“El despertar de la Inteligencia”

“La creatividad es la capacidad de conectar cosas” Steve Jobs.

Desde que nacemos nuestro aprendizaje consiste en dividir y en separar las cosas para poder conocerlas. La mente humana ha sido concebida para conocer a través de la división de los elementos. En esta división se utilizan los opuestos. Sólo somos capaces de conocer los conceptos, en comparación con su contrario o su distinto.  Conocemos al mal en comparación con el bien, a lo alto en comparación con lo bajo, a lo blanco en comparación con lo negro, a lo femenino en comparación con lo masculino.

La comparación es nuestra primera y más primitiva forma de aproximación a las cosas y comprobamos que éste principio será el que regirá a nuestra mente durante toda la vida. Diseccionamos los elementos como científicos y desde niños se nos enseña sobre las ventajas que aporta toda comparación. Sólo así lograremos retener y asimilar los conceptos.

Pero hay un momento en nuestra vida, en donde ya no nos alcanza con seguir conociendo a partir de divisiones porque ha llegado el momento de empezar a unir.  Cuando el conocimiento ya ha logrado ocupar parte de la mente, surge de pronto la necesidad del despertar de la inteligencia. Pero la inteligencia es un fenómeno totalmente diferente al del conocimiento, que escapa a la división de la mente y que no surge de sus procesos.

El conocimiento sólo se produce a través de procesos que se desarrollan en el tiempo y poseen una medición determinada.  Procesos de estudio, de memorización, de repetición y de la aplicación práctica de los conceptos aprendidos. Pero estos procesos, no están presentes en el despertar de la inteligencia, que no se produce en base a ningún desarrollo en el tiempo, sino que es una forma de aproximación a las cosas  de forma instantánea.

La inteligencia es la capacidad de acceder a las cosas, mediante un sistema de conexión. A través de ella, somos capaces de interactuar con el conocimiento de una forma nueva. Ya no intentamos “conocer dividiendo”, sino que necesitamos “unir comprendiendo”.

“Com” procede de conocer y “prender” significa “hacerlo parte de mi”. Comprender es entonces, ese intento de conocer haciendo a las partes, parte de mi. La Inteligencia cambia la intención de dividir que tenia el conocimiento y adopta la intención de unir, de conectar lo diferente a través de la empatía, que iniciando un proceso global incluye a todas las partes en un todo común.

Comprender es entonces  un proceso empático porque significa conocer “con” el otro. El otro es el opuesto o el distinto, por lo cual la comprensión es ese proceso empático que une a lo diferente, convirtiendo al 2 en 1, a lo particular en global y a las partes en unidad.

La comprensión es la unión de los opuestos a través de la empatía. Y esta cualidad empática resulta fundamental ya que ninguna aproximación inteligente, capaz de producir un cambio evolutivo, se generará jamás sin esta cualidad presente en su intención. Al comprender me aproximo a los opuestos a través de la empatía. Y lo hago de una manera distinta, no a través de una mente que divide y conoce, sino a través de una inteligencia que conecta y crea.

La inteligencia posee además una diferencia en la cualidad del tiempo, ya que ésta suele manifestarse de una manera instantánea, muy distinta a los tiempos que necesitan los procesos de la mente que requieren de una cronología espacial.

Muchos científicos han definido a la inteligencia como a esa capacidad de unir las cosas y este es el punto clave  en donde comienza nuestro desafío.

La educación hasta ahora ha enfocado toda su atención en el conocimiento, pero ha descuidado en este camino a la segunda etapa de nuestro aprendizaje que es el despertar de la inteligencia. El conocimiento no puede ser jamás considerado como un fin en si mismo, sino como el medio para llegar a otras capacidades mas elevadas del ser humano.

La finalidad del conocimiento es siempre el descubrimiento de aquello que lleve a la evolución y no debería limitarse a la creación de eruditos, sino que debería sacudirlos hasta convertirlos en creadores. Todo conocimiento que no sirva para generar algo nuevo, solo intervendrá como un bloqueo, haciendo que la inmovilidad de las ideas se convierta en una barrera para frenar las nuevas búsquedas, en vez de servir como un puente hacia lo nuevo.

Conocimiento e inteligencia son dos capacidades distintas entre sí, que deben unirse para construir un todo. Conocimiento es la capacidad de dividir e inteligencia es la capacidad de unir lo dividido. Esta comunión es fundamental para la evolución del ser humano y para la  generación de todo progreso que consiste en la capacidad de crear.

Pero esta evolución incluye a un ser humano que habiendo transitado los procesos del conocimiento, sea capaz de saltar hacia la inteligencia. Sólo la instantaneidad de un salto cuántico hará que esta unión sea posible.  Ya que la instantaneidad es la cualidad innata que posee la inteligencia y el ingrediente que necesita todo conocimiento para transformarse en algo nuevo.

Si lo tradujésemos en términos físicos/ poéticos  podríamos decir que el conocimiento es la materia y la inteligencia es la fuerza de la valentía, capaz de transformar a aquello solidificado en algo nuevo y mas poderoso. Este es el salto cuántico que exige toda creación.

Esta unión no se generará con procesos, sino con saltos. Dejar florecer a un ser humano que sea capaz de unir ambas cosas, no es tarea fácil porque implica dejar una ventana abierta, para la incómoda libertad del genio o la posibilidad de auspiciar a un erudito valiente que conectando todos los puntos, logre convertirse en el creador de algo nuevo.

Poseer un gran conocimiento no presupone poseer una gran inteligencia, siendo la inteligencia, solo una posibilidad para el erudito. Es por eso que estos dos conceptos no deberían confundirse porque en esta confusión es en donde la inteligencia se pierde.  Cuando la inteligencia es ignorada, el potencial inteligente encuentra como único recurso volverse un erudito para sentirse valorado. Se convierte entonces,  en un experto pero anula toda su capacidad creativa.

Sólo desde la unión de ambas potencialidades, conocimiento e inteligencia, es cómo hemos logrado que la evolución se abriera paso. Necesitamos a seres humanos globales para un mundo global. Gente que sepa conectar cosas y construir puentes para unir lo diferente, en pos de algo mas grande.

Si las leyes de la gravedad de Newton no impidieron a los astronautas llegar a la Luna, ni a Jobs morder la manzana creando un nuevo Edén, es porque la inteligencia siempre supo abrirse paso, a pesar de todas las barreras que supone vivir bajo una mentalidad basada en la división de todas las cosas y en la fragmentación de todas las disciplinas.

JRueda.

“Si todas las puertas están cerradas, habrá que escapar por la ventana”

( La inteligencia, a punto de saltar)

 

 

 

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