“Cuando la Educación es un Arma”

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Analizando los distintos modelos educativos he observado que la diferenciación entre ellos no se focaliza en comprender los fallos, sino en disfrazar aquellas herramientas que se desdeñan de los demás sistemas inventando formas novedosas para sustituirlas; como por ejemplo evaluar sin puntuar para evitar marcar diferencias entre los distintos alumnos de un grupo.

El individuo educado en estos sistemas es instruído así en una igualdad que más tarde al salir al mundo experimentará como ilusoria y desgraciadamente comprobará que ha sido instruido en una falacia.

Los distintos sistemas educativos se esfuerzan por defender los valores diferenciadores en sus modalidades, mientras en realidad siguen compitiendo entre ellos en una lucha encarnizada y olvidándose de transformar el concepto erróneo común de la educación.  El error está en educar para competir en vez de educar para enriquecer o descubrir la individualidad.

La educación está focalizada en destruir al oponente a nivel intelectual o en habilidades, en vez de estar centrada en potenciar la riqueza individual de cada persona. Y aunque en una escuela la falta de puntuación disfrace una igualdad, la competencia sigue existiendo con el colegio vecino.

Mientras sostenemos que cada individuo es único, exigimos igualdad y esto produce un cortocircuito como el de creer que la igualdad es una cima alcanzable y compatible con la individualidad.

En un mundo de unicidades la única igualdad posible y por la que deberíamos luchar como un ente único es la igualdad de oportunidades, después de eso, todo son y serán diferencias siempre, aunque nos resistamos y protestemos en las calles.  Porque en un universo de individualidades la igualdad nunca es posible.

Frente a una misma oportunidad las respuestas serán variadas y así debería ser si realmente hemos conseguido educar a individuos y no desarrollar una línea de productos robotizados que razone y responda de manera uniforme frente a los mismos estímulos. 

Que las respuestas sean variadas es el síntoma de la libertad que rige al universo, y por ende también al hombre. Y aunque la educación se considere a si misma el valor supremo por sobre todas las cosas, sólo es información ordenada, porque el valor supremo siempre será la Libertad. 

Esta libertad hace que no todos quieran ser ceos de grandes empresas, políticos, deportistas o mendigos, porque la  desigualdad ante la igualdad de oportunidades es el fruto de una elección, de un esfuerzo o de una ausencia de esfuerzo. (cosa que también es loable)

Todas las opciones elegidas son válidas si son auténticas, aunque no sean compartidas o comprendidas por los miembros de un mundo desigual.

La educación desgraciadamente es percibida hoy por los alumnos como el arma que les servirá para abrirse paso en el mundo y ganarle a los demás. Con ella te defiendes y ganas posiciones, aplastas al enemigo y logras quitarle aquello que los dos desean, pero que sólo admite a uno. El puesto de trabajo es el territorio a conquistar y tus títulos y diplomas son tu municion.

Quizás el problema no sea la lucha por conseguir lo que uno desea, sino que todos deseen lo mismo. Algo impensable en un mundo de individualidades,  ya que si todos quieren lo mismo es porque la individualidad está fallando y la automatización a la que todos ubican en el futuro ya está sucediendo sin necesidad de la máquina. 

No importa a qué sistema educativo estés adscripto o a cuál de todos defiendas porque desgraciadamente el fin sigue siendo el mismo, con nota o sin nota, la finalidad sigue siendo aplastar al otro por una misma zanahoria. 

JR

“Después de la igualdad de oportunidades, cualquier resultado posterior es Libertad” JR

“El Amor en la Coincidencia”

Misteriosamente todas nuestras diferencias se disuelven en nuestras coincidencias” JR

Cuantas amistades se han forjado gracias a la coincidencia; coincidir en el colegio, en la universidad, en el trabajo, en la alegría y hasta en el sufrimiento nos ha unido a determinadas personas en momentos particulares de nuestra vida. Muchas han permanecido a nuestro lado a través del tiempo y otras han dejado de coincidir con nosotros, pero siguen formando inevitablemente parte de las  distintas etapas de nuestra historia.

No hay nada que desuna más que la falta de coincidencia; la incapacidad de compartir los mismos gustos o de disfrutar de las mismas cosas al mismo tiempo, son las razones por la que muchas relaciones se terminan.

Las coincidencias influyen de manera escencial en las relaciones y hacen que perduren o que se disuelvan.

Me pregunto si es la coincidencia la que nace después del amor o es el amor quien en realidad nace como fruto de la coincidencia.

Uno ama estar en compañía de aquellos que comparten sus mismos intereses y no es raro que se forjen amistades entre las madres del parque, entre los artistas, los poetas, los filósofos y los idealistas de todo tipo, o entre los deportistas y los forofos, los hombres de ciencia y los intelectuales;  porque las cosas que nos unen son las que construyen ese lazo inquebrantable.

A pesar de que una inevitable soledad nos persigue a cada uno como una sombra, encontramos por momentos un alivio para ella en la coincidencia y en su fruto; que es sin duda el amor.

Y cuando el amor se acaba es porque mucho antes de que se acabara el amor, se terminó la coincidencia. 

JR

“Al amor no lo mata el tiempo, sino la falta de pasiones comunes y el timing para disfrutarlas al unísono.” JR 

“Insustituible”

Poco a poco vemos como los cajeros dejan de ser humanos para ser eficientemente remplazados por máquinas. Muchos se alarman, otros no lo notan y los demás respiran aliviados de que sea otro quien por fin haga su trabajo.

Es cierto que la máquina nos ha dejado tiempo libre para muchas otras cosas, pero cuando esa libertad se extiende sin límites vemos cómo finalmente nos desplaza hacia un mundo de inactividad dañina. Y aquello que anteriormente consideramos una liberación se convierte en una prision, porque aunque muchos crean que el estado de bienestar consiste en no tener nada que hacer, la inactividad es una condena tanto para el cuerpo como para el espíritu.

Son muchas las ocasiones en que personalmente prefiero ser asistido por máquinas antes que por personas. Las máquinas cumplen con su tarea sin protestar, no se consideran explotadas al cumplir con sus obligaciones, no dan excusas y cumplen con el horario. Y el empresario que diga que no prefiere la eficiencia silenciosa y puntual de la máquina, al conflicto humano constante, miente.

Tambien es cierto que el robot no soporta el atasco diario para llegar a su puesto de trabajo cada mañana, ni hace 3 combinaciones de tren y de metro de ida y de vuelta, razón por la cual su presencia resulta siempre más descansada y fresca que la del trabajador de carne y hueso. Y uno lamenta que el progreso no se extienda proporcionalmente hacia todos los ámbitos.

Pero existen muchas personas que realizan un trabajo insustituible y son aquellas que además de cumplir con su función aportan un elemento humano. Este elemento es lo único irreemplazable  y se trata de un valor añadido que desgraciadamente es cada vez más  escaso.

Lo insustituible no se conseguirá a fuerza de manifestaciones de protesta públicas, ni con políticas proteccionistas (las cuales ya están siendo reclamadas por el colectivo de los sustituidos), sino con el cambio de  actitud del individuo frente al trabajo.

¿Quién desearía a una máquina si tuviera la opción de tener delante a un ser entusiasta y creativo?

Aquel que no desee ser sustituido por la máquina deberá focalizar en esto y trabajar en el desarrollo de este valor añadido, de lo contrario no hay duda de que a la hora de elegir entre un trabajador mediocre y problemático y una máquina eficiente y silenciosa, todos elegiremos sin dudar a la máquina.

Mucho antes de que apareciesen los robots mi abuela sostenía que nadie era imprescindible y llevaba razón. Pero sin embargo, hay algunas personas que si lo son. No porque nadie más pueda hacer su trabajo, sino porque nadie lo hace como ellas.

Los seres insustituibles son aquellos que desarrollan un don exclusivamente humano y que es la alquimia; esa capacidad de convertir cualquier actividad en un acto creativo.

En estos tiempos en donde la automatización avanza sin demora es recomendable preguntarse cada mañana: ¿Qué haré hoy para ser insustituible?

JR

“Científicamente es imposible que otro ocupe un lugar bien ocupado”. JR

“Las Promesas sin las Cosas”

“Si hacer una promesa nos pusiera igual de nerviosos que a los niños, prometeríamos menos, pero nos comprometeríamos más” JR

Nuestras motivaciones están impulsadas por eslóganes publicitarios en donde las promesas abundan desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos vamos a la cama.

Y cada producto te promete algo distinto; la cosmética te promete un futuro sin arrugas, la ropa te promete causar la impresión que deseas, los coches te prometen circular por un mundo lleno de éxitos y los yogures te prometen un tránsito intestinal regular.

Estamos acostumbrados a que nos prometan el día entero y aunque hayamos comprobado que la mayoría de las promesas no se cumplen, seguimos creyendo en ellas porque el deseo de creer es la fuerza que nos mueve.

Desgraciadamente la política también se mueve dentro del ámbito publicitario y utiliza a la imagen y a la promesa como estrategia para conseguir votos y poder.

La decepción llega después, cuando la promesa se queda sin las cosas y allí es donde la desilusión se apodera de nosotros. Pero nunca permanece por demasiado tiempo, sin que una nueva promesa vuelva a aparecer.

Antiguamente la única marca valiosa que tenía un individuo era su nombre. El nombre valía más que la vida misma, porque era su huella, su paso por este mundo y aquello que se quedaría para siempre cuando se fuera.

La gente valoraba las promesas porque en ellas empeñaba su palabra y esa palabra era su marca, su honor y su legado.

Las promesas no eran tan habituales como lo son hoy en día, sino acciones premeditadas que implicaban un compromiso extraordinario. Algo que aún observo en los niños pequeños,, que cuando tienen que prometer algo reflejan estar comprometiéndose con algo sagrado.

Sin embargo, los adultos prometemos con la misma liviandad con la que luego rompemos nuestras promesas.

El sueño de las marcas es el de convertirse en la cosa y muchas lo han logrado a lo largo de la historia. Hay palabras que primero fueron marcas y que hoy son para nosotros las cosas. Uno es consciente de que si llora pedirá un “Kleenex” y se le correrá todo el “Rimmel”. Y éstos son sólo dos de muchos otros ejemplos en donde la marca transmuta en la cosa.

Esto mismo sucede con los hombres de palabra porque sus promesas se convierten en las cosas. Promesas como “Libertad, “Educación”,”Justicia”, “Paz “o “Progreso” en boca de alguien de palabra se convierten en cosa.

JR

 

“En cada paso hacia el progreso permanece  la huella de miles de personas de palabra. Y en cada paso hacia la destrucción permanece la huella de miles de personas sin ella” JR

“De la Intolerancia al Orgullo”

 

Se celebra en Madrid la fiesta de un colectivo que durante años fue oprimido, silenciado y juzgado severamente.

Su festejo se ha bautizado con la palabra “orgullo” aunque resulte extraño sentirse orgulloso de aquello que uno es.

Uno es lo que es y la aceptación de lo que somos trae libertad. Al asumirnos nos aceptamos, nos respetamos y aprendemos a vivir con nuestra propia realidad.

Si la intolerancia se basa en la percepción del otro como a alguien inferior, el orgullo es la percepción de una superioridad con respecto a otra persona.  Y entre estas dos faltas de igualdad, nos olvidamos sin querer de la libertad.

No debería hablarse de orgullo gay ni de orgullo heterosexual porque cada uno es lo que es y aquello que se es, simplemente es.

El cielo no está orgulloso de ser azul, simplemente es azul.

Asumir la propia identidad como si fuera  un orgullo es un tipo de violencia, parecido a aquella que ejercen los religiosos cuando intentan mostrarle al otro su superioridad moral, como si la espiritualidad no exigiese una privacidad tan íntima como el sexo.

A nadie le importa cómo o a quien reces y a nadie le importa cómo o de quién te enamores, mientras no dañes a nadie en tu práctica.

Uno no debería sentirse orgulloso de ser cristiano o musulman, ni gay o heterosexual, sino simplemente alegrarse de ser veraz y de ser libre. 

JR

“Donde hay verdad no cabe el orgullo” JR

“El Vértigo a la Palabra”

 

La oferta académica actual es tan extensa que parece no haber un fin en esta carrera por obtener una formación que sea lo suficientemente completa. El conocimiento abarca tantos aspectos nuevos que los curiosos son propensos a la formación constante.

Somos muchos quienes consideramos escencial mantener despierta la actitud del aprendiz y muchos más quienes han aprovechado el beneficio económico de esta nueva forma de codicia.

A pesar de esta sobrealimentación de cultura es difícil encontrar a gente que se atreva a pronunciar una palabra nueva.

No es muy corriente dar con obras en donde aparezca un pensamiento propio o una conclusión original, porque la mayoría de textos hoy en día son un compendio de citas y de cifras estadísticas que se van entrelazando para justificar el tema asignado, como si fuesen trabajos de estudiante o apuntes de una investigación científica.

Esto no sucede por falta de preparación, sino todo lo contrario; la mayoría de estos artículos están escritos por profesionales con un extenso currículum académico, pero es llamativo ver cómo esta sobredosis de conocimiento hace a veces de tapón a la inteligencia.

 El exceso de información no suele dejar espacio para la originalidad, quedando ésta aprisionada en el fondo, sin encontrar un hueco por donde salir. 

El temor a la palabra propia no responde únicamente a la escasez de espacio, sino también a la falta de valentía.  

La creatividad y la inteligencia necesitan imperativamente de un grado de inconsciencia y quien no posea esa dosis indispensable de locura nunca será capaz de perder el vértigo a la palabra. 

Escribir sin red es un trabajo temerario que pocos se han atrevido a hacer a lo largo de la historia  y casualmente fueron aquellos que comprendieron que la verdad no hace concesiones con nadie.

Hoy por el contrario se nos alienta a contar de antemano con alguien reputado que avale nuestro pensamiento y a quien podamos citar a menudo a modo de excusa o de permiso.

La tendencia es escribir intentando complacer a todo al mundo; con la mira puesta en la aprobación de las masas, en vez de permanecer enfocada en la luz de la razón. Abducidos por el éxito, especulamos con las masas igual que hacen los políticos, sabiendo que son ellas quienes definirán nuestro triunfo o nuestro fracaso.

El temor a la crítica o a la desaprobación va anulando así cualquier posibilidad de originalidad  o de brillantez y termina convirtiendo a nuestro arte en un entretenimiento vacío de conclusiones originales, en un compendio de citas, de obviedades, de corrección política y de relaciones públicas con consenso garantizado.

Sabemos que la autenticidad requiere de apertura y a la vez supone dar un salto sin red, sin nadie disponible para atajarnos de la caída pero somos cobardes para saltar.

El arte y el pensamiento siempre fueron actividades solitarias, pero la palabra como símbolo de originalidad sólo apareció de la mano de aquellos que además de solitarios, fueron valientes.

JR

 

” El conocimiento es una prisión para aquel que depende de él y un trampolín para aquel que lo ha identificado como a una prisión.”  JR

“El Poder de los Pequeños”

” Nunca subestimes a aquello que crees pequeño, porque lo pequeño siempre encuentra la manera de volverse grande” JR

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Descubrir algo tiene sus riesgos y sino habría que preguntarle al pobre Einstein que fue lo que sintió cuando vio convertida a su energía atómica en el arma más destructiva que había visto la humanidad.

Contrariamente a lo que todos suponíamos, después de las atrocidades en Hiroshima y Nagasaki este arma trajo paz.  Y la guerra tal como la conocíamos hasta ese momento acabó para siempre.

Luego de comprobar el poder de destrucción del que era capaz un arma como ésta, ya no hubo guerras entre aquellos países que se hicieron con una, porque todos sabían que usarla implicaría una represalia devastadora e  inmediata, por lo que cualquier detonación se volvió una acción sumamente premeditada para aquellas civilizaciones que valoraban la vida humana en este planeta. 

Muchos sostienen que este arma es más peligrosa en manos de unos que de otros, refiriéndose a que existen civilizaciones en donde la vida del hombre no vale nada y usando como referente de valoración al progreso. Es decir, se consideran más confiables aquellas naciones en donde sus habitantes gozan de políticas e infraestructuras que hacen a la vida humana mas soportable e incluso amable, (hospitales, escuelas, universidades, carreteras, transportes, Democracia,  derechos civiles, instituciones legislativas y Justicia, ayudas sociales, etc)

Luego de la Segunda Guerra Mundial muchos países quisieron hacerse con una bomba atómica y los únicos interesados en las antiguas y desfasadas armas tradicionales fueron aquellos países que no tenían la posibilidad de obtenerla ni de construirla, ya sea por falta de recursos o por no disponer de una población capacitada para ello.

Al poseer la bomba atómica muchos  países occidentales se deshicieron de todo el sobrante armamentístico, considerado en muchos casos innecesario e inútil y se lo vendieron a varios países subdesarrollados, entre ellos a Medio Oriente para librar sus guerras internas de clanes y sus revoluciones, muchas de las cuales decían perseguir fines democráticos y cobrando con beneficios, posiciones estratégicas o con el abastecimiento de gas y de petróleo.

Muchos países occidentales cargan con la culpa de haberle vendido a Medio Oriente aquellas armas con las que hoy matan a la población civil y a sus propios soldados, pero si bien es cierto que el vendedor de un arma tiene una gran responsabilidad nunca es del todo culpable de lo que el comprador decida hacer finalmente con ella.

Hacer negocios con culturas diferentes tiene riesgos porque hay códigos que uno nunca llega a comprender del extraño y culturas que aunque uno las estudie de libro, están cimentadas sobre tradiciones y valores muy distintos a los nuestros. 

 Hoy en Europa existe una guerra diferente a todas aquellas guerras que conocimos, porque no se libra en el campo de batalla sino en las calles, en los conciertos, en los hoteles, en los trenes y el soldado enemigo es nuestro vecino, nuestro compañero de piso o aquel que creíamos ser nuestro amigo.

El soldado ya no se identifica a la distancia con su uniforme verde o azul y su escudo distintivo, sino que habita agazapado entre nosotros y camina entremezclado con la gente de nuestro grupo.

Aunque se describa a esta guerra como a una mucho más pequeña que todas las anteriores, supone un peligro distinto, porque aunque los poderosos tengan en sus manos el arma más potente del mundo, no pueden usarla para combatirla. 

Quien hubiera dicho que aquello a lo que creíamos pequeño llegaría a representar tanto peligro para lo grande.

E imagino la sorpresa de Einstein al descubrir la potencia que escondían unos átomos diminutos.

JR

“Así venció David al filisteo con una honda y una piedra, y lo mató sin tener espada en su mano.”

Antiguo Testamento.  Primer Libro de Samuel > David mata a Goliat (9:17:1 – 9:17:58)

“Alabar al Islam desde el Starbucks”

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Se ha puesto de moda presumir de tolerante e ir por la vida cantando el leít motiv de Lennon, con su “Let it be” tan pegadizo, porque la pasividad budista ha invadido a un Occidente capaz de amoldar cualquier doctrina a su antojo y conveniencia.

Las técnicas hindúes nos sirven a los occidentales para presumir de un cuerpo perfecto y también para evitar cualquier proceso intelectual desgastante, pero siempre intentando no desviarnos del mundo capitalista y consumista por demasiado tiempo.

Se practica meditación una hora, yoga un poco mas tarde, luego asistimos a la conferencia del gurú de moda que nos instruye en cómo hacernos ricos en 5 minutos y por la noche leemos el libro que tenemos en la mesilla de luz sobre las técnicas de engaño imprescindibles para agradar a todo el mundo.

Uno consume ideología extranjera como si fuera Coca Cola light, pero siempre acomodado en el sillón de un Mac Donalds con wifi y aire acondicionado.

Ser un millenial completo consiste en aprender a combinar a Oriente y a Occidente a tu conveniencia y sin ahondar demasiado en su realidad y circunstancia.

Maradona alaba el comunismo cubano desde una suite en el piso 56 en Dubái y pondera la política alimenticia venezolana, aunque su propio cuerpo refleje una vida devota a los excesos.

El Papa católico nos habla de la bendición de la pobreza, mientras encubre las cuentas bancarias millonarias del Vaticano y apoya a quienes defienden y alaban la paz del Islam desde un Starbucks en Palo Alto.

Ser comunista es fácil cuando no has sufrido a la KGB ni la pobreza, ser hindú es divertido cuando no has pertenecido a la casta de los sudras, ser católico es interesante si no has sido excomulgado por homosexual o divorciado y ser pro islamista es cool, si no has visto apagarse tus libertades a través del agujero de un burka durante el gobierno de Jomeini en Irán, o no estabas en el puente de Londres la semana pasada.

Mientras sea otro quien sufra la ideología, tú puedes apoyarla y cantar el ” Let it be” mientras un chico gay paquistaní de 20 años te prepara tu caramel machiato con leche sin lactosa y café sin cafeína.

Luego puedes continuar con el “Imagine all the people…” mientras te comes un muffin de cranberries de harina integral sin levadura, despatarrado en el sillón del Starbucks y alabando las bondades del Islam a través de tu iPhone 6 XL, para luego volver a casa renovado, luciendo tu camiseta del Che y tu mala de madera en la muñeca y sintiendo que eres la reencarnación de Jesús el nazareno viviendo en California.

JR

“El Cambalache Despatarrado”

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Aquel tango que hablaba del cambalache en el que se había convertido el siglo 20 parece haberse potenciado aún mas en el siglo 21.

Mientras Europa esquiva los chalecos bomba y entrena a sus hijos para correr lo mas rápido posible en caso de divisar a algún hombre con arma blanca en cualquier sitio, o para saltar del autobús en el caso de ver una mochila negra olvidada dentro del vehículo,  la alcaldesa de Madrid se empeña en cambiar las figuras de los semáforos por iconos homosexuales y en pintar los pasos de cebra multicolores, para que a nadie se le ocurra sentirse excluído en este paraíso multicultural y tolerante que es Europa.

Y mientras los seres digitales hablan de la singularidad que acabará con la muerte en tan sólo 80 años, (momento en el cual se podrá descongelar por fin a Walt Disney), la Edad Media se entremezcla agazapada entre los milenialls cibernéticos, para mostrarnos que aquellas luchas religiosas medievales que estudiamos en el bachillerato, aún no han terminado. 

Y así vamos, sin saber bien si lo que nos espera es vivir debajo de un burka o enchufados a una inteligencia artificial, que nos transformará mágicamente en seres eficientes y amorosos, con el conocimiento de google y wikipedia ya instalado en una aplicación dentro de nuestro propio cerebro.

El antiguo termino “estudiar” se habrá oxidado, ya que toda la información disponible estaría incorporada dentro del propio organismo haciendo que el verbo “memorizar” ocupe un lugar en un pasado indefinido. Y dando paso al verbo “condicionar” en un presente continuo.  

No queda muy claro cual será la informacion que nos pondrán dentro a cada uno, pero imagino que dependerá del hemisferio y de la cultura del programador de cerebros que nos toque.  

El tema de la semana en Madrid no fue el ajuste en la legislación europea en cuanto a los derechos humanos de los terroristas, (que siempre son “presuntos sospechosos en libertad para planear nuevos ataques” , hasta que se demuestre lo contrario y haya una veintena de muertos en el suelo) ; sino la legalidad del despatarre en el transporte público.

Legislar sobre el tema del despatarre es algo primordial hoy en España y uno se pregunta cómo Churchill no supo ver los riegos que este vacío legal supondría para nuestra civilización occidental. A esta lucha se sumaron inmediatamente las feministas, que se apuntan a cualquier causa que necesite un poco de violencia, pero que sorprendentemente se mantienen silenciosas y sumisas en temas de Islam, como si la vida debajo de una tienda de campaña negra les pareciera una buena opción para la mujer del futuro.

El despatarre es un tema importante y no sólo en el metro, sino como concepto general. Porque es esa tendencia a no respetar el lugar del otro, que aunque viaje a tu lado también tiene derecho a que tu pierna no invada su espacio.

El mayor de los despatarres de Europa sin lugar a dudas, es el de la millonada de individuos que viven de los subsidios y de la ayudas públicas, que pagan con sus impuestos todos aquellos que utilizan el transporte público para ir a trabajar, teniendo que soportar además, el despatarre del cómodo.

 

 

JR

 

 

“El Quieto, el Justo, el Bueno y el Guerrero”

“Dicen que para comprender a los pueblos uno debe antes mirar a su Dios”. JR

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Budha era un príncipe que huyó del sufrimiento del mundo que le rodeaba, renunciando a las riquezas de su reino y marchándose a vivir en soledad. Su mensaje fue la búsqueda interior, pero su pueblo se olvidó completamente de complementar esa inacción espiritual, con el hacer que transforma todo sufrimiento. Permaneciendo así, sumido en la impasividad y en la miseria.

Yavhéh adoptó aquellas leyes del talión babilónicas, que rezaban aquello de “ojo por ojo, diente por diente” que lejos de responder a parámetros de venganza, abogaban por la justicia.

Si alguien te quitaba un ojo, tu venganza correspondía a un sólo ojo y no a los dos. El Dios Justo fue quien estableció la proporcionalidad de las penas, que mas tarde sostendría al derecho romano. Con el tiempo, el pueblo de los justos establecería las multas económicas como opción mas civilizada a la barbarie, para resarcir a los perjudicados de los agravios.

Después de años de leyes inamovibles y estrictas, llegó Jesús el bueno y paró el tiempo, partiendo en dos a la historia de la humanidad. Aquello que aportó fue tan nuevo que logró detener lo único que jamás se detiene.

Jesus mezcló la rebeldía del Buda con la cercanía de un Dios que ya no era justo, sino padre. E introdujo el concepto de hermandad, además del concepto de la resurrección como la posibilidad de un renacer espiritual continuo y en vida, que mas tarde la Iglesia se encargaría de destruir y de modificar a su conveniencia, con la promesa de un paraíso compensatorio en resarcimiento de vidas miserables. ( y que más tarde conservaría también el Islam) 

 El Dios bueno ya no proponía la justicia como opción, sino el perdonar 70 veces siete y el poner siempre la otra mejilla. Un pueblo que santifica y enaltece la pobreza y perdona todo agravio como signo de virtud.

Jesús caminó sobre el agua y multiplicó los panes y los peces, todos actos sin ninguna trascendencia, ya que el ilusionismo de andar sobre el agua o el de multiplicar los peces para una sola comida, no acabó con la pobreza, ni con el sufrimiento de los pueblos; sino que ayudó a alimentar el pensamiento mágico, de que las cosas siempre se solucionan a fuerza de milagro.

El Dios bueno es la base del pensamiento occidental, construído en la tolerancia, en la inclusión y en la diversidad, una bondad que llevada al extremo da como resultado a un pueblo buenista, incapaz de reaccionar ante nada, y convencido de que alguien vendrá a solucionar de forma milagrosa todo aquello que hacen mal, mientras permanecen  impávidos ofreciendo eternamente la otra mejilla de su pueblo. 

Como reacción a tantos años de poner la otra mejilla, apareció el profeta guerrero, que indujo a su pueblo a la lucha armada y a la conquista sanguinaria como único camino hacia la fe. Muerte o sumisión al Islam.

Mahoma parece haber dado claras instrucciones sobre procedimientos militares y demás formas de conquista y tortura, acordes al origen de cada enemigo. Desgraciadamente para su pueblo, estas instrucciones militares están incluidas en su doctrina y en su libro sagrado, estando además al alcance de todos.  Esto conduce a muchos de sus fieles a confundir a la lucha mística por la propia singularidad, con la actual conquista de Occidente a fuerza de terror.

Para entender a los pueblos se debe observar todos sus libros sagrados y apreciar las incongruencias que presentan muchos de los libros pertenecientes a una misma doctrina, ya que han sido escritos por muchas personas distintas, en épocas y circunstancias diferentes. (Mahoma por ejemplo, era analfabeto)

No debemos descartar tampoco que muchas de esas personas a las que supuestamente Dios les dictó los libros sagrados se encontrarían en ocasiones bajo los efectos del hambre, de la fiebre, del desamparo, del calor del desierto, de la desesperación o bajo el influjo de sustancias alucinógenas.

Por eso es importante no creer todo aquello que se lee, pero sí investigar todo lo observado, porque para entender la mentalidad de un pueblo se debe averiguar a base de cuál de todos estos dioses, se le ha alimentado”.

JR

“Sólo nos queda por conocer al Dios Mago, que será aquel que con el trabajo de todos los pueblos logrará construir un sólo imperio, al que con un poco de suerte llamaremos humanidad evolucionada.” JR