“Segunda generación instruída por la primera”

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“Si te encuentras con un resultado peligroso, mira hacia aquellos que le han alimentado” JR

 

Mientras algunos países europeos se plantean la enseñanza del Islam en sus escuelas públicas presenciamos con espanto y asombro como muchos europeos de origen musulmán llevan a cabo las barbaridades mas grandes en nombre de un Dios al que llaman el Dios de la paz.

Estamos acostumbrados a mirar las incongruencias con una tolerante ingenuidad y con una solidaridad que nunca incluye a la valentía de mirar a la cara al problema real que yace siempre por debajo del problema que nos acontece.

El problema no es el Islam particularmente,(aunque tenga que confesar que de todos los libros religiosos que existen  el Coran es sin duda un manual que instruye sobre los enemigos y las formas de exterminar a los infieles recomendadas por Mahoma); sino que el problema son  todas las religiones en general  y el daño que han hecho y siguen haciendo a la humanidad hoy en día.

En nombre de distintos dioses, el hombre ha llevado a cabo las matanzas mas salvajes y ha venerado a las santidades mas polémicas. No existe hoy diferencia entre el infierno y el cielo porque hoy el paraíso está reservado para aquellos que en nombre de su Dios maten a mas personas. Por lo cual en estos días es mucho mas recomendable la compañía que habita en  el infierno que los inmolados que recibe hoy el cielo.

Algunos intentan combatir al fanatismo con otros fanatismos igual de perjudiciales, promoviendo que algunas instituciones hasta ahora se laicas se vuelvan a partir de ahora fervientemente religiosas, con la esperanza de que un fanatismo se contrarreste con otro igual de dañino. En algunos casos uno que evoca al perdón y que basa su política en seguir poniendo hasta el fin la otra mejilla, santificándo a todo tipo de subordinación y obediencia de la misma manera en que lo exigen sus competidores.

Muchos alegan estas nuevas  desgracias terroristas a las segundas generaciones, exculpando a la primera, como si estos jóvenes trastornados de fe hubiesen sido clonados en laboratorios muy lejos de sus hogares.

Estos fanatismos no nacen en la Europa laica, sino que nacen en los hogares, auspiciados por madres fervientemente religiosas y padres que promueven una fidelidad eterna a una patria lejana, que los ha expulsado por la miseria y el maltrato al que se vieron sometidos y al que sus representantes glorifican basándose en sus escrituras y a quienes estos pueblos exiliados siguen misteriosamente debiéndoles toda su lealtad.

Junto a esta combinación instructiva letal,  yace el desagradecimiento profundo hacia la nueva tierra que les ha acogido dándoles no sólo cobijo, sino educación, atención médica y toda una serie de cuidados desconocidos por estos individuos hasta entonces financiados por sus ciudadanos, además de todo tipo de subsidios promovidos por la izquierda europea que siempre abogó por los derechos humanos, olvidando que aquellos que no son extranjeros también los poseen y los merecen.

Mirar a la primera generación es la clave en este asunto y repensar en cómo las primeras generaciones son las responsables en instruir a las que vienen detrás en todo tipo de religiones arcaicas, que incluyen siempre a un enemigo común para garantizar de manera eficaz  la unión del grupo.

Esta es la mirada que no deberíamos ignorar; quienes y de qué manera enseñan a perpetuar las diferencias.

Mi pregunta es hasta cuándo vamos a seguir promoviendo y protegiendo a este tipo de adoctrinamiento religioso, que ha demostrado a lo largo de la historia lo mucho que nos ha dañado y dividido como humanidad  y transmitiéndoselo a nuestros hijos.

Quizás haya llegado el momento en pleno siglo 21 de dejar atrás a esta Edad Media que se resiste a avanzar y poner un poco de coherencia en lo que significa evolucionar como seres humanos.

Una evolución que no está limitada solamente al uso de las nuevas tecnologías, sino que exige un cambio de mentalidad acorde al mundo global que nos propone y que nos ofrece. Un mundo sin divisiones, basado en la inclusión de toda diversidad  y en una distribución equitativa de las responsabilidades. En donde la inteligencia no esté limitada solo a la ciencia y al progreso tecnológico, sino que este progreso impregne también al ámbito religioso de una vez por todas, dejando de incentivar a manadas de ovejas que asientan mansamente a los dogmas mas incongruentes y puedan de una vez plantearlos, cuestionarlos y finalmente abandonarlos para siempre.

Esto es lo que motivaría cualquier madre que deseara para sus hijos la libertad.

Toda segunda generación sera inevitablemente el producto del buen o del mal hacer de la primera y todo adoctrinamiento, sea cual sea, siempre dará  a luz a un ser que no conocerá la libertad ni la deseará para nadie.

Libertad, igualdad y fraternidad son las bases de la Europa laica que desgraciadamente se desangra de tolerancia y de ceguera en manos de una Edad Media que avanza exigiendo todos los derechos que les corresponden acordes al siglo 21, pero evitando toda la responsabilidad y los valores de libertad que van a juego con este siglo.

JR

“El hombre ansía avanzar, pero sin romper ninguna de sus cadenas” JR

 

2 comentarios en ““Segunda generación instruída por la primera”

  1. Coincido con tu planteo,es muy lógico,yo no tengo conocimiento para opinar.Pero en lo que coincido ,es que en ara de las religiones se han cometido las peores atrocidades.
    Parece que los seres humanos necesitamos a la religión,para no tener que caminar sobre el filo del abismo que es la libertad.
    Necesitamos que ordenen nuestras vidas,para que de este modo puedan controlarnos y evitarnos cualquier tropiezo.
    Es increíble que millones de personas piensen de esta manera,asi está el mundo.
    No se si lees JR los comentarios,soy Alejandra Gorostiza madre de los Coria,me parece muy importante lo que escribís,este artículo habría que hacerlo circular es fundamental hablar de las causas que originan tanta barbarie.Cariños

    • Hola JR quiero agregar algo al comentario anterior,todas las personas que habitan este planeta deberían ejercer en plenitud la libertad de decidir cada uno los actos de sus vidas,y asumir con total responsabilidad las consecuencias de ellos.Estoy convencida que si se asume esto como propio,no se necesitaría de la influencia de las religiones que dictan sus normas ,como si ello fuera la verdad revelada.Me parece una desproporción hacerse acreedor de ello,si no lo hicieran no tendrían razón de existir.

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