“ Me exhibo, luego Existo”

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Habitar fuera de la vanidad es imposible, pero habitar en la vanidad sin ser consciente de ella, si es posible. 

¿No es acaso vanidad escribir un ensayo, debatir, pintar un cuadro, construir una casa o plantar un jardín?

¿No son acaso todos los actos expuestos a la mirada y al juicio ajeno, actos de vanidad? 

Hay vanidad hasta en aquellos que se muestran ausentes, ascetas, humildes, espirituales y no solamente en aquellos que se pavonean sin tapujos acelerando su descapotable rojo a la vista de todos los peatones.

Hay vanidades groseras, escandalosas, escondidas, intelectuales, artísticas, religiosas, sutiles, disimuladas; pero todo en nosotros es vanidad. 

¿Qué son el hombre y su historia sino una trayectoria de vanidades múltiples y diversas?

El problema con la vanidad es cuando se vuelve tan extremadamente aguda que la mirada del otro pasa a condicionar toda nuestra existencia.

La vanidad ya no se remite a pequeños espacios de lucimiento, sino que define nuestra existencia y todas nuestras experiencias.

Ya no soy si no me ven; y nada de lo que vivo existe sino es observado, aprobado o desaprobado por el otro. 

Esta vanidad se alimenta de la mirada ajena y toda existencia que no es compartida u observada, no existe.

Las redes sociales han enmascarado a nuestra vanidad bajo el nombre de “compartir”. Y con la máscara de la generosidad (“estoy compartiendo”…) la vanidad se establece como virtud y pasa desapercibida. 

En nuestra era digital ya no hay vanidosos, sino seres sociales digitales. 

Me sucede a veces que al reunirme con gente siempre es imprescindible hacernos una foto, pero no es para inmortalizar ese momento, sino para subirlo a las redes sociales inmediatamente.

El encuentro off line se transforma entonces en una plataforma virtual y mi amigo en tiempo real se convierte en un receptor de likes y comentarios virtuales de nuestro encuentro, permaneciendo ausente durante el lapso de dicho encuentro.

Aquel encuentro se transforma entonces  en una ausencia, porque mi amigo ha dejado de estar conmigo para interactuar en otro plano y con otra gente.

Seguramente otro día podamos volver a encontrarnos y vivir el momento que no vivimos y que nos quedó pendiente.

¿Pero lo vivimos o no lo vivimos?

El encuentro existió porque puedo ver las fotos de los dos en Facebook e Instagram, pero no estoy tan seguro de haberlo vivido de la forma en que se exhibe.

Me exhibo, luego existo. ¿Pero será cierto que existo si no comparto?

JR

 

 

“La Libertad Ignorada”

 

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Si hay algo que caracteriza a la libertad es la posibilidad de elegir que ésta te otorga.  Y sólo quien puede elegir, es libre.

A pesar de que la palabra “Libertad” es una de esas palabras comodines que se ajustan para impulsar cualquier causa; (incluso a las más oscuras); solemos olvidar que la libertad es la posibilidad de elección, que sólo le fue otorgada al ser humano.

Hoy sin embargo elegir está mal visto. ¿Por qué elegir cuando se puede tenerlo todo?    

Este es el eslogan de la avaricia del mundo contemporáneo.

Hoy puedes ser madre, ejecutiva de una gran empresa, deportista de élite, modelo publicitaria, anfitriona de lujo, esposa, amante, estudiante de posgrado, colaboradora de una ong y el alma de todas las fiestas.

Y todo esto deberás hacerlo al mismo tiempo y con éxito, porque así es como le demuestras al mundo que eres libre, ya que la libertad actual consiste en que nunca tengas que elegir, ni dejar nada. 

Pero si alguien no elige, es realmente libre?  ¿Y es acaso posible que exista una elección, sin tener que descartar algo?

Juan ha decidido estudiar una ingeniería por la mañana, por la tarde da clases particulares, visita a su novia, luego entrena fútbol 3 días en semana hasta las 12 de la noche, prepara el examen de conducir, juega al fútbol los Sábados y también los Domingos con otro equipo distinto, sale los Viernes por la noche con la novia y los Sábados hasta la mañana siguiente con los amigos y me explica con paciencia que es posible vivir sin tener que dejar nada. 

Después del primer cuatrimestre miré  sus notas y había reprobado 4 de 6 materias. Pero para él no dejar nada sigue siendo viable, a pesar de su evidente  fracaso.

Hoy renunciar a algo está mal visto, porque decir que no, es signo de debilidad en una época en donde el optimismo y la negación de lo evidente es lo que se lleva, cueste lo cueste y caiga quien caiga.

Uno se va convirtiendo poco a poco en un  esclavo de esta nueva “Libertad” que no elige nada y que para colmo, lo hace pensando que es más libre que nadie.

El esclavo moderno suprime todo tipo de elección que le exija un abandono y así deja de ejercer la única acción que le convertía en realidad en un ser libre; que era la posibilidad de elegir a cada momento la mejor de sus opciones, descartando temporalmente a las restantes.

Acción que además, le convertía en un ser inteligente. 

JR

“ Toda elección supone una pérdida y denota una fortaleza” JR

“El Impulso hacia lo Distinto”

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“Mucho de lo que antes creía distinto, hoy es más parecido a mi que aquello que creía igual” JR

 

En una época en donde lo diverso impregna nuestra realidad tanto física como virtual, resulta difícil mantenerse viviendo en la uniformidad.

Hoy es casi imposible vivir en una gran ciudad o navegar por internet, sin que la diversidad de culturas sea la constante.

Se nos impulsa a diario a abrazar la convivencia con la inevitable multiculturalidad de nuestra época y en ocasiones esto se hace con demasiada insistencia, casi como una imposición.

Si bien es cierto que la tolerancia es la base del mundo civilizado, la tolerancia se fundamenta en el respeto mutuo, pero ese respeto no nos obliga a la amistad, porque una cosa es el respeto hacia lo distinto y otra muy diferente es que lo distinto te agrade.

La tolerancia sólo hace referencia al respeto por lo distinto, pero no incluye al amor por lo distinto. 

Existen movimientos que se venden como amantes de lo distinto; discurso del que yo desconfío profundamente porque no encaja con la realidad en la que vivimos, ya que si fueran tan amantes de lo distinto como dicen ser, el mundo sería un lugar sumamente pacífico.

A pesar de no creer en la existencia de la igualdad en un mundo hecho de evidentes desigualdades, si creo que existe lo semejante, y lo semejante nos atrae porque nos relaja. 

Estar entre iguales nos produce la misma sensación que la de llegar a casa, una sensación que predispone a la confianza; un espacio en donde uno se siente a salvo y tranquilo.

Hoy sin embargo, se condena el gusto por lo semejante en aras de la multiculturalidad y de la tolerancia  porque se considera que lo semejante niega la inclusión.

Pero la imposición de la diversidad por sobre lo semejante, aunque enmascare una intención de generar tolerancia,  niega también la libertad de cada individuo. 

El amor hacia lo multicultural debería ser por lo tanto una opción y no una imposición, porque toda imposición genera naturalmente una resistencia y su resultado nunca tiene aroma a libertad.

La única solución viable para despertar naturalmente a la tolerancia se esconde en la curiosidad.

La curiosidad es ese un impulso indomable que nos mueve hacia lo desconocido y que no nace de la imposición, sino de la intriga; ese ansia por conocer lo no conocido.

A los curiosos lo que nos mueve hacia lo distinto es la intriga y el aburrimiento, porque mucho de lo mismo nos cansa. 

Si en vez de recurrir a la imposición se promoviera la curiosidad, la tolerancia dejaría de ser un mandato para convertirse en un desafío.

Pero la confianza en lo distinto no sólo  necesita de conocimiento, sino tambien de tiempo.

JR

 

“ Al conocimiento siempre se lo ha supeditado al desarrollo intelectual, sin percibir que éste también era el camino para el desarrollo del alma” JR

 

 

“Inmunidad al Beneficio”

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Confesaré humildemente que yo preferiría tener mi zapato descosido a mi verso mal rimado, y que pasaría muy gustoso sin botas antes que quedarme sin poemas”   Gautier

 

Hay actividades que para muchos resultan extrañas en la vida de las personas y de las que éstas gozan aún siendo conscientes de que no les aportarán ningun beneficio económico;  como son la pasión por la cultura, por la literatura, por el arte, por la filosofía, por la ciencia y por todo saber.

Acostumbrados a que el tiempo es oro y a asociarlo siempre con la productividad y con su consecuente rentabilidad, hemos adquirido el vicio de contabilizarlo todo, incluso el tiempo perdido.

Poco a poco muchos de nosotros vamos perdiendo aquel don que disfrutábamos sin culpa cuando éramos niños; la capacidad de perder el tiempo y de perdernos con él en una actividad que no generaba ningun otro beneficio, mas que el de engrandecer nuestro espíritu.

Es llamativo como al final de la vida los moribundos suelen considerar al tiempo perdido, como al único tiempo ganado. Los paseos por la playa, la novela bajo el nogal, las tertulias sobre arte, el baile, la pintura, el juego con los niños, la música, las tardes en el parque o el canto con los amigos.

En una época obsesionada con la actividad, la productividad y la acumulación, resulta difícil desengancharse y hacer un hueco para un vacío que no ansíe un beneficio.

Si hay algo en lo que las máquinas sin duda nos superarán es en actividad y en rendimiento, pero las pobres no sabrán nada sobre la sensación de perder el tiempo leyendo una novela o escuchando una sinfonía, porque han sido diseñadas solamente para lo útil.

La característica más humana es la posibilidad para lo inútil, esa inmunidad al beneficio que sólo sirve para engrandecer el espíritu y que se evidencia en los que aman el arte, la música, las letras, las ideas y la ciencia.   Esos seres que perdidos en sus pasiones y sin especulación ni ambiciones, son guiados hacia un espacio extraño al que algunos llaman libertad y otros sabiduría.

Esa tendencia por lo inútil es algo que las máquinas nunca comprenderán porque la utilidad es el adn de toda máquina, mientras que la inmunidad al beneficio es el don del que disfrutan algunos hombres. 

 

JR

“ Es curioso que a la hora de morir la pérdida más valiosa sea la de todo aquello  que era gratis o inútil” JR

“La Moderación que nos Falta”

 

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Si tuviera que elegir una sola virtud para esta época de extremismos elegiría a la moderación porque creo que de todas las virtudes, ésta es actualmente la que más necesitamos.

Hay gente que nace moderada, aunque hay moderaciones que mas que a templanza saben a un desinterés general por todo aquello que acontezca fuera de su ámbito particular.

La moderación no es un destino, sino una forma de caminar con orientación hacia el camino del medio, al que se llega  lleno de moretones; porque para arribar a un medio hay que percatarse de la existencia y del funcionamiento de todos los extremos.

A esos golpes causados por buscar sin tregua la tan deseada tierra media, los llamo yo “las heridas del buscador”.

La moderación es esa forma de andar   zigzagueante en la que uno no se instala ni demasiado en un extremo, ni demasiado en el otro, para así  favorecer la observación de todo el paisaje. 

La actitud del moderado es ante todo una actitud de distanciamiento y de duda, pero no es esa duda insegura que retrasa cualquier decisión por miedo, ni un distanciamiento indiferente y perezoso; sino esa duda de revisión constante de las premisas, que se realiza desde una distancia para poder observar con perspectiva. 

Para la moderación hace falta también ser curioso, esa inquietud que nos impide asentarnos en una convicción por demasiado tiempo; algo pica, algo hace ruido y de pronto uno deja de estar cómodo con aquello en lo que hasta ahora creía a muerte.

¿Será tan cierta esta certeza que tengo? ¿O habrá que mirarla mejor desde esta otra perspectiva?

El fanático sin embargo, es totalmente opuesto; él permanece cómodo y arropado en las certezas que ha heredado o alcanzado, como quien se queda en la cama calentito, en vez de levantarse y ponerse a trabajar.

La actitud del fanático es inmóvil, cómoda y escencialmente social, ya que en sus certezas no sólo encuentra comodidad sino también compañía y en ocasiones además su sustento económico.

El fanático se ha acomodado en un grupo que piensa igual a él y como las certezas tienden a echar raíces, este individuo arraigado ya no necesita hacer más esfuerzos para movilizarse y pensar.

El fanático cambia la curiosidad por la obediencia a un sistema de creencias que guían su comportamiento y que no requieren de su creatividad.

Pero el hombre no fue pensado para permanecer inmóvil, arropado y cómodo, sino para andar, para dudar y para ejercer su función como ser inteligente.

Si la duda es la gimnasia de la inteligencia, dar por sentadas las certezas alcanzadas por demasiado tiempo no es solamente paralizar las ideas, sino dejar de buscar mejoras y soluciones.

Llegar al medio es una osadía porque requiere de mucha apertura, la misma que necesita el cerebro para conocer y liberarse de todos sus extremos y de sus limitaciones.

JR

 

 

“Ya no creo en ninguna de las cosas en las que he creído, pero todas me han servido para llegar hasta aquí” JR

 

“La Edad y el Cambio de Velocidades”

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Son muchos los cambios que traen los años, pero no todos ellos son desventajas.

La edad le aporta a algunas personas una nueva perspectiva, y junto con ella nace un cambio de velocidad en los estados.

Los enfados ya no duran lo que duraban antes y suelen parecerse más a un estallido repentino que a esa nube gris que nos acompañaba durante mucho tiempo por encima de la cabeza.

No es que uno deje de enfadarse, ya que eso significaría que estamos muertos, sino que la duración y la intensidad de los estados cambia y comienzan a parecerse más a un estornudo que a una enfermedad crónica.

Con el paso del tiempo vamos tomando conciencia de que con suerte y viento a favor, nos quedan como mucho 20 años en buen estado de conservación, por lo cual la larga duración de un enfado no nos compensa en absoluto.

Cuando aparece la conciencia de que el tiempo apremia, la perspectiva de las cosas cambia y esa nueva percepción de la distancia modifica también nuestra velocidad. 

Uno empieza a apurar algunas cosas y a demorar muchas otras.

Este proceso se reproduce de forma inversa en el estado de bienestar; aquel que es consciente de que el tiempo es escaso se apura mucho más en disfrutar. Ya no hay tiempo para postergar aquello que hasta ahora considerábamos postergable.

La conciencia de la finitud hace que uno empiece a cambiar sus prioridades en la agenda; “postergaré el enfado para mañana…,pero la felicidad es urgente”

Creemos que el tiempo sólo nos ofrece la opción de ir envejeciendo a la vista de todos, pero sin embargo existe un proceso simultáneo que sucede en nuestro interior y permanece oculto.

Ese marchitarse exterior convive con una regeneración interna, y a pesar de percibirnos cada vez más viejos exteriormente, poseemos la capacidad de ir volviéndonos cada vez más parecidos a los niños; esos a los que la rabieta se les pasaba a los dos minutos con una piruleta.

No es de extrañar que los científicos estuvieran obsesionados con el estudio del tiempo, ya que éste a simple vista erosiona todas las cosas, incluida la velocidad de los estados, pero a la vez el tiempo tiende a autoregenerarse, como si su intención fuera en realidad la de ser eterno.

El tiempo nos da señales de poseer un comportamiento circular, pero nuestra limitada percepción, sólo nos permite apreciar que se nos va escurriendo entre los dedos cada vez más rápido. Y de no ser así, lo importante seguiría siendo postergado.

 

JR

“Cuando la posibilidad de morir se acerca, la urgencia por estar vivo urge”. JR

“Hollywood, el Nuevo Dictador”

 

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Todas de negro fue la condición que puso Hollywood para asistir a la gala de anoche  y cuidado con desobedecer a las normas de la izquierda porque su venganza suele ser mortal. 

Así es esta nueva dictadura demócrata, disfrazada de feminismo y de victimismo discriminado, una que no pierde oportunidad para condenar a quien no piense como ellos. 

Los insultos propinados hacia todo aquel que se atreva a discrepar con sus mandatos suelen ser variados; entre ellos te descargan con machista, racista, misógino y de todo. Y no cuenta que seas un sudaca, que te hayas casado con una judía, que tengas un yerno negro o un nieto musulman. Todos aquellos que no sigan el pensamiento único marcado por la izquierda de Hollywood es un racista igualmente.

Nuestros nuevos gurús son multimillonarios, defensores de Castro y del che Guevara, pero viven en mansiones con seguridad privada y tienen esas neveras americanas que sacan agua helada y cubos de hielo a la vez.

Allí residen estas mujeres famosas, prototipos del forever 21 a base de quirófano, pero no hay que guiarse por sus apariencias ya que parece ser que la gran mayoría fue abusada por los productores de Hollywood desde su más tierna juventud.

En aquel momento todas callaron y aceptaron los abusos por un papel en la película, pero hoy que ya son millonarias y famosas dicen “nunca más”. Antes de eso,  no era un buen momento para decir nunca más.

Cada gala de premios de Hollywood es una oportunidad para hacer política anti Trump, para fomentar el odio hacia el género masculino, poner en jaque a los blancos y para condenar a todos aquellos que se atrevan a vestir de otro color. 

Hay que ir con cuidado con las apariencias porque aunque de niños nos hicieron creer que los dictadores eran todos viejos, gordos y feos, nunca  sospechamos que pudieran ser famosos, ricos y bonitos; aunque hoy lo sean.

Oprah nos dijo en su emotivo discurso que somos las historias que contamos,  pero ella en vez de contar la suya, (sobre los abusos que sufrió por parte de su primo), nos contó otra  historia, una más adecuada para la ocasión, quizás porque en la suya el violador era un familiar de raza negra.

En esta gala tan demócrata la historia era distinta, la victima era una mujer de raza negra y los violadores eran blancos. Era una historia muy triste de 1943 que a todos nos conmovió a pesar de la distancia ( y vaya si ha pasado agua bajo el puente desde aquellas épocas de racismo que hasta un presidente negro ha tenido los Estados Unidos), pero así te van guiando esta ficticia izquierda y  sin cortarse un pelo te van demarcando el color, el pensamiento y el voto con aires de feminista.

Porque a aquellos que se entrenan como    víctimas eternas se les autoriza todo; desde la manipulación explícita hasta la dictadura. 

 

JR

“ La Carroza Tolerante”

El día de Reyes en España siempre nos trae alguna sorpresa y este 2018 la forma de irritar al colectivo católico ha sido la inclusión de una carroza de drag queens junto a la carroza de los Reyes Magos.

La intención siempre es buena, ya que se intenta hacer que los niños aprendan sobre diversidad y opciones sexuales, y aunque el desfile de Reyes no sea para muchos el escenario idóneo para abrirle la mente a los niños, (que ese día sólo esperan caramelos y ver a los Reyes de Oriente), todos sabemos que la izquierda, (que es la nueva religión evangelizadora), nos va acorralando a fuerza de amenazas y de condenas de discriminacion ante cualquier objeción y así nos va imponiendo sus avances de forma dictatorial pero siempre en nombre del progreso.

Este año el Ayuntamiento ha tenido otra buena idea y se ha implicado además en evitar la obesidad infantil; cambiando los caramelos de siempre por el lanzamiento de mandarinas; y así la cabalgata ha servido también como una clase de nutricionismo.

La cabalgata de Reyes se ha convertido desde hace tiempo en uno de esos espacios multiusos, en donde lo mismo se celebra una boda, un cumpleaños infantil, una venta de tupperware, una reunión de comunidad, una despedida de soltero o una rinoplastia. 

Muchos periódicos internacionales comentaban la noticia diciendo que los españoles se opusieron a la modernización de la celebración de los Reyes de Oriente, pero están totalmente equivocados. Todos estamos encantados con la apertura y la diversidad y por supuesto con la carroza de las Drag Queen y queremos que se repita esta experiencia innovadora el día de Ramadán.

Sería tan emocionante ver entrar la carroza de la tolerancia en la mezquita de la M30 y seguir aprovechando todas las fiestas religiosas tradicionales como oportunidades anuales para fomentar la diversidad, la inclusión y la tolerancia por parte de todos los colectivos sin excepción. 

Seguramente nadie se resista a la tolerancia, que por supuesto debería incluirnos a todos.

 

JR

“ Cuando la tolerancia nos incluye a todos es progreso, cuando se le impone a un solo grupo es abuso” JR 

“La Parcialidad Posible”

Siempre desconfié de aquella frase que decía que el equilibrio se encontraba en no estar ni a favor ni en contra de nada.

¿Pero cómo es posible una vida sin ninguna preferencia para alguien apasionado por las ideas?

Me llevó un tiempo poder disociar a la tibieza de la comprensión, ya que la única parcialidad posible es aquella que va hasta el origen de todas las opciones y al comprenderlas arriba a cierto entendimiento.

Todas las ideologías tienen sus razones de ser y nacen de alguna necesidad o carencia y sin necesidad de justificar a ninguna y estudiando su origen, uno logra comprender porqué aparecen.

Recorriendo Estados Unidos uno asiste sin saberlo a una lección de tolerancia, un espacio en donde tantos colectivos diferentes conviven sin aniquilarse entre si, es realmente admirable.

Y definitivamente Estados Unidos es quien ha cimentado las bases para que esta convivencia sea posible a nivel mundial.

Sin embargo, el mundo se empeña en mirar la paja en el ojo ajeno y las conversaciones del año 2017 giraron en su mayoría en torno al racismo de Trump, cuando no existe en el mundo un país más diverso que Estados Unidos.

Si la política da asco es porque exige vender y vender exige agradar a todo mundo. ¿Pero cómo agradar a todo el mundo cuando el mundo es tan diverso?

La respuesta es mintiendo o encontrando una parcialidad posible, que consiste en abordar cada ideología para descubrir cual es su reclamo, porque entendamos primero que toda ideología nace de una queja.

Sin embargo, la máxima rebeldía del tan criticado señor Trump no es su discurso, que encaja perfectamente con el enfado de todos aquellos americanos que le votaron exigiendo más seguridad y trabajo, sino su esposa; la maravillosa Melania, que tiene por sobre todas las demás mujeres americanas una ventaja y es la de ser una extranjera.

(Personalmente no tengo dudas de que dentro del círculo social ultra republicano y católico americano al que supuestamente pertenece su marido,  Melania sea mirada con cierto desprecio y desaprobación, aunque todos nosotros la adoremos)

El racismo siempre provoca como reacción movimientos de reinvidicacion (en su mayoría violentos), pero confundir la exigencia de integración, de orden y de respeto de gran parte del pueblo americano con racismo, es un error imperdonable y una forma de manipulación sumamente eficaz.

Todas aquellas normas que atañen al orden y que no se quieren cumplir hoy se sentencian rápidamente como políticas racistas.

Hoy en día si perteneces a cualquier colectivo y algo no te conviene, puedes alegar racismo por casi cualquier cosa y garantizarte indulgencia y un espacio en las noticas de la noche. 

Pero el problema es que la ley estaba pensada para ser aplicada por una señora con los ojos vendados, que no entendía de colores, de sexos, ni de ideologías, sino que atendía a un reclamo de justicia detrás de cada queja.

JR

 

 

 

 

 

“La Fábrica de Egos”

La publicidad se ocupa de promover las ventas convenciéndonos a todos de que somos especiales y de tan especiales que somos, nos merecemos el producto promocionado.

El mundo está superpoblado y sin embargo no hay quien no se sienta especial.

Todos estamos convencidos de que por algún motivo somos particularmente seleccionados, pero el problema es que cuando miles de millones de personas se sienten especiales, el resultado termina siendo una masa de lo más común.

Sentirnos especiales nos ayuda a perseguir nuestros sueños y la percepción de nuestra unicidad trabaja como un impulso hacia nuestras metas, combatiendo eficazmente nuestros temores y nuestras inseguridades.

Pero cuando la ilusión de ser especiales nos hace creer que siempre merecemos algo más de lo que tenemos, este impulso cambia de dirección. Nos convence de que somos merecedores de algo distinto, convirtiendo a nuestra realidad en la representación de la injusticia y a nosotros en unos desdichados. 

Si no obtengo lo que merezco es porque el mundo es cruel e injusto. ¿Cómo puede alguien tan especial como yo, no tener aquello que se merece?

El problema es mucho más grave de lo que parece, ya que esta fábrica descontrolada de egos; que resulta muy  rentable a corto plazo, va dejando en el camino a un ejército de “especiales insatisfechos”, que tarde o temprano saldrá a reinvindicar todo aquello que cree que se merece y que este mundo cruel no le ha proporcionado.

Fabricarse un ego es sin lugar a dudas indispensable para poder sobrevivir en un mundo en donde todos tienen uno, pero aprender a destruirlo a tiempo es además de un talento, una maniobra de supervivencia. 

Mientras el ambiente de descontento crece sin tregua entre la gente especial, que cree siempre merecer algo más de lo que tiene; entre la gente común uno percibe un ambiente de alegría, como si  ellos hubieran logrado sobrevivir a esa ilusión. 

El hombre común es agradecido, trabajador, fuerte y sobre todo contento, porque siente que la vida no le debe nada. 

Después de pasar un tiempo entre esta gente tan extraña, uno vuelve deseando desarrollar ese extraño talento que se parece al despertar de un sueño.

JR

“No hay nada más motivador que estar con los contentos” JR