“Propaganda Escolar”

Cada vez que ayudo a mi hijo a estudiar Historia para un exámen, descubro la incapacidad que tienen la mayoría de los profesores de Historia para la enseñanza.

Sentarse frente a una clase de alumnos adolescentes para leer un manual de Historia, no es enseñar, ni preparar una clase, sino crear una aversión en la juventud, a veces incurable, hacia el estudio de la Historia.

Afortunadamente hoy contamos con infinidad de documentales y vídeos en YouTube, en donde se profundizan muchos de los temas de estudio para todas las edades y esto ayuda, (si se desea), a suplantar la deficiencia del profesorado escolar actual.

Si algo he aprendido de la Historia, es que sólo sirve si aprendes los patrones que nos deja. Si no eres capaz de sacar de ella un aprendizaje de comportamientos y las causas y consecuencias de dichos comportamientos, su estudio resulta inútil en todos los sentidos.

Pero yo sospecho que esto es justamente lo que se busca; que no te interese la Historia, sino que estudies de memoria para el exámen y lo olvides todo al día siguiente. Porque si tú no aprendes Historia, ellos pueden volver a contártela otro día y tergiversarla a su antojo, sin que tú te enteres.

La falta de aprendizaje tiene muchos riesgos y también tiene todo el sentido para aquellos que están interesados en reinventarla y en darle a la Historia una connotación acorde a su ideología.

Cuando enseño a mi hijo en casa intento que entienda los patrones de la Historia; cómo la fractura interna de las sociedades es lo que provoca la debilidad de un imperio, debilidad que aprovechan siempre los enemigos externos para invadir.

Sucedió con Roma con la consecuente invasion de los pueblos germánicos, luego al estar éstos divididos se tornan presa fácil para el avance de los pueblos árabes y posteriormente, las divisiones y conflictos internos del mundo musulman es lo que facilita la reconquista comenzada por Pelayo desde Asturias y finalizada más tarde en Granada.

Lo importante no son las fechas o los nombres de memoria, sino los hechos y cómo los patrones siempre se repiten; las fracturas internas son lo que en realidad provoca la caída de los imperios. Y cualquier similitud con lo que está pasando hoy en día en el mundo occidental, no es mera coincidencia, sino pura repetición.

Mientras los profesores se ocupan de que nuestros hijos no aprendan, aquí estamos los padres, ocupados y distraídos en nuestras cosas, mientras nuestros hijos son adoctrinados a base de ecología, derechos humanos para los crimínales, sostenibilidad, diversidad, racismo, feminismo y discrimacion ; en un mundo que pretende anularles la inteligencia, bloqueándoles todo pensamiento crítico y fomentándoles la pertenencia a un pensamiento único permitido.

También se trabaja a destajo en las escuelas para educar a masas basadas en una sensibilidad estupidizante, enseñándoles a culpabilizar a sus ancestros de todo y hacerles a ellos responsables de nada más que de protestar, de salir a la calle y exigir.

Si hay un monotema en los colegios actuales es el de la ecología. Según mi hijo, no se habla de otra cosa en clase.

Y uno como padre de estos proyectos de clones de la malcriada de Thumberg, empieza a sentir la extraña motivación del efecto contrario y sólo para provocarles un ataque de ansiedad, desearía ir tirando latas de cerveza al piso y arrancando flores por el camino, en señal de protesta por este diabolico proyecto de estupidizacion sistemática del alumnado, a la que todas las escuelas se apuntan.

El ejército de enanos mantenidos e indignados crece y los padres ya no se atreven ni a hablar con sus hijos en la mesa, sin que estos energúmenos adoctrinados en el odio, que se creen además poseedores de una extraña superioridad moral de izquierdas, les juzguen, les den lecciones y les culpabilicen absolutamente de todo.

Entonces uno empieza a mirar universidades en Inglaterra, en Canadá o en Estados Unidos, adonde poder colocar a estos iracundos mantenidos lo más lejos posible de casa y para que se rodeen de la compañía marxista que tanto ansían y que habita los campus universitarios del mundo.

Allí serán mucho más felices por un tiempo, mimados por profesores marxistas muy bien pagados, que les seguirán adoctrinando en la división social y en la destrucción de los valores e instituciones del mundo occidental.

Uno entiende entonces, que aquella resistencia a enseñar los patrones de la Historia tenía un sentido. Si lo hubiesen hecho, no habría negocio.

JR

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