“El Derecho a Pedir”

“Se degenera al individuo con la caridad porque fija en el que recibe la idea errónea de que es incapaz de autoabastecerse” JR

 

El Hinduismo dividía a su población en un sistema de castas inamovibles.  La casta en la cual nacías era en la misma en la que ibas a morir, sin tener ninguna posibilidad de progreso. La casta más baja era la casta de los sudras o los intocables y ante la desesperacion de la vida miserable que les esperaba, muchas madres sudras mutilaban a sus propios hijos para que por lo menos pudiesen sobrevivir viviendo de la mendicidad.

Por eso es que en la India había tanta gente mutilada, sin que ese país hubiera sufrido ninguna guerra.

Pedir significaba una salvación para aquellos que no disponían de ninguna otra posibilidad, pero para aquellos que lo consideran un derecho se ha vuelto una costumbre peligrosa.

Muchos otros sin embargo, consideran al pedir como a un último recurso y odian pedir favores, como si éstos expusieran nuestra inutilidad para resolvernos solos. E intentan siempre bastarse por si mismos, aunque tengan que renunciar a muchas otras cosas.  Esta postura puede resultar extrema u orgullosa para algunos, pero pedir solía sentirse en el cuerpo como un acto humillante.

Hoy el pedir es un arte para muchos, que acostumbrados a vivir de los subsidios  no dejan de practicarlo y que coincidiendo con los preceptos del Islam han establecido a la caridad como a un derecho. 

Mi madre siempre decía que cuando a un pueblo se le acostumbra a vivir sin trabajar ya no hay manera de que vuelva a hacerlo jamás. Y tenía razón, porque no hay enfermedad más incurable que la pereza.

También hay que tener en cuenta que no existe una condición más manipulable que la pobreza. La pobreza creerá en cualquier cosa que le venga de la mano de quien le da de comer. Por lo cual la caridad siempre ha sido un medio muy efectivo para propagar ideologías y establecer dominios. 

Desgraciadamente el sistema de subsidios en Europa está colapsado y aún viviendo en Democracia y sin estar bajo un sistema de castas, contamos con una enorme población de mendigos, gente acostumbrada a vivir  gratis, contando con un sustento económico que se consigue  sin el sudor de su frente.

Hace unos años participé en un comedor municipal y dedicaba dos mañanas semanales a pelar y a cortar patatas, a revolver cacerolas y a servir bandejas, hasta que un día algunos comensales protestaron violentamente porque habíamos repetido el menú de la semana anterior y montaron un escándalo impresionante. Ese día colgué mi delantal y recuperé mis dos mañanas porque comprendí que tanta caridad no le hace bien a nadie. 

JR

” Enséñale a un hombre a vivir sin trabajar y crearás a un monstruo” JR

 

 

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