una acción consecuente es solamente un juego mental muy entretenido.

Y así vivimos  consumiendo fantasías en pos de crear nuevos deseos que inplican a su vez nuevas negaciones, para aparcar temporalmente en ese mundo imaginario, en donde las cosas son como desearíamos que fueran, pero nunca como son en realidad.

Es cierto que la mente es capaz de abastecernos de un mundo propio y éste suele ser un espacio creativo maravilloso, pero cuando la realidad es completamente distinta a nuestra fantasía sobre la realidad, entonces en vez de propiciar en el individuo una acción creativa consecuente, propende a la estupidez  

Porque a veces por mucho que intentes negarla, la realidad se presenta allí y te estalla inesperadamente en la cara, mientras tú estabas soñando con otra cosa. 

Gracias a los negativos creativos; a aquellos que desconfiaron del positivismo abúlico masificado; es que han acontecido los grandes progresos de la humanidad y que se han evitado grandes desgracias.

Si Einstein hubiera sido un físico positivo y hubiera permanecido contento y entretenido con la teoría de la gravedad de Newton, nunca se hubiera planteado otra alternativa.

Por lo cual los contentos inactivos contemplativos son necesarios para la quietud y la alegría, y los negativos activos son necesarios para la evolución de la humanidad y para evitar catástrofes. 

Como siempre, el único riesgo sigue siendo ser auténtico y atenerse a las consecuencias de lo real.  Pero mientras tanto, uno debería conformarse con ser profundamente negativo cuando amerita serlo y profundamente positivo cuando no nos queda otra opción que la felicidad.

JR

“Dicen que la mentira engaña y la verdad no. Pero a mi me han engañado las dos. Ni una era tan cierta, ni la otra era tan mentirosa” JR