«Madre Rockera»

«Es intolerable que en pleno siglo 21 se siga educando a los seres digitales como si fueran discos duros» JR

 

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El entusiasmo con el que empezaron las clases parece haberse esfumado de pronto en los alumnos mayores.

Luego de la euforia con la que encararon el primer día y tras la desilusión por no haber sido recibidos con un discurso motivador y energizante; dedicado a esos que llegan después del verano para emprender una nueva etapa con la ilusión que caracteriza a la juventud comprometida,  todo volvió a convertirse en la fábrica de mentes de siempre, en vez de intentar ser la propulsora del pensamiento crítico y el motor de la creatividad que el mundo necesita que sea hoy la educación.  

Y las caras alegres de aquellos que están llenos de sueños y de energía parecen hoy haberse quedado en las vacaciones, al comprobar que otra vez han regresado a la misma chatura.

Durante el primer día de clase, los alumnos adolescentes se han dedicado a leer todas las prohibiciones del colegio, las reglas disciplinarias, la indumentaria reglamentaria, los castigos, las advertencias y sus concecuencias. Y tras ese primer contacto amable con el entorno que les espera, se han olvidado de darles la bienvenida. De decirles que es allí de donde surgirán las nuevas ideas y de donde emanarán aquellos que harán que este mundo sea mucho mas humano y evolucionado. Un milagro que muchos recitan en sus discursos pero que olvidan fomentar en las aulas, por lo que la irrupción de este tipo de ser humano, se vuelve cada vez mas improbable.

Se confunde a la excelencia con la competitividad, olvidando que la excelencia siempre es inclusiva y la competitividad en cambio, forma a seres con actitudes divisorias y exitistas desde pequeños, que siempre priorizarán el éxito individual al progreso comunitario.

Esta mañana he llevado a mis jóvenes al colegio al son de un rock furioso para recordarles quienes son y lo que el mundo espera de ellos, e intentando hacer de contrapeso a toda la rigidez que les espera el resto del día.

Me he convertido en una madre rockera, yo que era amante de la música clásica y de la opereta italiana, con los años en vez de suavizarme me he vuelto mucho mas rebelde.

Mi rebeldía denuncia el horror que me provoca ver que en pleno siglo 21 se educa igual que en los años 80, pero con un ipad en la mano. Como si el ipad cubriera el cambio educativo que hace falta en nuestro sistema y fuera suficiente para estar acorde a los nuevos tiempos.

Hemos llegado al colegio chillando canciones de rock que muy pocas veces había cantado, mientras mis hijos reían y observaban perplejos a esta madre rockera que les ha nacido de pronto y que sufre al ver cómo a aquellos de quienes lo espera todo, se les sigue educando en la repetición y en la ceguera.

Muchos seguirán intentando programar discos duros de 9 a 5 de la tarde, lavando cerebros y usando a estos seres potencialmente creativos sólo como archivadores de conceptos y de datos en los que no han profundizado, ni conectado, ni comprendido.  Y enseñándoles que la rutina es la única forma de subsistir en un mundo expuesto inevitablemente al cambio y que nunca repite los mismos patrones. Jóvenes que deben encarar el futuro habiendo sido educados para el pasado y a los que el futuro siempre les pillará desprevenidos. 

Mientras esto sucede en el aula, otros muchos rockeros seguiremos cantándoles al oído que hay mucho más que ser un disco duro para un ser multidimensional como es el ser humano y que somos muchos los que deseamos que ellos tengan la oportunidad de despertar a su inteligencia y  poder demostrarlo.

JR

 

«Como sólo me preparo para lo que debiera sucederme, no me hallo preparado para lo que me sucede nunca» A Porchia.

«El Regalo del Maestro»

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Hay algunos maestros a los que recordaremos toda la vida y son aquellos que nos han hecho pasar buenos momentos y que nos han dado un impulso para transitar por nuevos caminos, ya sea en el descubrimiento de una vocación o de nuevas posibilidades.

Cuando un maestro ama aquello que enseña resulta inevitable que contagie ese amor al grupo que le escucha.

Aunque la Física no sea tu fuerte, un físico apasionado será capaz de mostrarte que redireccionando las fuerzas siempre se llega a lugares distintos y por más que salgas de su clase igual de incompatible con la Física que antes, algo de esa pasión con la que te lo ha transmitido se quedará contigo para siempre. Quizás nunca seas un físico, pero habrás aprendido que para ser una persona apasionada deberás encontrar primero una fuerza que te mueva.

Hay pocos maestros y muchos profesores y es probable que te cruces con muchos mas profesores que con maestros a lo largo de tu vida.

La diferencia entre un maestro y un profesor no radica en sus conocimientos, sino en la manera de transmitirlos al alumno. Un profesor es mas parecido a un erudito, alguien que te demostrará que su memoria es poderosa, pero su falta de empatía hacia el alumno evidenciará que su búsqueda ha quedado estancada en el conocimiento sobre el pasado y en ese hermetismo el alumno siempre quedará fuera y permanecerá siendo sólo un espectador, porque quien se estanca en el pasado es incapaz de ver el futuro, aunque lo tenga delante de sus narices.

Un maestro en cambio, es aquel que te contagia la pasión por aquello que enseña y al amar tanto aquello que transmite, muestra que su búsqueda no ha acabado. El sigue buscando, sigue dudando y anhelando encontrar nuevas respuestas y confía en que esas respuestas, vengan de ti.

Recibirás de él un voto de confianza y te contagiará su entusiasmo para que tú también en el futuro ames aquello que elijas hacer. El maestro confía en la continuidad de ese amor porque es desde allí, de donde vendrán las nuevas respuestas. Sólo alguien enamorado de la Ciencia, de la Literatura, de la Filosofía o del ser humano será capaz de profundizar en su disciplina.

Su confianza provocará que al salir de su clase estés contento, entusiasmado, casi flotando y aunque no te interese para nada la Historia, ni la Física, ni la Filosofía, cualquier materia enseñada con pasión? despertará un sentimiento parecido en ti y te ayudará a descubrir que todas las cosas aunque parezcan distintas, comparten una energía que las une y que en este mundo todo está conectado.

Un maestro despierta en ti algo que estaba dormido y esa es la función de todo maestro;  la de despertar a tu inteligencia.  El  golpea a tu puerta y te regala su confianza y de pronto te sientes valioso y sientes que tú también traes algo para dar al mundo.

El conoce de la flexibilidad de la existencia y desconfía de la rigidez de todas las conclusiones. Sabe que una conclusión sólo sirve para crear un nuevo suelo a partir del cual seguir buscando.

El maestro es aquel que intuye que una conclusión existirá sólo durante el lapso de tiempo necesario, hasta que una sola excepción irrumpa y provoque su derrumbe; dando el espacio para la aparición de algo nuevo y mas acorde a los nuevos tiempos.

La flexibilidad y la confianza son los principios básicos que mueven a un maestro porque ellos saben que toda conclusión está siempre sujeta a unas condiciones determinadas, que al cambiar, destruyen la norma y exigen volver a plantearla con la misma libertad con la que se planteó anteriormente y que para ese trabajo, se necesitan miradas nuevas.

Toda conclusión es siempre relativa al momento y al espacio en que fue deducida, lo que convierte a toda conclusión en un elemento expuesto al cambio, que no debe considerarse jamás como un absoluto irrevocable.

Sólo basta una nueva excepción para que todo se tambalee y haya que reconstruirlo todo otra vez y de una manera distinta. Esta es la manera en que trabaja la Ciencia; que siempre está alerta a la irrupción de nuevos cambios y excepciones que modifiquen cualquier resultado.

Un erudito en cambio se mostrará rígido y estancado en sus conclusiones y no logrará contagiarte pasión, ni fomentará en ti la duda. Esto sucede porque el erudito no espera nada de ti  y su único objetivo es mostrarte que su saber es insuperable.

De estas clases uno sale abatido, como cuando llegas a un sitio en donde todos los asientos ya están ocupados. Si todo está descubierto y concluído entonces… ¿Cuál es tu lugar en el mundo?

Un erudito considerará una persona inteligente sólo a aquella capaz de memorizar todas sus enseñanzas y cualquier duda que nazca del alumno sobre los conceptos establecidos, será considerada una impertinencia; mientras que un maestro, anhelando la participación y el aporte de sus alumnos, fomentará la duda y le entusiasmarán las nuevas visiones y las inquietudes de las nuevas generaciones.

La diferencia entre estos dos tipos de educadores no radica solamente en cómo transmiten los conceptos, sino en aquello que transmiten detrás de los conceptos y en aquello que despiertan en sus alumnos a través de ellos.

Unos te transmitirán confianza y despertarán a tu inteligencia, fomentando tu capacidad de duda y tu potencial creativo;  mientras otros sólo entrenarán tu memoria y te menospreciarán silenciosamente, tratándote como si fueras sólo un disco rígido, un elemento que sólo es capaz de memorizar  y reproducir y que no posee ningún potencial creativo.

Encontrar a un buen maestro es todo un hallazgo y cuando encuentres a uno, sentirás como si alguien hubiera llamado a tu puerta y como si una alegría extraña de pronto te llenara por dentro.

Sentirás que hay alguien en el mundo que confía en ti y basta con esa confianza para despertar tu magia.

No importa el lugar en el que estés ni lo pequeño que creas ser, tú también puedes cambiar el mundo, hacerlo mas flexible y generar nuevas conclusiones acordes y relativas a tu tiempo, que puedan llegar a otros el día de mañana, con la misma confianza y generosidad con las que a ti te han sido dadas.

JR

«Lo nuevo necesita amigos»  (Ratatouille)

«El Precio de cada Cosa»

Libertad

«Cada ser humano hará con su libertad lo que le parezca, incluso puede elegir ser un esclavo.”   Miguel Hachen

Cada cosa tiene su precio y aún aquellas cosas que creemos que son gratis, no lo son.

Para descubrir el precio de una cosa deberás siempre hacer un cálculo matemático y preguntarte a ti mismo qué estás dispuesto a restar de tu vida para conseguirlo.

Si quieres ser un académico deberás renunciar a tu tiempo libre para estudiar, si quieres ser un gran deportista deberás dejar todo aquello que entorpezca tu entrenamiento, si quieres ser un artista, deberás dejar de aferrarte al suelo y  si quieres ser famoso deberás dejar de lado tu privacidad.

Si quieres ser un viajero deberás dejar tu casa, si quieres ser un empresario deberás renunciar a tu antiguo horario de oficina y trabajar también los fines de semana y si quieres ser un líder para tu pueblo, deberás dejar tus ambiciones personales y priorizar el bienestar de tu gente.

Todo tiene su precio y éste está marcado por aquello que debes dejar, para conseguir aquello que deseas.

Si realmente quieres ser libre deberás dejar de depender de los demás y comenzar a caminar sobre tus pies, si quieres ser rico deberás trabajar sin descanso, si quieres ser madre deberás renunciar a tu egoísmo y si quieres conocer el amor verdadero, deberás renunciar a tu ego y entregarte por completo.

Quien no esté dispuesto a pagar el precio que tienen todas las cosas adoptará una actitud de víctima y llamará injusticia a aquellos esfuerzos que no ha estado dispuesto a hacer, pero en realidad, habrá sido su propia resistencia quien le habrá impedido que se cumplieran sus sueños, por su falta de disposición para restar algo de su vida.

Asumir que cada cosa tiene un precio es el primer paso para hacerse responsable de la propia vida y comprender que los logros y las renuncias van siempre de la mano es comprender cómo funciona la contabilidad de la vida.

Cada efecto tiene su consecuencia, nada sucede porque sí y cada suma requerirá inevitablemente de una resta previa.

Cuando veas a alguien a quien consideres afortunado o exitoso, acostúmbrate a mirar aquello que no se ve a simple vista y enfoca en aquellas cosas que esa persona ha tenido que dejar para conseguir aquello que tú desearías tener.

Y luego pregúntate a ti mismo si tú hubieras estado dispuesto a hacerlo.

No veas sólo los logros porque éstos no poseen ningún valor en si mismos, si detrás no llevan a una pérdida de sus mismas proporciones. Porque es la dimensión de la pérdida, aquello que da valor a un logro.

Las cosas que de verdad poseen un valor positivo esconden detrás, la misma cantidad de valor negativo.

Y aquellas cosas que no te hayan supuesto dejar nada, nada te darán.

Pero si has dado por ellas toda el alma, entonces te llenarán por completo.

No subestimes nunca a la pérdida porque es ella quien convierte a las cosas en valiosas y pregúntate a ti mismo cada vez que desees algo, cuánto estás dispuesto a dejar para conseguirlo.

Siempre hay que dejar ir una parte, para poder recibir lo nuevo. A veces te compensará  y otras veces no lo hará, pero siempre habrá sido tu propio ejercicio de libertad conseguirlas o no.

Este ejercicio te convertirá en responsable de todas tus elecciones y verás qué maravilloso es, no necesitar a mas culpables.

El movimiento de recibir es el de abrir la mano. Al abrirse, la mano  inevitablemente debe soltar aquello a lo que se aferraba, para poder coger lo nuevo. Una mano cerrada que está aferrada a lo que tiene es incapaz de soltar y de perder, pero también será incapaz de recibir y ganar algo distinto.

La vida sólo defrauda a aquellos que se cierran a recibir de ella todo lo que brinda.

JR

«El hombre desea ser libre, pero sin querer soltarse de ninguna de sus cadenas» JR

«La fuerza del Asombro»

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De todas las facultades que vamos perdiendo con el tiempo, el asombro es  la capacidad que mas echo de menos. Pocas cosas nos asombran y cada vez son menos las cosas que de verdad nos mueven por dentro.

La vida poco a poco deja de parecernos misteriosa porque para todo parece haber una respuesta. Creemos que lo sabemos todo y aquellas cosas  que desconocemos lo buscamos rápidamente en internet.

Quizás cuanto mas intelectuales nos volvemos menos nos asombremos y nos conmovamos con el mundo y la insensibilidad sea solo una consecuencia directa del progreso intelectual.

En nuestro mundo revelar asombro por las cosas sencillas, por la naturaleza, por las personas, por el cosmos, el amor y la vida suele ser vergonzoso,  ya que sorprenderse demasiado por las cosas corrientes es a veces considerado como un signo de inferioridad intelectual.

La postura del sabelotodo es la que abunda y la  que nuestro mundo respeta, en donde lo único importante parece ser saber preguntar y saber responder, dejando al asombro como a una opción obsoleta; algo que sólo hacen los niños y los poetas.

Está claro que lo  mportante  es tener siempre una respuesta para todo, sin necesidad de  que sea correcta o valiosa. Y esta tendencia a saberlo todo que cultivamos tanto en los niños como en los adultos bloquea muchas veces nuestra posibilidad de emocionarnos con las cosas que suceden.

La urgencia por tener siempre todas las respuestas anula la sensación de sorpresa que representa la exclamación ante las maravillas cotidianas y el ansia por saber nos impide el sentir.

Estamos tan llenos de conocimiento y de conclusiones que ya no nos queda espacio.  Y sentir necesita un espacio, una apertura que aparece solo cuando existe un vacio de conclusiones.

Acomodarse demasiado en el saber convierte a la vida en un sin sentido porque se vuelve un sin sentir.

Recuperar el sentir es recuperar también a la inteligencia creativa, a la empatía, a la sensibilidad y a la admiracion por el mundo.

¿Nos estamos volviendo incapaces como escribe Oscar Wilde en su cuento «El ruiseñor y la rosa»de comprender todas aquellas cosas que no estan escritas en los libros?

La cualidad del genio es la de saber utilizar al conocimiento como si fuese una espada y no colocarlo como a una barrera, manteniendo siempre la mirada llena de asombro como la que posee un niño que nunca deja de sorprenderse, de aprender y de maravillarse con el mundo que le rodea.

Einstein lo transmitió de esta manera antes de morir, dejando claro la mirada de niño que necesita todo descubridor.

«Toda mi vida he creído que desvelaria los secretos del universo pero ha ocurrido justo lo contrario, cuanto mas ahondaba en la existencia, mas profundo se hacia el misterio y hoy estoy muriendo lleno de asombro»

J R.

«Internet, el nuevo Dios»

«Bienvenidos a una nueva era, en donde por primera vez hay un Dios que nos une, en vez de separarnos»JR

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La Era digital ha cambiado dos cosas que marcan nuestra existencia: el tiempo y el espacio, porque ha logrado hacer desaparecer las distancias. Ya no estamos lejos, sino a tan sólo un «click» del mundo.

La información circula hoy a gran velocidad y se ha vuelto además, accesible para todos.

También el tiempo se ha modificado y aquello que antes tardaba en llegar, hoy es instantáneo.

Se nos acabaron las excusas referentes al tiempo y al espacio que nos separaban, para no estar en contacto o enterados de aquello que sucede hoy en el mundo, porque hoy y gracias a internet; ni las distancias ni el tiempo nos separan.

Este nuevo acceso a la información y a los acontecimientos en tiempo real ha despertado a su vez, un nuevo sentido de la responsabilidad.

Cada nuevo espacio que la humanidad se va abriendo se llena a su vez de nuevos peligros, que siguen a todo avance como si fueran su sombra. Y esto es, la responsabilidad en la utilización de cada descubrimiento.

Esta nueva Era Digital exige una respuesta nueva por parte del ser humano, que hoy ya no está lejos, ni está solo, ni está mudo; aunque siempre pueda elegir seguir estando distraído, indiferente o igual de aislado que antes.

La palabra responsabilidad, que no es otra cosa que la capacidad de responder ante situaciones nuevas, comienza a plantearse un nuevo desafío y éste es, cómo responder ante este universo digital; instantáneo y masivo.

Muchos cuestionan y desconfían de esta nueva era digital, a la vez que se asombran de que algo nacido del hombre, (la tecnología), sea capaz de unir a las masas y traspasar los limites del tiempo y del espacio, acto que creíamos sólo posible para Dios.

Durante muchos siglos se llamó eterno a un Dios que no resultó ser el mismo para todos, rebatiendo así la cualidad primera de toda eternidad, que es la de abarcarlo todo, atravesando los límites del tiempo y del espacio.

La posibilidad de no abarcarlo todo, no existe para algo eterno, porque lo eterno no puede ser dividido o fraccionado como si fuese una tarta.

Las religiones no se enfocaron en la eternidad que estudia la Ciencia, sino en el absoluto que establecieron los hombres.( normas, ritos, tradiciones y dogmas)

La diferencia entre lo absoluto y lo eterno es que lo eterno está vivo e inacabado y por lo tanto, en permanente evolución y cambio; mientras que lo absoluto está terminado, estancado, fijo, inamovible.

Y en este universo la única prueba de que algo tiene vida es el movimiento y el cambio permanente.

Sin embargo, esto es algo que internet si está logrando.

Internet es el mismo para todos y no sólo ha logrado cambiar los conceptos de tiempo y espacio, sino que además, logrará abarcarlo todo y creará un mundo conectado que generará a un hombre nuevo; alguien que teniendo acceso a la comunicación y a la información, se responsabilizará del mundo que ha creado con sus propias herramientas.

Bienvenidos a una nueva Era, en donde por primera vez, hay algo que nos conecta, en vez de aislarnos.

JR

«No creas en la magia, sino en la realidad. La magia es sólo la capacidad de transformación, que habita dentro de cada uno de nosotros” JR

«Segunda generación instruída por la primera»

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«Si te encuentras con un resultado peligroso, mira hacia aquellos que le han alimentado» JR

 

Mientras algunos países europeos se plantean la enseñanza del Islam en sus escuelas públicas presenciamos con espanto y asombro como muchos europeos de origen musulmán llevan a cabo las barbaridades mas grandes en nombre de un Dios al que llaman el Dios de la paz.

Estamos acostumbrados a mirar las incongruencias con una tolerante ingenuidad y con una solidaridad que nunca incluye a la valentía de mirar a la cara al problema real que yace siempre por debajo del problema que nos acontece.

El problema no es el Islam particularmente,(aunque tenga que confesar que de todos los libros religiosos que existen  el Coran es sin duda un manual que instruye sobre los enemigos y las formas de exterminar a los infieles recomendadas por Mahoma); sino que el problema son  todas las religiones en general  y el daño que han hecho y siguen haciendo a la humanidad hoy en día.

En nombre de distintos dioses, el hombre ha llevado a cabo las matanzas mas salvajes y ha venerado a las santidades mas polémicas. No existe hoy diferencia entre el infierno y el cielo porque hoy el paraíso está reservado para aquellos que en nombre de su Dios maten a mas personas. Por lo cual en estos días es mucho mas recomendable la compañía que habita en  el infierno que los inmolados que recibe hoy el cielo.

Algunos intentan combatir al fanatismo con otros fanatismos igual de perjudiciales, promoviendo que algunas instituciones hasta ahora se laicas se vuelvan a partir de ahora fervientemente religiosas, con la esperanza de que un fanatismo se contrarreste con otro igual de dañino. En algunos casos uno que evoca al perdón y que basa su política en seguir poniendo hasta el fin la otra mejilla, santificándo a todo tipo de subordinación y obediencia de la misma manera en que lo exigen sus competidores.

Muchos alegan estas nuevas  desgracias terroristas a las segundas generaciones, exculpando a la primera, como si estos jóvenes trastornados de fe hubiesen sido clonados en laboratorios muy lejos de sus hogares.

Estos fanatismos no nacen en la Europa laica, sino que nacen en los hogares, auspiciados por madres fervientemente religiosas y padres que promueven una fidelidad eterna a una patria lejana, que los ha expulsado por la miseria y el maltrato al que se vieron sometidos y al que sus representantes glorifican basándose en sus escrituras y a quienes estos pueblos exiliados siguen misteriosamente debiéndoles toda su lealtad.

Junto a esta combinación instructiva letal,  yace el desagradecimiento profundo hacia la nueva tierra que les ha acogido dándoles no sólo cobijo, sino educación, atención médica y toda una serie de cuidados desconocidos por estos individuos hasta entonces financiados por sus ciudadanos, además de todo tipo de subsidios promovidos por la izquierda europea que siempre abogó por los derechos humanos, olvidando que aquellos que no son extranjeros también los poseen y los merecen.

Mirar a la primera generación es la clave en este asunto y repensar en cómo las primeras generaciones son las responsables en instruir a las que vienen detrás en todo tipo de religiones arcaicas, que incluyen siempre a un enemigo común para garantizar de manera eficaz  la unión del grupo.

Esta es la mirada que no deberíamos ignorar; quienes y de qué manera enseñan a perpetuar las diferencias.

Mi pregunta es hasta cuándo vamos a seguir promoviendo y protegiendo a este tipo de adoctrinamiento religioso, que ha demostrado a lo largo de la historia lo mucho que nos ha dañado y dividido como humanidad  y transmitiéndoselo a nuestros hijos.

Quizás haya llegado el momento en pleno siglo 21 de dejar atrás a esta Edad Media que se resiste a avanzar y poner un poco de coherencia en lo que significa evolucionar como seres humanos.

Una evolución que no está limitada solamente al uso de las nuevas tecnologías, sino que exige un cambio de mentalidad acorde al mundo global que nos propone y que nos ofrece. Un mundo sin divisiones, basado en la inclusión de toda diversidad  y en una distribución equitativa de las responsabilidades. En donde la inteligencia no esté limitada solo a la ciencia y al progreso tecnológico, sino que este progreso impregne también al ámbito religioso de una vez por todas, dejando de incentivar a manadas de ovejas que asientan mansamente a los dogmas mas incongruentes y puedan de una vez plantearlos, cuestionarlos y finalmente abandonarlos para siempre.

Esto es lo que motivaría cualquier madre que deseara para sus hijos la libertad.

Toda segunda generación sera inevitablemente el producto del buen o del mal hacer de la primera y todo adoctrinamiento, sea cual sea, siempre dará  a luz a un ser que no conocerá la libertad ni la deseará para nadie.

Libertad, igualdad y fraternidad son las bases de la Europa laica que desgraciadamente se desangra de tolerancia y de ceguera en manos de una Edad Media que avanza exigiendo todos los derechos que les corresponden acordes al siglo 21, pero evitando toda la responsabilidad y los valores de libertad que van a juego con este siglo.

JR

«El hombre ansía avanzar, pero sin romper ninguna de sus cadenas» JR

 

«El Camino»

«¿Qué es caminar, sino ese movimiento que te aleja de todo aquello que no te pertenece?» JR

Caminar es atreverte a dejarlo todo y descubrir que entre tú y el mundo hay muy poca distancia, que las posibilidades son todas y que todas te pertenecen sin que ninguna se vuelva nunca exclusivamente  tuya

Caminar es convivir con lo salvaje, con aquello que habita libre y esconde verdades que esperan a que seas tú y no otro quien las descubra para ti.

Es comprender que necesitas tan poco y que aún así te atas siempre a cualquier cosa. Que eres capaz de cortarte las alas con cualquier excusa y limitar a tus piernas a una quietud que no responde a la finalidad de tu existencia.

Caminar es alejarte del mundo que conoces para adentrarte en aquello que te espera, alejándote de ti; de aquel que promueves y cultivas para encontrarte con alguien que también eres tú y al que descubres libre y desconocido; un ser que posee una fuerza que deberías dejar salir mas a menudo.

Caminar es perderte de todos para encontrarte con todo, es ampliar tu mirada para descubrir que el mundo es inmenso y que en cada vida hay mil historias, mil motivos y mas  oportunidades. Es adentrarte en un pasaje que te ofrece un rumbo distinto, en donde vas hacia adelante y hacia adentro al mismo tiempo, descubriendo que toda distancia esconde una profundidad acorde al recorrido,  sólo cuando el afuera y el adentro se incluyen y se alimentan.

Caminar es vislumbrar otros mundos y entre todos ellos el tuyo. Es decir adiós para dar la bienvenida a cosas aún mas valiosas, esas que sólo se encuentran cuando buscas por ti mismo, libre de todo, incluso del tú al que has forjado y al que crees que conoces.

Finalmente descubres que despedida y bienvenida son sólo dos palabras que nombran a lo mismo y que necesitas muy poco cuando te vuelves consciente de que ya lo tienes todo.

Sin embargo al volver llegas y te atas otra vez a las mismas cosas. La rutina te devuelve siempre a tus costumbres, pero incluso una vez atado notas que ese viaje ha cambiado algo en tu mirada; algo que una vez visto nunca mas olvidas.

 

JR

«El viaje: un partir de mi, un infinito de distancias infinitas y un retornar a mi» A. Porchia.

«Vivir entre dos Mundos»

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Para vivir entre dos mundos deberás aprender a ser flexible.

Necesitarás desarrollar la habilidad de moverte de un lugar a otro de una manera casi inmediata, hasta que al final tus cambios se produzcan con tal rapidez, que logres alcanzar un estado distinto; algo a lo que muchos llaman sabiduría.

Vivir entre dos mundos es un arte que requiere de una gran disciplina y del recordatorio constante de que todo te pertenece, pero a la vez, tú no le perteneces a nada.

Si eres rico deberás saber volverte pobre de a ratos, para no perder de vista aquello que se siente y florece solamente en la pobreza.

Si te vuelves un ser inteligente, recordarás constantemente que en realidad no sabes nada.

Cuando estés trabajando, recordarás que también dispones de un tiempo libre y cuando estés de vacaciones, recordarás lo mucho que has trabajado para poder disfrutarlas.

Cuando seas padre, dejarás de lado tu rol a menudo y te recordarás a ti mismo siendo un niño; para no olvidar la sensación de impotencia que acompaña siempre a la niñez.

Cuando estés construyendo tu propio jardín, sudarás podando y moviendo la tierra; pero luego deberás encontrar el momento para sentarte a contemplar la belleza de tus flores.

Cuando enseñes a tus alumnos no olvidarás la mirada que tenías cuando el alumno eras tú. Recordarás la admiración que sentías hacia tu maestro y también aquellos pequeños detalles que tuvo contigo y a los cuales les diste mucha importancia.

Cuando seas viejo, recordarás lo que se sentía ser joven; la incertidumbre y los temores que acompañaron esa etapa y ese recuerdo te volverá considerado con aquellos que hoy se encuentren recorriendo esa parte del camino. Luego regresarás a tu vejez, contento de haberles ofrecido la confianza que la juventud necesita y feliz de haber sido capaz de superar aquella etapa de tu vida, habiendo resultado ileso.

Cuando veas una obra de arte, pensarás en aquella carta de amor que un día escribiste a la autora de tu primer desengaño y admirarás a aquel que es capaz de mostrar su alma en público, mezclando colores, formas, letras o ritmos. Serás agradecido hacia todos aquellos que al crear, hablan de algo que también es tuyo, aunque tú no sepas expresarlo.

Cuando mires a la luna, recordarás también al sol, que es quien se encuentra justo detrás de ella, permitiéndole su brillo y así jamas olvidarás que aunque las cosas parezcan ausentes siempre están aquí. Y aquellos a los que no ves, son los que hacen brillar a otros.

Disfrutarás siendo una madre dedicada, pero a veces te obligarás a ti misma a volverte una niña y así podrás reír a carcajadas, llorar, pedir perdón y comer caramelos con tus hijos en la cama y mostrarles a menudo que estás mas cerca de ellos de lo que ellos creen, porque para ser una buena madre es imprescindible preservar intacto tu corazón de niña.

Cuando vueles demasiado alto, vuelve a poner los pies sobre la tierra, húndelos en la arena para recordar lo difícil que es caminar en el fango. Y cuando tus pies pesen demasiado, no olvides que también tienes alas para volar de allí cuando lo necesites y que deberás hacerlo a menudo.

Permanece siempre entre dos mundos, pero no pertenezcas enteramente a ninguno, porque en eso consiste ser libre; en ser parte de todo sin que nada te esclavice.

Y cuando la vida te quite, recuerda todas las veces que te ha dado con las manos llenas. Entenderás que dar y quitar es su juego de equilibrio; y el tuyo es tomar y soltar a su mismo ritmo.

Manténte agradecido cada vez que la vida te dé, siendo consciente de que otro día vivirás algo distinto e igual de injusto.

Poco a poco aprenderás a moverte entre dos mundos y entenderás que estar presente en la alegría exige también ser consciente de la tristeza, la inteligencia exige ser consciente de tu ignorancia, tu disfrute exige ser consciente de tu trabajo, tu riqueza exige ser consciente de tu pobreza y tu amor ser consciente de tus miedos.

Aprenderás de a poco que ser íntegro significa ser un todo formado por partes, que se vuelven tan unidas que a veces parecen ser una sola.

No dejes que te confundan tus certezas porque para vivir entre dos mundos deberás prescindir de ellas y mantenerte siempre aprendiendo.

Esta es la flexibilidad que te exigirá la vida. Ella conoce los cambios de todas las estaciones y los acepta sin presentar la menor resistencia.

Muévete sin temor entre dos mundos porque solo así encontrarás tu equilibrio. Y no dejes jamás que ninguno de tus mundos te absorba durante demasiado tiempo; combínalos, conjúgalos, mézclalos, enriquécelos, pero no dejes que ninguno destruya tu belleza.

Recuerda que todo aquello que la vida te dé será tuyo sólo por momentos, pero no olvides que tú no le perteneces a nada, ni siquiera a un momento.

No te aferres a ninguno de tus mundos porque la existencia no conoce de apegos, ni de avaricia. La vida da y quita sin mirar, no entiende de preferencias, ni de ambiciones.

Permanece amando y a la vez libre de todo, si quieres vivir con la flexibilidad con la que la vida se rige y que exige a todos los hombres.

JR

«No soy lo alto ni lo bajo de mi, porque lo alto y lo bajo de mi aún no he podido separarlos.» A. Porchia.

«Los Hilos del Entretenimiento»

«¿Has pensado alguna vez quien dirige el juego que tú juegas?» JR

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Al hablar del hombre como ser social nos referimos a su necesidad intrínseca de conectar con el otro. Todo tipo de comunicación se ha producido siempre como respuesta a esa necesidad innata al ser humano de relacionarse y de transmitir sus experiencias.

Hoy vivimos en un mundo al que llamamos «mundo conectado» en donde no es sólo la comunicación lo que abunda, sino también la utilización de la comunicación como una nueva forma de entretenimiento.

Las redes sociales nos han aportado nuevos formatos de comunicación, pero a veces me cuestiono si este tipo de comunicación no ha ido transformándose poco a poco en una forma más de entretenimiento y en vez de satisfacer nuestra necesidad de conexión, ocupa hoy el lugar que hasta hace poco ocupaba la televisión o el cotilleo.

El contenido de las redes sociales hace que la conectividad se haya vuelto una nueva forma de entretenimiento y cuando nos referimos a estar entretenidos, hablamos de esa necesidad que tenemos de estar distraídos y alejados de nuestra propia realidad, espiando y fisgoneando en la realidad del otro.

La industria del entretenimiento va contagiando todos los ámbitos e impregnando de humanidad a todas las nuevas tecnologías, quienes curiosamente empiezan a tener nuestros vicios y nuestras manías, como si de a poco dejaran de ser máquinas para contagiarse de lo peor del ser humano.

La tendencia a la distracción y al cotilleo no ha aparecido en la era digital, sino que es la misma de siempre y el único cambio es el formato digital que hoy  emplea.  Aunque te consideres a ti mismo un ser digital muy distinto al ser humano de antes, eres en realidad el chismoso de toda la vida, el presumido de siempre pero con un smartphone en la mano.

Aquella fórmula de distracción masiva que hasta hace poco monopolizaba la televisión y a la que luego se sumaron los videojuegos, ahora también la ocupan las redes sociales en todas sus variantes. La necesidad de escapar de la propia realidad, sumergiéndonos en otra distinta es mas viejo que andar a pie.

Es cada vez menos la gente capaz de permanecer presente en su realidad, sin estar ansiosa por abrir cada 5 minutos sus aplicaciones y sus redes sociales para enterarse de todo. La vieja del visillo, ese personaje de la señora chismosa de pueblo, se ha trasladado al mundo digital sin que nos diéramos cuenta y hoy todos nos hemos convertido en sus seguidores, si es que no la hemos superado ya.

Hay otro factor peculiar que apunta además a un cambio generacional en el plantel de las empresas que se dedican a este rubro del entretenimiento digital  y que se debe principalmente a que necesitan entre sus trabajadores a gente especializada en mantenerse entretenida. Para ocupar estos puestos se precisa de las personas mas cualificadas en el tema y no es de extrañar que se busque a la gente mas joven, porque son ellos quienes mejor conocen este mundo del entretenimiento que les ha alimentado, educado y servido de niñera hasta entrar en el mundo de la empresa.

Hoy las empresas digitales se saben a si mismas fábricas de entretenimiento y están plagadas de la gente que mejor conoce el producto.  Esta es la generación que se ha criado frente al televisor y frente al videojuego y ellos son los especialistas idóneos para detectar qué se necesita para lograr que alguien quede enganchado al entretenimiento de forma eficaz.

¿Después de todo, qué hay mejor que un niño para saber qué es aquello que divierte a los niños?

Todo resulta de lo más divertido en este nuevo mundo en donde todos están siempre jugando, pero asusta pensar en que mientras todos están entretenidos, hay alguien que no juega y que es precisamente quien dirige tu juego.

 

JR

«Dicen que la vida es un juego pero para que la vida sea vida, necesita que estés viviéndola despierto» JR

 

«La Relatividad en Todas las Cosas»

«Un descubrimiento es aquello que parece abrir una sola puerta pero que en realidad tiene la intención de abrirlas todas.»JR

Einstein tuvo la impertinencia de dudar de la gravedad de Newton que esclavizaba a todas las cosas a una misma fuerza convergente hacia la Tierra y de descubrir algo nuevo

Hay descubrimientos que se han logrado desde ámbitos específicos y que han ayudado a replantear las conclusiones alcanzadas hasta ese momento por las distintas disciplinas.  Estos descubrimientos han abierto muchas otras puertas dentro de sus mismos ámbitos, logrando a su vez la aparición de nuevos descubrimientos en ámbitos distintos

La característica de cada descubrimiento es en realidad su capacidad de ser multidimensional. Esta capacidad se refiere a aquellas cosas que no conocen de  limitaciones y por lo tanto, son capaces de moverse por espacios distintos, sin ver en ellos ninguna separación o frontera.

Estos descubrimientos multidimensionales traspasan las barreras del espacio y se propagan libremente hacia todas las cosas, como si la libertad fuera su esencia, su origen  y su fin. Y con esa libertad se atreven a contagiarlo todo, aún a esas cosas que creíamos que pertenecían a otros ámbitos

La relatividad es uno de esos descubrimientos multidimensionales, uno que posee la libertad de trasladarse hacia diferentes dimensiones, como si las libertades estuviesen todas ellas, inevitablemente conectadas.

En el mundo de las cosas hemos comprobado como la relatividad también las ha alcanzado haciendo de cada una de ellas sólo una posibilidad, algo que siempre estará sujeto a otra libertad aún mas poderosa, que por supuesto, es la libertad de la fuerza que rige por encima de las cosas.

La relatividad sospecha de la presencia de un componente impredecible y sujeto a factores desconocidos que hacen que las fuerzas no se rijan todas bajo una misma ley, sino que estén sujetas a una fuerza mayor que es quien determina la posibilidad de que sean distintas. Esto abre el panorama para  observar que en realidad toda fuerza o energía es neutra y ser positiva o negativa sólo dependerá de las manos que la impulsen.

El descubrimiento de la relatividad no se quedó sólo en la Ciencia sino que traspasó a otras dimensiones, contagiando de relativo a todo y exigiendo a su entorno una evolución semejante. Arrastro hacia ella a todo aquello que le era contemporáneo, como si ninguna evolución deseara permanecer en soledad y con la intención de atraer todo hacia ella, exigiera a todas las demás dimensiones unirse a su progreso.

Estos contagios entre distintos muestran la evidente tendencia a la unión que existe en todos los ámbitos de nuestra vida, como si un imán fuera quien impulsara esa conectividad.

Toda fuerza es en si misma una relatividad, o sea, una posibilidad de convertirse en positiva o negativa, condición que las convierte a todas ellas en fuerzas relativas, libres y neutrales.

La relatividad fue quien puso en duda a todos los absolutismos de su tiempo y ése fue el mas grandioso de todos sus legados.

Einstein tuvo la impertinencia de dudar de la gravedad de Newton, que esclavizaba a todas las cosas bajo una misma fuerza convergente hacia la Tierra y  el nombre «gravedad» lleva en si mismo implícito esa «dolencia grave» que genera todo aquello que se sabe inevitable. El desafío a esa inevitabilidad declarada hasta entonces absoluta fue la rebeldía de Albert Einstein.

Einstein, movido por la valentía que exige siempre atreverse a hacer nuevas preguntas, nos relativizó  las fuerzas y nos abrio la puerta hacia la posibilidad de la libertad del Universo.

Los conceptos de bueno y malo que se basaban en un orden moral absoluto  hasta el siglo XX  también se vieron tocados por este nuevo descubrimiento y se replantearon con la aparición de la relatividad. Los conceptos éticos que encasillaron a lo positivo y a lo negativo bajo los patrones absolutos de bueno y malo, se desmoralizaron y se pusieron patas arriba con la aparición de la relatividad de todas las cosas.

Se formularon nuevas preguntas que cuestionaban si todo lo bueno era realmente bueno y si todo lo malo era realmente malo. O si en realidad, todo era relativo.

¿Pero relativo a qué? Relativo a la intención, a la conciencia o a la libertad con la cual el individuo lo llevara a cabo.

¿Será entonces la relatividad el descubrimiento de nuestra propia libertad, descubierta a partir de la libertad del Universo?

La relatividad es un descubrimiento que no sólo logró abrir las puertas de la Física, sino que logró también abrir puertas en toda las demás dimensiones.  Poniendo en duda a todos los absolutismos de su época.

La duda abrió el camino a un mundo de posibilidades y se estableció una vez más, como la llave maestra capaz de abrir todas las  puertas. O quizás, sólo fuera el proceso que utilizó Einstein para poder llegar a la Libertad con la que se regía el Universo y al dar con ella , sin querer tropezó también con a la nuestra.

 

JR

 

«Cuando un descubrimiento multidimensional aparece, no produce el efecto de una caricia, sino el de una avalancha que arrastra todo a su paso y en donde las estructuras viejas tiemblan porque presienten que pronto quedarán sepultadas»  JR

 

«El legado de Einstein fue haber comprobado la existencia de la Libertad, desde la Física»JR