«Los Ofendidos»

 

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_»Ofenderse es de hortera» decía mi padre, sosteniendo que esta tendencia a estar siempre ofendiéndose por todo, resultaba ser la actitud de los hombres débiles.

El fue un hombre que transitó por el mundo ajeno al juicio del otro y mientras avanzaba, desprendía un perfume que olía a libertad.

Liberarse de la opinión ajena resulta ser,  no sólo una experiencia relajante, sino además, suele dejar el sitio libre para muchas otras cosas.

La producción aumenta, la mirada se afila y el trabajo creativo se vuelve mucho más original de lo que había sido hasta entonces.

Sin embargo, hoy se ha vuelto muy común presenciar a una gran cantidad de ofendidos a diario. Nos hemos acostumbrado a que la gente haga un uso excesivo de este derecho, que no es otro, que el de sentirse herido por cualquier cosa, un daño que además, les autoriza a la violencia pública y reinvidicativa con cualquier excusa.

Todos salimos siempre en defensa del ofendido porque intentamos unirnos al club de lo que hoy es políticamente correcto, respaldando incondicionalmente al débil u ofendido y alegando que se daña a gente que posee altos niveles de sensibilidad.

La hipersensibilidad actual, lejos de ser una virtud, es ahora una herramienta política. Promueve  la debilidad y en vez de impulsarnos a la fortaleza, que era la actitud de sacudirse el polvo ante cualquier alusión y seguir adelante, promueve el resentimiento, mueve al  escándalo y justifica la venganza.

Ofenderse rápidamente es un vicio que ya tiene nombre y a esta población de seres que presumen de poseer una sensibilidad extrema se les llama : «copo de nieve» Individuos incapaces de aceptar pacíficamente, que no siempre es posible estar dentro del círculo de preferencia del otro. Algo a lo que reaccionan con una violencia descontrolada, pero justificada por todos.

La promoción de la ofensa ha calado hondo en la política, especialmente en la izquierda, porque los políticos han sabido ver en ella a un instrumento eficaz para conseguir más poder; apelando al apoyo buenista de la masa, que respalda sistemáticamente la violencia del ofendido, haciendo uso de una ceguera a la que creen bondad. 

Esto fue evidente en la reacción de gran parte de la población ante la matanza de Charlie Hebdo. Se justificaba la ofensa musulmana ante las caricaturas de Mahoma y se instaba a respetar de ahora en adelante a aquellos que se ofenden fácilmente.

Todos aquellos que tienen por costumbre pensar y denunciar sin complejos los problemas sociales y políticos reales de nuestro entorno, hoy deben ir disculpándose por cada verdad que dicen, (aunque la digan con infinita ternura), porque a cada paso aparecen los ofendidos, esos que siempre se apañan para encontrar el hueco por donde colarles la demanda y obtener un beneficio.

La ofensa es la táctica perfecta para evitar cualquier verdad. Pruébalo. Verás cómo despista y cambia rápidamente el foco.

Practica ofenderte por cualquier verdad que te atañe y te obligue a repensarte,  y automáticamente verás como el responsable pasa a ser el otro.

Aquellos que antes solían hablar, han escarmentado y hoy permanecen callados o haciendo eco del colectivo de los continuos ofendidos, porque la prioridad para todos es seguir «pareciendo buenos», aunque fomentemos con nuestra aprobación  la proliferación de la injusticia y de la violencia. 

Un filósofo me comentó una vez:

_»Desgraciadamente, frente a cada situación yo tengo sólo dos opciones: o ser bueno o ser inteligente. Estas son las dos divisiones básicas que existen en mi vida»

_… «Y mira que he intentado ser bueno de todas las formas posibles, pero la inteligencia nunca me lo ha permitido»_

_»La falsa bondad y la aprobación ajena son dos cosas que se mantienen indefectiblemente unidas, pero las dos han estado siempre muy lejos de mi.»

Sin embargo, yo siempre observé  bondad en su inteligencia, que con una extraña valentía miraba sin recelo la realidad, arriesgándose aún a la soledad más demoledora, mientras los demás seguíamos eligiendo la compañía cobarde que otorga la ceguera. 

JR

 

«Los ofendidos siempre se apañan para encontrar el hueco por donde colarte la ofensa y aprovechar sus beneficios “ JR 

«EDUCAR LA MIRADA»

«Podríamos decir que al educar estamos repartiendo ojos, porque la Educación será la mirada con la que un ser humano abordará a su entorno y a sus semejantes». JR

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Cuando observo con qué rapidez cambia el mundo en todos los aspectos, me asombro viendo cómo el ser humano va cambiando también con él.

Me pregunto si es el mundo el que ha cambiado, o si ha sido una mirada diferente sobre las mismas cosas, la que ha cambiado al mundo.

Reflexiono sin cesar sobre la importancia que ejerce la educación en nuestros hijos y en cómo ésta es también un arma de doble filo.

La educación adquiere una importancia crucial y a la vez particular en cada cultura porque es la encargada de moldear la mirada con la que las personas de un determinado ámbito mirarán al mundo.  

Este es el punto en donde se vuelve imprescindible decidir qué clase de educación daremos, de acuerdo al tipo de persona que querramos motivar.

Si pensáramos sobre aquello que estamos dando al educar, tomaríamos más conciencia sobre cómo lo estamos haciendo y de la gran responsabilidad que hay detrás de la Educación.

Se podría decir que al educar estamos repartiendo ojos, porque la Educación será la mirada con la que un ser humano abordará a su entorno y a sus semejantes. Será la forma en la que el hombre se desenvolverá ante la adversidad y la diversidad y también la actitud que adoptará frente a todo lo nuevo que irá encontrando en los distintos ámbitos de su vida.

Una educación basada en creencias rígidas y llena de prejuicios, será sin duda un camino lleno de obstáculos para cualquier individuo que tenga que relacionarse con un mundo global y cambiante como éste y se convertirá seguramente en un camino marcado por el conflicto.

Dicen que nos pasamos media vida intentando aprender cosas y la otra mitad intentando desaprenderlas; como si una gran parte de las cosas que aprendiésemos fueran en realidad basura.

Y con el tiempo, intentamos deshacernos de todo aquello que nos limita y que nos bloquea haciéndonos fracasar, en vez de habernos servido para vivir una vida plena.

Desprogramar una mente lleva mucho mas tiempo que programarla porque hay cosas que calan tan hondo, que se vuelven hábito en nosotros, dejándonos ciegos frente a una realidad que ha cambiado desde aquel primer aprendizaje.

Todos sabemos que hay pocas cosas mas difíciles en la vida que deshacernos de los malos hábitos, porque son aquellas costumbres que el cuerpo y la mente hacen suyas a fuerza de repetición y que se vuelven mecánicas. Conductas que poco a poco empiezan a prescindir de nuestra voluntad y pasan a regir nuestra vida.

Un mal hábito es el fruto de muchos años de repetición y esto mismo sucede con los pensamientos y los prejuicios. Quizás por eso nos resulte tan difícil desaprender aquello que tantas veces hemos repetido, sin detenernos a pensar.

Los patrones adquiridos con la educación generan una forma estructurada de mirar, convirtiendo a los distintos tipos de educación en una lente específica a través de la cual se enseña a ver de un color particular a una existencia, que está llena de colores distintos.

La educación no sirve sólo para aportar conocimientos técnicos e información, sino que actúa como un moldeador de nuestra manera de ver todas las cosas de una determinada forma.

Sin embargo, la mirada que nos aporta la educación es fundamental para poder desenvolvernos en nuestra cultura y construir nuestro propio mundo, pero cuánto mas amplia sea esa forma de mirar, mejor podremos hacerlo.

Me asusta ver como en muchas ocasiones la Educación sirve para enturbiar miradas, en vez de ser usada como un generador de inteligencia.

Cuántas veces confundimos a la transmisión de creencias con educación y coartamos en los niños y en los jóvenes su capacidad de duda y de descubrimiento, dándoles supersticiones, como si fuesen verdades absolutas e irrevocables.

Cuántas veces tergiversamos a la religiosidad con el sectarismo, cultivando en los niños prejuicios hacia lo diferente, que despiertan un sentimiento de superioridad frente a quien no pertenece a su grupo, en vez de darles la oportunidad de conocer a las distintas culturas, además de la propia, sus escrituras, su historia, su contexto y su época, permitiéndoles reflexionar también sobre la caducidad de todas las normas antiguas y caducas que estas culturas profesan aún en la actualidad.

Debemos generar en los jóvenes a través del conocimiento y de la información de la que disponemos hoy, la capacidad de detectar las distintas formas con las que antiguamente se manipulaba, se regía y se protegía a los pueblos primitivos de los peligros existentes y a las que hoy se necesita urgentemente erradicar.

¿Poseemos acaso la valentía suficiente como para reconocer ante nuestros niños y jóvenes que no estamos seguros de la utilidad de muchas de las cosas que hemos aprendido y de que sería útil repensarlas juntos?

¿O seguiremos perpetuando y heredando la incoherencia a las generaciones futuras?

¿Les estamos enseñando que nosotros también estamos dispuestos a dudar y a seguir buscando, aunque seamos ya mayores? ¿Les mostramos alguna vez que nuestras mentes siguen vivas y que nuestros corazones están aún despiertos como los suyos?

Sería prudente enseñarles a los niños que todos los sabios fueron siempre personas humildes, ya que sólo quien es consciente de su propia ignorancia es capaz de descubrir algo nuevo.

El erudito no es aquel que descubre, sino el que repite aquello que otros han descubierto.

El inmovilismo del profesor y el prestigio del erudito se debían a que antiguamente la distancia entre un descubrimiento y otro era tan grande, que un profesor podía enseñar lo mismo durante toda su vida, sin que su veracidad estuviera jamás en duda.

Pero hoy los eruditos ya no son necesarios porque los cambios son tan veloces y la información sobre los nuevos avances llega tan rápido. que aquello que ayer era cierto, hoy ya es viejo.

Por eso es que los antiguos sistemas basados exclusivamente en la memoria (alumno loro), han dejado ya de ser útiles y el aprender a pensar y a repensar lo pensado, se ha vuelto urgente.

Debemos también enseñar a imaginar aquello que vendrá. Aquello que aún no conocemos y que sólo una inteligencia despierta será capaz de descifrar. Los alumnos necesitan a gente que los ayude a pensar por sí mismos y a desarrollar su  inteligencia creativa para encontrar formas diferentes de ver las mismas cosas y poder convertirlas mañana en algo distinto.

Necesitamos a gente humilde, sabia y buscadora, que contagie estas virtudes a sus alumnos.

Deberíamos dejar de condenar a la duda y comenzar a incentivar esta capacidad, tan necesaria para cualquier tipo de evolución, tanto científica como humana.

¿Estamos confundiendo acaso los términos «instrucción» con «educación»?

La instrucción es aquella formación que moldea a personas según un patrón, convirtiendo al proceso educativo en una gran fábrica de mentes iguales, concebidas para funcionar de una manera determinada, sin dejar lugar para la originalidad.

¿No son acaso los jóvenes esas personas destinadas a aportar una mirada nueva, dotada de nuevas inquietudes y de nuevas soluciones?

La ciencia nos ha demostrado todo lo que ha sido capaz de alcanzar dudando de todo. Los progresos están a la vista y los avances son la prueba perfecta de que toda observación desde un lugar diferente, siempre ha aportado nuevas soluciones a los problemas de este mundo.

Sentir que estamos educando la mirada de los nuevos ojos que tendrá el mundo, debería de ser suficiente para despertar a las conciencias dormidas de los educadores: padres y profesores, porque no hay nadie que quede fuera de esta gran responsabilidad.

Es hora de hacernos responsables de la manera en que queremos que estos nuevos ojos miren al mundo y de buscar la manera de motivarlos.

Necesitamos miradas educadas en la inteligencia, en la justicia, en la diversidad, en la tolerancia y en la valentía, que sean capaces de construir puentes, en vez de seguir perpetuando barreras.

Ya no hay fronteras para aprender ni para desaprender, sólo el tiempo nos limita; pero si al irnos hemos sido capaces de dejar en este mundo a una sóla mirada libre, habremos logrado trascender también la limitación del tiempo.

JR

«La Trampa Feminista»

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_»Me siento mucho mejor con un palo entre las piernas» _ Así empezó su discurso Madonna, tras haber recibido el galardón a la»Mujer del año 2016″ y sin ser consciente de que este tipo de nombramientos, impulsan y fomentan como ejemplo a quien los recibe.

Y continuó su discurso como si nada, hablándole a mujeres que desean ser respetadas y valoradas en el mundo profesional y académico, por sus ideas y por su trabajo.

Ya nos había sorprendido a todos su fervorosa vena política a favor de Hillary Clinton, cuando prometió que si la votaban, ella les haría una felacion a todos los hombres. Por suerte se ha librado de hacerlo y quizás hayan sido las mismas mujeres, quienes lo evitaron a toda costa, votando desesperadamente por Trump para proteger a sus familias. Porque no debemos olvidar que Hillary Clinton casi pierde a la suya por algo parecido.

Cuando las mujeres inteligentes de este planeta observan este tipo de contradicciones, que se llevan por delante a todos los ideales por los que han luchado tanto, se llevan sin duda las manos a la cabeza y lamentan haber confiado a seres tan perjudiciales, algún tipo de responsabilidad y de representación.

Si Madonna es el estandarte de la mujer del año 2016 y abre su discurso diciendo que se siente mucho mejor con un palo entre las piernas, significa que todo el trabajo que las mujeres han hecho en Occidente por dejar de ser sólo un agujero para el palo entre las piernas, fue inútil.

El problema con el feminismo actual es que ha perdido completamente el rumbo. Se ha descarrilado de aquellas vías que guiaban a la mujer hacia un destino brillante e inteligente, para volver a enterrarnos a todas, debajo de la misma basura de siempre.

¿Qué opinarían aquellas maravillosas mujeres que lucharon por nuestro derecho al voto y por tantos otros de los que hoy disfrutamos, si hubieran oído ese discurso?

Yo estoy convencida de que al palo, se lo hubieran embocado a esta rubia en la cabeza.

JR

«¡Discriminación!»

«El riesgo que existe en realidad con el uso intensivo de algunas palabras como «discriminación» es que cuando comienzan a significar tantas cosas distintas, terminan muchas veces, sin significar nada en absoluto. Con tanto uso, vamos perdiendo el foco de aquello que en realidad querían denunciar y se pierden aquellas ocasiones puntuales en las que realmente habría que emplearlas sin dudar.

Seguramente en nuestros días siga existiendo la misma discriminación que hubo siempre, pero si a todo lo que nos sucede le llamamos discriminación, entonces la discriminación real comenzará a pasar desapercibida.» JR

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Cuando una palabra se pone de moda nos toca aguantarla hasta en la sopa. Y así sucede últimamente con esta palabra que parece ser hoy suficiente, para cubrir cualquier vacío disponible.

Cuando alguien no desea cumplir con alguna norma siempre puede gritar ¡Discriminación! y mágicamente será liberado de cumplir con aquella normativa que le incomoda o con cualquier condena vigente.  Ante esta acusación toda obligación parece ceder milagrosamente de la misma manera en que se le abrieron a Moises las aguas del Mar Rojo,  ya que al pronunciarla funciona igual que la clave de Aladino que abría todas las puertas. Y esta táctica la usaron sin reparos, los abogados de O.J Simpson para liberarlo de su condena por asesinato.

Cuando una mujer que trabaja en el Parlamento se niega a asistir al trabajo vestida de parlamentaria porque prefiere lucir escotes de fiesta,  puede entonces gritar_  ¡discriminación!, convocar una marcha de protesta, cortar la avenida, hacer llegar tarde a toda una población al trabajo y aún así resultar intocable, porque cualquier sanción que reciba la señora, podría ser también considerada como una discriminación mas.

Esto también sucede cuando una republicana insulta a Michelle Obama en las redes sociales, haciendo comentarios desagradables contra la primera dama americana. Y a esta terrible ofensa la llamamos también discriminación.

Sin embargo, cuando a Trump se lo compara con un pájaro con el que casualmente comparte peinado y color, nadie grita discriminación, y no sólo eso, sino que además, compartimos alegremente la broma en Facebook, sin darnos cuenta de que comparar a Trump con un pajarraco, también podría considerarse igual de discriminatorio que comparar a la inteligentísima Michelle Obama con un simio.

Es cierto que a  veces resulta mas cómodo alegar discriminación que admitir nuestra propia falta de talento, de mal gusto, de educación, de capacidad o de recursos. Y sin duda, es mucho mas fácil decir que alguien no me contrata para un puesto de trabajo porque me está discriminando en algún sentido, que reconocer que quizás yo no esté lo suficientemente cualificado para el puesto. Y a veces sucede, que no es discriminación lo que me ocurre, sino que simplemente  yo no soy lo que buscaban. ¿Será acaso no encajar en un perfil de búsqueda también discriminación? 

Para las mujeres es importante entender que a veces resulta necesario contratar a personas que no se quedarán embarazadas a los seis meses de trabajo, ni pedirán licencias interminables y reducciones de jornadas, ni faltarán al empleo por las recurrentes enfermedades de los niños, ni alegarán siempre como excusa aquellos problemas que tenemos las mujeres en nuestro intento desesperado por compaginar jornadas intensivas de trabajo, con una vida familiar igual de exigente. Lo cierto es que la empresa teme a las mujeres en edad de maternidad y eso todos lo sabemos, pero es necesario decirlo sin complejos, no para condenar a las empresas, sino para encontrar una solución.

Lo preocupantes es que ahora hemos permitido que los empresarios nos teman aún mas, gracias al abanico de posibilidades que nos ha otorgado este nuevo derecho a declararnos discriminadas ante cualquier exigencia.

Hoy se le han facilitado al empresario muchos mas motivos que antes para temer y evitar a las mujeres, aunque seguramente mi observación sincera se ganará  las críticas de todas aquellas mujeres adictas a la discriminación y a la perpetuidad del  victimismo femenino. ( que en algunos casos es real, pero en muchos otros es falso)

Otra costumbre actual es la de confundir a la discriminación con la violencia, que aunque en ocasiones se dan juntas, no siempre están relacionadas. Violentos y locos, los hubo siempre y en todos los ámbitos; enfermos de celos, gente primitiva o psicológicamente inestable, destripadores, asesinos, fanáticos religiosos, ociosos, degenerados, violadores y pederastas. Pero antes, esta información quedaba archivada en las comisarías por falta de pruebas o por carencia de legislación y de cultura, y se silenciaba en los orfanatos, en los gimnasios, en los internados, en los pueblos, en las parroquias o en las familias; en vez de circular públicamente por la red, como sucede en nuestros días.

No es que la cantidad de locos haya aumentado, sino que ha aumentado la cantidad de población en general, sumado a que ahora, las barbaridades de los locos de la superpoblación se difunden global y masivamente al instante. Pero la violencia en la mayoría de los casos sigue siendo solamente violencia contra aquel que se encuentra disponible.

Otras veces ocurre que las cosas que nos suceden no son actitudes discriminatorias, sino simplemente evidencias de que no somos lo suficientemente guapos, o inteligentes, o capaces, o lo buenos que creíamos ser para acceder a determinadas cosas.  Y cuando logras comprender esto, aprendes que las cosas que pasan en este mundo no siempre son contra ti  y que a nadie le importa tanto en realidad, ni tu color, ni el tono de tu rubio para privarte o darte la llave de la Casa Blanca.

JR

«La Permeabilidad del Derecho»

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No es extraño que en estos tiempos tan populistas se nos obligue a presenciar argumentos tan confusos como la necesidad de blindar los derechos. Se va acostumbrando poco a poco a la gente a escuchar las incongruencias mas grandes, sin mostrar siquiera una mueca de cortocircuito.

Vamos por la vida intentando no desentonar con la tendencia buenista del momento, apoyando la necesidad de privacidad que exigen los concursantes de gran hermano, la tolerancia que se merecen los fundamentalistas y los salarios que le corresponden a aquellos que no están interesados en levantarse a las 6 de la mañana para coger un tren y pasar 8 horas en la oficina.

Mis precarios conocimientos sobre derecho me habían llevado a entender que el derecho no existía como un ente aislado en una sociedad, sino que era un producto generado por una serie de obligaciones, que al cumplirlas debidamente, generaban a su vez tu derecho.
Para mi este sistema funcionaba de la misma manera en que funciona una ecuación matemática, que mientras respete los valores siempre mantendrá inalterable su resultado. Pero que si los valores variaban aunque fuese sólo en una milésima, el resultado inevitablemente cambiaba.

El blindaje que proponen los estrategas populistas supone establecer al derecho como algo inamovible y no como a un resultado permeable a los cambios en las obligaciones de los individuos, es decir, ¿Cómo proponer siquiera el blindaje de un derecho si las obligaciones de los individuos han cambiado? ¿Es posible mantener inalterado aquello que inevitablemente depende de la sustentabilidad que le otorga la obligación?

La juventud tiende a creer que ha llegado a un mundo lleno de derechos, como si éstos hubieran sido el resultado del séptimo día de la Creación. Al terminar Dios con la naturaleza y con el hombre, en vez de descansar, se dedicó a crear todos los derechos de los que hoy ellos disfrutan, sin sospechar siquiera que todos esos derechos sobre los cuales descansan, fueron creados por las obligaciones que se impuso a si mismo el hombre.
Y cuando estos mismos jóvenes miran hoy el telediario descubren sin ningún atisbo de curiosidad profunda, que en Aleppo por ejemplo, no hay derechos, por lo cual presuponen que aún quedan en este planeta, algunos sitios todavía en obras.

Si nos centramos en los derechos del niño por ejemplo, estos nacen como resultado de las obligaciones que se impusieron a los padres y sin este acuerdo previo, el derecho del niño no hubiera nacido nunca.

Tu derecho por lo tanto, es el producto de un esfuerzo previo y el cumplimiento de este esfuerzo es sin lugar a dudas, quien te garantiza el derecho.

Cuando vemos actualmente a niños de 10 años en estado de ebriedad en los parques municipales, todo nos dice que su falta de derecho a estar sobrios con 10 años, se debe a la carencia de responsabilidad de sus tutores en cumplir con su obligación de padres. Y al no cumplirla, el estado es quien debe asumirla para garantizar al niño su derecho, pero no olvidemos que el estado se mantiene con las retenciones salariales de esos trabajadores que se levantan a las 6 de la mañana para coger el tren y pasar 8 horas en la oficina. Por lo cual, la irresponsabilidad de unos la pagamos todos, porque nos implica una retención mayor en el salario y en los impuestos, a todos aquellos que además se toman el trabajo de educar a sus hijos.

Pero desgraciadamente en estos tiempos tan populistas se confabula a las masas bajo un concepto erróneo sobre el derecho que no incluye a ninguna obligación. Este es el daño que se le hace a conciencia a un ser humano, acostumbrándole a vivir siempre desagradecido, exigente y desocupado y creyendo que se lo merece todo sin tener por su parte ninguna obligación.

En el mundo del buenismo europeo, aquel que no desea trabajar vive tranquilamente de subsidios y el pensionista que trabajó toda su vida pagando con sus impuestos la escuela y la sanidad pública del vago actual, vive sin nada.

Pero tranquilo, que nada te turbe, que nada te afecte, que nada te importe y sobre todo, que nada nunca te incomode, ni te haga salir de este mundo de los buenos en los que el populismo va sumergiéndonos a todos, utilizando a la pobreza como a un arma de destrucción masiva dirigida hacia el sistema y hacia todo aquello que pueda llegar a acabar con la pobreza.

Porque si la pobreza se acaba, de qué vive el populismo?  Es por eso que la preserva, la multiplica y la enciende, haciéndonos creer a todos que ellos son los buenos y los que dan empleo, el enemigo.

La tendencia es sin embargo, mantenerse ciego, digo bueno, y blindarse bien.

JR

«Vivir la Ideología»

(Carta anónima encontrada en el metro de Madrid, linea 1)

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Señor Antonio Antisistema:

En su caso,  lo mejor sería recetarle un viaje a Medio Oriente con carácter urgente. No hay allí mucho para ver, porque el Isis y el Daesh se han ocupado alternativamente de destruir lo poco que quedaba, para que el pueblo no pueda subsistir, ni siquiera del turismo. Tampoco hay carreteras, ni hospitales, ni internet, así que le recomiendo que vaya curado de casa, despedido y con un calzado apropiado.

Este es un viaje interesante a la Edad Media pero sin fuegos artificiales, ni desfiles típicos  de esos asquerosos parques temáticos americanos que usted detesta. Allí no hay cabida para el capitalismo y tampoco abunda ningún tipo de progreso.

De esas películas de Hollywood que tanto odia no hay allí ni rastro, ni siquiera encontrará a ninguno de esos humanistas que le repugnan tanto. En esas tierras la única corriente es el Islam, que predica una política antiprogreso igualitaria, enemiga de la Democracia y del sistema capitalista,  en donde nadie tiene nada y menos aún derechos.

Se dice por ahí que no hay tratamiento mas recomendable que irse a vivir  al fin el sueño de uno. Estoy seguro de que la va a pasar bomba y quizás jamás regrese a Occidente, ni a tener que lidiar con la basura de este sistema que le resulta tan repugnante. Después de todo,¿quién necesita Democracia en el paraíso?

Si hay alguno al que usted no le caiga bien, no habrá juicio, ni gastos de abogados, ni ninguna de esas tonterías judiciales que tanto le molestan. Allí se corta por la yugular directamente, con pulso firme y rapidito; así que por las dudas le recomiendo circular callado y haciendo todo aquello que le manden.

Ya verá como no hay nada mas relajante que viajar para poder vivir su ideología y dejar al fin de ser un hipócrita antisitema, viviendo en el mundo capitalista y con derecho a un abogado.

«La verdad libera» decía Cristo, ( pero a ése, por las dudas tampoco le mencione entre los  lugareños…)

¡Buen viaje y mucha suerte! ¡Y a disfrutar a tope de su ideología!

 

Saludos,

El gurú del discurso a la vivencia.

 

 

 

«¿Rebelde o Político?»

«El sustento del poder no es la acción, sino la promesa». JR

Considero que las distintas actitudes que los seres humanos tienen a hacia todas las cosas, son independientes a la profesión que ejercen. Y suelo ver muchas veces, a rebeldes que se dedican a la política y a políticos que se dedican a la revolución. 

A pesar de que la rebeldía se haya ganado muy mala prensa, a causa de todos aquellos que dicen ser rebeldes y que en realidad no lo son, este concepto antiguamente solía representar ideales mucho mas nobles de lo que hoy se presume. Un rebelde tenía mas que ver con la construcción de un nuevo modelo que funcione, que con la destrucción que impone como norma la revolución.

La diferencia entre ser un político y ser un rebelde, es que el rebelde  busca hacer bien su trabajo y  se mantiene en un constante esfuerzo hacia la excelencia. Suele ser un buscador nato en cualquier profesión en la que ocupe su vida. A veces puede caer mal a la gente porque tiende a ser demasiado sincero o realista, y principalmente, porque su intención no está dirigida hacia la complacencia de las masas, sino a buscar mejores opciones en cualquier ámbito en el que se encuentre. Considera que su primer compromiso, no es el de alimentar su propia vanidad a fuerza de popularidad, sino el de cumplir con su función lo mejor posible.

El rebelde es consciente de que a veces las masas le amarán y de que otras veces le odiarán y considera a estos dos resultados, como daños o beneficios alternativos y colaterales inevitables a toda acción. Es cierto que muchas veces su implicación incomoda o disgusta, pero su intención en realidad, aunque a veces no compartida, anhela el bienestar colectivo.

El político en cambio, es aquel ser humano que dedicándose al rubro que sea, sólo busca agradar.  Ser político no significa tener un cargo en el gobierno, sino ser poseedor de una particular forma de ser. La búsqueda constante de conseguir aprobación, acarrea consigo a veces un gran nivel de popularidad y de aceptación entre la población, pero no siempre está impregnada de buenas intenciones.

En su búsqueda de popularidad el ser político se atreve a proponer las cosas mas absurdas, con tal de que su público le aclame, pero sin tener en mente ningún plan coherente para llevarlas a cabo y esto sucede porque en realidad, el ser político no está interesado en la acción constructiva, sino en conseguir poder. Y el sustento del poder no es la acción, sino la promesa.

 La promesa alimenta la afinidad de las masas mucho mas que la realidad, porque mientras la promesa es dulce, la realidad sabe a esfuerzo y a trabajo. 

A diferencia de lo que muchos creíamos, siempre hubo muchos mas políticos en la revoluciones y movimientos populistas y muchos mas rebeldes en la construcción de una sociedad ética y justa. Pero solemos confundirlos a menudo, pensando que el rebelde es aquel que promete y el ser político es el que hace, mientras sucede generalmente lo contrario.

El rebelde es el hombre que realiza su trabajo a conciencia (¿hay mayor rebeldía que esa?) y el político es aquel que ansiando solo el poder, promete y encanta, pero sin la intención de hacer ningún esfuerzo.

JR

«La Muletilla Divina»

«De nada nos sirve acabar con Dios, si aún no hemos gestado en nosotros a una inteligencia capaz de prescindir de él.»   JR

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Una muletilla es un término que se utiliza como apoyo cuando la palabra adecuada no se encuentra o no existe aún, casi como un tic del cual uno no puede librarse. Y seguramente éste haya sido el mismo motivo que hizo que Dios apareciera en un principio y que lo vuelva a hacer cada vez que no encontramos otra respuesta en la que apoyarnos.

Saramago expresaba que las religiones eran la causa de todos los problemas de la humanidad y comparto con él esta afirmación sobre ésta y muchas otras formas que ha inventado el ser humano para dividir a los hombres y enfrentarlos entre sí, basándose en sus diferencias ideológicas, que nos sirven siempre de excusa para todo tipo de violencia.

Según algunos la existencia de Dios se debió a la necesidad de protección y de orden que necesitaba el individuo, que habitaba demasiado expuesto a los peligros y a los sufrimientos a los que nos somete a todos la vida y frente a los cuales no encontramos ni respuesta ni consuelo.

La necesidad de orden también se volvió imprescindible para preservar a la especie, y fue la forma de civilizar lo incivilizado; a ese ser humano salvaje y violento que sólo aprende y se controla cuando teme a un castigo o se siente observado. ¿Qué mejor control entonces, que amenazarlo con aquello desconocido y que jamás alcanzará a conocer en esta vida?

Hoy en dia la ley ha suplido al castigo divino, aunque no resulte ser lo suficientemente efectiva como para acabar con la violencia y el primitivismo, y definitivamente no resulta ser tan eficaz como aquel ojo que lo observaba todo y que si no te castigaba en este vida, te castigaría en la siguiente.

Siendo conscientes de que somos todavía una especie primitiva, considero que aún no es tiempo de prescindir de Dios y aunque las civilizaciones mas avanzadas de Occidente ya lo hayan reemplazado por otros consuelos, Dios sigue siendo necesario para aquellos que no son capaces de comprender, ni de analizar sus propias conductas y comportamientos, ya sea por falta de voluntad, o por la carencia de oportunidades.

¿Cómo es posible pensar en dejar a Dios, sin que haya nacido El Hombre?

Si nos remitimos a los casos conocidos, en los que se intentó por fuerza hacer desaparecer a Dios, tenemos como ejemplo al comunismo ateo, que no logró con esta supresión la aparición de un hombre inteligente, porque sus formas de dominio variaron sólo en algunos puntos con respecto al dominio religioso; degradando al ser humano a niveles igual de profundos que aquellos que alcanzaron las religiones establecidas; sometiendo y esclavizando la libertad esencial que conforma a todo ser humano.

La inteligencia es incapaz de nacer en un hombre degradado, y sólo aparece en el hombre que percibe su capacidad para elevarse hacia nuevas dimensiones. Por lo cual el ser inteligente no logró aparecer con la propuesta atea del comunismo.

El daño que el comunismo ateo hizo al ser humano no fue inferior al daño que le han hecho las religiones. Y el comunismo ateo se derrumbó porque le faltó un Dios que lo mantuviera intocable. Este Dios ausente, se suplió con el endiosamiento de los dictadores a los que se convirtió en seres absolutos e incuestionables, y en cuyo nombre se podía llevar a cabo toda clase de delitos, sin la obligación de dar explicaciones coherentes, mas que aludir a la voluntad de un «hombre Dios» igual de irrefutable que su predecesor. Pero ese«hombre Dios», cuánto mas tirano se volvía, mas humano se mostraba a los ojos del pueblo. Porque el hombre primitivo tiende a divinizar a todo aquello que le resulta inalcanzable; (siendo la valentía aquello que le resulta mas lejano y la violencia aquello que encuentra mas humano). Por lo cual, cuanto más humano se volvía el tirano, más se alejaba de su posición de Dios incuestionable y admirado. 

¡Gracias a Dios! sigo repitiendo, sin saber a cual de todos ellos le estaré agradeciendo. Y mientras reflexiono sobre la cantidad de opciones que poseo al invocar a Dios, escucho aquel susurro  Nietzschiano, que adelantándose a su tiempo decía: «Dios ha muerto».

Desgraciadamente, esto sólo ha sucedido para aquellos que como él, fueron conscientes de la posibilidad de un nuevo nacimiento; el nacimiento de un nuevo ser humano que dejaría de necesitar controles externos y muletillas divinas para afrontar los misterios de la vida, como Hombre Inteligente. Cuando este ser humano, capaz de regularse a si mismo aparezca, entonces todas nuestras muletillas divinas se volverán innecesarias.

JR

«El hombre primitivo tiende a divinizar a todo lo que le resulta inalcanzable, siendo la valentía aquello que le resulta mas lejano y la violencia aquello a lo que encuentra mas humano» JR

«Make Cuba great»

«Hoy en su día importante para Cuba y el momento de decidir si esta muerte dará nacimiento a un santo, a un villano, o a un aprendizaje». JR

 

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(imagen de la Habanna 2016)

 

La tardía muerte de Fidel Castro ha alegrado a muchos y ha puesto en evidencia a todos aquellos que aún hoy, apoyan sus ideas y sus métodos. Las confrontaciones en las redes sociales están hoy a la orden del día y los medios de comunicación disfrutan con la explosión que generan este tipo de noticias, tan rentables para algunos y tan necesarias para otros.

El muestrario de opiniones variadas en los medios, lejos de llenarnos de ira, deberían servirnos a todos para identificar claramente quienes son esas personas con ansias de poner en jaque a nuestras Democracias, y por supuesto, para mantenernos cautelosos y preservarles alejados de nuestras instituciones. 

Después de 90 años, finalmente Castro concreta su partida y los cubanos que han sufrido su tiranía se alegran, como nos alegramos todos, cuando desaparecen aquellos individuos que han sometido, asesinado y esclavizado a sus pueblos en la pobreza.

Ojalá que esta partida nos sirva para aprender cómo terminan siempre las ideologías cuando caen en manos de gente con ansias de poder y de revancha y sin ninguna intención de construcción ni de progreso.

Quizás antes de proseguir su viaje al infierno, Fidel tenga la oportunidad de encontrarse con Ernesto Guevara por el camino; aquel a quien consideraba su amigo y su compañero de lucha, y a quien se comenta que mandó matar por poner en duda muchas de sus políticas de gobierno.  Esta muerte no resultó extraña para todos aquellos que sabían que Stalin había hecho exactamente lo mismo con Trotsky en México y con Lenin ( a quien envenenó en pequeñas dosis manteniéndole lo suficientemente enfermo, como para no interferir con su mandato).

Suele suceder que después de una revolución asumen el poder personas que no están capacitadas para construir nada nuevo y es por eso, que todas las revoluciones que triunfaron en su día y que fueron gobernadas luego por los mismos líderes revolucionarios, han estado siempre condenadas al fracaso de los ideales que promovieron en un principio, entre ellos el ideal de libertad para el pueblo oprimido.

Hoy en su día importante para Cuba y el momento de decidir si esta muerte dará  nacimiento a un santo, a un villano, o a un aprendizaje.

«Make Cuba Great» es mi deseo para todos los cubanos.

JR

 

 

«Nadie va a salvarte»

«La responsabilidad es la herramienta mas poderosa y espiritual con la que podríamos dotar a nuestros hijos» JR

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«Rezar no es suficiente» sonó como una frase dura en boca del Dalai Lama para aquellos budistas que pensaban que ser un Budha suponía sólo dedicarse a la vida contemplativa y observar con pasividad todo el dolor del mundo.

«Rezar no es suficiente» porque nadie va a salvarte, sino que tienes que hacerlo tú mismo.

Tomar conciencia de la soledad que implica el hacernos responsables de nuestra propia vida es quizás el primer paso para comenzar a serlo. Estamos solos y si no aceptamos este hecho siempre viviremos siendo esclavos de los demás.

Nos han educado y condicionado para esperar a que otro nos dé aquello que debemos conseguir por nosotros mismos. Y nuestras religiones han motivado esta tendencia a volvernos personas que piden y que esperan una salvación que tiene que venir siempre desde fuera y de una forma mágica; fomentando así la tendencia a la inmovilidad que produce cualquier espera que implica aguardar una salvación que nunca depende de ti.

La educación es una entrega bondadosa en esencia, pero el adoctrinamiento religioso es muchas veces una forma de transmisión de dependencia con buenas intenciones, entre ellas la de abastecer de protección divina al niño. Este sistema anima a los hijos a enfrentar al mundo teniendo siempre a un salvador a mano y este condicionamiento es el que después sigue guiando nuestra vida adulta  y algo contra lo que deberemos luchar si de verdad queremos ser libres y valernos por nosotros mismos.

Es extraño que impulsar a los hijos a ser valientes y a mirar a la cara a una vida hecha de misterios para los cuales no tenemos respuestas, no sea aún en nuestros días de Ciencia  y de Tecnología la manera mas sensata de educarles; enseñándoles a hacerse responsables de encontrar las soluciones a los problemas que nosotros mismos nos hemos generado.

Sin duda creo que la responsabilidad es la herramienta mas poderosa y espiritual con la que podríamos dotar hoy a nuestros hijos.  

Los líderes políticos y religiosos se empeñan en crear nuevas estrategias de dependencia, recomendando a sus fieles el voto o  el rezo y reduciendo nuestra responsabilidad a una pasividad hipnótica que implora una acción reparadora externa y evita el hacerse responsable de una realidad que nos nombra y nos necesita a todos.

Se induce así a pensar que la oración, que produce un efecto relajante y necesario en algunas ocasiones, suplirá a la acción. Cuando en realidad estas dos energías son complementarias; debes rezar cuando lo necesites pero luego debes hacer, porque en realidad eso es lo que se necesita.

Sin embargo, solemos confundir los conceptos y seguimos promoviendo a personas dispuestas a esperar a que alguien más les salve y así como continuamos criando irresponsables, dependientes, personas que culpabilizarán a otros de sus propios fracasos, y que estarán siempre predispuestas a que un ser mágico cambie las cosas que debería cambiar él mismo en su vida.

Rezar no es suficiente porque ha llegado el momento de empezar a mirar al mundo con nuestros propios ojos y de dudar de todos aquellos viejos condicionamientos que nos han llevado a creer que ningún hombre es capaz de salvarse a si mismo y al mundo que ha creado a su semejanza.

Todos aquellos dioses a quienes adoramos nunca fueron rebaño sino individuos independientes. Y la suya fue una independencia que no nació de la tendencia a la espera pasiva, sino que emergió de la acción responsable que siempre está cargada de valentía.

JR

«Sé tu propia luz»   (últimas palabras de Gautama Budha a su discípulo Ananda antes de morir)