“El Auténtico Placer”

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Mi abuela solía disimular la abundancia, porque así era como antiguamente la gente educada demostraba piedad.

Y esa piedad consistía en no provocar en el otro ni malos sentimientos, ni envidias.

Esta era una forma de consideración y de respeto, que incluía la profunda conciencia de que ser más feliz o tener más recursos disponibles que otras personas, no era algo de lo que uno debía presumir, sino algo que uno debía disfrutar.

Y el verdadero disfrute es siempre invisible y silencioso.

No comas pan delante de los pobres” solía decir mi abuela, implorando siempre la moderación adecuada en los relatos de las conquistas, de las capacidades y de las riquezas.

La ostentación no sólo era un símbolo de mala educación y de grosería, sino que además, reflejaba una falta de empatía enorme hacia el entorno. 

Esta tendencia a minimizar los logros o los progresos propios estuvo siempre muy dentro de mí, hasta el punto de traspasar el límite de la piedad y asentarme en el campo de la auto desvalorización.

Uno, intentando nunca herir a nadie, se reducía tanto, que al final desaparecía.

Mi padre, denotando esta falta de valoración en mí, me enseñó otro dicho popular que me ayudó a balancear tanta humildad innecesaria, hacia un punto más nutritivo.

No te agaches tanto, que se te ve el culo” me decía, viendo que en este mundo de show offs, ostentación y escaparates, tanta piedad no me hacía justicia.

Hoy sin embargo, esa piedad está olvidada y mucha gente vive, viaja y hace cosas únicamente para mostrarse y para generar envidia en su entorno.

Hay un disfrute extraño en la ostentación que incluye a modo de placer, la envidia del otro. Y que sin esa envidia, no logra nunca ser un disfrute completo. 

La obsesión actual con publicar en redes sociales todo movimiento, tiene que ver con esa forma de disfrutar ruidosa, que incluye a la mirada del otro en todos nuestros procesos felices, como si disfrutar incluyera ser visto.

Porque si nadie lo ve y lo envidia ¿para qué viajar o comprar el coche de lujo?

La ostentación es la característica escencial del nuevo rico. Aquel que necesita reafirmarse con la riqueza porque en esa reafirmación encuentra un poder que cuando era pobre no tenía.

El rico de siempre por el contrario, acostumbrado a la abundancia, percibe a la riqueza como a una normalidad; no como a algo que haya que mostrar, sino como a algo que debe esconder lo máximo posible, para asegurarse de que la gente no se acerca a él únicamente por su dinero o por su posición.

En este nuevo mundo de escaparates muchos buscan mostrarse y ser envidiados, porque consideran que el verdadero placer, no está en el placer en sí mismo, sino en la posibilidad que éste nos ofrece para generar envidia.

Y luego corren a ponerse cintas rojas, manitas y ojitos contra el mal de ojo, para curarse de la envidia que ellos mismos se provocan.

 

JR

 

“ La felicidad es invisible y silenciosa” JR

 

2 comentarios en ““El Auténtico Placer”

  1. Excelente análisis!! Cuánta percepción, que forma de desnudar el alma. Es tal cual lo describe.
    Se percibe una gran sensibilidad y valentía, llega hasta el hueso!!

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