“La tiranía del Pensamiento Único”

Muchas veces hemos oído hablar de fascismo y todo fascismo se basa en la tiranía de un pensamiento único.

Todo aquello que esté fuera de ese pensamiento único es considerado por el fascista, no como distinto, sino como “enemigo”.

Solemos relacionar al fascismo con la ideología de derechas, quizás porque fue el último fascismo reconocido, pero el fascismo no tiene nada que ver con una ideología determinada; sino con la limitación de la ideología a un solo tipo de pensamiento.

La falta de libertad para pensar libremente es lo que caracteriza a todo fascismo, sea éste de derechas o de izquierdas.

Y es esta obediencia obligada a pensar de una manera determinada o “políticamente correcta” lo que pone en evidencia a todo régimen fascista.

Pensar contrariamente a los dictados de Stalin suponía una condena a muerte en la Unión Soviética y lo mismo sucede hoy en algunos países musulmanes y sin ir mucho más lejos, en Venezuela, Cuba y Corea del Norte.

Muchos son los regímenes que hoy en día se hacen llamar “demócratas” y sin embargo esconden tiranías de pensamiento único.

En este tipo de gobiernos el elemento fundamental es el dominio del pensamiento del ciudadano y uno de los métodos utilizados para el adoctrinamiento es la prensa; que se ocupa de informar sobre aquellas cosas que el tirano quiere que sepas y de esconder todo aquello, de lo que no quiere que te enteres.

Toda información contraria a su ideología quedará sistemáticamente vedada y fuera del alcance de los ciudadanos, que serán diariamente abducidos bajo un único sistema de pensamiento.

Cuando Kant se refería a “la ilustración” la describía como a ese estadio en el que el individuo alcanza una simbólica mayoría de edad y se vuelve capaz de pensar por sí mismo.

Hoy sin embargo, aunque muchos crean que vivimos épocas ilustradas, son pocos aquellos que se atreven verdaderamente a pensar por si mismos, sin limitarse a “repetir lo mismo que opina todo el mundo”.

Atravesamos épocas de mucho temor a la verdad y casi nadie se atreve a decir lo que piensa realmente, por miedo a ser acusado, estigmatizado, perseguido o amenazado por estos gobiernos de izquierdas tan censores, intimidatorios y dictatoriales.

Si a todos nos sorprendió la victoria de Trump en los Estados Unidos en 2016 fue porque nadie se lo esperaba. Y nadie se lo esperaba porque la gente no se atrevía a decir públicamente que iba a votar a Trump.

Ese voto silencioso, como lo llamaron algunos, dejó al descubierto el temor de la gente a exponerse públicamente y a contrariar a la izquierda, por el miedo a sufrir posibles agresiones y represalias.

Aunque la dictadura del pensamiento único crea que el temor es suficiente para detener la libertad de pensamiento, la historia siempre nos ha demostrado lo contrario.

Y mientras nos quede un aliento de vida, debemos seguir evolucionando como nos diagnosticó Darwin e ilustrándonos como nos marcó Kant, porque la evolución o la ilustración, no son otra cosa que el esfuerzo por superar nuestra cobardía y nuestra propia barbarie.

JR

“Peor que ser odiado es ser temido”

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