«La Guerra de Gila»

¿Os imagináis a Hitler posando con Eva Brown para la revista Vogue en 1941?

Pues los tiempos han cambiado mucho y ahora los grandes  combatientes tienen tiempo para eso y para mucho más.

Galas de Hollywood, portadas de revistas y apariciones en toda clase de eventos, son algunas de las tareas que entre bombardeo y bombardeo, mantienen a Zelensky ocupado.

Y eso, cuando no tiene que hacer de guía turístico para Angelina Jolie o Leonardo de Caprio en sus visitas por el plató de la guerra de Ucrania, que muy pronto inaugurará un trencito trans de Disney, para que todos los turistas curiosos y morbosos, puedan ir a ver cómo ha dejado de contaminado el paisaje, el malvado de Putin.

Mientras tanto, Zelensky tira un misil en Polonia para despertar una guerra nuclear, acusa a Putin y exige al mundo entre signos de exclamación, la declaración inmediata de la tercera guerra mundial.

Volodimir, acostumbrado a ser el hijo único mimado y el malcriado de la guerra de Biden, ni siquiera pide perdón. El misil era suyo, pero la culpa sigue siendo de Putin. Alucinante.

Para protegerle y con más razón, USA vuelve a girar otra cantidad exorbitante de dólares para seguir dándole al modelo publicitario todos los gustos, mientras la economía de USA pasa por su peor momento desde que asumió Biden, que lleva ya gastado en Ucrania 91 billones de dólares.

Polonia saca a la luz que el misil caído en sus tierras no era de Putin sino de Zelensky, lanzado «por error’ en tierras extranjeras.

¿Por error?  Eso nunca lo sabremos porque la prensa le proteje.

No importa que este señor quiera meternos a todos en una guerra nuclear, hay que seguir tapando todos sus chanchullos como sea, porque su guerra financia a la industria armamentista y a las izquierdas del mundo.

¿O acaso pensabais que el dinero era para salvar Ucrania?

Si se quedaron con las ganas de la nueva temporada de la guerra de Gila, ya está disponible, esta vez localizada en Ucrania.

En estos nuevos capítulos, un disparate tras otro se combinan de forma prodigiosa, llevando a sus protagonistas a situaciones límites tan descabelladas e hilarantes como en temporadas anteriores.

Uno corre el riego de explotar de risa, viendo cómo el público humanitario actual aplaude y apoya a los verdugos que entre slogans de solidaridad y humanitarismo, le llevan al cadalso.

JR

 

«El Arca de Musk»

Los próceres de hoy ya no cruzan cordilleras ni navegan por mares iracundos para liberar a las poblaciones de sus verdugos.

Hoy los verdaderos salvadores del libre pensamiento y de la libertad de los pueblos, navega por internet y son siempre gente rica, inteligente e influyente.

Hay que ser muy rico y poderoso para poder hacer algo así y enfrentarte a las fuerzas del mal, que de otra manera te hundirían entre amenazas, demandas, sindicatos y vendettas fiscales.

Sólo alguien muy rico puede hoy defenderse de los estados corruptos y mafiosos que nos gobiernan.

Y es por eso que los gobiernos comunistas están en contra de la riqueza. Porque la riqueza empodera, protege y limita al gobierno; poniéndole en el sitio que le corresponde: un mero administrador.

Como buen hombre de negocios, lo primero que hizo Elon Musk fue quitarse a todos los ineptos de la compañía. Una empresa que pierde 6 millones diarios está inevitablemente llena de gente inoperante a la que urge despedir lo antes posible.

¡Si al final Twitter parecía una empresa del estado! ¿O realmente lo era? Viendo su nefasto rendimiento tengo mis sospechas de que no estuviera manejada por el gobierno de Biden.

En fin, que el diluvio ha servido para limpiar toda la porquería de Twitter de un plumazo.

De pronto empezaron los «fact checks» y se expusieron en un tweet las mentiras de todos aquellos que como forma de vida daban data incorrecta, bloqueaban información o eliminaban cuentas de usuarios incómodos que decían la verdad.

Hoy tiemblan por pagar 8 dólares por un tic, todos aquellos acostumbrados a lo gratis.

Sabemos que el precio del tic es sólo la excusa para el pataleo, porque el verdadero temor de esta gentuza es el precio que pagarán por tantos años de mentiras.

Quizás muy pronto todas las antiguas teorías conspirativas se comprueben como verdades y hasta se descubra incluso la inexistencia del murciélago de Wuhan, el negocio del Covid y sus vacunas o los temarios escolares porno en los colegios públicos americanos y hasta las balsas de inmigración ilegal pagadas por Soros y las ONGs para destruir las democracias europeas.

También podrían aparecer muy pronto la corrupción de la familia Biden y los negocios del partido demócrata en China y en Ucrania. Ya veremos cuál de todas las teorías conspirativas se confirma antes, como real.

No sabemos qué nos traerá el pajarito, pero sea lo que sea, lo hará fuera de la agenda socialista que lo aprisionaba.

Gracias Elon Musk. ❤️🐦

JR

«El Abuelo Pelosi»

La vejez ya no es lo que era. Los 50 son los nuevos 20 y los 80 son los nuevos 40.

Mucho tenemos que agradecer a la ciencia, al clima y a todas las beneficiosas condiciones sanitarias que hacen que la gente hoy no solamente viva más, sino en mejor estado físico, aunque los ecologistas lo nieguen por manual y sigan insistiendo en que el mundo es ahora mucho peor que antes.

Siempre recuerdo a mi bisabuela que al cumplir los 70 se declaró anciana, se sentó en su sofá y nunca más se movió de allí.

Hoy sin embargo, a los 70, el anciano se apunta al gimnasio, se compra un descapotable «electrico», cambia de sexo y se busca un amante.

Parecido es el caso del señor Paul Pelosi, el famoso marido de Nancy, agredido con un martillo en la cabeza el pasado fin de semana.

No es la primera vez que el abuelo le causa problemas a Nancy.

Hace menos de dos meses le detuvo la policía por conducir ebrio, estrellando su coche contra un Jeep y volcando en medio de una cuneta en una zona urbanizada.

Pero de aquellos policías que le tomaron declaración y de los testigos que presenciaron el incidente, no se supo nada más. Todos cayeron en el típico silencio, en el que caen todos aquellos que presencian delitos de familiares de políticos de izquierdas.

Me pregunto si las amenazas y los sobornos tendrán algo que que ver con estas súbitas mudeces, avaladas por los medios de comunicación, financiandos también por la izquierda.

Pero ahora el abuelo ha ido un poco más allá y se ha peleado con su amante en casa de Nancy, estando ella fuera de casa.

El abuelo llamó a la policía cuando la pelea fue a mayores y el sobresaltado amante le dió en la cabeza con un martillo.

Otra vez silencio de radio. Ni la llamada al 911, ni el reporte de la policía saldrán a la luz seguramente. Todo silenciado y utilizado como intento de secuestro a Nancy Pelosi por un drogadicto de extrema derecha, que adoraba a Obama según todos sus antiguos vecinos.

Lo curioso es que uno, que no es nadie, tiene su alarma conectada en casa, (cuatro cámaras interiores e exteriores), pero esta gente niega que hubiera filmaciones ni sistemas de seguridad en la casa de la futura ex presidente del Congreso americano.

Ni puertas forzadas, ni custodios, ni coches de seguridad vigilando la casa de la tercera en la línea de sucesión de la casa blanca. Una seguridad por cierto, muy acorde a la actual frontera abierta americana.

Suena increíble lo sé. Y es que así suenan siempre las mentiras de la izquierda. Una mezcla de cuento de Disney con delirio fanático religioso, que a fuerza de repetirse como un mantra budista 24/7 en todos los medios del mundo, se termina convirtiendo en verdad absoluta.

Todo lo demás, es teoría conspirativa de la extrema derecha y eliminada automáticamente de las redes. Censurada y bloqueada para siempre. Condenada como delito de odio o comentario terrorista.

Hasta el tweet de Elon Musk en donde hacía mención a esta extraña teoría, fue eliminado a los pocos minutos de subirse. Y es que la verdad es demasiado peligrosa para circular tan libremente.

Escondamos al amante canadiense sin papeles en el ropero y utilicemos el incidente como intento de secuestro en manos de la ultraderecha terrorista y fascista americana. Lo mismo haremos con temas como la inflación, con las fronteras abiertas,con el aumento de la criminalidad en todos los estados gobernandos por los demócratas etc. Todas invenciones del mismo y peligroso movimiento de derechas.

Cualquier realidad constatada, será sin embargo, en manos del relato de la izquierda, una paleta de teorías conspirativas que ponen en riesgo a la «democracia». Uff que asco le tengo ya a esa democracia que huele cada día más a comunismo.

Y mientras le cosen al abuelo Pelosi la cabeza y la boca para tenerlo calladito, al otro abuelo Biden lo tienen escondido en el sótano, de donde nunca debería de haber salido, más que para chupar un helado cada tanto.

Cada vez que aparece, sube la inflación, aparece una nueva guerra imprescindible para el destino de la humanidad o termina perdido en algún escenario, saludando a fantasmas, llamando a los muertos o rodando por las escaleras.

En fin, que el Halloween aún no ha terminado; siguen aún los esqueletos dando vueltas y haciendo de las suyas en Delaware y también en San Francisco.

¡Que Dios nos ampare de esta nueva juventud!

JR

«La Emergencia como Metodología»

Cuando algún familiar o un amigo nos plantea una situación de emergencia, uno siempre está dispuesto a ayudar, tanto activa como financieramente.

Uno cede sin dudar su tiempo o sus ahorros, si sirven para sacar al amigo del apuro, pero el problema aparece cuando la emergencia se vuelve una constante y lejos de ser una emergencia ocasional, se convierte en un sistema de manipulación; en una forma habitual de quitarte algo, apelando a tu buena voluntad por una buena causa.

La emergencia es el sistema al que desde hace algunos años nos ha acostumbrado el gobierno, para así poder aprobar presupuestos millonarios disparatados, causando endeudamiento y empobrecimiento a la población.

Empezaron con la emergencia climática, siguieron con la emergencia del Covid, luego con la emergencia de la guerra de Ucrania y ahora empezarán con el invierno sin calefacción de Putin, gracias a la abolición de las energías tradicionales y a la apuesta, (evidencialmente equivocada), por las energías renovables).

Todo serán emergencias a la hora de robarle a usted ciudadano sus recursos, el fruto de su trabajo, su capacidad de ahorro y su libertad.

La metodología de la emergencia suplanta a la metodología del tirano tradicional, que para quitarte simplemente argumentaba «porque me da la gana» o «porque lo pide la ideología» como diría un Stalin.

Hoy, lejos de observar aquel autoritarismo frontal o ideológico pero sincero, vemos la táctica de la víctima disimulada, siempre sufriente y acosada por emergencias de todo tipo.

El estado ya no es un tirano a la vieja usanza, sino un tirano con máscara de víctima medioambiental, que necesita de tu ayuda para ayudarte, porque las cosas más inesperadas y calamitosas simplemente te sucederán, sin que tenga en ello el estado ninguna responsabilidad.

Cómo bien podrá observar, así es como se comporta la mayoría de líderes occidentales actuales.

La ironía de todo este asunto es que se presentan como víctimas de todas las políticas y estrategias que ellos mismos han creado a conciencia, para dominar y robarle el fruto de su trabajo al ciudadano, apelando a su sensibilidad, a la urgencia que presupone toda emergencia y a la reiteración constante de un peligro inminente, sea éste de cualquier clase; medioambiental, ideológico, bélico, racista, nuclear o climático.

«Ayúdame a ayudarte» nos dice un estado verdugo que se llama a si mismo protector y paternalista, pero que oprime como todo progenitor manipulador, que no quiere que seas libre y te obliga a un pseudo amor que te quita, te asfixia y te coarta, pero siempre diciéndote que es por tu bienestar.

¡Pobre de tí si te quejas de este querer tan solidario y bondadoso! Te llamarán negacionista, insensible, privilegiado, racista, homofóbico y toda la carta de insultos tan modernos e inclusivos, a los que estamos ya tan acostumbrados.

Cuidado señores con estos amores y con estas generosidades antes de las elecciones; que bono cultural de 400 eu para los nuevos votantes de 18 años, que documentos instantáneos para los inmigrantes, que fronteras abiertas, que cheques por hijo, que aborto y cambio de sexo libre y gratuito para todos los nuevos niñes, que sanidad universal y gratuita, que bono transporte a mitad de precio hasta las elecciones, que calefacción gratis para todos los okupas…En fin, que la Navidad parece haberse adelantado.

Cuidado señores con confundir la generosidad navideña y la empatía solidaria con la manipulación electoral y el endeudamiento, con confundir la emergencia constante con el simple «robo porque me toca».

Cuidado con los buenos y caritativos tiranos modernos, que se desvinculan de aquellos tiranos malvados del siglo 20, pero que en esta nueva versión bondadosa y con caretas verdes, siguen siendo los mismos tiranos de siempre.

¡Cuidaros señores de los generosos! porque todos los regalos de hoy, serán la pobreza de mañana por la mañana.

JR

«El Timo Climático»

Antes de viajar solía mirar los pronósticos para ver el tipo de ropa que debía llevar a cada sitio. Pero desde hace un tiempo y viendo la incapacidad de los actuales meteorólogos para predecir nada, he dejado de hacerlo.

El día que te aseguran que lloverá, sale el sol y cargas todo el día con el paraguas y el día que te vaticinan un sol radiante, vuelves calado hasta las cejas y sin él.

Si estos son los fallos para pronosticar el tiempo de un día para el otro, imagínese usted a todo este sistema ineficaz prediciendo los catastróficos desastres que nos vaticinan para el futuro.

Mi conclusión es que si uno no es capaz de pronósticar al corto plazo, menos aún será capaz de pronósticar a largo plazo y con exactitud.

Por lo cual he dejado de creerle a todos estos timadores del clima, que no tienen idea si lloverá mañana, pero que te aseguran con una mirada de certeza intelectualoide, que sin ninguna duda muy pronto llegará la extinción del planeta.

Es muy fácil predecir el futuro, porque puedes decir lo que quieras, ya que no estarás presente para que te reclamen ni te digan que estabas equivocado.

Lo difícil es decirme con exactitud si mañana llevo o no llevo el paraguas cuando salga de casa, porque si me mojo, sabré al instante, que en realidad no tienes ni idea de predecir con exactitud la climatología.

Me gustaría ver este invierno el tan publicitado ‘calentamiento global», cuando Europa se muera de frío gracias a los gurús del clima, que obligaron al mundo a cerrar sus plantas de gas y petróleo.

Y las pocas que quedaban, las bombardeó Biden hace unos días, para luego acusar a Putin de todo, como de costumbre.

Ahora al eco Biden se le ve rogando por petróleo al dictador de Venezuela y a los jeques de Arabia Saudí antes de las elecciones de medio término americanas.

Ahora en medio de una guerra con Rusia y a la vera del invierno, ¿el petróleo ya no le parece ni tan contaminante ni tan prescindible?

Este invierno, cuando le cobren una fortuna por 10 minutos de gas o de electricidad al día, acuérdese de los expertos que le vaticinaban el descongelamiento de los polos y la efectividad de los molinos de viento y de los paneles solares para abastecer de energía verde y barata el planeta.

Este invierno, cuando todos le echen la culpa a Putin de que Europa se muere de frío, acuérdese de Greta, de Gates, de Biden, de la burocracia de la unión Europea, del foro económico mundial, de los ecologistas ignorantes y de todos aquellos gurús que facturan desde hace décadas, con este cuento verde.

Y si es capaz de emitir algún sonido desde la eco- bicicleta y mover los labios congelados, déles las gracias por cuidarle tanto.

JR

«La Generosidad con lo Ajeno»

Una de las cosas buenas que tiene el estar rodeado de economistas, es que con ellos aprendes que nada es gratis en esta vida.

Todo tiene un costo y la pregunta antes de ser generoso ofreciéndole algo a alguien, es si realmente estás dispuesto a asumir ese costo y si tienes además, la capacidad de asumirlo por ti mismo.

Uno de los motivos por los cuales la gente está harta de las políticas buenistas de la izquierda es que se prodigan en favores y en beneficios a favor de distintos colectivos; favores que por supuesto, correrán por cuenta del ciudadano que paga impuestos, ya que el estado no produce más que gasto.

Es muy sencillo regalar subsidios, educación, salud gratis, renta universal por respirar, y lo que haga falta, siempre que lo pague otro.

Ser generoso con lo ajeno es muy fácil. Pero ¿cómo haces para quitarle al otro algo que es suyo y que no te daría voluntariamente?

La única forma es la violencia que ejerce toda carga impositiva, en donde se le quita al trabajador un monto de su nómina para los gastos y los regalos del estado.

Y mientras ellos quedan bien, tú pagas. Ellos son el «solidario estado paternalista del bienestar» y tú el cerdo capitalista al que odia todo el mundo. Pero eres el que les mantiene y le hace posible al estado ser generoso con tu dinero antes de su campaña electoral.

Es muy fácil para los burócratas del gobierno organizar campañas, eventos y recepciones, volar en aviones privados y prometer subsidios a todo el mundo, porque nada es más barato ni se derrocha mejor, que el dinero ajeno.

El otro día un amigo ofreció mis servicios de traslado gratis a un colega suyo, dando por sentado que su ofrecimiento no supondría para mí ningún coste. Yo debía ir a recogerle a su casa y llevarle a un sitio gratis, y todo para que mi amigo quedase bien.

Es fácil hacer el bien con lo ajeno, el tema es que cuando es él quien tiene que recoger a su amigo, siempre le surge algún imprevisto o tiene alguna excusa.

En este tipo de generosidades es experta la izquierda. Abre fronteras, recibe refugiados, declara guerras inútiles, convoca convenciones burocráticas en Nueva York y realiza todo tipo de despliegues solidarios y muestras de bondad a costa del dinero del ciudadano que trabaja y paga las invitaciones, las fiestas y ahora también, paga las guerras.

¡Pero cuidado! Tú no puedes enfadarte y dejar de votarles, porque ellos son los «buenos».

Todos sabemos además, que la culpa de todo esto es tuya, tú eres el cerdo capitalista que vota a la extrema derecha, que monta su empresa, invierte sus ahorros, corre con todos los riesgos y con todos los gastos, genera empleo, paga impuestos, recibe a los refugiados en casa, se triplevacuna y usa mascarilla, aguanta la inflación calladito, paga los juicios y las bajas laborales por una uña encarnada o por el malestar menstrual crónico del empleado, o por usar un pronombre inadecuado y causarle a un intrasexual traumas psicológicos de por vida.

Tú eres el culpable de que llueva, de que en verano haga calor y en invierno mucho frío, de que los pobres sean pobres, de que los ricos sean ricos, los blancos sean blancos y los negros sean negros.

¡Maldito cerdo capitalista, sigue trabajando, pagando las fiestas y votando al socialismo, que es lo único que te mereces!

JR

«Hartos de la Izquierda»

La prensa busca con ímpetu palabras que den mucho miedo para describir la victoria de Giorgia Meloni en Italia.

Fascistas, neofascistas, ultraderecha, la vuelta de Mussolini etc; pero nada de esto ha detenido lo que está ocurriendo en las urnas de Europa.

Lo que sucede es el estallido de un hartazgo implacable de los ciudadanos europeos hacia todas las izquierdas y hacia todas sus nefastas políticas.

Roma fue siempre mi lugar favorito; pero debo admitir que la suciedad en sus calles es actualmente insostenible. Se ven ratas andando a pleno día y muchas otras, aplastadas por los coches y sangrando en las aceras entre restos de basura.

La izquierda y sus políticas en aspectos como la inmigración y sus subsidios, el aumento indiscriminado de impuestos, la inflación, sus políticas de limpieza, de ecología o las restricciones del coronavirus con sus encierros forzados y sus controles de pasaportes covid, han producido un asco generalizado en la población y una indignación que ha ido aumentando a lo largo de los años y por toda Europa.

La diferencia entre izquierda y derecha es principalmente su mirada hacia los problemas y su posterior gestión.

Frente a cualquier problema la derecha primero lo reconocerá, luego lo evaluará y verá qué cosas puede cambiar y cuáles son sus limitaciones, para luego actuar y resolver dentro de lo posible.

La izquierda sin embargo, justificará el problema, buscará culpables generando división dentro de la ciudadanía y terminará justificando su inacción echándole una vez más la culpa a otro.

Y todo aquello que no sea a base de algún nuevo impuesto o legislación de donde sacar una tajada económica, no le interesará cambiarlo.

Lo que ha pasado en Italia es la demostración de que toda Europa está harta de ustedes señores.

Sabemos que reconocerlo es demasiado pedir para gente acostumbrada a tirar balones fuera, pero al menos intentadlo.

Esta victoria no refleja ni a los ultras, ni al los fascistas como tanto les gustaría; sino a una Europa que está harta de trabajar y de pagar impuestos para mantener la mala vida que ofrece la ineficiencia y la ineficacia de los gobiernos de izquierda, a los ciudadanos europeos.

JR

«Vagos de Hoy, Vagos de Mañana»

Èramos pocos con el engendro de Greta Thumberg y los miles de burócratas mantenidos de la ONU, para ahora tener que aguantar a los estudiantes mantenidos con los impuestos de todos los trabajadores españoles, haciendo su huelga verde.

Una huelga que no saben bien, ni qué busca ni qué reclama, pero si incluye faltar a clase, no hay duda de que todos los vagos se apuntan. 

No es la ideología comunista aquello que les congrega, sino la ideología de la vagancia. Esa que creamos con buenas intenciones con el «estado de bienestar» para garantizarles a nuestros hijos una buena educación y que terminó creando estos Frankensteins, mantenidos de por vida, incapaces de estudiar, de ir a clase, de tirar los papeles en la papelera, ni de mantener los baños públicos limpios.

Pero eso sí, todos son muy verdes. Re verdes.

«El camino al infierno está hecho de buenas intenciones» dice el dicho y la política del subsidio es un caso clarísimo del fracaso de las buenas intenciones de ayudar a quien no tiene ningún interés en ayudarse a sí mismo.

Hace unos años mi hijo entró en la universidad pública española y el primer día le advertí: «No te olvides que a tus estudios te los pagan todos los españoles con sus impuestos, así que no faltes ni un día y trabaja el doble de lo que trabajarías en una universidad privada, porque si te fuera mal en la universidad privada el daño económico me lo harías únicamente a mi, pero si desperdicias la educación pública, el daño se lo haces a todos»

Intentaba desde el vamos contagiarle un poquito de la responsabilidad que los de mi  generación aprendimos desde chicos, sin tanto estado de bienestar ni tanto mimo, y que sabíamos que todo lo ajeno se debía cuidar aún más que lo propio.

Hoy sin embargo, se gasta lo ajeno con un desparpajo impresionante. Lo mismo dan tres trillones por año, que cinco billones más cada 6 meses para preservar las abejas y los lobos marinos de Australia. Conteo animal que nadie lleva ni exige, porque…¿Quién se anima a contradecir un robo a mano armada, si es por el clima?

Todo robo, si es por un motivo verde hoy está justificado y no se exige ni plan de negocio, ni factura, ni recibo de compra, ni informe de resultados, a menos que quieras ser crucificado con un cartel de «negacionista» en la frente.

Nunca antes los jóvenes habían dedicado tantos años a la formación académica para terminar siendo tan brutos.

Todavía algunos estudiantes de Economía creen que existe algo gratis en este mundo, más allá del amor de su mamá.

No corazón, te diría Milton Friedman «There is no free lunch» todo lo que tú percibes como «gratis»  se lo robas a un trabajador de su nómina.

O como diría Marx «tu bien es el resultado de la explotación de un trabajador»

Pero ahi van, los estudiantes enfurecidos, calentando pupitres, quemando contenedores y exigiendo sus derechos y sin ninguna obligación.

Los comunistas de hoy, esos que reclaman un mundo verde, pero cambian el iPhone todos los años.

Estos son los pequeños monstruos que hemos creado con el estado de bienestar: comunistas mantenidos por el capitalismo y encima, desagradecidos.

Pero eso sí…verdes. Re verdes.

JR

«¿Explotador o Explotado?»

Hace unas semanas mi hijo consiguió un trabajo en una multinacional muy importante. Su primera reacción fue positiva y al principio se le vía muy contento de haber accedido a semejante oportunidad laboral.

Pero un par de días después de recibir la noticia, llegó a casa un poco más desanimado y diciendo que sus amigos le habían advertido de que le iban a explotar.

Como yo pertenezco a una institución de enseñanza superior, conozco bien el adoctrinamiento marxista al que todo estudiante universitario se expone al realizar estudios de tercer grado, así que decidí razonar con él algunas dudas sobre este planteamiento tan actual y cómodo, que tienen hoy los jóvenes criados en el capitalismo, y que se basa en relacionar automáticamente a cualquier tipo de actividad laboral, con una explotación.

Todo lo que sea levantarse de la cama, acabar las vacaciones, no irse de vacaciones, apagar Netflix o dejar la Playstation, implica; para esta juventud cómoda y mantenida desde el nacimiento hasta la eternidad; una explotación muy injusta.

El problema con la explotación en los sistemas capitalistas, es que todo aquel que se niega a dejarse explotar trabajando para ganarse el pan, termina inevitablemente explotando a otro, que es quien tiene que proporcionarle el sustento, con su propia explotación.

Porque para que mi hijo sea fiel a sus ideales marxistas y no sea explotado, yo debería seguir pagando sus gastos, su manutención, su gasolina, el renting del coche, lavando y planchando su ropa, pagando y cocinando su comida, haciendo su cama, pagando su seguro médico y garantizándole cada verano, unas bonitas vacaciones para descansar.

A medida que avanzaban mis argumentos, mi joven marxista se vió claramente reflejado en la postura del cerdo capitalista explotador, al que tanto él como su generación juvenil, temen con fervor.

Y entonces le pregunté ¿Ahora quién es el explotador y quién el explotado?

De más está decir que el marxista ocupa hoy su puesto de trabajo en la empresa que le contrató y con una amplia sonrisa.

El trabajo ya no le parece tan duro, la empresa tan injusta, ni el jefe tan malo.

Y es que por mucho que la universidad te devuelva a tu hijo convertido en un fiel marxista, no debemos olvidar que la última palabra, la tiene siempre el cerdo capitalista que le mantiene.

JR

«El Adiós a la Devoción»

Si hay algo que me ha sacudido estos días, fue la actitud de devoción del pueblo británico hacia su reina.

Pocas veces he visto una veneración semejante, sobre todo en estos tiempos post modernos, caracterizados por el narcisismo típico de la gente superficial, egocéntrica, envidiosa y resentida.

El pueblo británico nos ha dado a todos una lección de educación y de respeto. Y sobre todo, nos ha recordado algo que las nuevas generaciones desconocen; el poder del agradecimiento a la fidelidad, al estoicismo, a la entrega, a la responsabilidad y al deber cumplido.

Esos valores hoy están en extinción o simplemente le son desconocidos a muchos de las nuevas generaciones, que nacen y mueren para pensar únicamente en si mismos durante toda la vida.

Pero lo curioso de la devoción es que se devuelve siempre con devoción.

Y sólo aquel que se ha sentido cuidado y protegido con devoción, como se ha sentido el pueblo británico por su reina, es capaz de devolver una devoción semejante.

Mientras la prensa observaba perpleja una manifestación de cariño y de unidad a la que hoy no estamos para nada acostumbrados, los medios intentaron durante todos estos dias desprestigiar a la corona con chismes, conjeturas y juicios de valor hacia la monarquía y también hacia el pueblo británico, llamándoles entre otras cosas, colonialistas y asesinos, en pleno siglo 21.

Y mientras las observaciones se enfocaban en las nimiedades y en el chusmerio típico del que vive la prensa, para alimentar los resentimientos de la gente mediocre, el mundo se perdía lo más importante: una demostración de amor, pocas veces transmitida por todos los canales de televisión.

Los ingleses hacían filas de 20 km durante horas, de pie en la calle, para poder acceder al recinto y despedirse de su reina. Algo inimaginable en un mundo de cómodos; que hoy se relaciona, se enamora y se divorcia por Whatsapp.

Tengo que admitir que observé la devoción del pueblo británico con el desconcierto típico de un extranjero, que mira las prácticas ajenas con un asombro y una admiración, que llegan a rozar la envidia.

¡Quién pudiera hoy ser inglés para sentir una devoción semejante!

Probablemente el mundo no entenderá jamás lo que significó Isabel II para los ingleses, pero la imagen de ese adiós y de ese pueblo unido, sólo te daban ganas de ser británico.

JR