Madrid: cerrado por fiestorro OTAN

Los telediarios del mundo entero nos atiborran con imágenes de la cumbre de la OTAN, que más que un trabajo serio, se parece más a un banquete romano mezclado con carnaval carioca.

Los banquetes y los fiestorros no cesan estos días en Madrid; mientras sus ciudadanos están bloqueados, blindados por aire y tierra para que los jeques de los países miembros se muevan con soltura y seguridad junto a sus ordas de guardaespaldas armados hasta los dientes, para protegerles de las amenazas que supone ser tan poderoso en un mundo de plebeyos, que aunque lo hayan olvidado, son quienes pagan ésta y todas sus fiestas.

Mientras Jill Biden celebra su fiestorro personal en la embajada de los Estados Unidos con una oleada de cantantes famosos en vivo y compra alpargatas en el barrio de Salamanca, cortando toda la circulación de la cuidad, en los Estados Unidos la inflación ha pasado los índices del 9 por ciento y sufre la peor crisis económica desde 1940.

Pero lo importante es celebrar, subir las fotos felices en Instagram y hacerle creer a los madrileños que son los anfitriones de la élite más poderosa del mundo, esa mantenida con los impuestos del pueblo, porque no nos olvidemos de que todos estos celebres personajes, antes de entrar a chupar del estado; eran gente sencilla, sin ningún logro personal y sin ninguna fortuna.

Hoy sin embargo, cenan en el Museo del Prado, bailan en las embajadas y llegan en sus jets privados para luego darnos lecciones de ecología, de resiliencia, de conciencia ambiental, de la criminalidad intrínseca en ser portador de armas de defensa personal y de cómo es importante reducir el gasto del ciudadano para no sentir la subida de la hiperinflación que ellos mismos generan con sus excesos en fiestas, en seguridad, en viajes de larga distancia, en hoteles de lujo y en todo su «ecológico»gasto público.

Si su abuela le había dicho alguna vez que uno enseña con el ejemplo, tenga claro que ninguno de éstos ha tenido una abuela cómo la suya, ni tampoco vergüenza.

Mientras tanto usted debe elegir entre ir al trabajo o ir al supermercado porque debe ahorrar gasolina, ya que los precios no cesan de subir cada día un poco más, desde hace 6 meses.

Por supuesto que usted repite el mantra que le enseñaron de que la culpa de todo la tiene Putin y que la guerra es muy cruel y muy dura; y que usted debe ser compasivo y solidario y aguantar la inflación sin quejarse porque mucho peor que usted, está Zelennsky en Ucrania. Así que déjese de pancartas y siga pagando el impuesto al pobre.

En fin, que esta guerra se parece mucho a la guerra de Gila; porque se abre y se cierra según la conveniencia. Si hay show ese día, Zelennsky cierra la guerra, se pone el esmoquin y está listo para mostrarse, hacer la gala, recibir premios y dar discursos humanitarios.

Yo nunca he visto al frente a un comandante tan versátil, ni a una audiencia tan estúpida, salvo aquellas que aclamaron siempre y al unísono la llegada de sus líderes totalitarios.

Pero no seamos aguafiestas ni envidiosos y dejemos disfrutar a la élite que se merece un descanso, porque entre sus guerras organizadas y sus pestes fabricadas, llevan años ocupadísimos intentando reorganizarnos el mundo y meternos miedo de todo.

Ninguno de ellos manejó siquiera una pequeña empresa ni un quiosco en su vida, pero desde que están a cargo del futuro de la humanidad se sienten filosofos, científicos, economistas, empresarios y gestores infalibles.

Y es que manejar un quiosco es mucho más complicado que dar discursos ecofriendly y jugar a ser un hipócrita humanitario. ¡Así cualquiera!

Si su hijo le pregunta este verano porqué no se va de vacaciones o por qué la compra del supermercado es más acotada que la semana anterior, háblele de la subida del gasto público y de que siempre hay alguien que paga las guerras y también las fiestas. Y casualmente, son siempre los mismos.

JR

«Igualar para el Fracaso»

La izquierda y su cansina cantinela sobre la igualdad, produce únicamente igualdad en el fracaso.

Lamentablemente y aunque no nos guste admitirlo, no somos iguales y nunca lo seremos; hay talentos y capacidades distintas y variadas allí por dónde miremos y aunque intentes igualarlo todo, hay dones que ni con trampa y gancho consiguen emparejarse.

Estos días vivimos las pruebas de selectividad de los jóvenes europeos; a quienes a pesar de tanta cantinela equitativa, no se les trata para nada igual.

Los exámenes de Madrid no son iguales a los de Murcia o a los de Canarias y el motivo es que se intenta facilitar el ingreso a las universidades de los menos preparados.

Se les exige mucho a los jóvenes madrileños y muy poco a los de otras comunidades autónomas, para intentar igualar la deficiencia de muchas comunidades en el nivel académico,cuando en realidad, debería impulsarse una mejor preparación en dichas comunidades.

Toda esta nivelación de la desigualdad suena muy bondadosa y caritativa en teoría, pero la realidad ha demostrado ya en los Estados Unidos; que aquellos que ocupan plazas que les quedan demasiado grandes; no solamente dejan la carrera en los primeros años de universidad sin llegar a graduarse, sino que bajan el nivel de enseñanza de toda la institución, que ya no puede seguir los antiguos temarios porque la mitad del alumnado no está capacitado para seguir las clases, ni para mantener los niveles de lectura y de aprendizaje.

El problema del fracaso de la enseñanza pública es que niega la diferencia e intenta igualar siempre hacia abajo. Lo público deja entonces de buscar el esfuerzo y el trabajo, para igualar al resto con el peor de la clase. No vaya a ser que el peor alumno se ofenda, estudie o se frustre y se tire por la ventana al sentirse discriminado.

Por supuesto que estas políticas tan caritativas se pagan más tarde a nivel país; porque el futuro de un país es la preparación de su gente. Y especialmente la de su gente capacitada y apta.

Hoy escuchaba en la radio que se harían pruebas especiales para que la comunidad de jóvenes discapacitados mentales pudiese también ocupar plazas en la universidad pública. «Ellos también tienen derecho a ser universitarios» afirmaba el comentarista haciéndose el justo y el bondadoso.

El problema es en realidad que cada plaza que ocupa aquella persona de una minoría en inferioridad de condiciones es una plaza menos para el inteligente y el capacitado.

Habrá que acostumbrarse a este nuevo mundo en donde todos se merecen lo mismo, pero únicamente por ser menos que otro.

Antiguamente el que merecía más era porque se lo había ganado con esfuerzo, talento y trabajo, pero hoy hablar de meritocracia es una mala palabra.

En unos años los potenciales Elon Musk estarán lavando platos en una cocina mugrienta de nueva York porque no habrán encontrado plaza en la facultad de ingeniería, mientras a usted le construye puentes un acomodado de alguna minoría, pero sin ningún talento.

Miraremos las obras de los talentosos de antaño, como pasaba con los pueblos de la Edad Media que miraban Grecia, Roma y Egipto con asombrosa perplejidad. Destruían todo y nada podía repararse porque el conocimiento había muerto también con los egipcios, con los griegos y con los romanos.

El problema con el conocimiento es que cuando no crece, retrocede.

Estamos entrando en una nueva Edad Media, en donde el talento y el pensamiento estarán prohibidos, serán racistas, xenófobos, machistas y no lograrán jamás ocupar plaza en la universidad.

Hace poco una compañera me daba consejos para obtener la financiación de un emprendimiento. Me decia que yo no debia sacar a relucir mis talentos en la solicitud, sino que por el contrario, debía enfocarme en exponer mi pertenencia a las minorías.

A nadie le importa ni tu proyecto, ni que seas capaz o inteligente, sino que seas negro, indígena, discapacitado, trans, refugiado, inmigrante, mujer golpeada y ex convicto.

El futuro que nos espera es un abanico de equidades absurdas y perniciosas, muy igualitarias en teoría y muy injustas y poco prometedoras en la práctica.

Esta nueva equidad anula el progreso porque en su enfermo afán de incluir a todos en todos lados, termina nivelando para abajo y excluyendo a los talentosos en pos de la inclusión de aquellos que no están capacitados.

Muy pronto miraremos la torre Eiffel, el Empire State, Space X o el Óculo de Calatrava y creeremos firmente que han sido construidos por seres extraterrestres.

JR

«La Redistribución de la Miseria»

Todos sabemos que la base de los partidos de izquierdas está cimentada en la redistribución de la riqueza. El odio a los ricos y a los empresarios componen casi todos los eslóganes de campaña, desde » tax the rich» hasta «equity should be the norm».

La actual obligación a la equidad impone por supuesto la obligación de aquel que produce a distribuir equitativamente el fruto de su trabajo entre aquellos que no trabajan, sin imponer en aquellos que reciben, la misma equidad en la responsabilidad y en el esfuerzo para conseguir esos frutos.

La nueva equidad consiste en gozar de los mismos privilegios, pero bajo ningún punto de vista, la de compartir los riesgos ni las obligaciones que exigen dichos privilegios.

Hecho que convierte a la equidad en una «pseudo equidad», que funciona sólo para la parte que a mí me conviene.

Lo contradictorio en las política de izquierdas es que consisten en oprimir al productor en pos de la redistribución de la riqueza.

Pero si no dejas producir ni generar riqueza al productor ¿Qué es lo que vas a repartir?

La aversión actual a la riqueza condena principalmente a todos aquellos que dependen de esa distribución y les condena a recibir miseria.

Un país sin incentivos a la riqueza, termina siempre repartiendo miseria. Y no solamente a nivel material, sino también a nivel humano.

Cuando no se incentiva el capital humano; que no es otra cosa que la capacidad que tenemos cada uno de nosotros para producir nuestro propio sustento, se atrofia la capacidad de generar riqueza.

Y el pronóstico se vuelve dramático porque de una crisis se sale, si tienes un pueblo preparado y trabajador; pero sin ese capital humano, generar cualquier capital resulta imposible.

Muchas son las miserias que nos aquejan en estos tiempos; entre las que se encuentran las miserias morales. Y hemos tenido recientemente en televisión el espectáculo sobre las miserias morales del juicio de Heard y Johnny Deep.

Casualmente los ricos son los únicos que pueden defenderse de las difamaciones y de los abusos a los que determinados movimientos de izquierdas exponen a muchos ciudadanos. Y pueden hacerlo, gracias a que tienen el capital y la valentía para afrontarlo.

La riqueza da ese poder: el poder de defenderte de cualquier tipo de abuso.

Por eso no es aconsejable que la riqueza esté instalada únicamente en el gobierno. Cuando el gobierno es el único rico, se vuelve un dictador, porque tiene todo el poder por sobre los ciudadanos.

Desgraciadamente esa es la finalidad de estos gobiernos: acaparar la riqueza y junto con ella todo el poder.

Lo que deja al ciudadano en una posición de sumisión e indefensión total.

Te convencen de que empobrecer a los ricos será tu solución, pero el resultado es justamente el contrario. Sin ricos te quedas en manos del gobierno. Y totalmente deprotegido.

No creas que se trata de distribuir la riqueza, sino de acaparar el poder.

Buscan desarmarte, empobrecerte e ir quitandote tus derechos uno a uno y convenciendote de que es por tu bien y por una buena causa.

Sin capacidades para generar tu propio sustento dependerás en todo del gobierno.

Tu inutilidad, tu desprotección y tu dependencia serán el resultado de la destrucción del capital y de la redistribución de la miseria.

JR

«El Lado Oscuro de Davos»

Llegó Mayo y con él la nueva reunión del Imperio del mal, que se ha dado cita en Davos para hablar de más medidas de control, nuevas restricciones y pandemias y por supuesto, de ecología; mientras llegan los líderes gubernamentales y multimillonarios junto a sus guardaespaldas provistos de armas de asalto y en jet privado.

Como puede apreciar, todas las normas eco- friendly rigen únicamente para usted.

Usted tendrá que olvidarse del coche y de la calefacción, se le hará un rastreo de huella de carbono permanente y personalizado; y si viaja será rastreado y se debatirá por qué viaja, cuánto viaja, cómo viaja y seguramente también se le controlará si come y caga cómo y cuando Davos le ordena.

El nuevo Imperio del mal detesta las soberanías y todo aquello que proteja las libertades individuales de los ciudadanos, razón de más para suprimirlas lo antes posible y hacer que todo dependa de la organización mundial de la salud, esa que tanto éxito tuvo con el bulo del murciélago mal cocido de Wuhan.

Un grupo de viejos decrépitos, feos, ricos y degenerados, entre los que se encuentran Bill Gates, Schwab y Soros componen la nueva élite del mal que dirigirá nuestra vida, fabricará nuevas vacunas para nuevas pandemias y nos encerrará a la carta y en nombre de una nueva y única autoridad que operará en nombre de la salud mundial.

Creará también nuevas normas ecológicas para tenernos a todos cada vez más pobres, dependientes y siempre controlados y muertos de miedo.

Mientras estos eco- gurús aficionados a las fiestas y orgias con menores de edad nos van marcando el nuevo orden y el camino a seguir, a usted le tienen distraído entre inflación, trámites, guerras organizadas, impuestos y nuevos formularios que debe rellenar hasta para tirarse un pedo.

Estos intelectuales del mal van diciéndonos a la cara y sin disimulo que aunque nos duela un poco el proceso de transformación, todo será por nuestro bien.

Y así es como el inocente se deja violar por la élite de «intelectuales» poderosos de izquierda, que propone eliminar las diferencias económicas con un eco- comunismo global, que nos venden como única solución a la prefabricada «inminente extinción del planeta».

Olvidando que ellos amasaron sus grandes fortunas gracias al capitalismo y al libre mercado y los politicos ladrones, lo hicieron gracias al voto democrático.

Pero para nosotros, la solución que nos dan es un comunismo verde y digitalizado, en el que ellos son por supuesto el estado capitalista que factura y controla, mientras nosotros participamos del experimento eco- com.

Ellos te sodomizan mientras te prometen un mundo más verde y sostenible. Digamos que el experimento nazi se ha superado en el siglo 21. La nueva eco- eugenesia mundial se está organizando en Davos.

Mientras usted busca una manta vieja para pasar el invierno o el abanico de la abuela para afrontar los calores del verano con dignidad ecológica, los hoteles cinco estrellas de Davos encienden todas las luces y sus cocinas todos los fogones, listos para las cenas de lujo de los eco-gurus, a quienes les importa un bledo que usted haga malabares para hacer la compra del supermercado, que le sube un 20 por ciento los precios cada semana.

Y mientras aprecia desde la tele todos los lujos que se da el Imperio del mal con sus impuestos, va dándose cuenta poquito a poco, que ser verde cuesta; pero ese coste sólo lo pagan algunos.

Mientras los intelectuales del mal lo pasan pipa, usted recicla, vende el coche, apaga la calefacción y aguanta estoico la inflación; y cuando le asaltan en el metro de Nueva York ruega que la muerte le pille confesado y desarmado; no vaya a ser que además, le acusen de incitador o de agresivo por tener un arma para defenderse y termine haciéndole daño al pobre asesino; que es un asesino por culpa de usted.

El plan es que usted se mantenga siempre verde, desprotegido y con mascarilla, no vaya usted a pasar por negacionista de ultraderecha.

Obedecer y aguantar lo que venga es parte del plan del nuevo orden mundial. Control y sumisión es hoy un tema de salud pública. Y el perfeccionamiento global es la nueva eugenesia nazi que ahora se llama » eco».

Y no se espante, porque todo es siempre con las mejores intenciones, igual que en 1939. Por el bien de la humanidad.

En fin…mientras Darth Vader organiza nuestra nueva vida de esclavos con sus socios en Davos; usted vaya preparando la FP2 que Gates ya anunció que después del mono viene el leopardo y otras nuevas pandemias de control que el imperio del lado oscuro ya le tiene organizadas, para ofrecerle a usted, siempre un mundo mejor.

JR

«La Ideología de la Discordia»

Ya todos conocemos aquel consejo de Maquiavelo en «El príncipe», aquella obra maestra en donde el autor hacía una crítica abierta hacia la clase dirigente de la época.

El «divide y reinarás» es hoy tan actual como cotidiano para las izquierdas del mundo; que encuentran en el enfrentamiento no sólo un eslogan de campaña, sino una escalera hacia el poder.

Nos han acostumbrado a que el enemigo es el otro y lo han intensificado hace poco con la pandemia; en donde el temor al contagio volvía a colocar al otro como al potencial enemigo.

La intención es en realidad desviar la atención. Cuando el enemigo es el otro, el supuesto amigo puede seguir engañándote y hacerte creer que la culpa de todos tus males están siempre muy lejos de ti.

Pero afortunadamente la gente ciega puede recuperar la visión luego de años de engaños. Uno puede engañar; pero no puede engañar por siempre.

Y este es el punto en donde estamos hoy políticamente situados.

La gente está harta de las excusas, de los culpables, de los virus, de la obsesión con la ecología y de las amenazas de destrucción que nos vaticinan las izquierdas del mundo.

Y está cansada sobre todo de conflictos antiguos, que lo único que hacen es disimular la ineptitud de los gobernantes para encontrar soluciones nuevas a los problemas de siempre.

Para desviar la atención se desvían las respuestas, si preguntas por la inflación te contestan con palabras como Putin, racismo, discriminación o ultra derecha. Ya nadie contesta lo que se pregunta porque la respuesta es tan sencilla y evidente, como evitada.

Un mal gobierno triplica el gasto público, roba, sube impuestos,crea ministerios, emite divisas, devalúa la moneda, disminuye los incentivos de contratación, genera desempleo, sigue subiendo el gasto público a base de su subsidios y sigue emitiendo, devaluando la moneda y provocando una tremenda inflación que a la vez genera una tremenda recesión.

Pero el mentiroso sigue con su desvío y te habla de Putin, de China, de Ucrania, de Trump, de la guerra civil española, de discriminación, de imperialismo, de violencia de género, de aborto, de pandemia y vuelve a insistir con el peligro de la ultra derecha.

Lo importante para la izquierda es ante todo evitar la verdad, buscar un culpable, inventarse un enemigo y tirar los balones fuera.

«Divide y reinarás» aconsejaba irónicamente Maquiavelo a sus príncipes. Y yo le agrego «distrae y reinarás»; pero cuidado, porque al final, al único al que no se engaña es al estómago.

Porque el hambre siempre te descubre, por muy príncipe que te creas.

Y como repetía la frase que caracterizó la campaña de Bill Clinton y que hoy parece haber olvidado el partido demócrata americano «It s all about the economy, stupid»

Porque lo único que le importa al ciudadano es la economía; progresar, dar un futuro mejor a a sus hijos y vivir decentemente.

Todos tus enemigos, tus guerras, tu amenazas sobre la ultraderecha, tus peligros de discriminacion, tus nuevos géneros y pronombres, tus pandemias, tus vacunas, tu Green deal y tus nuevos órdenes mundiales, nos tienen sin cuidado.

JR

“La Tibieza”

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Muchos le llaman a la tibieza la virtud del educado; a ese vicio tan cobarde de no expresar jamás ni frío ni calor; a esa apatía a la que algunos confunden con bueidad y que consiste en vivir sin que la vida se te note, ni te acuse de que vives, ni de que piensas.

Otros asociamos a este impulso hacia lo tibio con un complot, que apunta directamente hacia la erradicación de la alegría, porque vivir en un mundo de polaridades, implica el estar inevitablemente subordinados a un péndulo que nos balancea en direcciones opuestas de forma constante.

Cualquier intento de erradicar de cuajo la tristeza o el dolor, no puede devenir más que en la consecuente erradicación de la alegría.

Porque al detenerse un péndulo, éste no se mantiene suspendido en un costado, sino fijo en el medio.

La tibieza condena toda aquella expresión que tenga algo de auténtico y uno aprende, (educándose hasta el doctorado), a permanecer en un medio, a comportarse tibiamente y a reprimirse con maestría, tanto en el dolor como en el contento.

Pero sin embargo, cuando presenciamos una autenticidad ¡cuánta admiración nos genera!

(¡Quién pudiera sentir como tú sientes, sin miedo al dolor ni a la alegría! ¡Y sin tener en cuenta a todos esos ojos que te miran creyendo que eres tú en tu extraña autenticidad, quien ha perdido la cordura!)

El pueblo dice aborrecer lo políticamente correcto, pero no hay nada más falso que esa afirmación.

Cuando ven espontaneidad la detestan y la condenan como si fuese el peor de los pecados.

Niegan setenta veces siete a quien dice la verdad y piden a gritos que se perdone al criminal y al mentiroso; con tal de crucificar al sincero.

El pueblo es naturalmente represor y cuanto más enarbola la bandera de la libertad, más represor se vuelve.

La Democracia no fue pensada para ser ejercida por el populacho, sino soñada como instrumento de justicia, sólo apto para el uso de los sabios en protección del pueblo.

Y así la empleaban los griegos, conscientes de que el pueblo era un ente altamente ignorante, manipulable y de fácil engaño, propenso a matar a los dioses y a santificar a los tiranos, si se les presentaba la ocasión.

La virtud que el pueblo pondera es la del falso, la de aquel que miente bonito y sin escrúpulos, la que endulza los oídos de la población que está siempre ávida de nuevas mentiras y falsas promesas, y a quien la verdad le resulta altamente intolerable.

(¡Qué descaro tienes en decir una verdad, teniendo a mano tantas mentiras confortables! ¡Qué insolente y qué imperdonable es para muchos, el pecado del sincero!)

La educación en la tibieza es la más respetada de todas y la que prefiere el corrupto, porque no es tibio sólo aquel que por cobarde se queda callado, sino aquel que presenciando la injusticia, calla únicamente para seguir pareciendo educado.

Gracias a los tibios es que avanzan las tiranías, se instala la censura, se condena al inocente, se erradican las libertades y se apalea al indefenso.

Los tibios son mucho peores que los malvados, porque la maldad sin tibieza es al menos valiente. Pero el tibio es malo y además, cobarde.

Si Sócrates apareciese en estos tiempos volvería a ser envenenado, porque la intolerancia a la verdad y a la valentía, siguen siendo hoy patologías incurables y la tibieza; una moda vitalicia.

JR

“Prefiero a los auténticos que a los falsos porque hay siempre más integridad en quien se muestra, que en quien se esconde” JR

( Publicado el 28/3/2018)

“El Pájaro vio el cielo y se voló»

Ni negro, ni blanco, ni rico, ni privilegiado; el pajarito de Twitter es azul. Azul como el cielo. Y si alguien conoce el cielo como nadie; ese es Elon Musk.

Para los de derechas, para los liberales, para los anticomunistas, para los sinceros, para los valientes, para los libres y para todos los bloqueados de Twitter como yo, ayer fue un gran día.

Porque un gran hombre, trabajador y comprometido con la humanidad, bajó sus ojos del cielo por un rato para ayudar a los silenciados terrestres.

Pensar en colonizar Marte es sin duda un sueño admirable, pero el problema aparece cuando el elemento humano que piensas exportar está bloqueado, silenciado, manipulado y esclavizado bajo la dictadura del pensamiento único.

¿Interesa acaso llegar a Marte con una civilización que demoniza todo atisbo de inteligencia y de diversidad?

No hay dinero que compense eliminar tanta censura y no hubo límites para Elon Musk.

Pagó, celebró y compartió su ayuda contra la cruel manipulación a la que Twitter nos había acostumbrado con la ayuda incondicional de aquellos gobiernos y periodistas que detestan la libre expresión en todas sus formas, menos la suya.

Hace mucha gracia verles rabiar y vaticinar unos pronósticos apocalípticos sobre la compra de Elon Musk. Dicen temer a una dictadura de la opinión regida por la censura.¡Qué ironía! Y es que el ladrón cree que todos son de su condición.

Para todos aquellos que creen que vivimos épocas tormentosas, yo les sugiero que presten mucha atención a todos estos pequeños destellos de grandeza, a los gestos de hombres ilustres que luchan por la libertad.

Estos nuevos próceres ya no van a caballo, ni cruzan cordilleras para liberar pueblos.

Los nuevos libertadores van en cohete a Marte y de vez en cuando, salen del taller de naves espaciales para comprar Twitter y devolverte la libertad.

Saber usarla es ahora nuestra responsabilidad.

JR

“El re- Branding de la Censura “

Lo curioso de la época en la que vivimos es que nos encontrarnos con muchas cosas viejas, pero que hoy son llamadas de otra manera.

Si bien somos partidarios de la novedad, las nuevas generaciones confunden como novedoso todo fracaso histórico.

No es de extrañar que las ideologías de ultra izquierda hayan tomado tanto ímpetu entre los jóvenes, que guiados por la diversidad de nombres, son incapaces de relacionar conceptos como comunismo y justicia/equidad social.

Es raro que siendo joven uno no haya tenido ideales socialistas, y yo particularmente fui partidario de la justicia social y de un mundo más solidario y equitativo, hasta que me llegó la primera nómina de mi empleo y contemplé con estupor todo lo que el estado del bienestar me quitaba del sueldo todos los meses para mantener la “Justicia social” de algunos.

Ahí me curé instantáneamente de toda variante del virus comunista.

Mientras yo trabajaba como una bestia, muchos compañeros descansaban en casa, tranquilos y viviendo de la “justicia social” que los trabajadores les proporcionábamos.

En ese momento de juventud descubrí por mi mismo, sin fake News y sin ninguna ayuda, cuál era el verdadero sabor de la injusticia social.

Pero hoy el tema de moda es “cuidarte” de todo, incluso de la necesidad del trabajo.

Y con la excusa del “cuidado intensivo” van poco a poco denigrándote no sólo en tus capacidades, sino también en tus libertades.

Y así fue como nos cuidaron de la última peste; se nos encerró, se nos enmascaró, se nos silenció en redes, se nos vacunó obligadamente y aunque muchos digan que la vacunación era voluntaria, la realidad es que sin ella no podías moverte para ir a ningún lado, ni volver al trabajo.

Por lo cual, la calificación de “no obligatoriedad“ adquirió también un significado totalmente distinto. Si mi libertad para no vacunarme implica no poder acceder a nada sin la vacuna ¿es realmente libertad?

Libertad es hoy “ no libertad” y “cuidarte” es hoy tenerte siempre bien controlado y obedeciendo.

Esto mismo sucede ahora con el nuevo terror a la “desinformación”. Este terror esconde en realidad el terror a que se oigan voces distintas a las suyas.

Esta novedosa necesidad del cuidado contra la desinformación consiste en la obligatoriedad de tener acceso a un sólo discurso, que es por supuesto, el de ellos.

Cualquier otra opción o noticia contraria a ellos o a sus políticas, es considerada “fake News” bloqueada en las redes y silenciada para siempre.

Tanto es así, que llevo ya 17 cuentas bloqueadas en twitter, que según ellos no respetaron las “ normas” de una red social que establece la existencia de un pensamiento único y de un discurso único y exclusivo de pensamiento Woke o de izquierdas.

Cualquier otra información o noticia que vaya en contra de lo que la ideología reinante establezca o que pudiera perjudicarla, es automáticamente bloqueada y borrada de la red, para evitar que el público pueda acceder a esa información, investigar sobre ella, descubrir algo distinto al discurso institucional y decidirse quizás a disentir.

Pero este es un riesgo que evidentemente nadie quiere correr porque las redes sociales existentes son herramientas de sumisión política.

Esta censura sucede a todos los niveles; a nivel sanitario con los médicos que proporcionan información sobre efectos adversos de las vacunas, a profesores que denuncian las políticas educativas en cuanto a género en las escuelas o a cualquiera de nosotros, que día a día comentamos cosas que nos suceden, que vemos por ahí o que nos llegan por amigos y conocidos.

La insistencia con la que se promueve la diversidad en tantos ámbitos, queda sin embargo bloqueada a la hora de la opinión.

Se nos estimula a ser diversos en todo, menos en el discurso y en el pensamiento.

Hoy la censura tiene otro nombre y se le ha rebrandeado como “fake News “ o “desinformación”.

A partir de ahora se te impedirá acceder a ella y a que puedas investigarla. Pero no te preocupes, porque todo esto se hace por tu bien, para cuidarte y para protegerte, por si se te fuera a ocurrir pensar algo distinto a lo que ellos te mandan pensar.

¿Por qué nos cuidan y nos protegen tanto?Para que el único discurso que oigas desde que te levantes hasta que te vayas a dormir, sea el suyo y así evites contaminarte con voces distintas.

A toda esta sobreprotección tan urgente y desinteresada, se la llama hoy “cuidados contra la desinformación y las fake News”

Y pareciera que esta táctica de cambiarle el nombre a las cosas, no sólo las recicla, las disfraza y las perfuma, sino que también las perpetúa.

Porque no debemos olvidar que hace muy poco tiempo, a esto mismo, se le llamaba control y censura.

JR

“ La Fabrica de Caramelos”

Mucho nos han mentido ya con la anterior pandemia, para que la gente no se haya vuelto desconfiada.

El problema con la confianza es que una vez que se quiebra, ya no hay forma de repararla. Uno puede intentar comprometerse a decir siempre la verdad, pero la desconfianza perdurará en la persona engañada, por mucho que lo intente.

Con esta guerra de Ucrania nos han manipulado mucho, enseñándonos noche y día las imágenes de la pobre gente ucraniana sufriendo e intentando hacer de Putin un monstruo y de Biden y la OTAN unos santos.

Pero la realidad es que ni el malo es tan malo, ni el bueno era tan bueno.

Los laboratorios de Ucrania salieron a la luz durante una declaración de la subsecretaria de estado de Biden, quien admitió hace 2 días la existencia de laboratorios en Ucrania financiados por el departamento de Defensa del presidente Biden.

Ahora el terror de la OTAN es que Rusia se haga con dichos experimentos, a los que a pesar de catalogar de “no importantes”, consideran sumamente peligrosos.

Cuando uno mira hacia atrás puede ver el camino de mentiras y de manipulación por el que le fueron llevando, pero cuando mira hacia adelante, no sabe ya a quien creer.

Lo llamativo fue también que la OMS se apresuró ayer a hacer declaraciones diciendo que era muy probable que otra pandemia saliese de Ucrania, debido al estado de stress y al hacinamiento de los ucranianos en los trenes que evacuaban el país.

Uno se pregunta entonces, cómo fue que durante la segunda guerra mundial no hubo pandemias. Y se da cuenta, de que después del cuento del murciélago, esta elite del nuevo orden considera que somos una especie descerebrada, capaz de tragarse cualquier cosa.

Así que nos siguen mintiendo e inventando historias, buscando culpables fuera, desresponsabilizándose absolutamente de todo y demonizando a cualquiera que les lleve la contraria.

Señores, “en Ucrania sólo teníamos fábricas de caramelos, pero igual estamos preocupados, tan preocupados, que expusimos al pueblo ucraniano a una guerra y a la destrucción de un país entero por esas fábricas de caramelos”.

Seguramente la próxima pandemia salga de Ucrania, y nos digan que el culpable ha sido Putin, quien también es culpable de la inflación y de que Estados Unidos y Europa no tengan actualmente independencia energética.

Putin ha ocupado el lugar de chivo expiatorio que antes ocupaba Trump. Y como Trump ya no está, el nuevo culpable de todos los males del mundo, será ahora el señor Putin.

Preparémonos para este nuevo “Reset” que se viene con todo. Poquito a poquito, guerra a guerra, pandemia a pandemia, nos irán empobreciendo y estupidizando con sus excusas, para demonizarnos si discrepamos.

El nuevo “ green deal” ya va teniendo poco de verde, poco de paz, poco de una vida más saludable y se va pareciendo cada vez más a la pobreza, a la guerra, a la enfermedad constante y al totalitarismo absoluto, que a cualquier otra tierra prometida.

JR

“Cómo vender una Guerra”

Para vender cualquier producto en el mercado lo primero que hay que hacer, es hacerle creer a la gente que lo necesita.

Cuando tú ofreces un nuevo servicio o producto, resulta fundamental que la gente sienta que eso era justamente lo que estaba esperando.

Muchas veces es así, pero muchas otras, se inventa una necesidad ficticia que se fabrica a base de manipulación psicológica, gráfica y moral.

Muchos de los productos que hoy consumimos son percibidos como algo que nos merecemos; por trabajar duro, por ser mujer, por ser joven, por ser inteligente etc.

Cuando uno consume, más allá de una necesidad fundamental, uno se convence de que uno se merece ese producto; como premio o como compensación por alguna otra cosa.

Esto es algo muy común en una sociedad que ha hecho del consumo, no solamente un entretenimiento, sino también una forma de distracción, un consuelo o una reivindicación moral.

Uno ya no consume sólo porque necesita algo, sino para participar y apuntarse a determinadas causas.

Y esto mismo sucede con las guerras. La guerra también es un producto con el cual muchos salen beneficiados, a costa de los demás.

Para vender una guerra lo primero que debes hacer es convencer a la gente de que es su deber y su responsabilidad defender determinados valores.

El consumidor comienza entonces a sentir que su deber moral es apoyar esa guerra y que no hacerlo, lo convertiría en una persona insensible, amoral o indiferente.

Esto mismo han hecho Hitler con su pueblo, Putin con el suyo y Zelensky con todos nosotros.

De pronto ahora todos somos Ucrania y debemos apoyar a un pueblo al que no conocemos de nada, ni sus políticas, ni a sus políticos, ni sus problemas internos, ni su corrupción, ni sus conflictos raciales, ni su historia.

Ahora pareciera que de pronto están en juego nuestra libertad, nuestra Democracia, nuestros valores morales y debemos salir a defender a un señor que nos dice que si no lo hacemos, los próximos en ser invadidos seremos nosotros.

Lo triste de toda esta historia es que pocos son aquellos que saben de política internacional y menos aún, sobre las relaciones de occidente con Putin.

Pero igualmente, todos apoyamos a Ucrania incondicionalmente, porque nos han hecho creer que ese es nuestro deber moral.

Nuestro nuevo deber moral es ahora apoyar una guerra nuclear y todo porque Zelensky está empeñado en ser parte de la OTAN.

Una de las condiciones que preservaron la paz durante tantos años, fue la condición de que Ucrania se mantuviera como un país neutral en la frontera con Rusia.

Trump promovió y respetó ese acuerdo y su negativa a apoyar militarmente a Zelensky le costó su famoso empechment.

Biden al asumir el gobierno, se ocupó rápidamente de revertir todas las políticas de Trump en todos los ámbitos y hoy Ucrania está invadida por los rusos y Estados Unidos está al borde de una guerra nuclear.

Nada de todo esto es una sorpresa. Pero opinar distinto a la opinión pública es para la mayoría estar a favor de Putin y rápidamente uno es demonizado y tratado como tratan ahora a todos los rusos y a los no vacunados.

Se les exilia del mundo, se les priva de su libertad y se les demoniza públicamente.

Pero como el covid nos ha acostumbrado a que aplastar al disidente es lo moralmente correcto, ninguna de estas políticas nos parecen ya totalitarias, sino muy justas.

Y así es como vamos poquito a poco, acostumbrándonos a apoyar el micro totalitarismo. (que es el totalitarismo aplicado de a poquito… y sin dolor)

Opinar como Biden es ahora ser el bueno de la película; seguir empujando hacia una guerra nuclear, pactar con Irán, subvencionar el régimen de Maduro y apoyar a Zelensky para que consiga su tan ansiada base de la OTAN en Ucrania, con armas nucleares apuntando a Rusia.

¡Y todo en nombre de la libertad y de la democracia!

Pues no señores, yo no compro su producto.

Teniendo ya buena experiencia en educar niños y aunque me llaméis inmoral por no pensar como vosotros, yo creo que parar a tiempo al caprichoso de Zelensky y respetar los acuerdos que mantienen la paz mundial, son hoy, sin duda, las mejores de entre todas las ofertas.

JR