“El Negocio del Racismo”

Cuando no tienes ningún logro para mostrar, y tu vida ha sido una seguidilla de fracasos; o no has tenido ni la suerte, ni voluntad para lograr nada en tu vida, tienes dos opciones: hacerte responsable de tus desaciertos y cambiar, o culpar a otros de tus fracasos.

La táctica más fácil es siempre echarle la culpa a otros por tu falta de lucha, por tu falta de trabajo, de voluntad y de perseverancia.

Y para todos aquellos que elijan este camino fácil, tienen una ideología política que les respalda, les avala y les subsidia: la izquierda.

Como estas ideologías no tienen historias de éxito para mostrar a sus audiencias, basan sus programas en el odio y los centran en la búsqueda de culpables para todo.

La izquierda ha sufrido este mismo proceso por falta de logros; no tienen en su haber nada bueno que mostrar y allí por donde han gobernado, las cosas han terminado siempre muy mal, la economía fue un desastre, los problemas sociales aumentaron, la inseguridad del ciudadano también y desgraciadamente, sólo cultivan resentidos.

Es por eso que el monotema de la izquierda es el racismo, el feminismo, la extinción del planeta y la discriminacion en cualquier sentido. Y esto sucede porque la izquierda se ha convertido en el partido de las víctimas.

Si te ha ido mal en la vida, seguramente sea por culpa del racismo o de que eres mujer o de que te han discriminado en algún sentido.

Si eres pobre, nunca es culpa de que la izquierda exprima a los empresarios que podrían darte empleo, si no tienes hospitales nunca es culpa de que la izquierda utilice la recaudación de impuestos para su enriquecimiento privado, si no tienes vivienda o educación, nunca es culpa de la izquierda por poner trabas y freno a cualquier emprendimiento inmobiliario o cultural que no sea en su beneficio personal.

La realidad es que la intervención intensiva del estado, que aplica siempre la izquierda para controlar y quedarse con todo, es el principal problema que existe en el desarrollo de cualquier economía próspera.

¿Pero por qué hacer progresar a la gente y perder votantes? La izquierda necesita de tu voto; necesita que sigas siendo pobre, infeliz, fracasado, indignado, inútil y vago.

Esta locura de buscar culpables para todo y en cualquier ocasión, se ha vuelto tan común y a la vez tan cansina, que ya nos hace gracia.

Uno no se anima ni a pedir comida china por miedo a que le acusen de racista y personalmente, he aconsejado a mis hijos a no nombrar el color negro ni en clase de plástica, por las dudas.

“El más oscuro de la paleta” es el nuevo negro y recemos para que nadie se ofenda y me demande.

Dicen que a fuerza de repetir tanto las cosas, uno las convierte de tan cotidianas en verdaderas, pero frente a esto debemos andar con mucho cuidado y no dejar que tanta ridiculez victimista repetitiva nos hipnotice.

Hoy en día si tú te presentas a un trabajo sin un título y otros se presentan siendo arquitectos o ingenieros, puedes alegar que no te eligieron para el puesto por discriminacion cultural, o racial, o homosexual o por ser mujer, y seguramente ganes la demanda y consigas el puesto que te queda grande, por la fuerza, pero convencido de que te lo mereces.

Lo más peligroso de todo este asunto es que ya nadie se atreve a contrariar a la izquierda porque enseguida te acusan de heteropatriarca racista y negacionista, te plantan una marcha “pacífica” frente a tu casa que incendia todo el barrio y amenazan a los hijos del juez que ose fallar en su contra.

Hoy el victimismo de aquellos que no triunfaron, que no prosperaron, ni cumplieron sus sueños ha triunfado.

La comunidad de resentidos crece mucho más rápido que el C02 que según estos delirantes destruirá en segundos el planeta y se contagia sin pausa a los niños en las escuelas públicas desde los 3 años a la universidad, creando ejércitos de seres indignados, resentidos y mantenidos por un país al que odian, y que van de los 3 a los 27 años de edad.

Pero cuando empiezan a trabajar (los muy pocos y obligados por sus padres) y ven la cantidad de dinero que se lleva el estado de su nómina cada mes, empiezan a centrarse y a entender mejor, esta táctica del victimismo del estado de izquierdas. Y todo el discurso victimista de los mantenidos, de pronto se les hace pedazos.

Cuando finalmente ven las cosas con buena luz, les catalogan de fascistas que votan ahora a partidos de centro que apoyan economías liberales, a los que la izquierda y la tele insisten en llamar partidos de “extrema derecha”.

El poder está y estará cada vez más, en manos de estos iracundos, iracundas e iracundes, antipatriotas y resentidos.

¡Sálvense quien pueda!

JR

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