“Experiencia y Preparación”

Cada vez nos lleva más años estar preparados. A la escuela le sigue la universidad, luego la especialización y luego el máster, y así nos pasamos media vida, preparándonos para poder hacer algo.

Cuando leo biografías antiguas me llaman mucho la atención, aquellos personajes que a los 30 años ya habían conquistado medio mundo, estudiado 3 carreras o escrito 5 libros y que a los 50 años, se morían con todo ya hecho.

Hoy en cambio, los individuos de 30 años están aún preparándose para ver si consiguen hacer algo interesante a los 50.

Afortunadamente, la longevidad nos ofrece más años para actuar y para estar preparados. Pero el problema surge, cuando tanta preparación es acorde a un mundo viejo y no se amolda a las realidades que nos tocará afrontar.

Uno se prepara, pero luego siente que no estaba preparado para lo que le sucede, porque lo que nos sucede, no estuvo nunca contemplado en esa preparación.

¿Pero cómo prepararse para lo desconocido o lo incierto?

Desgraciadamente, no hay sistemas que te preparen para lo desconocido, porque toda preparación sistemática, se basa en el conocimiento de lo ya conocido.

Y la única forma posible de abordar lo desconocido, es incentivando la espontaneidad.

La espontaneidad es una respuesta inmediata que escapa a toda preparación. Porque lo espontáneo es justamente aquello que no está preparado.

Si la preparación nos da seguridad, la espontaneidad en cambio, nos da miedo.

Pero dominar el miedo, resulta fundamental para crear y para sobrevivir en un mundo nuevo.

La educación tradicional, basada en la incorporación de conocimientos, no siempre incluye ni valora la espontaneidad.

El repetir de memoria, el recordar fechas exactas o detalles poco relevantes, son su prioridad, mas que fomentar la libre interpretación, la asociación, la investigación o el debate.

Cada vez que me encuentro con estudiantes secundarios me comentan que odian la materia Filosofía. Y la odian, porque lo único que no hacen en clase, es filosofar.

Lo que se enseña en la clase no es Filosofía, sino “la historia de la filosofía”.

Ellos aprenden sobre todo lo que pensaron aquellos que pensaron. Pero no aprenden a pensar.

Ni Sócrates ni Platón estudiaron filosofía, porque ellos “hacían” filosofía. Y la filosofía que ellos hacían, no era una preparación sobre el pasado, sino una actividad para el presente y para el futuro.

Los alumnos de hoy, sólo repiten el pasado. Salen de clase siendo expertos en historia de la Filosofía, pero no salen siendo filósofos.

Existe una diferencia fundamental entre la filosofía occidental y la oriental y es que la filosofía occidental piensa sobre las cosas y la oriental busca la experiencia de las cosas.

Mientras occidente “pensaba” y disertaba sobre la luz, oriente buscaba “ver” la luz.

De hecho, en la India nunca existió una palabra que pudiera traducirse como “filosofía”. La palabra más parecida era “darshan” y significaba “ver”.

Oriente nunca buscó “filosofar” sobre la luz, sino “ver” la luz.

Hay muchas maneras de prepararse y todas ellas son sumamente valiosas; pero si fuésemos capaces de fundirlas y de abordarlas todas sin miedo, seguramente nos encontraríamos mejor preparados, para todo aquello que no admite preparación.

JR

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