“El Arte de Exprimir”

Hoy en día tenemos poco tiempo libre para dedicarle a nuestros amigos y menos aún, para hacer amigos nuevos.

La virtualidad y el WhatsApp han reemplazado los encuentros físicos, por un par de corazones y algún emoticono cada tanto.

Y aquel contacto cercano de nuestros antiguos encuentros, ha quedado relegado sin un gran pesar.

Uno ya no sufre la distancia como antes, porque se cree siempre cerca. Lo virtual ha engañado tanto a nuestros sentidos, que ya ni siquiera sabemos ni qué es la distancia, ni qué es estar cerca.

He notado últimamente que nuestros contactos se han vuelto limones.

Hoy se pauta un encuentro para sacar algo de alguien, para exprimirle en algún sentido, ya sea para sacar una información, un contacto, un trabajo o cualquier otra ventaja.

Un encuentro sin haber exprimido algo de alguien, se considera una pérdida de tiempo.

Los chats de extranjeros, amigos o expatriados ya no buscan el encuentro con el semejante, sino la mera información. Todos necesitan datos, lugares, detalles, sugerencias y recomendaciones de todo tipo; desde dónde comprar un alfiler, hasta el modelo adecuado de un sofá cama.

Se pregunta todo y todo el tiempo y esta falta de autonomía, de resolución y de independencia, resulta más que peculiar, alarmante.

Buscarse la vida y abrirse camino pasó de moda. Hoy hay que preguntarlo todo, y es quizás la adicción a google la que nos ha vuelto totalmente dependientes.

Yo me preguntaba cómo hacía la gente para moverse en la vida o en tierra extranjera antes de google, el chat y you tube; cómo viajaba, cómo emigraba y cómo era capaz de sobrevivir, sin pedir información y receta, antes de dar cada paso.

Hoy son pocos los encuentros para estar con el otro porque si, y a esos pocos, tenemos que cuidarles.

Lamentablemente el interés personal ha reemplazado al interés por el otro. Y la triste realidad es que ha dejado de importarme el otro, si no tiene nada de valor para darme.

El arte de exprimir, no sólo está hoy justificado, sino que es lo cotidiano y a lo que lamentablemente nos estamos acostumbrando; un poco con dolor y otro poco con estoicismo.

Uno se pregunta a veces si google en vez de solucionar nuestros problemas, no nos ha creado uno nuevo y mucho mayor.

¿Dónde puedo comer? ¿Dónde voy? ¿Qué compro? ¿Me recomiendas un jardinero, una empleada del hogar, un colegio, un desodorante, un peluquero, una manicura, un dentista, un psicólogo? Uno se encuentra con un amigo y sale con un listado de datos, pero fue incapaz de preguntarle con sinceridad, ¿Cómo estas?

Estamos perdiendo además de la empatía, la autonomía, la aventura, la experimentación personal, la intuición y la capacidad de decidir por nuestra cuenta, correr un riesgo y equivocarnos.

Todo lo queremos hecho, cortado, cocinado y si es posible, masticado por otros; como dan la comida los pájaros a sus pichones.

Creo que deberíamos moderarnos un poquito, limitar un poco la pregunta permanente y dejar de usar tanto buscador, para volver a ser buscadores.

Y cuando alguien esté dispuesto a compartir con nosotros su tiempo, su escucha, su compañía; algo que no encontraremos jamás en google, aprovecharlo.

JR

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