«El Músculo Inútil»

«La alternancia en el uso del músculo es importante porque el uso excesivo de cualquiera de ellos produce tensión y el uso nulo produce atrofiamiento.» JR

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El camina con su camiseta ajustada y su espléndida musculatura cultivada a fuerza de gimnasio; mientras ella carga sola con las bolsas del supermercado, observando desgarbada a aquellos músculos inútiles que sólo sirven para admirar y admirarse frente al espejo.  

Ella cree que mientras el músculo siga siendo sólo un elemento decorativo es inofensivo, pero cuando aquel músculo inútil para el trabajo y que se encuentra siempre descansado se combina con la falta de cerebro, se vuelve un elemento extremadamente peligroso.

Ella sigue andando lento y al pasar por una escuela, oye el sonido de la voz de un profesor que sale por la ventana y que repite siempre la misma lección a sus alumnos, sin intentar despertar a ninguna inteligencia con su discurso. Limitándose a cumplir con el temario que le marca el Ministerio de Educación de «cómo educar a nuevos loros», que muy pronto descubrirán también, el duro entrenamiento que requiere llegar a tener un músculo inútil escondido dentro del cráneo.

Los políticos necesitan y fomentan este tipo de enseñanza para poder gobernar tranquilos porque el tipo de personas que genera, suele ser gente muy manejable y repetitiva  

La alternancia en el uso del músculo es sumamente importante porque el uso excesivo de cualquiera de ellos produce tensión y el uso nulo produce atrofiamiento. Es por eso que la salud se encuentra siempre en ese equilibrio griego, que combinaba al deporte con el arte, la ciencia y la filosofía para lograr el desarrollo de un ser humano completo.

Hoy el músculo se adora y se venera junto al balón, que ocupa un espacio predominante en la cultura actual, de la mano de la prensa rosa, el videojuego y el periodismo tendencioso. Estos son los elementos que la política necesita como arma masiva de distracción, para seguir entreteniendo al pueblo, mientras todo se derrumba a su alrededor.

Siempre me pregunté qué estarían haciendo los romanos mientras su imperio caía, y hace muy poco confirmé que mientras el imperio se derrumbaba, los romanos jugaban. Los juegos, las apuestas y todo el negocio que rodeaba al juego, mantenía al pueblo totalmente ajeno de lo que estaba ocurriendo a su alrededor.

Por eso no es de extrañar que las primeras medidas que toman siempre los gobiernos populistas sean fútbol gratis y entretenimiento para todos.

Cuando logras el atrofiamiento del músculo adecuado, generas a un ser humano que en vez de cerebro, tiene por encima del cuello a un balón. Su vida gira en torno al balón, sus aspiraciones y sus pensamientos giran en torno al balón y sus alegrías, sus odios y sus amores giran también en torno a un balón.

Hay balones para todos los gustos y cabezas que se van moldeando de acuerdo a la forma y al tamaño de cada pelota. Y la sintomatología de esta patología es la de convertir a la forma de tu cráneo en la pelota a la cual veneras, o sea, te vas convirtiendo poco a poco, en un pelotudo especializado.

Esta palabra argentina, describe a la perfección a una persona que de tanto balón, queda  incapacitada para razonar nada que quede fuera de este tipo de redondez deportiva. Un insulto para algunos y sin embargo, sólo un adjetivo que describe a la perfección a un colectivo masificado.

Nelson Mandela sin embargo, supo ver en el balón al elemento de distracción necesario para un pueblo concentrado en el odio y dividido en todos los aspectos.  El balón supo distender la mirada y enfocarla en otro lado, para lograr así un equilibrio que resultó ser tan constructivo como sanador para Sudáfrica.

La llave para la integridad del ser humano reside en buscar siempre un equilibrio y en saber cuando es necesario ejercitar un músculo y descansar otro, para que ninguno se tensione y ninguno se atrofie, sino que todos se enriquezcan en conjunto, como si fueran un engranaje que se necesita y se retroalimenta.

De esa manera, la caída del imperio no nos pillaría nunca por sorpresa y tampoco nos clavarían un gol en el ángulo en el último minuto, que nos derrumbe y nos haga perder el partido por haber entrenado demasiado a un cerebro pelotudo.

JR

«Inmunes al Espanto»

 

«Me enseñan más tus ojos vivos, que todos los libros de los muertos» JR

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Hace unos días acompañamos con gran entusiasmo a gente muy querida en la celebración del Año Nuevo Judío. Durante la cena nuestro anfitrión leyó algunas oraciones en hebreo, que ninguno comprendió, pero que resultaron entretenidas para todos y luego comenzó a relatar la historia del profeta Abraham, para aquellos niños que nunca habían oído hablar de él.

De pronto vi a Marc llevarse las manos a la cabeza escuchando perplejo aquel relato; en el que ese Dios, al cual todos celebraban esa noche, había pedido a su seguidor mas fiel que matara a su único hijo como muestra de fe.

La cara de Marc rozaba el espanto y de pronto me dí cuenta de que todos los demás nos habíamos vuelto inmunes a la crueldad y a la incongruencia, sin percatarnos del daño que hacíamos al intentar heredarlas a nuestros hijos.

«¿Y que pasó entonces? «preguntaba Marc con las manos aún en la cabeza y atento al asesinato.

«Al final, Dios paró a tiempo y le dijo a Abraham que sólo le estaba probando» prosiguió el relato. Pero esto espantó a Marc aún mas.

¿Qué clase de prueba era esta? ¿Qué clase de Dios era ese?

«Tranquilo Marc, nosotros jamás le haríamos caso a un Dios así» intervine yo para  tranquilizarle.

Por un momento me cambié de sitio en la mesa e intenté habitar por un segundo dentro de esa inteligencia aún despierta, que posee la cualidad de escuchar claramente, sin necesidad de dogmas.

«Si este es el Dios al que adoráis, entonces yo estoy en peligro». pensó Marc aterrorizado. «Esta gente desquiciada alaba a un Dios que como prueba de fe les pide a sus fans que sacrifiquen a su hijos».

Luego me trasladé a la mesa de Pascua, en donde el mismo Dios cristianizado, alardea cada año de un amor sin limites, que le ha llevado a enviar a su único hijo a morir crucificado por nosotros.

¡Pero qué manía esta de amar, siempre matando a los hijos!

Todos estos amores psicóticos se propagan y se alaban sin descanso, hasta que logran hacerte entrar en una ceguera colectiva, en la que semejantes incongruencias dejan de sacudirte y empiezas entonces a aceptar al amor psicótico como divino.

Y así es como la mas siniestra de las películas de terror, se transforma entonces para nuestros ojos ciegos en la mas sublime de las historias de amor.

Aún le falta al pobre Marc enterarse de que la religión de la paz ( el Islam)  ofrece también a sus propios hijos a inmolarse en los mercados en pleno siglo 21. Y descubrir con espanto cómo las madres entregan en una ceremonia religiosa a sus hijas pequeñas, junto a sus tías y a sus abuelas, a Alá como muestra de fe.  Le colocan entre todas el chaleco bomba y una furgoneta recoge a la niña para trasladarla al mercado, en donde se llevará a cabo la gran prueba de amor.

Así transitamos a ciegas por este mundo religioso que esconde a tantos peligros; inmunes al espanto y sin llevarnos las manos a la cabeza por nada que valga la pena.

Exaltando sin rubores la incongruencia  y haciendo alarde de tradiciones perversas, como si perpetuar la ceguera fuera un trabajo sagrado.

Y apagando sin reparos ni remordimientos, a las pocas inteligencias que aún están encendidas y que son lo único salvable y a lo que sin embargo, no salvamos. 

JR

 

«La Adversidad como Valor»

¿Será acaso la adversidad aquello que descubre a la felicidad, como sucede con todos los demás opuestos? JR

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«Hoy ha sido mi peor día» decía mi hijo antes de acostarse.

Un niño mayor le había destruído la pequeña casita que Marc había construido con ramas en el patio del colegio y luego le había cogido de los pelos y le había hecho comer arena.

Sin duda éste había sido el peor día para él, porque la adversidad no es algo que le resulte cotidiano, pero muy pronto será algo que deberá aprender a identificar y a transformar en otra cosa.

Vivimos dentro de una sociedad en donde la adversidad se condena y la felicidad se ha puesto de moda. Y lo ha hecho como sucede con todas las modas, con esa frivolidad tan característica que posee toda quimera.

Todo aquello que represente un esfuerzo o una dificultad se descarta rápidamente, como si el proceso de la felicidad pudiese suceder, sin contener a la adversidad dentro de su ecuación.

Hoy el lema es ser feliz a cualquier precio y eso implica descartar sistemáticamente todo aquello que moleste o incomode o que implique un esfuerzo demasiado grande, al que se entiende hoy, como a un impedimento para llegar a una felicidad; que al final siempre resulta ser poco probable y duradera  y además sumamente degenerativa.

Este tipo de felicidad pop, degenera a un ser humano que descarta al dolor, a la superación de la adversidad y al esfuerzo, como si se tratara de una peste sumamente contagiosa e inútil. Sin entender que el malinterpretado mensaje Budista de evitar el esfuerzo para que todo suceda naturalmente, nace de un concepto de opuestos, en el cual se exige soltar el esfuerzo, recién después de haber llegado al máximo nivel de esfuerzo.

¿Cómo soltar aquello que no se posee? ¿Cómo dejar aquello que jamás se ha tenido? 

¿Qué reto supone para alguien que nunca se ha esforzado, dejar el esfuerzo? 

Si la vida se rige por los principios de tomar y soltar, la adversidad y la felicidad no serán tampoco la excepción.

Siempre me ha asombrado como aquellos países que han tenido los climas y entornos mas adversos, han generado a los pueblos mas fuertes y cómo aquellos lugares con los climas mas suaves, han generado a poblaciones en donde el esfuerzo no ha sido la constante y en donde el resultado es siempre un pueblo flojo y entregado al menor esfuerzo, que rehuye del trabajo y se preserva de la adversidad, con la excusa de que la felicidad debe suceder sin esfuerzo, pero sin ser conscientes de que es sólo después de soltar un enorme esfuerzo, cuando surge la verdadera virtud.  

El recogimiento que exigia el invierno, debido a la crudeza de las bajas temperaturas, exigía a los pueblos un trabajo intenso y a conciencia durante la primavera y el verano porque le exigían al hombre proveerse de todo lo necesario para las épocas mas duras. Y el despertar de la primavera explotaba luego en colores y en poesía, cuando aquellos que habían sufrido, nos hacían conscientes de la felicidad que había en el color y en un rayo de sol, mientras el contraste estallaba en impresionismo y el trabajo duro se convertía en progreso.

¿Será acaso la adversidad aquello que descubre a la felicidad, como sucede con todos los demás opuestos?

La vida no es un lecho de rosas y la adversidad es sin duda la semilla de la cual florece cualquier  progreso.

Habrá sin duda mucha otra gente que te hará comer arena a lo largo de tu vida y eso te ayudará a comprender que se siente, cuando el poderoso abusa del débil.

Y si alguna vez llegas a ser fuerte y poderoso y presencias el dolor del otro, no deberás olvidar la casita de ramas de tercero de primaria y el sabor seco que tiene la arena para aquellos que no pueden defenderse.

El valor del dolor radica en que es capaz de volverte empático con aquel que sufre y tu desafío es generar esa transformación y no dejar que el dolor se convierta en resentimiento, sino en empatía.

Empatía o resentimiento son las dos cicatrices que puede dejar en ti el dolor y deberás elegir siempre una de las dos.

Hoy es tu peor dia, pero estoy segura de que este día que hoy te duele tanto, te transformará en una persona sensible, capaz de sentir aquello que siente aquel que sufre. 

Y si este dolor que hoy te duele logra germinar y florecer, te transformará muy pronto en el remanso de muchos otros. 

JR

 

«Empatía o resentimiento son las dos cicatrices que puede dejar en ti el dolor y deberás elegir siempre una de las dos.» JR

«El Filósofo Incómodo»

«Denunciabas todas nuestras incongruencias con la objetividad y la crudeza de la que sólo es capaz un extranjero. ¿Pero de qué otra manera puede mirar aquel que habita en una dimensión distinta, si no es con una mirada cargada de perspectiva?  JR

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«LA CULTURA ES LA ÚLTIMA FRONTERA»  

Ser un observador del mundo es inevitablemente un proceso doloroso. Uno aprende poco a poco a levantar las anclas de pertenencia; que hasta ahora te enfocaban la mirada acotándola a un espacio limitado, y esa misma incomodidad que te va creciendo por dentro, comienza también a incomodar a otros.

La última frontera siempre conlleva el dolor mas grande de todos, porque al abandonar la cultura, uno abandona a la imagen que proyectaba de si mismo en el mundo y también a esa otra imagen que el mundo proyectaba en uno. Algo parecido a un salto cuántico hacia un vacío infinito y desconocido, en donde la materia pasa a existir en una órbita distinta.

La cultura no es sólo aquello que otros han volcado sobre ti a modo de información, para  permitirte la supervivencia; sino la forma en que tú y tu entorno miran al mundo, la forma en que respiras, en que luchas, en que amas, en que razonas y el perímetro dentro del cual se te enseña a ser aceptado. Es la manera en la que has aprendido a moverte dentro de tu entorno y en donde te has acostumbrado a permanecer confortable.

La cultura son también aquellos sabores y aquellos lazos de los que no se te permite prescindir, los pensamientos recurrentes, los antiguos dolores de tu pueblo, sus pesares, sus esperanzas, sus cruces, sus cielos, sus aprendizajes, sus repeticiones, sus rencores, sus vergüenzas y sus olvidos.

La cultura es aquello que transpiras y por lo que un pueblo aprende a vivir y a morir en esta vida; la escala de valores que heredas, los miedos contagiados y también los sueños que has aprendido a soñar en conjunto, con todos aquellos que los comparten contigo.

La cultura es esa burbuja que nos mantiene aparte de las otras burbujas, que respiran diferente a nosotros y que viven y mueren por cosas distintas y que a nosotros nos espantan y a las que sin embargo el filósofo no ve tan distintas a las nuestras . Un encierro que nos preserva acompañados y a la vez alejados de todo.

Soltar la cultura se ve desde fuera como una traición a tu pueblo, porque quien la suelta aprende a mirar y a mirarse de una forma, que de tan sincera que es, nos duele a todos.

Y es ese abandono el que perturba y molesta siempre a la mirada cultural, acomodada en su enfoque fijo y sin embargo, creyéndose siempre tan original.  Una cultura que ejerce una resistencia a dejar de habitar en la división, a la que intenta preservar a toda costa a modo de linterna, porque de la división obtiene su poder y también su sustento.

Y en ese destierro inevitable que se provocan a si mismos aquellos que se atreven a atravesar esa última frontera; sin desear entrar en ningún otro territorio que vuelva a encarcelarles y a exigirles el compromiso de una nueva ceguera; es como todos comienzan a percibirte distante, mientras tú te mantienes firme, denunciando a la distancia que se crea, en todo aquello que para preservarse se ciega y se cierra sobre si mismo.

Y así fue como te desterraste de nuestros territorios y se te condenó por representar un peligro para la estabilidad del entorno, basándonos en que denunciabas todas nuestras incongruencias con la objetividad y la crudeza de la que sólo es capaz un extranjero. ¿Pero de qué otra manera puede mirar aquel que habita en una dimensión distinta, si no es con una mirada cargada de perspectiva?

Y en vez de temer por tu propio bien, sufrías al observar a todos aquellos a los que amabas profundamente y que sin embargo se quedaban voluntariamente del otro lado, echándose el cerrojo a su propia celda y silenciando todas las preguntas, esas que tú provocabas en todos sin excluir a ninguno,  y cuyas respuestas habitaban a tu lado y muy lejos de esta caverna.

JR

Dedicado a Gustavo Bueno. (Filósofo español, 1924-2016)

 

 

«¿Qué es un hombre? El principio y el fin de todo pueblo.

¿Qué es un pueblo? El principio y el fin de un hombre» JR

 

 

«No Innovar es el único Riesgo»

«Mientras muchos se resisten a adoptar nuevas formas de negocio pensando en que los riesgos que esconde la innovación son demasiado altos, otros creemos con firmeza que el único riesgo es no innovar.» JR

 

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No innovar no quiere decir no hacer nada, sino hacer siempre lo mismo. Por lo cual aquellos que no innovan no son personas que no trabajen y se esfuercen, sino personas que se resisten a incorporar nuevos elementos en su trabajo o en su vida.

Es complicado para una mente que ha sido educada en la repetición y en la rutina como elemento indispensable para la supervivencia abrazar de golpe a la innovación con soltura.

Y es muy cruel exigirle a las personas de un día para el otro, algo en lo que no sólo no se les ha educado, sino que además siempre se ha condenado, hasta su posterior éxito. Es decir, la gente suele aplaudir tarde el mismo éxito que cuando fue innovación condenó.

Se habla de innovación en las empresas y en las escuelas porque la innovación escasea. Nadie habla de aquello que abunda naturalmente y no hacen falta eruditos ni conferencias sobre aquellas cosas que están presentes. Y escandaliza ver el gran negocio con el que muchos especulan fomentando la carencia.

Hoy tenemos talleres de risa dedicados a personas a las que le hemos robado hasta el don de reír. Con lo que compruebo que el delito no reconoce límites y hay que andar con cuidado porque aquello mismo que hoy te quitan, mañana te lo venden mucho más caro.

Recuerdo aquellos días en los que el profesor decía :_  «Hoy  hay que hacer un trabajo libre» Y la clase, hasta ese momento tranquila, estallaba de pronto en desesperación colectiva. ¿Trabajo libre? ¿Pero qué es eso?

¿Con qué derecho vienes ahora a exigirme que sea creativo y libre pensador, cuando me has educado en la repetición sistemática de las ideas de otros y me has convertido en un robot obediente?

Hay un mundo de contradicciones que nos hace cortocircuito a todos los que solemos ver incongruencia en los mensajes que de un día para otro  se ponen de moda.

Las marcas nos hablan de libertad mientras nos esclavizan a un perfume, a un coche o a un pantalón vaquero determinado y no necesitan más recursos que la foto de una rubia con el cabello al viento, para convencernos de que con ellos, por fin seremos libres.

Las empresas marean a sus creativos exigiéndoles innovación, cuando en realidad lo que desean son nuevas estrategias de venta a cero riesgo.  Y asi se reduce a la palabra innovación a significar su antónimo; que es seguir haciendo lo mismo de siempre.

El problema con la innovación como toda energia nueva, es que necesita de algunos apoyos, gente que esté dispuesta a abrir el camino a aquellos que saben que el único riesgo que existe en un mundo que avanza en todas las direcciones es caminar siempre para el mismo lado.

Ojalá pronto dejemos de hablar de algunas palabras de las que hoy hablamos sin parar, y ese silencio sea el reflejo de que por fin están sucediendo. Porque cuando las cosas de verdad suceden, las palabras sobran.

 

JR

 

«El Peligro del Método»

«Cuando la idea deja de avanzar como el agua de un río y se encasilla dentro de bordes demasiado rígidos, se estanca y comienza a oler a podrido» JR

 

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Para bajar cualquier idea a la realidad se necesita de un método,y para llevar a cabo ese proceso se suelen marcar unas directrices que ayudan a materializar una idea.

Pero el riesgo de todo método es que sus bordes se vuelvan rígidos e impermeables y que cuando esto suceda la idea se pierda, como si huyera de todo aquello que no responde a la libertad bajo la cual ha sido generada.

Es imposible bajar cualquier idea sin utilizar un método, por lo que el método se vuelve inevitable, aunque uno esté advertido de antemano de sus peligros.Para  que la idea no se pierda es necesario desarrollar una atención implacable durante todo el proceso en que se aplica.

El fracaso de la mayoría de las buenas ideas radica en los métodos que se utilizan para aplicarlas, pero hay  muchas otras que también fracasan al llevarse a la práctica cuando la idea se descubre a si misma fuera de la realidad, como pasó por ejemplo con las maravillosas ideas de Marx sobre una sociedad ideal » A cada uno se le dará acorde a sus habilidades y  acorde a sus necesidades» Cuando estas ideas se convirtieron en un método se perdieron de forma irrecuperable y terminaron convirtiéndose en el conocido desastre comunista.

Muchas veces esto sucede no porque la idea no sea buena, sino porque no es aplicable al elemento disponible en ese momento. O como diría Wilson hablando de experimentos con hormigas:»Maravillosa teoría, pero no es aplicable a esta especie».

Hay ideas fuera de tiempo, que son demasiado evolucionadas para el material disponible en ese momento, lo que no quiere decir que sean malas ideas, sino que no han tenido en cuenta al elemento humano del que disponían para llevarse a cabo. 

Uno de los riesgos de tener ideas es que uno nunca sabe en que manos caerán y en que se transformarán el día de mañana, por lo que muchas veces la gente se cuida antes de expresar una idea en donde no pueda ser él mismo quien supervise el experimento.

La supervision de una idea consiste en preservar su flexibilidad y su permeabilidad a los tiempos y a los cambios constantes. Y toda rigidez la convertirá inevitablemente en un nuevo absolutismo, que volverá a ocupar el lugar del absolutismo al que se intentaba reemplazar. Con una cara distinta, pero otra vez con las mismas manos.

Esto sucede hoy con muchas ideas educativas que en un principio se basaron en flexibilizar la rigidez de un sistema, pero que consiguieron un tiempo después volverlo aún mas rígido.

Las ideas de Maria Montessori por ejemplo;  maravillosas e innovadoras en su gestación; hoy se han transformado en muchos de los centros en que se aplican en un nuevo sistema de dogmas que intentan imponer nuevas y múltiples limitaciones asemejándose al sistema educativo al que criticaban en un principio por su rigidez, y que ha conseguido transformar a la idea original de libertad, en una lista de prohibiciones y tabúes;  con respecto a las nuevas tecnologías, a los juegos y a las normativas del tiempo libre; mas larga aún que la lista de libertades que la señora Montesori proponía. 

Cuando la idea se encasilla dentro de bordes demasiado rígidos, comienza entonces a oler a podrido y empieza a parecerse a una religión. Algo a lo que inevitablemente asociamos a la rigidez y a la falta de permeabilidad a los avances de los tiempos; un método que deja de avanzar como el agua de un río que fluye, para estancarse y volverse un charco rancio e inservible.

La idea se convierte así en un método que ha perdido totalmente a la idea original que lo inspiró y que ha olvidado la cualidad de «proceso» al que hace referencia todo aquello que está vivo.

Cualquier cosa que deje de crecer, muere. Así funciona el Universo y las ideas también se rigen bajo ese mismo principio de movimiento, flexibilidad y frescura.

La idea ha escapado una vez mas volando por la ventana y esto sucede siempre con todas las ideas que le hablan de libertad a un pueblo de esclavos. Gente que desea salir de una esclavitud para adentrarse rápidamente en otra distinta que le contenga y le regule y a la que llama libertad, mientras aquellos que miran de fuera, la siguen viendo como a la misma esclavitud anterior pero con un nombre distinto.

«Especie incorrecta» es el veredicto que tiene la Ciencia para el fracaso de toda idea maravillosa que desafortunadamente no ha encontrado aún el hábitat adecuado.

JR

 

«El riesgo de gestar algo nuevo es dejarlo en manos de gente que no conoce a la libertad desde donde nace lo nuevo.»JR

«La Ecuación del Progreso»

«El progreso para aparecer necesita de lo material sumado a la inteligencia y estos dos elementos cuando se dan juntos, dan como resultado a un Einstein, a un Da Vinci o a un Jobs, porque nada sucede sin materia y nada nace sin inteligencia». JR

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Cuando nos referimos al progreso solemos  asociarlo sólo al bienestar material que aporta con su irrupción y aunque sea totalmente cierto, que sin un progreso económico no hay nada posible,  lo material nunca es suficiente para generar progreso, si éste no va acompañado del avance educativo que requiere. 

Hoy somos conscientes de que la focalización en la Economía en solitario, ha generado enfermedades tales como el materialismo y la codicia. Epidemias que presenciamos y padecemos a diario en nuestra sociedad y en el ámbito político y empresarial.

Hemos construído una sociedad basada en el bienestar y que se ha transformado en una sociedad de consumo y que por este afán de consumir ha perdido su bienestar.

Esto pasa cuando los avances no se suceden en simultáneo y  el progreso económico no va acompañado por una educación acorde a él.

Una economía que avanza en solitario, sólo logra enfermar a una sociedad que no ha sido educada paralelamente en este avance y lo mismo nos ocurre hoy con el avance tecnológico. 

Hoy prolifera la sensación de vacío existencial frente a la abundancia, que se manifiesta con distintas patologías (depresión, ansiedad, fobias etc).  También está su otro polo; la codicia, esa insatisfacción permanente que lleva a nuestra sociedad a ansiar siempre más, pero sólo para si mismos.

El progreso real y completo se logra con una ecuación básica que suma y potencia a dos elementos: el progreso económico y el progreso intelectual. Y cuando me refiero a intelectualidad no hablo de eruditos, sino de personas inteligentes.

La intelectualidad hoy se asocia a la posibilidad de acceder y de retener una gran cantidad de información, aunque ser memorioso tenga poco que ver con ser una persona inteligente. 

Al hablar de inteligencia nos referimos a la capacidad de conectar la información (sea ésta mucha o poca)  para lograr un resultado diferente y beneficioso.

La inteligencia aparece cuando alguien es capaz de utilizar a un elemento como por ej: la Economía para lograr un progreso colectivo, en vez de un quiebre social.

Nuestros problemas aparecen porque utilizamos a la Economía como un fin en si misma y la convertimos así en un su polo destructivo, el materialismo, en vez de usarla como un medio para convertirla en Progreso. 

El materialismo es la deformación en la utilidad de la materia, algo que en vez de usarse a favor de tu crecimiento, termina jugándote en contra porque en vez de ampliar tus horizontes, te limita cada vez más.

Hoy tenemos además de una sociedad adicta a las cosas, a una sociedad que goza de una gran cantidad de información a la que antes era incapaz de acceder.  Lo interesante sería ver si realmente todo ese caudal de información le es útil, o si por el contrario resulta ser un obstáculo a la hora de desarrollar su inteligencia.

La sociedad actual y sobre todo las nuevas generaciones, disponen hoy de muchísima data, pero la información sin inteligencia no sirve de mucho, porque sin inteligencia la información no cunde.

No germinará como una semilla que dará vida a algo nuevo, ni será utilizada como un medio para el progreso, sino que actuará como una distracción más,  bloqueando el camino hacia él. La información es en algún punto un mero entretenimiento.

La información y la tecnología sin inteligencia nos convierten en loros o en monos con cobertura, algo tan peligroso como insuficiente. 

Todo progreso para poder aparecer, necesita de lo material sumado a la inteligencia y estos dos elementos cuando se dan juntos, dan como resultado a un Einstein, a un Da Vinci o a un Jobs, porque nada sucede sin materia y nada puede nacer sin inteligencia.

El gran impedimento de nuestra época es la carencia; siempre falta alguno de estos dos elementos en la ecuación que nos lleva al progreso. O falta la materia o falta la inteligencia, pero en aquellas ocasiones en las que se dan las dos, la materia y la inteligencia juntas, el progreso nunca falla.  Éste responde a una ecuación matemática y por lo tanto, si los dos elementos que requiere están presentes, el resultado estará asegurado.

Economía y Educación son los dos pilares que generan el progreso, los dos deben ir juntos, adaptándose permanentemente a los nuevos tiempos para preparar el terreno que necesita el progreso.

No es casual que los países mas avanzados de este planeta pongan a la Economía al servicio de la Educación, porque educar a tu pueblo en inteligencia, te proveerá con el tiempo de todo aquello que necesites.

JR

«La información y la tecnología sin inteligencia nos convierten en loros o en monos con internet, algo tan peligroso como insuficiente». JR

«La Resistencia»

«Las palabras son armas de doble filo; peligrosas cuando son utilizadas por estrategas que buscan sólo su propio beneficio y redentoras cuando son capaces de iluminar aquello que estaba a oscuras» JR

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Aquellos que utilizamos a las palabras como herramienta conocemos la neutralidad que poseen y sabemos que su valor está siempre dado por la finalidad con la que se emplean.

Hay palabras que se han usado para expresar los ideales mas puros pero sin embargo en otro contexto representan a los instintos mas bajos del ser humano.

Esto sucede con todas las palabras porque ellas no son en si mismas valiosas, sino que su valor está dado por la motivación que las acompaña.

La palabra «resistencia» que en boca del gran escritor Ernesto Sábato representaba a esa incansable capacidad de no ceder ante la ceguera, la frivolidad, la corrupción y el olvido de aquellos que necesitan de nuestra protección; es sin embargo en boca del populismo y de los tiranos que azotan a este planeta una resistencia al progreso, a la justicia, a la educación y al respeto por la integridad del ser humano.

Resistir en si mismo no supone ninguna virtud porque el valor de toda resistencia depende de aquello a lo que quieres resistirte. Si tu resistencia convertirá a tu pueblo en un pueblo que progresa, entonces esa resistencia valdrá la pena, pero si tu resistencia sólo pretende privar a tu pueblo del progreso, entonces estará teñida de codicia y de malas intenciones.

Esa será una resistencia que impedirá la evolución natural que se impone a todas las cosas, e irá en contra del movimiento que rige al planeta y del que el ser humano también es parte. Este movimiento hacia el progreso se llama evolución y cualquiera que intente detenerlo con la excusa que sea, dañará profundamente a las personas.

Las palabras sirven a veces como puñales y otras veces como linternas que iluminan el camino y alumbran nuevas ideas y posibilidades. Y como todas las palabras, corren siempre el riesgo de teñirse del color del corazón de aquel que las emplea.

Son armas de doble filo, peligrosas cuando son utilizadas por estrategas que sólo buscan su propio beneficio y redentoras cuando son capaces de iluminar aquello que estaba a oscuras.

JR

«Madre Rockera»

«Es intolerable que en pleno siglo 21 se siga educando a los seres digitales como si fueran discos duros» JR

 

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El entusiasmo con el que empezaron las clases parece haberse esfumado de pronto en los alumnos mayores.

Luego de la euforia con la que encararon el primer día y tras la desilusión por no haber sido recibidos con un discurso motivador y energizante; dedicado a esos que llegan después del verano para emprender una nueva etapa con la ilusión que caracteriza a la juventud comprometida,  todo volvió a convertirse en la fábrica de mentes de siempre, en vez de intentar ser la propulsora del pensamiento crítico y el motor de la creatividad que el mundo necesita que sea hoy la educación.  

Y las caras alegres de aquellos que están llenos de sueños y de energía parecen hoy haberse quedado en las vacaciones, al comprobar que otra vez han regresado a la misma chatura.

Durante el primer día de clase, los alumnos adolescentes se han dedicado a leer todas las prohibiciones del colegio, las reglas disciplinarias, la indumentaria reglamentaria, los castigos, las advertencias y sus concecuencias. Y tras ese primer contacto amable con el entorno que les espera, se han olvidado de darles la bienvenida. De decirles que es allí de donde surgirán las nuevas ideas y de donde emanarán aquellos que harán que este mundo sea mucho mas humano y evolucionado. Un milagro que muchos recitan en sus discursos pero que olvidan fomentar en las aulas, por lo que la irrupción de este tipo de ser humano, se vuelve cada vez mas improbable.

Se confunde a la excelencia con la competitividad, olvidando que la excelencia siempre es inclusiva y la competitividad en cambio, forma a seres con actitudes divisorias y exitistas desde pequeños, que siempre priorizarán el éxito individual al progreso comunitario.

Esta mañana he llevado a mis jóvenes al colegio al son de un rock furioso para recordarles quienes son y lo que el mundo espera de ellos, e intentando hacer de contrapeso a toda la rigidez que les espera el resto del día.

Me he convertido en una madre rockera, yo que era amante de la música clásica y de la opereta italiana, con los años en vez de suavizarme me he vuelto mucho mas rebelde.

Mi rebeldía denuncia el horror que me provoca ver que en pleno siglo 21 se educa igual que en los años 80, pero con un ipad en la mano. Como si el ipad cubriera el cambio educativo que hace falta en nuestro sistema y fuera suficiente para estar acorde a los nuevos tiempos.

Hemos llegado al colegio chillando canciones de rock que muy pocas veces había cantado, mientras mis hijos reían y observaban perplejos a esta madre rockera que les ha nacido de pronto y que sufre al ver cómo a aquellos de quienes lo espera todo, se les sigue educando en la repetición y en la ceguera.

Muchos seguirán intentando programar discos duros de 9 a 5 de la tarde, lavando cerebros y usando a estos seres potencialmente creativos sólo como archivadores de conceptos y de datos en los que no han profundizado, ni conectado, ni comprendido.  Y enseñándoles que la rutina es la única forma de subsistir en un mundo expuesto inevitablemente al cambio y que nunca repite los mismos patrones. Jóvenes que deben encarar el futuro habiendo sido educados para el pasado y a los que el futuro siempre les pillará desprevenidos. 

Mientras esto sucede en el aula, otros muchos rockeros seguiremos cantándoles al oído que hay mucho más que ser un disco duro para un ser multidimensional como es el ser humano y que somos muchos los que deseamos que ellos tengan la oportunidad de despertar a su inteligencia y  poder demostrarlo.

JR

 

«Como sólo me preparo para lo que debiera sucederme, no me hallo preparado para lo que me sucede nunca» A Porchia.

«El Regalo del Maestro»

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Hay algunos maestros a los que recordaremos toda la vida y son aquellos que nos han hecho pasar buenos momentos y que nos han dado un impulso para transitar por nuevos caminos, ya sea en el descubrimiento de una vocación o de nuevas posibilidades.

Cuando un maestro ama aquello que enseña resulta inevitable que contagie ese amor al grupo que le escucha.

Aunque la Física no sea tu fuerte, un físico apasionado será capaz de mostrarte que redireccionando las fuerzas siempre se llega a lugares distintos y por más que salgas de su clase igual de incompatible con la Física que antes, algo de esa pasión con la que te lo ha transmitido se quedará contigo para siempre. Quizás nunca seas un físico, pero habrás aprendido que para ser una persona apasionada deberás encontrar primero una fuerza que te mueva.

Hay pocos maestros y muchos profesores y es probable que te cruces con muchos mas profesores que con maestros a lo largo de tu vida.

La diferencia entre un maestro y un profesor no radica en sus conocimientos, sino en la manera de transmitirlos al alumno. Un profesor es mas parecido a un erudito, alguien que te demostrará que su memoria es poderosa, pero su falta de empatía hacia el alumno evidenciará que su búsqueda ha quedado estancada en el conocimiento sobre el pasado y en ese hermetismo el alumno siempre quedará fuera y permanecerá siendo sólo un espectador, porque quien se estanca en el pasado es incapaz de ver el futuro, aunque lo tenga delante de sus narices.

Un maestro en cambio, es aquel que te contagia la pasión por aquello que enseña y al amar tanto aquello que transmite, muestra que su búsqueda no ha acabado. El sigue buscando, sigue dudando y anhelando encontrar nuevas respuestas y confía en que esas respuestas, vengan de ti.

Recibirás de él un voto de confianza y te contagiará su entusiasmo para que tú también en el futuro ames aquello que elijas hacer. El maestro confía en la continuidad de ese amor porque es desde allí, de donde vendrán las nuevas respuestas. Sólo alguien enamorado de la Ciencia, de la Literatura, de la Filosofía o del ser humano será capaz de profundizar en su disciplina.

Su confianza provocará que al salir de su clase estés contento, entusiasmado, casi flotando y aunque no te interese para nada la Historia, ni la Física, ni la Filosofía, cualquier materia enseñada con pasión? despertará un sentimiento parecido en ti y te ayudará a descubrir que todas las cosas aunque parezcan distintas, comparten una energía que las une y que en este mundo todo está conectado.

Un maestro despierta en ti algo que estaba dormido y esa es la función de todo maestro;  la de despertar a tu inteligencia.  El  golpea a tu puerta y te regala su confianza y de pronto te sientes valioso y sientes que tú también traes algo para dar al mundo.

El conoce de la flexibilidad de la existencia y desconfía de la rigidez de todas las conclusiones. Sabe que una conclusión sólo sirve para crear un nuevo suelo a partir del cual seguir buscando.

El maestro es aquel que intuye que una conclusión existirá sólo durante el lapso de tiempo necesario, hasta que una sola excepción irrumpa y provoque su derrumbe; dando el espacio para la aparición de algo nuevo y mas acorde a los nuevos tiempos.

La flexibilidad y la confianza son los principios básicos que mueven a un maestro porque ellos saben que toda conclusión está siempre sujeta a unas condiciones determinadas, que al cambiar, destruyen la norma y exigen volver a plantearla con la misma libertad con la que se planteó anteriormente y que para ese trabajo, se necesitan miradas nuevas.

Toda conclusión es siempre relativa al momento y al espacio en que fue deducida, lo que convierte a toda conclusión en un elemento expuesto al cambio, que no debe considerarse jamás como un absoluto irrevocable.

Sólo basta una nueva excepción para que todo se tambalee y haya que reconstruirlo todo otra vez y de una manera distinta. Esta es la manera en que trabaja la Ciencia; que siempre está alerta a la irrupción de nuevos cambios y excepciones que modifiquen cualquier resultado.

Un erudito en cambio se mostrará rígido y estancado en sus conclusiones y no logrará contagiarte pasión, ni fomentará en ti la duda. Esto sucede porque el erudito no espera nada de ti  y su único objetivo es mostrarte que su saber es insuperable.

De estas clases uno sale abatido, como cuando llegas a un sitio en donde todos los asientos ya están ocupados. Si todo está descubierto y concluído entonces… ¿Cuál es tu lugar en el mundo?

Un erudito considerará una persona inteligente sólo a aquella capaz de memorizar todas sus enseñanzas y cualquier duda que nazca del alumno sobre los conceptos establecidos, será considerada una impertinencia; mientras que un maestro, anhelando la participación y el aporte de sus alumnos, fomentará la duda y le entusiasmarán las nuevas visiones y las inquietudes de las nuevas generaciones.

La diferencia entre estos dos tipos de educadores no radica solamente en cómo transmiten los conceptos, sino en aquello que transmiten detrás de los conceptos y en aquello que despiertan en sus alumnos a través de ellos.

Unos te transmitirán confianza y despertarán a tu inteligencia, fomentando tu capacidad de duda y tu potencial creativo;  mientras otros sólo entrenarán tu memoria y te menospreciarán silenciosamente, tratándote como si fueras sólo un disco rígido, un elemento que sólo es capaz de memorizar  y reproducir y que no posee ningún potencial creativo.

Encontrar a un buen maestro es todo un hallazgo y cuando encuentres a uno, sentirás como si alguien hubiera llamado a tu puerta y como si una alegría extraña de pronto te llenara por dentro.

Sentirás que hay alguien en el mundo que confía en ti y basta con esa confianza para despertar tu magia.

No importa el lugar en el que estés ni lo pequeño que creas ser, tú también puedes cambiar el mundo, hacerlo mas flexible y generar nuevas conclusiones acordes y relativas a tu tiempo, que puedan llegar a otros el día de mañana, con la misma confianza y generosidad con las que a ti te han sido dadas.

JR

«Lo nuevo necesita amigos»  (Ratatouille)