“Hollywood, el Nuevo Dictador”

 

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Todas de negro fue la condición que puso Hollywood para asistir a la gala de anoche  y cuidado con desobedecer a las normas de la izquierda porque su venganza suele ser mortal. 

Así es esta nueva dictadura demócrata, disfrazada de feminismo y de victimismo discriminado, una que no pierde oportunidad para condenar a quien no piense como ellos. 

Los insultos propinados hacia todo aquel que se atreva a discrepar con sus mandatos suelen ser variados; entre ellos te descargan con machista, racista, misógino y de todo. Y no cuenta que seas un sudaca, que te hayas casado con una judía, que tengas un yerno negro o un nieto musulman. Todos aquellos que no sigan el pensamiento único marcado por la izquierda de Hollywood es un racista igualmente.

Nuestros nuevos gurús son multimillonarios, defensores de Castro y del che Guevara, pero viven en mansiones con seguridad privada y tienen esas neveras americanas que sacan agua helada y cubos de hielo a la vez.

Allí residen estas mujeres famosas, prototipos del forever 21 a base de quirófano, pero no hay que guiarse por sus apariencias ya que parece ser que la gran mayoría fue abusada por los productores de Hollywood desde su más tierna juventud.

En aquel momento todas callaron y aceptaron los abusos por un papel en la película, pero hoy que ya son millonarias y famosas dicen “nunca más”. Antes de eso,  no era un buen momento para decir nunca más.

Cada gala de premios de Hollywood es una oportunidad para hacer política anti Trump, para fomentar el odio hacia el género masculino, poner en jaque a los blancos y para condenar a todos aquellos que se atrevan a vestir de otro color. 

Hay que ir con cuidado con las apariencias porque aunque de niños nos hicieron creer que los dictadores eran todos viejos, gordos y feos, nunca  sospechamos que pudieran ser famosos, ricos y bonitos; aunque hoy lo sean.

Oprah nos dijo en su emotivo discurso que somos las historias que contamos,  pero ella en vez de contar la suya, (sobre los abusos que sufrió por parte de su primo), nos contó otra  historia, una más adecuada para la ocasión, quizás porque en la suya el violador era un familiar de raza negra.

En esta gala tan demócrata la historia era distinta, la victima era una mujer de raza negra y los violadores eran blancos. Era una historia muy triste de 1943 que a todos nos conmovió a pesar de la distancia ( y vaya si ha pasado agua bajo el puente desde aquellas épocas de racismo que hasta un presidente negro ha tenido los Estados Unidos), pero así te van guiando esta ficticia izquierda y  sin cortarse un pelo te van demarcando el color, el pensamiento y el voto con aires de feminista.

Porque a aquellos que se entrenan como    víctimas eternas se les autoriza todo; desde la manipulación explícita hasta la dictadura. 

 

JR

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