«La Ideología de la Discordia»

Ya todos conocemos aquel consejo de Maquiavelo en «El príncipe», aquella obra maestra en donde el autor hacía una crítica abierta hacia la clase dirigente de la época.

El «divide y reinarás» es hoy tan actual como cotidiano para las izquierdas del mundo; que encuentran en el enfrentamiento no sólo un eslogan de campaña, sino una escalera hacia el poder.

Nos han acostumbrado a que el enemigo es el otro y lo han intensificado hace poco con la pandemia; en donde el temor al contagio volvía a colocar al otro como al potencial enemigo.

La intención es en realidad desviar la atención. Cuando el enemigo es el otro, el supuesto amigo puede seguir engañándote y hacerte creer que la culpa de todos tus males están siempre muy lejos de ti.

Pero afortunadamente la gente ciega puede recuperar la visión luego de años de engaños. Uno puede engañar; pero no puede engañar por siempre.

Y este es el punto en donde estamos hoy políticamente situados.

La gente está harta de las excusas, de los culpables, de los virus, de la obsesión con la ecología y de las amenazas de destrucción que nos vaticinan las izquierdas del mundo.

Y está cansada sobre todo de conflictos antiguos, que lo único que hacen es disimular la ineptitud de los gobernantes para encontrar soluciones nuevas a los problemas de siempre.

Para desviar la atención se desvían las respuestas, si preguntas por la inflación te contestan con palabras como Putin, racismo, discriminación o ultra derecha. Ya nadie contesta lo que se pregunta porque la respuesta es tan sencilla y evidente, como evitada.

Un mal gobierno triplica el gasto público, roba, sube impuestos,crea ministerios, emite divisas, devalúa la moneda, disminuye los incentivos de contratación, genera desempleo, sigue subiendo el gasto público a base de su subsidios y sigue emitiendo, devaluando la moneda y provocando una tremenda inflación que a la vez genera una tremenda recesión.

Pero el mentiroso sigue con su desvío y te habla de Putin, de China, de Ucrania, de Trump, de la guerra civil española, de discriminación, de imperialismo, de violencia de género, de aborto, de pandemia y vuelve a insistir con el peligro de la ultra derecha.

Lo importante para la izquierda es ante todo evitar la verdad, buscar un culpable, inventarse un enemigo y tirar los balones fuera.

«Divide y reinarás» aconsejaba irónicamente Maquiavelo a sus príncipes. Y yo le agrego «distrae y reinarás»; pero cuidado, porque al final, al único al que no se engaña es al estómago.

Porque el hambre siempre te descubre, por muy príncipe que te creas.

Y como repetía la frase que caracterizó la campaña de Bill Clinton y que hoy parece haber olvidado el partido demócrata americano «It s all about the economy, stupid»

Porque lo único que le importa al ciudadano es la economía; progresar, dar un futuro mejor a a sus hijos y vivir decentemente.

Todos tus enemigos, tus guerras, tu amenazas sobre la ultraderecha, tus peligros de discriminacion, tus nuevos géneros y pronombres, tus pandemias, tus vacunas, tu Green deal y tus nuevos órdenes mundiales, nos tienen sin cuidado.

JR

“La Tibieza”

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Muchos le llaman a la tibieza la virtud del educado; a ese vicio tan cobarde de no expresar jamás ni frío ni calor; a esa apatía a la que algunos confunden con bueidad y que consiste en vivir sin que la vida se te note, ni te acuse de que vives, ni de que piensas.

Otros asociamos a este impulso hacia lo tibio con un complot, que apunta directamente hacia la erradicación de la alegría, porque vivir en un mundo de polaridades, implica el estar inevitablemente subordinados a un péndulo que nos balancea en direcciones opuestas de forma constante.

Cualquier intento de erradicar de cuajo la tristeza o el dolor, no puede devenir más que en la consecuente erradicación de la alegría.

Porque al detenerse un péndulo, éste no se mantiene suspendido en un costado, sino fijo en el medio.

La tibieza condena toda aquella expresión que tenga algo de auténtico y uno aprende, (educándose hasta el doctorado), a permanecer en un medio, a comportarse tibiamente y a reprimirse con maestría, tanto en el dolor como en el contento.

Pero sin embargo, cuando presenciamos una autenticidad ¡cuánta admiración nos genera!

(¡Quién pudiera sentir como tú sientes, sin miedo al dolor ni a la alegría! ¡Y sin tener en cuenta a todos esos ojos que te miran creyendo que eres tú en tu extraña autenticidad, quien ha perdido la cordura!)

El pueblo dice aborrecer lo políticamente correcto, pero no hay nada más falso que esa afirmación.

Cuando ven espontaneidad la detestan y la condenan como si fuese el peor de los pecados.

Niegan setenta veces siete a quien dice la verdad y piden a gritos que se perdone al criminal y al mentiroso; con tal de crucificar al sincero.

El pueblo es naturalmente represor y cuanto más enarbola la bandera de la libertad, más represor se vuelve.

La Democracia no fue pensada para ser ejercida por el populacho, sino soñada como instrumento de justicia, sólo apto para el uso de los sabios en protección del pueblo.

Y así la empleaban los griegos, conscientes de que el pueblo era un ente altamente ignorante, manipulable y de fácil engaño, propenso a matar a los dioses y a santificar a los tiranos, si se les presentaba la ocasión.

La virtud que el pueblo pondera es la del falso, la de aquel que miente bonito y sin escrúpulos, la que endulza los oídos de la población que está siempre ávida de nuevas mentiras y falsas promesas, y a quien la verdad le resulta altamente intolerable.

(¡Qué descaro tienes en decir una verdad, teniendo a mano tantas mentiras confortables! ¡Qué insolente y qué imperdonable es para muchos, el pecado del sincero!)

La educación en la tibieza es la más respetada de todas y la que prefiere el corrupto, porque no es tibio sólo aquel que por cobarde se queda callado, sino aquel que presenciando la injusticia, calla únicamente para seguir pareciendo educado.

Gracias a los tibios es que avanzan las tiranías, se instala la censura, se condena al inocente, se erradican las libertades y se apalea al indefenso.

Los tibios son mucho peores que los malvados, porque la maldad sin tibieza es al menos valiente. Pero el tibio es malo y además, cobarde.

Si Sócrates apareciese en estos tiempos volvería a ser envenenado, porque la intolerancia a la verdad y a la valentía, siguen siendo hoy patologías incurables y la tibieza; una moda vitalicia.

JR

“Prefiero a los auténticos que a los falsos porque hay siempre más integridad en quien se muestra, que en quien se esconde” JR

( Publicado el 28/3/2018)

“El Pájaro vio el cielo y se voló»

Ni negro, ni blanco, ni rico, ni privilegiado; el pajarito de Twitter es azul. Azul como el cielo. Y si alguien conoce el cielo como nadie; ese es Elon Musk.

Para los de derechas, para los liberales, para los anticomunistas, para los sinceros, para los valientes, para los libres y para todos los bloqueados de Twitter como yo, ayer fue un gran día.

Porque un gran hombre, trabajador y comprometido con la humanidad, bajó sus ojos del cielo por un rato para ayudar a los silenciados terrestres.

Pensar en colonizar Marte es sin duda un sueño admirable, pero el problema aparece cuando el elemento humano que piensas exportar está bloqueado, silenciado, manipulado y esclavizado bajo la dictadura del pensamiento único.

¿Interesa acaso llegar a Marte con una civilización que demoniza todo atisbo de inteligencia y de diversidad?

No hay dinero que compense eliminar tanta censura y no hubo límites para Elon Musk.

Pagó, celebró y compartió su ayuda contra la cruel manipulación a la que Twitter nos había acostumbrado con la ayuda incondicional de aquellos gobiernos y periodistas que detestan la libre expresión en todas sus formas, menos la suya.

Hace mucha gracia verles rabiar y vaticinar unos pronósticos apocalípticos sobre la compra de Elon Musk. Dicen temer a una dictadura de la opinión regida por la censura.¡Qué ironía! Y es que el ladrón cree que todos son de su condición.

Para todos aquellos que creen que vivimos épocas tormentosas, yo les sugiero que presten mucha atención a todos estos pequeños destellos de grandeza, a los gestos de hombres ilustres que luchan por la libertad.

Estos nuevos próceres ya no van a caballo, ni cruzan cordilleras para liberar pueblos.

Los nuevos libertadores van en cohete a Marte y de vez en cuando, salen del taller de naves espaciales para comprar Twitter y devolverte la libertad.

Saber usarla es ahora nuestra responsabilidad.

JR

“El re- Branding de la Censura “

Lo curioso de la época en la que vivimos es que nos encontrarnos con muchas cosas viejas, pero que hoy son llamadas de otra manera.

Si bien somos partidarios de la novedad, las nuevas generaciones confunden como novedoso todo fracaso histórico.

No es de extrañar que las ideologías de ultra izquierda hayan tomado tanto ímpetu entre los jóvenes, que guiados por la diversidad de nombres, son incapaces de relacionar conceptos como comunismo y justicia/equidad social.

Es raro que siendo joven uno no haya tenido ideales socialistas, y yo particularmente fui partidario de la justicia social y de un mundo más solidario y equitativo, hasta que me llegó la primera nómina de mi empleo y contemplé con estupor todo lo que el estado del bienestar me quitaba del sueldo todos los meses para mantener la “Justicia social” de algunos.

Ahí me curé instantáneamente de toda variante del virus comunista.

Mientras yo trabajaba como una bestia, muchos compañeros descansaban en casa, tranquilos y viviendo de la “justicia social” que los trabajadores les proporcionábamos.

En ese momento de juventud descubrí por mi mismo, sin fake News y sin ninguna ayuda, cuál era el verdadero sabor de la injusticia social.

Pero hoy el tema de moda es “cuidarte” de todo, incluso de la necesidad del trabajo.

Y con la excusa del “cuidado intensivo” van poco a poco denigrándote no sólo en tus capacidades, sino también en tus libertades.

Y así fue como nos cuidaron de la última peste; se nos encerró, se nos enmascaró, se nos silenció en redes, se nos vacunó obligadamente y aunque muchos digan que la vacunación era voluntaria, la realidad es que sin ella no podías moverte para ir a ningún lado, ni volver al trabajo.

Por lo cual, la calificación de “no obligatoriedad“ adquirió también un significado totalmente distinto. Si mi libertad para no vacunarme implica no poder acceder a nada sin la vacuna ¿es realmente libertad?

Libertad es hoy “ no libertad” y “cuidarte” es hoy tenerte siempre bien controlado y obedeciendo.

Esto mismo sucede ahora con el nuevo terror a la “desinformación”. Este terror esconde en realidad el terror a que se oigan voces distintas a las suyas.

Esta novedosa necesidad del cuidado contra la desinformación consiste en la obligatoriedad de tener acceso a un sólo discurso, que es por supuesto, el de ellos.

Cualquier otra opción o noticia contraria a ellos o a sus políticas, es considerada “fake News” bloqueada en las redes y silenciada para siempre.

Tanto es así, que llevo ya 17 cuentas bloqueadas en twitter, que según ellos no respetaron las “ normas” de una red social que establece la existencia de un pensamiento único y de un discurso único y exclusivo de pensamiento Woke o de izquierdas.

Cualquier otra información o noticia que vaya en contra de lo que la ideología reinante establezca o que pudiera perjudicarla, es automáticamente bloqueada y borrada de la red, para evitar que el público pueda acceder a esa información, investigar sobre ella, descubrir algo distinto al discurso institucional y decidirse quizás a disentir.

Pero este es un riesgo que evidentemente nadie quiere correr porque las redes sociales existentes son herramientas de sumisión política.

Esta censura sucede a todos los niveles; a nivel sanitario con los médicos que proporcionan información sobre efectos adversos de las vacunas, a profesores que denuncian las políticas educativas en cuanto a género en las escuelas o a cualquiera de nosotros, que día a día comentamos cosas que nos suceden, que vemos por ahí o que nos llegan por amigos y conocidos.

La insistencia con la que se promueve la diversidad en tantos ámbitos, queda sin embargo bloqueada a la hora de la opinión.

Se nos estimula a ser diversos en todo, menos en el discurso y en el pensamiento.

Hoy la censura tiene otro nombre y se le ha rebrandeado como “fake News “ o “desinformación”.

A partir de ahora se te impedirá acceder a ella y a que puedas investigarla. Pero no te preocupes, porque todo esto se hace por tu bien, para cuidarte y para protegerte, por si se te fuera a ocurrir pensar algo distinto a lo que ellos te mandan pensar.

¿Por qué nos cuidan y nos protegen tanto?Para que el único discurso que oigas desde que te levantes hasta que te vayas a dormir, sea el suyo y así evites contaminarte con voces distintas.

A toda esta sobreprotección tan urgente y desinteresada, se la llama hoy “cuidados contra la desinformación y las fake News”

Y pareciera que esta táctica de cambiarle el nombre a las cosas, no sólo las recicla, las disfraza y las perfuma, sino que también las perpetúa.

Porque no debemos olvidar que hace muy poco tiempo, a esto mismo, se le llamaba control y censura.

JR

“ La Fabrica de Caramelos”

Mucho nos han mentido ya con la anterior pandemia, para que la gente no se haya vuelto desconfiada.

El problema con la confianza es que una vez que se quiebra, ya no hay forma de repararla. Uno puede intentar comprometerse a decir siempre la verdad, pero la desconfianza perdurará en la persona engañada, por mucho que lo intente.

Con esta guerra de Ucrania nos han manipulado mucho, enseñándonos noche y día las imágenes de la pobre gente ucraniana sufriendo e intentando hacer de Putin un monstruo y de Biden y la OTAN unos santos.

Pero la realidad es que ni el malo es tan malo, ni el bueno era tan bueno.

Los laboratorios de Ucrania salieron a la luz durante una declaración de la subsecretaria de estado de Biden, quien admitió hace 2 días la existencia de laboratorios en Ucrania financiados por el departamento de Defensa del presidente Biden.

Ahora el terror de la OTAN es que Rusia se haga con dichos experimentos, a los que a pesar de catalogar de “no importantes”, consideran sumamente peligrosos.

Cuando uno mira hacia atrás puede ver el camino de mentiras y de manipulación por el que le fueron llevando, pero cuando mira hacia adelante, no sabe ya a quien creer.

Lo llamativo fue también que la OMS se apresuró ayer a hacer declaraciones diciendo que era muy probable que otra pandemia saliese de Ucrania, debido al estado de stress y al hacinamiento de los ucranianos en los trenes que evacuaban el país.

Uno se pregunta entonces, cómo fue que durante la segunda guerra mundial no hubo pandemias. Y se da cuenta, de que después del cuento del murciélago, esta elite del nuevo orden considera que somos una especie descerebrada, capaz de tragarse cualquier cosa.

Así que nos siguen mintiendo e inventando historias, buscando culpables fuera, desresponsabilizándose absolutamente de todo y demonizando a cualquiera que les lleve la contraria.

Señores, “en Ucrania sólo teníamos fábricas de caramelos, pero igual estamos preocupados, tan preocupados, que expusimos al pueblo ucraniano a una guerra y a la destrucción de un país entero por esas fábricas de caramelos”.

Seguramente la próxima pandemia salga de Ucrania, y nos digan que el culpable ha sido Putin, quien también es culpable de la inflación y de que Estados Unidos y Europa no tengan actualmente independencia energética.

Putin ha ocupado el lugar de chivo expiatorio que antes ocupaba Trump. Y como Trump ya no está, el nuevo culpable de todos los males del mundo, será ahora el señor Putin.

Preparémonos para este nuevo “Reset” que se viene con todo. Poquito a poquito, guerra a guerra, pandemia a pandemia, nos irán empobreciendo y estupidizando con sus excusas, para demonizarnos si discrepamos.

El nuevo “ green deal” ya va teniendo poco de verde, poco de paz, poco de una vida más saludable y se va pareciendo cada vez más a la pobreza, a la guerra, a la enfermedad constante y al totalitarismo absoluto, que a cualquier otra tierra prometida.

JR

“Cómo vender una Guerra”

Para vender cualquier producto en el mercado lo primero que hay que hacer, es hacerle creer a la gente que lo necesita.

Cuando tú ofreces un nuevo servicio o producto, resulta fundamental que la gente sienta que eso era justamente lo que estaba esperando.

Muchas veces es así, pero muchas otras, se inventa una necesidad ficticia que se fabrica a base de manipulación psicológica, gráfica y moral.

Muchos de los productos que hoy consumimos son percibidos como algo que nos merecemos; por trabajar duro, por ser mujer, por ser joven, por ser inteligente etc.

Cuando uno consume, más allá de una necesidad fundamental, uno se convence de que uno se merece ese producto; como premio o como compensación por alguna otra cosa.

Esto es algo muy común en una sociedad que ha hecho del consumo, no solamente un entretenimiento, sino también una forma de distracción, un consuelo o una reivindicación moral.

Uno ya no consume sólo porque necesita algo, sino para participar y apuntarse a determinadas causas.

Y esto mismo sucede con las guerras. La guerra también es un producto con el cual muchos salen beneficiados, a costa de los demás.

Para vender una guerra lo primero que debes hacer es convencer a la gente de que es su deber y su responsabilidad defender determinados valores.

El consumidor comienza entonces a sentir que su deber moral es apoyar esa guerra y que no hacerlo, lo convertiría en una persona insensible, amoral o indiferente.

Esto mismo han hecho Hitler con su pueblo, Putin con el suyo y Zelensky con todos nosotros.

De pronto ahora todos somos Ucrania y debemos apoyar a un pueblo al que no conocemos de nada, ni sus políticas, ni a sus políticos, ni sus problemas internos, ni su corrupción, ni sus conflictos raciales, ni su historia.

Ahora pareciera que de pronto están en juego nuestra libertad, nuestra Democracia, nuestros valores morales y debemos salir a defender a un señor que nos dice que si no lo hacemos, los próximos en ser invadidos seremos nosotros.

Lo triste de toda esta historia es que pocos son aquellos que saben de política internacional y menos aún, sobre las relaciones de occidente con Putin.

Pero igualmente, todos apoyamos a Ucrania incondicionalmente, porque nos han hecho creer que ese es nuestro deber moral.

Nuestro nuevo deber moral es ahora apoyar una guerra nuclear y todo porque Zelensky está empeñado en ser parte de la OTAN.

Una de las condiciones que preservaron la paz durante tantos años, fue la condición de que Ucrania se mantuviera como un país neutral en la frontera con Rusia.

Trump promovió y respetó ese acuerdo y su negativa a apoyar militarmente a Zelensky le costó su famoso empechment.

Biden al asumir el gobierno, se ocupó rápidamente de revertir todas las políticas de Trump en todos los ámbitos y hoy Ucrania está invadida por los rusos y Estados Unidos está al borde de una guerra nuclear.

Nada de todo esto es una sorpresa. Pero opinar distinto a la opinión pública es para la mayoría estar a favor de Putin y rápidamente uno es demonizado y tratado como tratan ahora a todos los rusos y a los no vacunados.

Se les exilia del mundo, se les priva de su libertad y se les demoniza públicamente.

Pero como el covid nos ha acostumbrado a que aplastar al disidente es lo moralmente correcto, ninguna de estas políticas nos parecen ya totalitarias, sino muy justas.

Y así es como vamos poquito a poco, acostumbrándonos a apoyar el micro totalitarismo. (que es el totalitarismo aplicado de a poquito… y sin dolor)

Opinar como Biden es ahora ser el bueno de la película; seguir empujando hacia una guerra nuclear, pactar con Irán, subvencionar el régimen de Maduro y apoyar a Zelensky para que consiga su tan ansiada base de la OTAN en Ucrania, con armas nucleares apuntando a Rusia.

¡Y todo en nombre de la libertad y de la democracia!

Pues no señores, yo no compro su producto.

Teniendo ya buena experiencia en educar niños y aunque me llaméis inmoral por no pensar como vosotros, yo creo que parar a tiempo al caprichoso de Zelensky y respetar los acuerdos que mantienen la paz mundial, son hoy, sin duda, las mejores de entre todas las ofertas.

JR

“La Democracia Fallida”

El error de los pueblos que viven en Democracia es el de creer que todos la desean igual que ellos.

Pero el tiempo y la experiencia en el extranjero, nos ha demostrado ya en muchas ocasiones, que no siempre es así.

Estados Unidos creyó luego de la guerra fría en los años 90, que había conquistado el mundo con su modelo de vida, basado en las libertades individuales; pero el tiempo nos demostró que tanto Rusia como China fortalecieron sus versiones comunistas, con distintos modelos económicos, pero con una base ideológica intacta.

Crease o no, existen países que quieren seguir siendo comunistas, te guste a ti o no. Y para mantener la paz, resulta fundamental respetar esa decisión. Porque no todas las cruzadas democráticas terminan bien.

La guerra en Ucrania sorprendió a la mayor parte de la población que desconocía las tensiones que ya existían en la zona desde hace más de 15 años.

Pero no llamó la atención de aquellos que trataban el tema desde hace años y desde los departamentos de defensa del mundo y que sabían que un Estados Unidos y una OTAN fuertes y energéticamente independientes eran condiciones fundamentales para contener a Putin y para mantener la paz en Ucrania. Situación que cambio radicalmente a los pocos meses del gobierno de Biden.

Putin puede parecer un loco para muchos de ustedes, pero muy lejos de estar loco y aunque muchos disientan con sus tácticas y sus formas, tenía razón.

La incorporación de Ucrania a la Otan está suspendida desde hace años porque Putin lo puso como condición para no invadir dicho país. Pero el reciente coqueteo del presidente ucraniano con el gobierno de Biden, que impulsó el delirio de libertad sin proveer de armas destructivas al país con antelación, provocó esta masacre innecesaria.

Como es lógico, Putin no quiere bases militares de la OTAN en su frontera ( Ucrania) de la misma forma que USA se negaría a que Rusia o China instalasen bases nucleares en Mexico o en Canadá.

Porque debemos convenir que la distancia de seguridad es un requisito fundamental para la buena convivencia y para la paz internacional. Como lo es también el equilibrio de fuerzas. Cuando un país se siente en riesgo, no ataca.

Pero después del papelón de Estados Unidos en Afganistán, quedó claro para Putin que éste era su momento. Biden sin duda dejo muy clara su falta de visión y su deplorable gestión en política internacional.

Si bien intentan ahora convencernos de que Ucrania tiene muchas posibilidades de victoria en la lucha contra los rusos, sabemos que esto no es factible, a menos que se involucre la otan y se desate entonces, una guerra mundial nuclear.

Mientras tanto, ahí están los ucranianos defendiéndose como pueden, rogando por municiones y suministros, mientras Rusia termina con su avance.

Si hay un defecto en ésta civilización occidental es la tendencia a la fantasía, que no sólo nos ha servido para vivir siempre distraídos y entretenidos con otras cosas, sino para convencer al resto de la población mundial, de que la vida debe parecerse siempre a una película de Disney.

Desgraciadamente los ucranianos creyeron a los vendedores de humo y hoy están pagando las consecuencias de la ficción europea y democrática que Biden, la OTAN y su gobierno de ineptos les vendieron sin darles municion.

La ampliación de Europa no es posible con Putin, porque ampliar Europa incluyendo a Ucrania, es poner en riesgo la seguridad de Rusia.

Por eso es que Ucrania se estableció como una zona neutral, que garantizaría la paz entre dos formas muy distintas de vida y de ver el mundo; la de occidente y la de Oriente.

Estas formas distintas de ver el mundo marcan además una diferencia abismal entre prioridades y valores, que difieren totalmente en un lado y en otro.

Lo que es prioridad en occidente ( libertades, derechos, ecología, sexualidad libre, felicidad, bienestar) no es prioridad en Oriente ( patria, tradición, sacrificio) por lo que no sorprende que las sanciones de Europa a Rusia, no hagan el daño que esperaban a un país con una mentalidad tan distinta a la nuestra.

Un ruso o un chino no piensan como un americano. Pero la mayor de las diferencias es que ellos sí conocen a su enemigo.

Darle una guerra al mundo da de comer a la industria de armamento y a las ONG, entretiene a los medios, convierte de pronto en héroes a los gobernantes más ineptos, justifica la inflación, distrae, despista a los mercados; pero no deja de ser una tapadera para la incapacidad de gestión, de previsión, de visión y de negociación de quienes nos dirigen.

JR

“Echando de menos a Trump”

Si la debilidad atrae la invasión, entonces es muy lógico que Putin haya invadido Ucrania. No se espante ni se asombre, porque es lo que tenia que pasar.

Y esto es lo que sucede cuando el pueblo prefiere a un presidente débil a uno fuerte.

Al pueblo de hoy le gusta el líder que posa con su perrito, come helado, se emociona con un vídeo de facebook y todas esas sensibilidades que hoy son requisitos indispensables para enamorar a una audiencia, acostumbrada al espectáculo.

Los mandatos de la época exigen a un prototipo de líder con un tono bajito, un discurso vacío, dual, complaciente y calmado, una apariencia delicada y una dialéctica suave. Es por eso que la izquierda adiestra a sus personajes políticos a “parecer buenos” ante la cámara.

El prototipo de este tipo de personaje prefabricado es “Obama” el líder más querido por las audiencias internacionales, quienes con sólo verle la sonrisa blanqueada, caen rendidos a sus pies.

Trump en cambio era directo, muchas veces desagradable, brillante, exitoso, estratega y sobre todo valiente. Pero esas cosas resultan molestas para un público tan sensiblemente adiestrado a admirar la hipocresía.

Curiosamente durante el mandato de Trump no hubo guerras ni invasiones rusas a países vecinos, pero de todas maneras, la oposición lo consideraba un presidente sumamente peligroso en twitter.

El abuelito Biden en cambio, encajaba perfectamente en el perfil del candidato buenazo, político de carrera y sensible a las necesidades de las distintas comunidades americanas. Pero durante su gobierno, la cosa resultó muy distinta a lo imaginado y se disparó la inflación, el crimen, las normativas dictatoriales del covid, el cierre de las plantas energéticas, el ingreso de diez millones de ilegales, la vergonzosa salida de Afganistán y finalmente la invasión de los rusos a Ucrania.

Todos sabemos que estas cosas con Trump no sucedían, porque a pesar de ser un personaje insolente, el mundo le respetada. Y Trump conocía cómo se movía el mundo.

Desgraciadamente y en muy poco tiempo empezará también China a avanzar sobre Taiwán, e Irán se hará con su arma nuclear, porque como dice el dicho… “si se puede bailar, bailamos todos”

Y esto es lo que pasa cuando la debilidad se convierte en norma y se corre la voz de que la veda está abierta.

Porque aunque muchos crean que la paz se consigue sin hacer ningún esfuerzo, para que haya paz, se necesita tener mucho carácter, mucha estrategia, mucha disciplina y mucho trabajo.

Si todo esto nos sirve de algo, que nos sirva para aprender que la debilidad, no es una virtud, sino un peligroso defecto, que atrae a todo tipo de maldad.

Y que estar gobernado por un “malo” es mucho más seguro, que ser gobernado por un abuelito que juega a hacerse el valiente poniendo en riesgo al mundo, y que en realidad es un tarado.

JR

“Anciano en busca de Guerra”

Mucho se habla últimamente de la importancia de salvar a Ucrania. Te pasan vídeos de sus maravillas y de su gente, de la importancia de su cultura y de su legado y de lo importante que es protegerles a toda costa de los rusos.

Pero lo curioso es que en cuanto Biden tomó el mando en esta cruzada, temblaron no sólo los ucranianos, sino también los rusos y los chinos.

Pero no todos tiemblan de miedo por supuesto, los chinos tiemblan de risa.

Y es que todo lo que Biden toca se convierte en mierda. Yo lo llamo el rey Salomón invertido. Aquel rey, convertía en oro todo lo que tocaba, pero el viejo Biden hace justo lo contrario.

El poco tiempo de Biden en el poder han sido meses de calma, ningún tweet escandaloso, conferencias de prensa leídas de un pronter con mucha dificultad, millones de frases incoherentes, balbuceos, anécdotas disparatadas, poquísimas respuestas a periodistas, una salida caótica de Afganistán, una inflación de más del 7.3 y en aumento, olas de crímenes y robos imparables y fronteras abiertas de par en par para los indocumentados.

Sin duda todo ha ido como la seda y según el plan trazado por sus socios de ultra izquierda, que van trayendo millones de votantes del tercer mundo para las próximas elecciones y mientras conducen teslas, esquían en Aspen, echan de menos el suministro fluido de aguacate y se dedican a seguir echándole la culpa de todas las desgracias que provocan sus políticas a los tweets de Trump del 2020.

Mientras tanto, y en perfecto timing con la amenaza rusa, se descubre que el rubio tuitero tenía razón y que la trama del complot ruso que le inventaron era obra de los Clinton, del FBI y de la CIA y de que efectivamente, lo espiaron durante toda su campaña y luego durante su mandato en La Casa Blanca.

Por supuesto CNN evita tocar el tema y los demócratas son incapaces de dar la cara limitándose únicamente a hablar de Rusia y de su inminente invasión.

El problema con Biden es que tiene que pagar favores a la industria de armamento militar que le apoyó con miles de millones de dólares en su campaña y ahora, cómo es de esperar, hay que darles alguna guerra.

El viejo, cada vez más decrépito, busca ahora una guerra, y desesperado intenta asustar al pueblo americano, convencerles de que salvar a Ucrania es sumamente importante y de que Rusia avanza sin parar y el ataque es inminente.

Mientras tanto, el presidente de Ucrania y Putin se miran horrorizados de ver a este viejo delirante inventarse una guerra.

Y es que Putin es un hombre de negocios y sólo busca un acuerdo para que Ucrania no forme parte de la OTAN. (Una incorporación totalmente improbable por cierto)

Pero el viejo americano sigue buscando una guerra y mira por donde, hasta Putin se ha asustado de ver a semejante loco, igual que les pasó a los rusos aquella vez que trataban con Fidel Castro. Se asustaron tanto los rusos, que dijeron que Fidel Castro no era un comunista, sino un loco de remate.

Pero el viejo Biden insiste con su guerra, que por supuesto empobrecerá aún más al pueblo americano, creará más inflación y mucho más gasto. Y Ucrania pide por favor que le saquen al viejo tonto de encima, que les traerá mucha más desgracia de la que ya tenían con los rusos en la frontera.

Y observando semejante espectáculo delirante, China se parte de risa: ver a los Estados Unidos quebrarse por dentro, ver cómo ellos solitos se auto destruyen igual que aquel imperio Romano de Occidente antes de la Edad Media, es un espectáculo apasionante para cualquier chino dictador y comunista que quiera ser la primera potencia.

Y mientras Putin se retira, inteligente y para no darle el gusto al americano deudor; el viejo se hace el héroe.

“Que malo soy, todos me temen” piensa el viejo, mientras chupa un cono de helado de chip chip chocolate, antes de tomarse la medicación de la tarde.

Y mira por donde, la verdad es que si. Todos te temen viejo loco; y especialmente el pueblo americano. No hay más que ver las encuestas y la economía americana.

Putin siguió los sabios consejos de mi abuela que decía. “soldado que huye, sirve para otra guerra” y “líbrame de los tontos, que de los malos me cuido solo”

Y con estos dos consejos, más algún llamadito de Trump explicándole a Putin el riesgo de tratar con este viejo loco, Rusia se hará inteligentemente a un lado, comprará palomitas y verá auto destruirse sin ayuda de nadie al imperio americano, en manos de un viejo tarado, enfermo, corrupto y testarudo.

Porque no hay mejor victoria que aquella que se gana, sin tener que mover ni un sólo ejército.

JR

“La Nueva China”

Mirad bien esta cara de galleta: es la del nuevo dictador comunista de Canadá.

Ayer este nuevo dictador proclamó un estado de emergencia en Canadá que le delega sin interferencias, todos los poderes.

Y la Democracia, esa de la que hablan tanto los líderes de izquierda, es la que queda suprimida al instante.

Y no vaya usted a creer que esta medida de emergencia ha sido por una guerra mundial ni por una nueva variante del cuento chino de la gripe, sino por una protesta de camioneros, que está en contra del pasaporte sanitario obligatorio, que se ha impuesto como normativa ya en medio mundo, para que el ciudadano pueda salir de su casa y gozar de una vida digna.

Sin ese pasaporte, uno pierde todos sus derechos, entre los que está, en muchos países ya, el circular libremente, el trabajar, el viajar, el ser intervenido en una emergencia sanitaria o el acceder a la educación.

Si señores, el nuevo emperador de Canadá ha proclamado hoy en su autocoronación, que confiscará las cuentas de todos aquellos que apoyen económicamente a los disidentes de sus políticas totalitarias. A quienes llamó además, pro terroristas.

O sea que la disolución de todo tipo de disidencia y la existencia de otros partidos políticos que no sea el suyo, está en puerta.

El partido político único permitido será muy pronto sólo el suyo y quien no acate sus órdenes o apoye a quienes protesten contra ellas, será despojado de su libertad, de su trabajo y cómo no, de sus cuentas bancarias, que serán confiscadas al viejo estilo comunista de la URSS, Venezuela o Cuba.

El dictador Trudeau no ha parado allí y sabiendo que hoy la cripto moneda está aún sin controlar y que le quedaba fuera de su abanico de comando, ha decidido nombrarla moneda de lavado de dinero y dinero pro terrorista, por lo cual, muchachos digitales, se les acabó la fiesta.

¿O acaso pensabais que los comunistas sólo iban a quedarse con el dinero en metálico y analógico? ¡No! No os hagáis ilusiones. ¡Nada escapará de su dominio! Ni siquiera la moneda de los que se creen modernos e intocables.

El nuevo dictador Trudeau, que comenzó su carrera igual que empiezan todos los dictadores contemporáneos occidentales; haciéndose el tolerante, el sentimental, el ecologista y el humanista; hoy se ha quitado la mascarilla una vez más y nos ha mostrado sin tapaboca, que toda esta trama nunca fue por el coronavirus del murciélago mal cocido por casualidad en Wuhan, sino que se trató de una estrategia de ir poco a poco quitándonos las libertades, una a una y por temas de salud. Y así poquito a poquito, instalarnos el comunismo chino.

La cosa se ha acelerado un poco, ya que nadie contempló la disidencia. Nadie imaginó jamás, que la gente común (…y menos aún los canadienses) saldría del estado de pánico que sembraron los gobiernos, las instituciones sanitarias y por supuesto los medios de comunicación (que sirven al poder de las dictaduras de izquierda desde hace años, apoyando sus tramas y tapando toda información sobre sus delitos) para exigir la libertad.

Hoy, o se piensa como el nuevo dictador chino- canadiense o te aplastan.

Así tal cual lo ordenó el cara de galleta “eco friendly” de Trudeau.

“Crush them” ordenó sin pelos en la lengua el ecológico pacifista canadiense, al viejo estilo de su admirado Stalin.

Si, así, cómo si fuésemos galletas o cómo si fuésemos cobardes.

La pregunta es… ¿lo somos?

JR