«KARMA Y VERDADERAS INTENCIONES»

En un mundo globalizado e interconectado como el actual, hemos suplantado el «O» por el Y».

Y  así es como los mundos se han mezclado: El Online y el Offline , Oriente y Occidente.

Oriente avanza, contagiada por el impulso Occidental.

Y Occidente se relaja contagiada por la mentalidad de Oriente.

Palabras como meditación, yoga y karma, hoy forman parte de nuestro vocabulario y en muchos casos también de nuestra vida.

Oriente nos aporta un freno y un espacio de relax para nuestra frenética vida occidental. Un lugar tranquilo en donde repensar nuestra acción y redescubrir el silencio.

Oriente, caracterizado por su tranquilidad y su búsqueda espiritual ha anclado muchos de sus métodos en nuestro mundo y junto con ellos, muchas de sus creencias.

No es nuevo que el choque de dos mentalidades tan diferentes, genere algunas dudas, sobre todo en la aplicación de algunos de sus conceptos.

El karma es una ley muy antigua Oriental, en donde todo el sufrimiento y las bendiciones del ser humano, eran atribuidos a sus acciones en sus vidas pasadas. Y en donde todas sus acciones presentes, condicionarían también sus vidas futuras.

Estas creencias motivaban a las personas a obrar de buena fe y también a aceptar su destino con pasividad, ya que sus sufrimientos, al ser el resultado de sus malas obras en el pasado, no tenían otro remedio que la resignación.

Esta ley y su «Mal Karma», en muchos casos promovía la inmovilidad, ya que no se encontraba en tu mano cambiar el destino, ni la posibilidad de transformar el sufrimiento en algo positivo.

Esta ley  también  generaba actitudes compasivas y benévolas, motivadas por el «Buen Karma» y la recompensa que traerían consigo estas acciones. Así lograron colorear a la compasión, con una intención casi mercantil, en donde uno obraba bien, con la secreta intención de ser recompensado en el futuro. 

El problema aparecía, cuando el futuro solo nos traía mas sufrimiento, en vez del premio esperado. Y en cambio, al vecino tacaño, el futuro le traía sin embargo, aún mas progreso.

Estos resultados, contrarios a lo esperado, sacaban a la luz  malos sentimientos, como el resentimiento y  el deseo de que el otro fuera vengado, por su carencia de buenas obras. Poniendo en evidencia la malinterpretación del verdadero significado del karma del Budha.

En la actualidad Occidente ha incorporado este termino «karma» y sus enseñanzas han cundido especialmente, en un estrato socio económico medio alto de la población.

El mundo occidental encontró consuelo para su riqueza en el buen karma del pasado y así pudo saldar la culpa que genera en las almas sensibles, ser rico y próspero en un mundo tan desdichado.

Pero el mundo occidental, cimentado en las religiones judeocristianas, ha tomado al buen karma con la mitad de su significado.

Occidente incorporó fácilmente las viejas ideas, de que tu forma de obrar de hoy, condicionará tu futuro, sin  llegar a creer demasiado, en la otra parte de esta ley, en donde las desgracias, son también un resultado de tus malas obras en tus vidas anteriores.

Pero hay algo que Oriente y Occidente olvidaron en  el karma.

Y esto es, que no aplican el concepto kármico al presente, ninguno de los dos.

El karma bueno beneficiará tu futuro y el karma malo es tu deuda con el pasado. Así piensa Occidente y  así pensó siempre Oriente.

Pero en cualquiera de estas dos ecuaciones, el presente, nunca se encuentra allí.

La tendencia de mirar siempre hacia atrás de Oriente  y el mirar hacia  adelante de Occidente ( pasado y futuro) nos desvían la mirada de lo único que en realidad existe. » El Hoy.»

La ley kármica  de Budha es real sólo si es aplicada al momento presente.

Porque tanto la creencia en las vidas pasadas, como en las vidas futuras, son dos teorías totalmente incomprobables.

Mis acciones cotidianas  me repercuten» hoy.»

Si obro de mala manera, ese odio, esa ira, esa intolerancia me afectan a mi hoy.

Los malos sentimientos me construyen como persona y  me vuelven mi propio karma.

No sé si mi sentir de hoy,  producirá algo en el futuro de los demás, pero de lo único que sí puedo estar seguro, es de que a mí, me afectan hoy.

Las malas desiciones que tomamos hoy, en todos los aspectos de nuestra vida,  empiezan a repercutir en mi, desde este momento, no hace falta esperar al futuro para sentir que me hacen mal.

Y de la misma manera, las buenas desiciones que tomo en mi vida hoy, empiezan a repercutirme  y  a generar una sensación de bienestar desde ahora. Lo que no contradice que me lleven un gran esfuerzo y trabajo, condiciones fundamentales para llevar adelante cualquier proyecto.

En mis buenas desiciones la recompensa es inmediata, me siento contento, me siento útil, me siento valioso, me siento trabajando por algo que me nutre, aunque este sentir no tenga nada que ver, con la recompensa material que  muchas veces es  el parámetro con el que se mide una decisión correcta.

Este karma  o bienestar no se aplica solamente a las acciones hacia el otro, como suele entenderse, sino principalmente a las acciones hacia mi mismo.

Con las acciones hacia el otro sucede algo parecido.

Cuando mis acciones hacia los demás están en realidad movidas por un interés o por la especulación de una recompensa, dejan de tener el concepto de buena acción, que es aquella que no espera nada a cambio. Ni siquiera espera el buen Karma.

Estar atento a nuestras verdaderas intenciones detrás de cada acción, es lo que me garantizará obrar de una manera correcta.

«Desconfiar de nuestras buenas intenciones» es tan importante y crucial porque es además,  el principio del respeto y de la autenticidad hacia nosotros mismos.

¿Cual es mi verdadera intención cuando soy bueno? ¿ Ser bueno, parecer bueno o que me vean bueno? ¿Soy bueno?

Cuando la bondad se vuelve una postura artificial y totalmente en desacuerdo con mi sentir interior, a veces es recomendable evitarla.

Ser el responsable y el observador de mis verdaderas intenciones es quizás el trabajo mas difícil y sin embargo el mas valiente que jamás emprenderemos.

¿Me volveré algún día tan responsable de mi presente que no necesitaré  ya el pasado, ni necesitaré esperar al futuro para disfrutar de sus frutos?

Nuestro destino es seguramente imprevisible,  pero en algunos casos, será  el resultado  de un hoy responsable y auténtico.

EL KARMA EN LA DESGRACIA

Además existe la desgracia, que es también parte del mundo.

Y en la desgracia, mi único hacer responsable es mi respuesta frente a ella.

El mundo no se rige por las leyes del Karma, ni por ninguna ley del hombre.

El mundo tiene sus propias leyes, tan misteriosas como incomprensibles para nosotros. En donde las desgracias ecológicas, naturales y humanitarias se suceden a veces, sin tener el hombre ninguna responsabilidad sobre ello.

Y para afrontar el misterio, no sirve la culpa, ni el mal karma del pasado, solo sirve la aceptación de lo incomprensible. Y de nuestra pequeñez frente a tanto misterio.

Si además de sobrellevar una tragedia, el hombre tiene que cargar con  la culpa de que todo ha sido el resultado de su mal  karma en sus vidas pasadas… ¿No será  pedirle demasiado?

Si además de las fatalidades de la vida, se nos convierte en los culpables de estas desgracias imprevisibles, entonces el futuro se vuelve irremontable.

Con la culpa el hombre se mantiene inmóvil, como le pasó durante siglos a Oriente. Porque la culpa inmerecida inmoviliza y detiene cualquier progreso humano.

La humanidad ha cargado con muchos pesos, pero sin duda, el peso de la culpa injusta, ha sido el mas dañino. Y también el mas difícil de erradicar.

Aceptar mi responsabilidad frente a los hechos, no significa solamente asumir lo que me corresponde, sino también saber rechazar aquella responsabilidad que intentan achacarme y  que no me pertenece.

Un ser responsable es una persona que » responde».

Y el verdadero sentido de la palabra «responsabilidad» es tener la capacidad de saber responder.

Pero cuando uno sabe responder, sabe decir «si» y también sabe decir «no».

Alguien que solo dice «si», no es responsable. Alguien que solo dice «no», tampoco.

Saber decir «si» o «no» según la circunstancia, nos convierte en  seres responsables. Seres capaces de responder de distintas maneras, frente a distintas situaciones.

Y para ello, es necesario estar siempre atentos a lo que en realidad motiva nuestra respuesta.

El Karma ha llegado a Occidente para enseñarnos algo.

No para ahondar en la culpa y provocar  la inmovilidad que causó en  Oriente durante siglos. Sino para despertar la conciencia de que toda acción, exige una respuesta.

Nada queda aislado. Y cada una de mis acciones repercute fuera, pero antes, repercute primero en mí.

Para sentirnos plenos, quizás no necesitemos esperar a la próxima vida, sino solo estar un poco mas atentos a lo que nos sucede por dentro, detrás de cada una de nuestras acciones.

Y así tener la valentía de  descubrir la verdadera intención, detrás de cada una de ellas.

Ese es el karma de Budha, la construcción y el conocimiento del ser humano, mediante la observación de la intención, que en realidad motiva sus acciones.

Ese es tu karma, sale de ti y vuelve a ti.

No a modo de premio o  castigo, sino para constituirte como un mejor ser humano. Atento siempre, a sus verdaderas intenciones.

JR

» PROPAGANDA RENTABLE»

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Ayer un articulo del New York Times planteaba una pregunta peligrosa:

«¿Matarías a este bebé si supieras que es Hitler?».

Junto a esta pregunta se adjuntaba una foto del pequeño Hitler, con apenas un año de edad. Los comentarios a esta mal intencionada pregunta fueron múltiples.

Entre ellos se detectaban algunas opiniones llenas de indignación, otras plagadas de un sutil consentimiento y muchas otras que aludían a los capitales judíos que mantenían a este periódico, cuestionando la alevosidad de este peculiar cuestionamiento.

Creer que matando al futuro Hitler el nazismo no hubiese nacido, es tan ingenuo como absurdo. Si se hubiera matado a este niño, seguramente otro habría ocupado su lugar. Porque los tiranos no son seres aislados que aparecen de la nada, sino que son generados por la mentalidad de una época.

De no haber sido éste, otro cualquiera hubiera sido el propulsor de estos crímenes contra la humanidad. De hecho, actualmente hay muchos como él en el mundo, a los cuales no se desconoce y la información, aunque abundante, es a veces ignorada de igual manera que se ignoraban las matanzas del nazismo en su época.

Aludimos a la falta de medios de comunicación de entonces, como primera excusa de que nadie sabía lo que pasaba en Alemania o en Polonia en sus comienzos. Aunque recién mucho después de saberlo, el mundo al fin reaccionó contra él.

¿Pero cómo es una mentalidad  capaz de propulsar a tiranos y asesinos?

La mentalidad de una época se genera por un montón de gente que piensa igual. Y los medios de comunicación como el New york Times entre muchos otros, son a veces, los generadores de estas mentalidades que se propagan tan rápido como la pólvora.

Casi como la peste, las mentalidades también se contagian. Y este contagio se debe a que son pocos, quienes se detienen a pensar en la intención de aquello que circula y de aquello que se propaga masivamente.

Las mentalidades de una época tienen varios componentes y uno de ellos es su origen o el terreno en donde se asientan.

Aquello que venimos arrastrando de nuestros hogares, ya sean prejuicios, vivencias difíciles o situaciones que marcaron a nuestros progenitores, como la pobreza, la guerra, la discriminación o  la intolerancia, son algunas de estas bases. Aquello que acarreamos como vivencia, tanto familiar como de pueblo/raza o de estado. Nuestra historia, nuestros fracasos y nuestros dolores.

Sobre esta base, se asientan los demás componentes que crean una mentalidad específica. Sumado a la situación económica, social y religiosa del momento en la que nos desarrollamos y vivimos. Y  por último, aquello que recibimos del exterior en forma de propaganda, información y cultura.

La Alemania de Hitler era el terreno propicio para la aparición del nazismo. Y así lo advirtió Nietzsche en sus escritos mucho tiempo antes, aunque nunca fuera escuchado. La tarea del buen filosofo es ésta.  Observar y analizar la mentalidad de una época, motivando sus aciertos y advirtiendo de sus peligros.

Las advertencias de Nietzsche nunca fueron escuchadas y en muchos casos sus escritos, fueron sacados de su contexto original y utilizados en contra de lo que transmitían los deseos del autor, quien se dedico a criticar con ansias a la mentalidad alemana de antes de la guerra, pronosticando reiteradamente malos augurios.

Alemania  solo superó al nazismo con su cambio generacional.  Y la Alemania de hoy, nada tiene que ver con aquel horror que fue. En parte, esto se debió a la ruptura con la tradición heredada. La base original en donde toda la mentalidad alemana se asentaba antes de la Segunda Guerra Mundial fue destruída de cuajo por el horror y la vergüenza sentida hacia el hacer de sus progenitores.

El famoso » Dejaras a tu padre y a tu madre»( Genesis 2,24) se cumplió en este caso y Alemania rompió con la mentalidad de padres y abuelos. Y así Alemania comenzó una nueva historia, motivada por la destrucción, por  la culpa y por la vergüenza. Y por supuesto movida  por la regeneración que exige toda supervivencia.

Quizás esta frase del Génesis ya repetida muchas veces mas por Marcos y Mateo en el Nuevo Testamento signifique eso, la gran responsabilidad en la creación de una nueva mentalidad que rompa con las ataduras negativas del pasado.

Cortar de cuajo con el pasado, repensándolo y reflexionando sobre él, para que este lastre no condicione a las generaciones venideras con rencores y dolores viejos.

Es por eso que el cambio generacional es tan importante y seguramente sea la única solución para los conflictos que existen hoy en el mundo.

Pero para que este cambio generacional sea efectivo y pueda construir relaciones que terminen con el rencor, los dolores y los odios de padres y abuelos, primero tiene que existir un corte.

Hay responsabilidad en la educación y también en los nuevos líderes. Pero principalmente ésta es la responsabilidad de la juventud, que es quien debe sanar lo dañado.

Sin esta responsable valentía estaremos condenados a perpetuar los odios y los rencores y a construir una mentalidad sobre la base del pasado, nuevamente.

Aprender a mirar con otra perspectiva los conflictos y los dolores de nuestros padres, nos ayudará a terminar con la continuidad de dichos conflictos ya gastados y que siguen aún haciendo daño, sin lograr una solución efectiva. Porque aquello irreparable no posee solución. Sólo lo posible, solo el futuro la tiene y el futuro es la nueva generación.

«Dejaras a tu padre y a tu madre» significa que abandonarás esa mentalidad vieja. Y crearás una nueva.

Y esta responsabilidad bien asumida, es la que traerá el verdadero cambio. Porque el progreso no funciona de otra manera que abandonando los prejuicios y las creencias viejas y creando algo nuevo que se ajuste mejor a las nuevas realidades.

Cuando dejemos la mentalidad del pasado, los artículos como el de ayer, ya no podrán hacernos daño, ni generar la violencia que intentan disimuladamente provocar.

Los medios de comunicación viven de nuestras desgracias y de nuestros conflictos. Eso es lo que da de comer a sus canales de televisión y a sus periódicos.

La paz no vende y la buena convivencia y el progreso tampoco.

Nada genera mejores ingresos que el conflicto.

Cuidado con la propaganda y con aquellas preguntas que esconden malas intenciones.

Los medios de comunicación son una parte muy importante en la labor de crear nuevos tiranos que traigan nuevas y rentables malas noticias.

JR

«Espacios Solitarios»

» Dios ha muerto» sentenciaba Nietzsche adelantándose a su tiempo. Tenía prisa por esa muerte que sería sin duda quien daría paso al nacimiento de su soñado superhombre. Este ser nacería sobre las cenizas de un Dios para volverse tan divino como él.

Viendo los tiempos que corren ya quisiéramos que Dios hubiese muerto porque así no tendríamos las matanzas y los dramas humanitarios que prescenciamos a diario en su nombre. Dios se ha vuelto la excusa para todo,  especialmente para la maldad y para la imposición de ideas contrarias al bienestar y a la dignidad del ser humano.

Cuando la idea se vuelve mas importante que el hombre, cuando la humanidad se vuelve mas importante que un sólo ser humano, se pierde entonces al hombre y toda su grandeza.

¡El hombre se ha vuelto el esclavo de Dios y sin embargo, ha sido él quien lo ha creado…!

Lo mismo nos sucede ahora con la tecnología, el hombre termina siendo el esclavo de todo aquello que crea para hacerle la vida más fácil. Y el hombre se convierte en esclavo de todas sus creaciones. 

En uno de sus grandes enfados  Jesús el Nazareno dijo : » El Sábado fue creado para el hombre y no el hombre para el Sábado». Al decir estas palabras, Jesús intentaba poner de manifiesto esta tendencia, en donde nuestras creaciones se convierten en nuestras prisiones.

Las tradiciones, las leyes y los dogmas, se imponen a la verdadera religiosidad que es el cuidado del ser humano. Las  leyes antiguamente, eran la única manera de preservar a la especie de su extinción previniéndola de  enfermedades o conductas nocivas que le conducirían por  un camino hacia la autodestrucción.

Es curioso ver como todo aquello que el hombre crea para poder subsistir y organizarse termina  tiempo después dominándole.

Esta tendencia se manifiesta cuando las cosas salen de su espacio/ tiempo y permanecen inmóviles por demasiado tiempo. Todo aquello que no se actualiza regularmente finalmente se pudre. Todo aquello que se preserva puede con en tiempo envenenarte.

El hombre es siempre el valor supremo. No puede haber nada encima del ser humano, ni siquiera Dios.  Dios fue creado para el hombre y para sobrellevar el desamparo y el desconsuelo que azotan nuestras vidas, pero pareciera como si este «Dios consuelo» se hubiera convertido en el responsable del  desamparo y del  sufrimiento cotidiano de muchos de sus pueblos.

Se utiliza a Dios para justificar las matanzas, para encubrir la codicia y para disimular la maldad. Sacrificar a un ser humano en nombre de una idea, en nombre de un Dios es criminal porque no existe ninguna idea que valga la mitad de un ser humano. Son las ideas las que deberían servir al hombre y no el hombre a las ideas.

Esto es lo que hacen las religiones y las ideologías vigentes en donde se intenta imponer el miedo y la sumisión bajo un dogma o políticas que poco tienen que ver con nuestra naturaleza y nuestro bienestar.

La laicidad se extiende en estos tiempos, no como una ideología, sino como un cansancio frente esta subordinación a la maquina del mal, que hemos creado para ayudar al hombre a afrontar su soledad y sin embargo hoy,  es quien genera su desgracia.

La religión nos impone una idea. Nos demanda la pertenencia a un grupo al que entramos mucho antes de poder ponernos en pie por nosotros mismos. Un grupo elegido para nosotros por aquellos que nos aman, nuestra familia.

Esta es la primera esclavitud del ser humano y de la que mas le costará liberarse más tarde.

Se nos obliga a venerar una imágen y una conducta que poco tienen que ver con nosotros y con los tiempos en los que nos toca vivir. Cada profeta, cada Dios, ha sido único dentro de su espacio/ tiempo y la realidad en la que ha existido también  fue única.  Intentar  parecernos a ellos no sólo es antinatural, sino también violento.

Intentamos en nuestra época terminar con la anorexia y denunciamos el photoshop que hace creer a nuestros hijos que la perfección está disponible.

Intentamos atajar las depresiones y la violencia de unos adolescentes que por mas que lo intenten, no podrán  parecerse jamás a Ronaldo o a Kate Moss, a Angelina Jolie  o a Messi. Y por otro lado, pregonamos la búsqueda de ser Buda o un Cristo.

Los ideales están a  la vista y son igual  de inalcanzables unos que otros.

Imponemos a nuestros hijos unos ideales, totalmente defasados a nuestro tiempo y fuera de su alcance. Lo que no quiere decir que aprendan de ellos su originalidad y su valentía. La osadía que todos estos grandes hombres, tuvieron en su tiempo, trayendo un mensaje nuevo y una mirada distinta al mundo en que vivian.

Amamos a nuestros hijos aún sin saber bien, qué es el amor.

Alguien que te impone un ideal que no eres tú, no te quiere.

Alguien que te marca un camino que te lleva lejos de tu autenticidad, no te quiere.

Para conseguir su aceptación, intentamos encajar, llevamos mascaras y personalidades, pero dentro nuestro  sabemos que ése no somos nosotros.

No hay nada mas difícil en este mundo que ayudar a los demás a ser ellos mismos. Estamos acostumbrados a imitar y  a copiar los caminos de otras personas.

Amar a los demás como son, es la tarea mas difícil y  crear el espacio para que surja lo auténtico es un camino solitario.

Pero sólo hace falta una persona que crea en ti. Alguien que no espere que seas diferente de lo que eres, alguien que te dé sin esperar una recompensa, ni un resultado en el futuro.

Si encuentras a una sola persona en este mundo que crea en ti sin esperar nada mas que tu autenticidad será suficiente.

Quizás lo que necesiten nuestros hijos sea un kilo menos de dioses y una pizca mas de fe en ellos mismos.

«Dios ha muerto» no fue una sentencia, sino un sueño.

Un sueño en donde «el hombre» por fin podría nacer. Único y original como había sido creado.

JR

» EL JARDIN SECRETO»

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» La mujer es lápida o pedestal»  repetía mi abuela con la firmeza de una sentencia.

Con esta frase pretendía explicar a sus nietas como debíamos ser las mujeres con nuestros maridos. Podríamos hundirlos o elevarlos y todo sonaba tan cierto, que esa posibilidad  parecía estar a nuestro alcance.

Con el tiempo recordé esta frase muchas veces y ví con dolor como muchos matrimonios fracasaban a mi alrededor,sin tener claro si había sido el desorden, la crianza de los niños, o la falta de amor, aquello que había conseguido finalmente la ruptura.

Con el tiempo comprendí que la realidad siempre va superando y actualizando las enseñanzas y que los nuevos tiempos obligan siempre a renovarlas.

En los tiempos de mi abuela la familia era enteramente responsabilidad de la mujer y el progreso laboral del marido también correspondía en parte a la dedicación que ésta ponía en promover su progreso. El marido debía encontrar al volver del trabajo, una casa ordenada, una vida social correcta y una mujer elegante y silenciosa, que intentara disimular lo máximo posible el caos de los niños, evitándole así distracciones innecesarias.

Hoy los tiempos han cambiado y los hombres en su mayoría ejercen una paternidad activa y comprometida. Han descubierto todo aquello que se perdían al privarse del contacto con los niños. Ruidosa e incansable, agotadora y demandante la niñez está llena de un contenido aprovechable.

El padre occidental actual es un padre que a mi abuela seguramente le hubiera espantado; una mezcla de amigo y cómplice de los niños, a quien a veces hay que llamar al orden, obligarle a bajar la voz, o recordarle que los niños deben respetar un horario e irse pronto a la cama.

La infancia de los hijos era algo que los hombres se perdían y que desde hace algunos años han recuperado.

«Tener a un niño cerca es tener el jardín del Edén a tu alrededor» me dijo un maestro una vez. Y así fue como comencé a verlos de una manera distinta.

Estos seres incansables, cariñosos, propensos a la suciedad y a los accidentes domésticos, de pronto se habían convertido para mí en portadores de un secreto. Y no he parado hasta descubrirlo.

Y comencé a observarlos como se mira a algo perdido, un lugar que alguna vez fue tuyo y que has dejado escapar.

«Me recuerdas a algo,  a un lugar que conocí  y que a pesar de ser tan lejano ahora está tan cerca de mi.» ….pensaba, mientras los ayudaba a dormir.

Hay algo en ellos que inspira, que aquieta, que descubre nuestra urgencia, esa que no nos deja estar presentes en los momentos. Somos propensos a escapar hacia el pasado o hacia futuro, hacia lugares que no están aquí perdiéndonos el ahora que ellos nunca dejan escapar.

Recordar esa frase de mi abuela me ha hecho volver a replantearla  y preguntarme si en realidad sólo son las mujeres quienes poseen ese don; el de levantarnos o hundirnos; o si también pueden ser ellos , los niños del Edén, esos que tenemos a nuestro a tu lado y a quienes a veces nos cuesta reconocer.

Ésos que a medida que van creciendo empiezas a admirar y que además de intrigarte un poco, siempre traen algo para enseñar.

¿Que será lo nuevo que traen ellos al mundo?

Quizás sea la esperanza de que todo siempre puede cambiar.

Si yo pudiera contarle hoy a mi abuela todo lo que cambió…

Y cómo un padre que llega del trabajo ahora también desea ayudar y se sienta en el suelo con ellos, feliz de poder jugar. Los padres también presienten que hay algo escondido en la niñez que les ayuda a recordar aquel lugar que perdieron y que deben recuperar.

A las frases del pasado les podríamos agregar que ahora hay muchos otros que pueden ser «tu lápida o tu pedestal» y que sólo depende de los ojos con los que aprendas a mirar.

Si presientes que hay un tesoro escondido allí, cambiarás el enfoque y empezarás a buscar porque ellos traen la esperanza que perdimos y que podemos recuperar.

JR

A los nuevos padres y a los que vendrán…

«EL FANATICO QUE LLEVAMOS DENTRO»

Dicen que el mundo es un reflejo de nosotros mismos.

Por lo cual, el autoconocimiento, es clave para entender este mundo, que hemos creado a nuestra imagen y semejanza.

«Así adentro, así afuera»,  nos recuerda que el mundo, es una consecuencia de un montón de gente que siente igual.

Ver las noticias del mundo, es quizás la evidencia mas clara, de que la humanidad esta perdida, una vez mas, en un sinfín de fanatismos, que oscurecen cualquier tipo de salida.

Ver el  mundo, es verME.

Y esta mirada critica de la realidad, debería, siempre ir acompañada, de una profunda y sincera mirada autocrítica.

«Así es el mundo»….dice mi voz.

Y el eco de mi voz le responde: «Así eres tu».       ( A. Porchia)

¿No es al final el mundo, un reflejo de lo que somos, cada uno de nosotros?

Cuando leo el periodico cada mañana, me veo inmersa en un mundo de fanáticos, en donde yo también, soy parte de este fenómeno.

Los titulares se llenan de fotos de fanáticos religiosos, nacionalistas, independentistas, fanáticos de izquierda, de derechas, de ecología, de derechos humanos, de sindicatos…

Los fanatismos, son el sintoma de esta humanidad desequilibrada, en la que vivimos; en donde el equilibrio sigue siendo una utopia.

Pero estos, no son los únicos fanáticos.

Hay fanatismos mas peligrosos que otros, por supuesto, y son aquellos, que  intentan imponer su propio fanatismo a los demás.

Mientras que otros, son solo autodestructivos.

Aunque considero que ninguna autodestruccion es inofensiva para el entorno. La autodestrucción, aunque individual, siempre afecta a aquellos, a los  que tenemos mas cerca.

«Todo» se ha convertido en fanatismo, últimamente.

Tenemos a los fanáticos de la moda, de los gimnasios, del deporte, los fanáticos de la comida sana,  de las dietas, de las vitaminas, de la tecnología, del yoga, de la naturaleza, de la espititualidad y  también, a los fanáticos de la indiferencia.

Están los fanáticos de los viajes, de los coches, de las armas, del reality show, de la belleza, o de la limpieza.

Y también los fanáticos de las enfermedades y de las fobias, los fanáticos de las redes sociales, del like, del retweet, de la selfie, del sexo y de los juegos on line.

Los fanáticos del feminismo, del pacifismo, del burka, del crucifijo, de la eterna juventud, de la maternidad, del aborto y del no al aborto, del trabajo o del subsidio.

Y  contamos además, con los fanáticos de los eventos sociales y de las tradiciones inamovibles, los fanáticos de la información, de la intelectualidad, de las palabras difíciles y del consumo.

Los fanáticos de los dogmas y de las recetas mágicas, los fanáticos de la fama, del éxito, del dinero y del que dirán…

Pero el problema no son las cosas. ¡El problema somos nosotros!

Parece que no sabemos utilizar las cosas adecuadamente, dejando que rápidamente sean éstas, quienes nos utilicen a nosotros.

Y así es, como terminamos siendo, esclavos de aquello, que creamos para servirnos. Esclavos de las cosas y esclavos de las ideologías.

Todos llevamos a un fanático dentro, y no hay nada mas sencillo que activarlo.  Con  un solo empujón, basta.

El fanatismo es  como un pequeño botón que todos llevamos dentro.  Tan sensible, que un solo roce, es suficiente para encederlo.

Somos propensos al fanatismo.

Y descubrirlo, es quizás, el primer paso, para entender, cuales son las «carencias» que lo generan.

Cuando comprendo mis  propias carencias, aquellas que generan mis propios fanatismos, soy recién capaz,  de comprender las tuyas y de comprender las de todos aquellos, a quienes no entiendo.

«Conócete a ti mismo» decía Sócrates… y conocerás el mundo.

Porque solo conociendo el mundo, con una profunda humildad y una profunda autocrítica, seremos capaces de cambiarlo.

¿Como?

Descubriendo esas carencias.

Esas que encienden el botón de nuestro fanático en potencia.

E intentar suplir esas carencias, para que ese botón, tan sensible y destructivo, ya no se encienda.

JR

«Soledades Compartidas»

La era digital nos ha aportado nuevas tecnologías y formas de comunicación.

Esto nos ha permitido entre otras cosas estar comunicados casi a diario con gente que no forma parte de nuestra realidad cotidiana. Esta interacción diaria y virtual ha hecho que palabras como «distancia» y «emigración» hayan cambiado.

Lo que antes significaba «estar lejos», poco tiene que ver con lo que significa en nuestros días.

El proceso migratorio se vive de otra manera; se han acortado las distancias de aquellos que están lejos y con quienes hoy podemos mantenemos en contacto al instante.

Podemos oírnos, vernos y compartir experiencias con gente que vive en otros países, incluso más de lo que solemos comunicarnos con nuestros amigos del barrio.

Emigrar ya no es lo que era para nuestra cultura digital occidental porque no contiene aquel componente traumático que era la incomunicación, y lo que le daba a la distancia la connotación de «estar lejos».

La distancia sin duda ha adquirido un nuevo significado porque cuando algo cambia de forma tan radical es inevitable que toda la estructura que le acompaña también se mueva.

Y casi como en un efecto dominó todo lo demás se acomoda a dicho cambio y entra también en ese mismo proceso.

Todo esta cambiando.

Las distancias ya no son lo que eran, ni se encuentran en el mismo lugar que antes porque hoy podemos estar mas distantes de lo presente, que de lo lejano.

Este es el nuevo desafío que esta era digital nos plantea; cuando la tecnología nos aleja de lo cercano, de lo presente y de los momentos y nos aisla de todo.

Este llevarnos lejos incluye evidentemente a un componente evasivo.

¿Pero qué es aquello de lo que queremos evadirnos? Huimos de la sensación de soledad.

Un viaje en metro en hora punta es para mí una de las experiencias mas palpables  de ser parte de una multitud y sin embargo sentirse solo. Yo suelo encender el móvil o subir el volúmen del ipod para evitar esa sensación a toda costa.

Aquello que mas me extraña es la capacidad que tiene la soledad para hacerse mas profunda entre una multitud.

Estar solos frente a un paisaje sin embargo. no supone una experiencia desoladora como lo es el sentirse solo estando rodeado de gente.

Contemplar un paisaje o hacer una larga caminata a solas son acciones creativas, porque son momentos en donde la soledad adquiere un sentido.

Definitivamente hay soledades necesarias y sin las cuales ninguna creación hubiera sido posible.

¿Qué seria de la humanidad, del arte o de la cultura sin esas grandes soledades? ¿Qué seria de nuestras almas, sin esas soledades profundas, silenciosas y distantes?

Las nuevas tecnologias nos han aportado cercanías y demás consuelos para la soledad pero han provocado también, en muchos casos, soledades mucho mas profundas.

Las redes sociales nos aportan una comunicación maravillosa e instantánea con el exterior y son sin duda la forma de comunicación mas poderosa que hemos experimentado hasta ahora, pero además de habernos ofrecido la posibilidad de acortar las distancias con el mundo, nos han aportado también una nueva forma de dependencia:  la aprobación ajena.

Nos mostramos como queremos que nos vean.¿Pero nos mostramos como somos?

La obsesión por el mostrar y el mostrarse, no es algo nuevo, pero si mucho mas global y evidente al entorno. Y la dependencia por el like o el retwit se ha vuelto una droga, en versión digital.

¿Somos realmente lo que mostramos en las redes sociales?

¿Tenemos en realidad tantos amigos, como los que solemos presumir en fcbk?

¿Borran nuestra soledad los likes o  los retwits, o son sólo espejismos que nos hacen sentir acompañados por un rato?

Como todas las cosas, todo se vuelve siempre un arma de doble filo.

Compartir nos enriquece y sin embargo, también puede esclavizarnos y aislarnos porque lo mismo que nos ayuda a crecer puede también destruirnos.

El equilibrio y la atención constante se han vuelto fundamentales en estos tiempos tan virales; en donde los errores o los desaciertos en la red se propagan mucho mas rápido que las pestes de la Edad Media.

Con atención constante me refiero a no perdernos de vista. Y a preguntarnos a nosotros mismos; ¿Qué muestro? ¿ Qué busco? ¿Qué  comparto?  ¿ Con quién ?¿Aporta algo a mi vida, o a la de los demás? ¿Es auténtico ?

¿Soy aquello que muestro o soy en realidad aquello que oculto?

Los que solemos dudar de todo, vivimos pendientes de estas cuestiones y de como los cambios mueven inevitablemente las estructuras de todo lo demás. Y preguntarnos de qué manera la aparición de algo nuevo modifica y altera nuestro mundo, nuestra percepción y nuestra relación con el.

Las nuevas tecnologías han cambiado nuestra sociedad, nuestras costumbres, nuestras soledades y también nuestras palabras.

Las distancias son otras, las soledades son otras, pero siguen estando ahí.; con otros nombres, con mas amigos y  mas espectadores pero siguen a la vista.

La soledad ha cambiado de sitio, pero es importante observarla para poder así enfocarnos en donde está nuestra verdadera carencia.

Toda abundancia reporta siempre una carencia. Las cosas, todas ellas, son luz y sombra. Poder encontrar el lado oscuro, nos ayudará también a que la luz nos ilumine más y mejor.

JR

«LOS MUNDOS»

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«¿En que mundo estamos mama´?   me pregunta Max, cada vez que viajamos a algún lugar.

«¿Como se llama este mundo?» insiste.

Intento no corregirlo, porque esta pregunta, ademas de hacerme gracia, me parece sabia.

Es esta sabiduría, que posee la ignorancia, este  percibir las cosas sin filtro, lo que me maravilla y  me sorprende.

La belleza de ver las cosas, con una claridad poco comun.

Esa percepción  pura, sin nombres, sin prejuicios y sin formas establecidas.

Se´ que pronto perderá esta percepción, cuando todo empiece a nombrarse, para poder crecer ,en este mundo de todos.

Pero hoy, mientras tanto, la disfruto, la respeto y la pienso mucho.

¿Mama´, en que mundo estamos ahora?

Quizás esto me recuerde, que la diversidad aporta mundos diferentes y crea espacios desconocidos y misteriosos,

Lugares a donde uno puede trasladarse, y aprender.

Y luego volver a su propio mundo, diferente.

Porque haber pisado otros mundos, solo pueden devolverte distinto.

Al salir por la puerta cada mañana, nos despedimos de nosotros, como somos hoy.

Haber pasado el día en otros mundos, casi como astronautas, es lo que nos retornara distintos.

Seres que llevan a cuestas el conocimiento de años, de un planeta, y que de golpe, se encuentran con otro.

¡Que¨ sensaciones! ¡Que¨ sorpresa! ¡Que¨ asombro!  sentirá Max al  preguntar.

Pronto debere´ explicarle, que solo son pueblos, ciudades o países diferentes.

Que no son mundos, a los que vamos, sino que todos pertenecen a un mismo mundo, aunque sean, tan diferentes al nuestro.

Cada uno vive en su mundo y cada uno crea su mundo.

Sus códigos, sus formas, sus costumbres, sus rutinas, sus sueños y sus propias pesadillas.

Max tiene razón,¡ Hay tantos mundos….!

Y  que´ difícil es crear, UNO SOLO PARA TODOS.

Quizás no debería ser ese nuestro objetivo, quizás ese mundo, no sea posible.

A su manera, cada uno aprende a  amar su mundo.

Y cada mundo, ha sido creado a nuestra imagen y semejanza.

Nuestro mundo, no nos es ajeno, nuestro mundo, se nos parece.

Lleva nuestro nombre y se ha hecho un reflejo de lo que somos, de nuestros deseos, de nuestros miedos, de nuestros cielos y de nuestros infiernos.

Mirar nuestro mundo, es vernos a nosotros.

Quizás la creación de Dios,  relatada en la Biblia, no sea mas que una metáfora.

Un cuento mas, para explicar lo inexplicable.

Aquello que no se puede entender de otra manera, que con el cuento de un padre, antes de dormir.

La creación de un mundo a imagen y semejanza, quizás no sea solo un cuento, sino también nuestro destino.

¡Pero cuanto mas bonito, es ,que te lo cuenten en cuento!

Los cuentos enseñan sin agredir, sin sentir que la verdad nos apuñala.

Transmiten con personajes, que respiran como nosotros, y poseen esa dualidad, que tanto nos atormenta.

Relatos, que le quitan el sabor amargo a cualquier verdad y la vuelven  tan suave, como una almohada.

Cuando la verdad se cuenta en cuento, se aprende de otra manera.

Y se guarda para siempre.

Cuando el cuento suple al dogma, la apertura del corazón se percibe, y el mensaje se recibe mejor.

De corazón a corazón, como se guarda todo lo que nos forma, todo lo que nos moldea.

Y así lo han comprendido, los grandes maestros de la historia.

Los grandes místicos, han utilizado los cuentos, los chistes, las parábolas, los versos, para explicarte con dulzura, lo que no puede ser dicho, con palabras sin magia.

Eso  que pasa de uno a uno, como por osmosis, algo que se contagia, sin querer.

A veces recordamos a algún maestro en nuestras vidas,  alguien que cambio» algo» en nosotros.

Y» ese algo», suele ser, la forma de percibir las cosas.

Y la percepción, es lo que cambiara´ todo lo demás.

Recuerdo a una profesora de Historia, que nos enseño la cultura griega, como si ella fuera,  prima de Sócrates,  con esa cercanía y ese sentir, que solo da, la propia experiencia.

Nos contagiaba su pasión, su amor a lo que enseñaba.

Y enseñaba como enseña una madre, con la mejor intención.

Y la escuchábamos como si fuéramos sus hijos, con esa apertura, con ese cariño, con esa fe.

En sus clases, uno se transportaba a las calles de Atenas, conversaba con Aristoteles y veía a Sócrates en prision.

Cuando subí al Partenón por primera vez, llore¨ de emoción. Y ella estaba allí conmigo, porque jamas la olvide´.

Ella cambio mi percepción, porque no me enseño solo¨historia,  sino que me hizo sentir la historia.

El  verdadero aprendizaje, se produce con todos los sentidos y  la sabiduría  se contagia, con todos los sentidos.

Esto es algo, que solo te dará un buen maestro.

Alguien que te enseñe como se cuenta una historia, antes de dormir.

Y esas historias, se cuentan, solo con el corazón.

Las historias de antes de dormir, jamas se olvidan, se quedan contigo para siempre, porque esas historias, se vuelven, parte de ti.

Han entrado en ti, de una forma mágica.

Con la dulzura de una canción de cuna, que solo quiere ayudarte, en tu pasaje de la vigilia al sueño.

Sin empujarte, sin forzarte, casi por osmosis.

GALAXIA

A veces creo que no existirá jamas, un mundo para todos.

Creo  que esta riqueza de mundos, debería permanecer,  para aportarnos comprensión y  sabiduría.

Solo lo diferente, exige comprensión.

Porque para entender lo igual, solo necesitamos memoria.

Quizás no sea UN mundo, lo que deberíamos crear, sino una galaxia de comprensión.

Donde muchos mundos giren y cada uno, pueda aportar su belleza, para cohabitar en armonia.

En donde podamos alumbrarnos de la luz de algunos soles, soñar con la melancolía de las lunas, girar con la velocidad de la tierra y copiar los colores de otros planetas.

Todos tenemos un mundo que enseñar.

Muchos se nos pegan, se nos contagian, algunos contaminan y otros enriquecen, pero todos enseñan.

Si cambiamos la percepción, quizás, nos solo logremos entender mejor la historia, sino también, podamos entender mejor, al hombre.

¿Será entonces, que nuestros desencuentros, se han vuelto solo» un error de percepción»?

¿Será recuperar «esa percepción sin filtro», uno de nuestros nuevos objetivos, para poder entendernos?

Si logramos enfocar en los filtros que nos ciegan, en los nombres, en los prejuicios, en las creencias, quizás podamos, no solo cambiar nuestro propio mundo, sino comprender el ajeno.

Y así mirar, como mira  Max.

Con traje de astronauta y  con una mirada, llena de asombro, todos los mundos que ve.

Josefina Rueda

«HECHIZO PARA VOLVER A SENTIR»

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Magia que nos has creado haz que nuestro poder vuelva a brillar,

y  que los relojes vuelvan atrás,

para encontrar la risa, conectarnos con la infancia,

y restaurar aquella  confianza que hemos quebrado.

Tráenos de vuelta  las lagrimas que brotaban al ver llorar a otros,

la angustia que sentíamos al  presenciar la injusticia,

la tolerancia al aburrimiento y la compasión de acompañar al herido.

Quítanos las armaduras, las protecciones, la indiferencia y devuélvenos al niño,

para que echemos a volar las máscaras con colas de barrilete.

Magia que nos has creado, tráenos de vuelta el asombro que sentíamos al ver pasar una mariposa.

La sencillez de hacer de cada día una aventura,

de cada paso un desafio,

de cada abrazo una fiesta.

Sóplanos el viento que nos volaba libres,

para encontrar un amigo en todas partes y algo que aprender en cada frase.

Devuélvenos la magia y el dolor de regalar ese último caramelo,

de dar hasta que duela y recuperar la sensación de la generosidad verdadera.

Magia que nos has creado tráenos de vuelta la valentia,

de creer en los sueños que se encontraban siempre muy cerca.

Devuélvenos la música que nos transportaba hacia ti,

los bailes que nos unían y aquellos  giros que no mareaban.

Recuérdanos la gratitud de un helado en el  verano,

la sonrisa y el mirar a los ojos que volvía importante al invisible.

Magia que nos has creado vuelve el tiempo atrás y

déjanos regresar…¿Podrás hacerlo?

Cura todas las heridas que  hemos provocado,

buscando la felicidad en una cima muy lejos de la alegría.

Consuela todos los dolores que nos hemos infligido,

olvidando que la libertad consistia solo en respetar nuestra esencia.

Magia que nos has creado devuélvenos el tiempo que hemos perdido,

cambia el destino que hemos creado y enséñanos el valor de una oportunidad nueva.

Cambianos por dentro, de uno en uno, como en la fila,

porque  es sólo de uno en uno como todo se transforma y se contagia.

Alquimiza la ambición convirtiéndola  en un juego,

en donde al terminar la partida se mire al otro con empatía.

Y siendo todos iguales frente al tablero,

riñamos en prosa,

nos enfademos en verso,

y riamos siempre  a carcajadas.

Magia que nos has creado,

salva aquello que hemos perdido,

devuélvenos lo que era nuestro.

Déjanos recuperar la inocencia de ver con ojos limpios

las cosas nuevas de este mundo,

quita las nubes, las imágenes borrosas y los prejuicios del pasado.

Devuélvenos la curiosidad que sentíamos por cualquier cosa,

recupera la duda, las preguntas, la mirada, trae la magia.

Vuelve el tiempo atras,

haznos regresar, a cuando sabíamos ser libres,

plenos, contentos, aventureros y  creadores.

Devuélvenos la esencia,

ese poder que era nuestro y que lo transformaba todo.

Magia, querida magia materializa este hechizo!

Devuélvenos aquello que fue nuestro,

¿Podrás hacerlo?

JR

«CRUCES Y BANDERAS»

cielo y tierra

A lo largo de la historia, hemos buscado símbolos que nos representen que nos identifiquen y nos unan,  y que a la vez nos separen del resto.

Todos tenemos nuestras banderas, nuestras cruces, nuestros colores, nuestros cantos, nuestros rezos y nuestros ritos. Pero sin embargo, solemos olvidar fácilmente aquello que se intentó simbolizar y nos quedamos sólo con un símbolo sin sentido.

Los colores remplazan a  los valores y las formas ocupan el lugar de aquella esencia sin palabras, que viéndose impotente en su silencio, optó por curvarse con sonido y convertirse en letra.

Hay aproximadamente 300 religiones en el mundo y curiosamente no hay paz.

¿ Para qué sirven las religiones en el mundo, sino son para dar paz y sosiego al alma? ¿Es que tienen alguna otra utilidad?

Si las religiones no sirven para hacer al hombre mas humano y mas pacífico ¿ Tienen algún  sentido?

Siento que al crearse una religión establecida, el espíritu religioso se pierde. Los grandes maestros a lo largo de la historia nunca fundaron religiones, sino que se limitaron a  transmitir verdades y explicar de diferentes maneras que » la verdad no puede ser dicha». Porque  el peligro de una verdad dicha es convertirse en  una mentira o en una religión.

¿Son al final las religiones establecidas nada mas que  una lista de diferencias y de normas, que nos separan del resto de los hombres?

Cuenta la historia que cuando Lao Tsu quiso salir de China para dirigirse a la India, fue obligado a escribir su doctrina. «Tu tienes un tesoro que pertence a China y tienes que dejarlo aquí» le dijeron los guardias de la frontera. Permaneció allí durante meses, hasta que fue obligado a escribir un libro. «El libro del Tao.»

Su pimera frase escrita fue » El Tao no puede ser dicho; todo lo que está dicho, no es el Tao». Así empezó su libro este maestro, desacreditando a  todo aquello que vendría a continuación.

¿No será que una vez convertido en doctrina lo espiritual pierde su verdadero perfume  y toma un olor rancio y apestoso alejándose del verdadero mensaje?

Quizás la espiritualidad sea sólo una experiencia personal y no una religión establecida.  Esa relación intima y personal con un  Dios o con la existencia, que no admite fórmulas ni recetas porque está en permanente cambio.

Todos los maestros espirituales se rebelaron contra las creencias de su tiempo, se alejaron de las doctrinas porque  vieron en ellas incongruencias e hipocresía, como es el caso de Jesús, conocido por sus ataques de furia hacia los rabinos del templo.

Es muy extraño que 300 religiones no hayan logrado la paz entre los hombres y es aún mas extraño, que existan todavía guerras religiosas, sin que nadie se plantee el fracaso de las doctrinas.

Si 300 religiones no han conseguido propagar la paz y generar un mundo mas humano es hora de pensar que  ellas son el problema.

Descubrir al hombre que está detrás de las palabras, de las cruces y las banderas será  sin duda el  desafío de nuestra generación.

JR

» GRANEROS y PARQUES»

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«Allí donde fueres, haz lo que vieres» recitaba mi abuela, hablando de adaptarse a lo diferente.

Aquella generación conocia de inmigración, de guerras, de hambre y de huidas.

Sabian de países que fueron alguna vez los» graneros del mundo» y acogían a los expatriados.

Los recibían, los hospedaban, les hacían un sitio, y los adoptaban para siempre. Y esto sigue sucediendo.

En 2014 , se han acogido a mas de cinco millones de refugiados por guerras.

Y lo que no generan las guerras, lo hacen las crisis económicas, que también expulsan a la gente a encontrar nuevos rumbos, nuevos comienzos y oportunidades.

Anoche hablabamos del valor del agradecimiento.

De ese sentimiento especial que nos une para siempre, a aquel que nos tendio una mano y nos hizo un lugar.

Hablábamos de como adaptarse, y de como se llega a un lugar con las manos y el corazón abiertos.

Emigrar me enseño muchas cosas, pero la mas profunda fue la humildad, el respeto y la admiración hacia quien te acoge.

Escribia Mario Puzo, «el tiempo hace estragos en la gratitud, mas que en la belleza»

Ojala los agradecidos nunca dejen de serlo, y los ayudados nunca pierdan la memoria.

Recuerdo mis charlas con Anna, una anciana polaca que compartía salón con mi abuela en una residencia de ancianos en Belgrano hace ya muchos años.

Jamás olvide su relato de como llegó en barco al puerto de Buenos Aires, sin familia, sin conocer el idioma, solo con lo puesto.

Me contaba que los que llegaban solos, se juntaban en los parques y creaban pequeñas familias , que decidian agruparse ,adoptarse y protegerse para siempre.

Asi fue como encontró a 2 chicas que venian de otros paises, y se convirtieron en sus hermanas. Mas tarde también incluyeron a un hermano mayor.

Siempre me conmovió la desesperación, que busca al otro, para seguir adelante. Esa necesidad de proteger y de sentirse protegido.

Con el tiempo, yo también encontré ese parque del que Anna hablaba.

Los niños y las bicis eran la excusa para llegar puntual cada tarde, y así compartir risas, preocupaciones y anécdotas cotidianas.

Y así pasaban las tardes, los meses, los años, y sin saberlo, yo también había formado mi pequeña familia en Barcelona.

Comprendí la necesidad de afecto que genera la distancia y la magia que tienen los parques.

«Donde fueres haz lo que vieres» recitaba mi abuela, hablando de adaptarse a lo diferente.

Pero yo me pregunto…. ¿es que acaso somos tan diferentes?

J Rueda

A mi familia de Torreblanca.