«CRUCES Y BANDERAS»

cielo y tierra

A lo largo de la historia, hemos buscado símbolos que nos representen que nos identifiquen y nos unan,  y que a la vez nos separen del resto.

Todos tenemos nuestras banderas, nuestras cruces, nuestros colores, nuestros cantos, nuestros rezos y nuestros ritos. Pero sin embargo, solemos olvidar fácilmente aquello que se intentó simbolizar y nos quedamos sólo con un símbolo sin sentido.

Los colores remplazan a  los valores y las formas ocupan el lugar de aquella esencia sin palabras, que viéndose impotente en su silencio, optó por curvarse con sonido y convertirse en letra.

Hay aproximadamente 300 religiones en el mundo y curiosamente no hay paz.

¿ Para qué sirven las religiones en el mundo, sino son para dar paz y sosiego al alma? ¿Es que tienen alguna otra utilidad?

Si las religiones no sirven para hacer al hombre mas humano y mas pacífico ¿ Tienen algún  sentido?

Siento que al crearse una religión establecida, el espíritu religioso se pierde. Los grandes maestros a lo largo de la historia nunca fundaron religiones, sino que se limitaron a  transmitir verdades y explicar de diferentes maneras que » la verdad no puede ser dicha». Porque  el peligro de una verdad dicha es convertirse en  una mentira o en una religión.

¿Son al final las religiones establecidas nada mas que  una lista de diferencias y de normas, que nos separan del resto de los hombres?

Cuenta la historia que cuando Lao Tsu quiso salir de China para dirigirse a la India, fue obligado a escribir su doctrina. «Tu tienes un tesoro que pertence a China y tienes que dejarlo aquí» le dijeron los guardias de la frontera. Permaneció allí durante meses, hasta que fue obligado a escribir un libro. «El libro del Tao.»

Su pimera frase escrita fue » El Tao no puede ser dicho; todo lo que está dicho, no es el Tao». Así empezó su libro este maestro, desacreditando a  todo aquello que vendría a continuación.

¿No será que una vez convertido en doctrina lo espiritual pierde su verdadero perfume  y toma un olor rancio y apestoso alejándose del verdadero mensaje?

Quizás la espiritualidad sea sólo una experiencia personal y no una religión establecida.  Esa relación intima y personal con un  Dios o con la existencia, que no admite fórmulas ni recetas porque está en permanente cambio.

Todos los maestros espirituales se rebelaron contra las creencias de su tiempo, se alejaron de las doctrinas porque  vieron en ellas incongruencias e hipocresía, como es el caso de Jesús, conocido por sus ataques de furia hacia los rabinos del templo.

Es muy extraño que 300 religiones no hayan logrado la paz entre los hombres y es aún mas extraño, que existan todavía guerras religiosas, sin que nadie se plantee el fracaso de las doctrinas.

Si 300 religiones no han conseguido propagar la paz y generar un mundo mas humano es hora de pensar que  ellas son el problema.

Descubrir al hombre que está detrás de las palabras, de las cruces y las banderas será  sin duda el  desafío de nuestra generación.

JR

» GRANEROS y PARQUES»

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«Allí donde fueres, haz lo que vieres» recitaba mi abuela, hablando de adaptarse a lo diferente.

Aquella generación conocia de inmigración, de guerras, de hambre y de huidas.

Sabian de países que fueron alguna vez los» graneros del mundo» y acogían a los expatriados.

Los recibían, los hospedaban, les hacían un sitio, y los adoptaban para siempre. Y esto sigue sucediendo.

En 2014 , se han acogido a mas de cinco millones de refugiados por guerras.

Y lo que no generan las guerras, lo hacen las crisis económicas, que también expulsan a la gente a encontrar nuevos rumbos, nuevos comienzos y oportunidades.

Anoche hablabamos del valor del agradecimiento.

De ese sentimiento especial que nos une para siempre, a aquel que nos tendio una mano y nos hizo un lugar.

Hablábamos de como adaptarse, y de como se llega a un lugar con las manos y el corazón abiertos.

Emigrar me enseño muchas cosas, pero la mas profunda fue la humildad, el respeto y la admiración hacia quien te acoge.

Escribia Mario Puzo, «el tiempo hace estragos en la gratitud, mas que en la belleza»

Ojala los agradecidos nunca dejen de serlo, y los ayudados nunca pierdan la memoria.

Recuerdo mis charlas con Anna, una anciana polaca que compartía salón con mi abuela en una residencia de ancianos en Belgrano hace ya muchos años.

Jamás olvide su relato de como llegó en barco al puerto de Buenos Aires, sin familia, sin conocer el idioma, solo con lo puesto.

Me contaba que los que llegaban solos, se juntaban en los parques y creaban pequeñas familias , que decidian agruparse ,adoptarse y protegerse para siempre.

Asi fue como encontró a 2 chicas que venian de otros paises, y se convirtieron en sus hermanas. Mas tarde también incluyeron a un hermano mayor.

Siempre me conmovió la desesperación, que busca al otro, para seguir adelante. Esa necesidad de proteger y de sentirse protegido.

Con el tiempo, yo también encontré ese parque del que Anna hablaba.

Los niños y las bicis eran la excusa para llegar puntual cada tarde, y así compartir risas, preocupaciones y anécdotas cotidianas.

Y así pasaban las tardes, los meses, los años, y sin saberlo, yo también había formado mi pequeña familia en Barcelona.

Comprendí la necesidad de afecto que genera la distancia y la magia que tienen los parques.

«Donde fueres haz lo que vieres» recitaba mi abuela, hablando de adaptarse a lo diferente.

Pero yo me pregunto…. ¿es que acaso somos tan diferentes?

J Rueda

A mi familia de Torreblanca.

» ARMAR UN CORAZON»

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Si buscas alguien que arme  tu corazón no busques nunca a un erudito, busca a un poeta.

Los poetas no son sólo aquellos que escriben, los poetas de los que te hablo están por todas partes y  haciendo todo tipo de cosas diferentes. Sólo tienes que estar atento.

«Hubo un tiempo en que fui hermoso, y fui libre de verdad, guardaba todos mis sueños en castillos de cristal» Cantaba  Seru Girán allá por los años 80.

Yo viajaba en un Renault lleno de hermanos con la nariz contra el cristal de la ventanilla, mientras el cassette se gastaba. Mi padre nos enseñaba sin darse cuenta que soñar era un camino que otros ya andaban desde hace tiempo y al que además sabían poner música.

Ser hija de un soñador elegante me aportó muchas ventajas a lo largo de la vida. El me enseñó a escuchar los mensajes ocultos debajo de la música, palabras que entendería en otro tiempo y que siempre permanecerían vigentes.

Muchos años mas tarde, me di cuanta de  que no era la única en  «tropezar de nuevo con la misma piedra», ni la unica a quien le romperían el corazón una y otra vez.

También aparecieron «Pedro y Pablo» cuando me sentí incomprendida en mi lugar, y me recordaron que sólo «vivia en una ciudad, en donde la gente aún usaba gomina» y que la incomprensión sólo era una puerta hacia caminos distintos.

Años mas tarde recordé el hartazgo de Serrat con la pelota y entendí que ser padres también incluía estos momentos y tantos otros maravillosos con nuestros» locos bajitos.» Y cuando un día sentí que «me olvide de vivir» distraída por la inmediatez de lo urgente, volví a recordar la melodía y pude ponerle nombre una vez mas a aquello que sentía.

Estas son algunas de las poesías que formaron mi corazón, cosas que no son importantes para nadie mas; pero que a lo largo de la vida me han consolado  y me han ayudado a comprender también a muchos otros que como yo,  sentían las mismas cosas  que cantaban las canciones del coche de mi padre.

Hoy intento intercalar en mi coche  a otros tantos poetas. Y resulta  emocionante ver a mis hijos cantando mis mismas canciones, con sus mensajes sin tiempo que  perciben los verdaderos artistas.

Quizás  esto que hago sea en realidad  un intento desesperado por ver que mi hijo mayor se acerca a la adolescencia y pronto necesitará tiritas para un «corazón partido» que por supuesto, no me pedirá a mi. O porque me encanta verlos cantar y sentirlos soñando y no me gustaría que dejaran  de hacerlo nunca.

Me gustaría  que recordasen  las musicas de los que sueñan, de los que creen y de los que se atreven a decir lo que sienten, a ponerle música y cantarlo en alto. Para que recuerden las palabras cuando necesiten volver a creer,  a sentir y a ponerle nombre a aquello que es de todos.

¿Es acaso intentar educar un corazón esto que hago?

En estos tiempos en donde  la formación académica es algo tan  fundamental para nuestros hijos, hay cada vez  mas corazones perdidos.

¿No estamos quizás, haciendo demasiado hincapié en en la educación de la mente, olvidándonos de educar también al corazón?

¿Ha ocupado  la competitividad el lugar del compañerismo y  la ambición personal el lugar del servicio a la comunidad?

¿No es acaso educar a un corazón enseñar  la empatía con el otro, sentir su dolor, sus temores, sus sueños, sus inquietudes y sus necesidades?

Quizás no basten ya  grandes mentes para dirigir nuestras empresas y para gobernar nuestros países y éste sea un buen  momento para comenzar a  educar a personas integradas.

A sus mentes brillantes,  deberíamos agregarles corazones fuertes,  capaces de cambiar muchas cosas en este mundo. Mentes formadas por maestros y corazones moldeados por poetas.

Seres capaces de escuchar los mensajes que yacen  escondidos debajo de todas las melodías.

JR

A mi padre.

Nombrar un sueño

La mayoría de nosotros a lo largo de la vida debemos elegir un nombre. Algunos lo hacen a diario, ya que  es que es parte de su trabajo pero todos alguna vez, elegiremos un nombre ya sea para una empresa, un negocio, una sociedad, un sitio, un hijo o un blog.

La elección de un nombre es una de las cosas mas difíciles, ya que un nombre no es otra cosa que una declaración de intenciones.

Definir de donde parto y hacia donde quiero ir.

Evaluamos y proyectamos aquello que vamos a nombrar, lo definimos, lo analizamos y lo soñamos para acertar. Pero antes de «definir» nos definimos a nosotros mismos, porque todo lo nombrado, termina  siempre nombrándonos; como si todas las cosas siempre pronunciaran nombres.

Al elegir el nombre de un hijo por ejemplo, se evalúan muchas cosas, hay nombres que evocan a personas non gratas, otras en cambio que nos  traen recuerdos de seres excepcionales y otros, simplemente nos suenan a  «nuevo».

Personalmente esta sensación de «nuevo» es lo que mas me atrae. La capacidad de darle a alguien o a algo, la oportunidad de ser una hoja en blanco, de comenzar algo diferente y que pueda ser mejor.

Este «nombrar» nos define, ya que pone de manifiesto nuestras creencias, nuestra creatividad, nuestros condicionamientos y sobre todo nuestra capacidad de soñar algo nuevo para algo o para alguien.

Nombrar a veces puede ser solamente «definir» y otras veces puede ser  abrir un camino de posibilidades. Lo «nombrado» empieza un camino. Ese camino puede ser seguir el plan trazado, o abrir opciones nuevas.

Un nombre es el comienzo de un sueño  fundado con las mejores intenciones, pero que  dependerá de un trabajo responsable, coherente e incesante, si no quiere convertirse en una pesadilla.

Al nombrar, lo nombrado se hace libre y aquello  que hemos nombrado se torna algo separado de nosotros.  A partir de ahora deberá crearse a si mismo. Con trabajo marcará su propio  rumbo y una identidad propia. Como sucede con los hijos.

En esta nueva Era debemos ser digitales y también  debemos ser rebeldes.

La rebeldía no es una actitud dirigida contra algo, no es desobediencia ciega, ni  una revolución, ni esa capacidad de estar en contra de todo.

La palabra rebeldia, tiene una connotación positiva  que es estar a favor de algo. A favor de la capacidad de VER.

En esta Era digital debemos ser capaces de mirar y  abrir los ojos a lo nuevo con una mirada libre. Mantener los ojos abiertos, estar alertas y deseosos de asumir la responsabilidad  de abrir otros ojos dormidos, utilizando todos los recursos que esta nueva era nos ofrece .

Solo siendo digitales y rebeldes seremos capaces de crear nuevas soluciones y elegir nuevos rumbos.

Mi rebeldia hoy es soñar un nombre que sueñe a un ser humano, capaz de crear un mundo mejor.

Y aqui comienza mi sueño.

J.Rueda