“Insustituible”

Poco a poco vemos como los cajeros dejan de ser humanos para ser eficientemente remplazados por máquinas. Muchos se alarman, otros no lo notan y los demás respiran aliviados de que sea otro quien por fin haga su trabajo.

Es cierto que la máquina nos ha dejado tiempo libre para muchas otras cosas, pero cuando esa libertad se extiende sin límites vemos cómo finalmente nos desplaza hacia un mundo de inactividad dañina. Y aquello que anteriormente consideramos una liberación se convierte en una prision, porque aunque muchos crean que el estado de bienestar consiste en no tener nada que hacer, la inactividad es una condena tanto para el cuerpo como para el espíritu.

Son muchas las ocasiones en que personalmente prefiero ser asistido por máquinas antes que por personas. Las máquinas cumplen con su tarea sin protestar, no se consideran explotadas al cumplir con sus obligaciones, no dan excusas y cumplen con el horario. Y el empresario que diga que no prefiere la eficiencia silenciosa y puntual de la máquina, al conflicto humano constante, miente.

Tambien es cierto que el robot no soporta el atasco diario para llegar a su puesto de trabajo cada mañana, ni hace 3 combinaciones de tren y de metro de ida y de vuelta, razón por la cual su presencia resulta siempre más descansada y fresca que la del trabajador de carne y hueso. Y uno lamenta que el progreso no se extienda proporcionalmente hacia todos los ámbitos.

Pero existen muchas personas que realizan un trabajo insustituible y son aquellas que además de cumplir con su función aportan un elemento humano. Este elemento es lo único irreemplazable  y se trata de un valor añadido que desgraciadamente es cada vez más  escaso.

Lo insustituible no se conseguirá a fuerza de manifestaciones de protesta públicas, ni con políticas proteccionistas (las cuales ya están siendo reclamadas por el colectivo de los sustituidos), sino con el cambio de  actitud del individuo frente al trabajo.

¿Quién desearía a una máquina si tuviera la opción de tener delante a un ser entusiasta y creativo?

Aquel que no desee ser sustituido por la máquina deberá focalizar en esto y trabajar en el desarrollo de este valor añadido, de lo contrario no hay duda de que a la hora de elegir entre un trabajador mediocre y problemático y una máquina eficiente y silenciosa, todos elegiremos sin dudar a la máquina.

Mucho antes de que apareciesen los robots mi abuela sostenía que nadie era imprescindible y llevaba razón. Pero sin embargo, hay algunas personas que si lo son. No porque nadie más pueda hacer su trabajo, sino porque nadie lo hace como ellas.

Los seres insustituibles son aquellos que desarrollan un don exclusivamente humano y que es la alquimia; esa capacidad de convertir cualquier actividad en un acto creativo.

En estos tiempos en donde la automatización avanza sin demora es recomendable preguntarse cada mañana: ¿Qué haré hoy para ser insustituible?

JR

“Científicamente es imposible que otro ocupe un lugar bien ocupado”. JR

2 comentarios en ““Insustituible”

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